martes, 31 de julio de 2018

Crítica: Wildling (2018)

Primer largometraje del director Fritz Bohm, quien además comparte créditos como co-escritor del guion junto a Florian Eder. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 de mayo, mientras que en México hizo lo propio este fin de semana.

Sinopsis:

Anna (Bel Powley) pasó toda su infancia encerrada en el ático bajo los cuidados de un hombre que ella pensaba que era su papá. Esto hasta que un día la oficial Ellen Cooper (Liv Tyler) la libera y la ayuda a comenzar una nueva vida recibiéndola en su hogar, aunque las pesadillas sobre unas criaturas que devoran niños harán que sea imposible que lleve una vida normal.

Comentarios generales:

* Contiene algunos spoilers

Debo de admitir que cuando vi el trailer de Wildling lo primero que pensé fue que había riesgo de toparme con una nueva “Twilight” y que, para empeorar las cosas, en su afán por querer atraer al mayor número de público posible este revelaba demasiado. Lamentablemente esto último fue algo que si se cumplió, pero por otra parte podría decir que lo primero no; ya que aunque si se trata de una película de la cual no me considero el público principal, definitivamente se encuentra lejos de ser como la de los vampiros que brillan y se acerca más a una combinación con toques fantásticos entre “RAW”  y “Room”.

Una combinación que Bohm aprovecha para regalarnos un trabajo que tiene un tono más oscuro de lo esperado debido a que las acciones de este supuesto padre ayudan a generar muchas dudas con respecto a sus intenciones para que así el primer acto sea uno interesante de ver al construirse un misterio que, al menos de inicio, no resulta tan evidente. Y es que aquí no solo se trata de ver la adaptación de esta chica a un mundo que le resulta totalmente desconocido, sino también ver cómo supera las mentiras con las que creció y durante este proceso empezar a descubrir su verdadera identidad.

Un aspecto que hubiera tenido mucho más impacto de no ser por lo mencionado con el trailer, ya que una vez llegado a este punto el comportamiento de Anna es la clave para hacer que las cosas fluyan de mejor manera pero al saber que es una salvaje desde antes le quita el factor sorpresa y con ello se empieza a volver aburrida la experiencia. Además tampoco ayuda que durante el segundo acto solo brindan contexto de manera muy superficial por medio de personajes pasajeros o situaciones de poco peso y mejor optan por enfocarse en un tema romántico que, aunque no acapara la historia, si puede terminar por alienar a muchas personas.

Afortunadamente para la parte final se logra corregir el rumbo al trasladar las acciones al bosque y con ello explotar los elementos clásicos de películas que involucran algún tipo de transformación. Hay momentos de asecho con niveles de tensión aceptables, buena acción, sangre y muertes que terminan por darle un toque de terror más marcado.

Sobre las actuaciones la verdad es que se trata de una película muy sólida en este aspecto, tanto Liv Tyler como Brad Dourif lo hacen muy bien en roles ciertamente secundarios; sin embargo, quien se lleva los reflectores es Bel Powley en su papel de Anna. Ella es en gran medida la responsable de que esto sea más disfrutable con la evolución de un personaje que se siente muy natural.

La producción tiene sus altibajos: el trabajo de fotografía es regular (hay algunas escenas demasiado oscuras), la dirección de arte no tiene gran cosa, cuenta con un buen score, el trabajo de sonido es muy bueno, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje está bastante cuidada.

Opinión final: Wildling está ok. Definitivamente yo no soy el tipo de público para el cual está dirigida la película, pero gente más joven puede que la encuentre interesante.

Ojometro:
***

viernes, 27 de julio de 2018

Crítica: Revenge (2018)

Película escrita y dirigida por la francesa Coralie Fargeat, la cual significa su primer largometraje. Se estrenó en cines dentro de Francia a inicios de año y tanto en México como en los Estados Unidos (aquí también en VOD) durante  el mes de mayo, mientras que su salida en formato físico está anunciada para el próximo 7 de agosto.

Sinopsis:

Tres empresarios se reúnen para su cacería anual en el desierto, pero uno de ellos llega acompañado por su joven amante que rápidamente despierta el interés de los otros dos. Esto provoca que las cosas se salgan de control y ella termine muerta… o al menos eso es lo que piensan.

Comentarios generales:

El cine de explotación ha estado ligado al género de terror durante años y por lo regular representa una de las combinaciones más detestadas por parte de la crítica especializada, son películas que ni siquiera suelen recibir una oportunidad y son masacradas hasta más no poder. Es por eso que cuando vi que Revenge estaba siendo bien recibida por su parte me sorprendí; simplemente es algo anormal, de esas cosas que pasan muy de vez en cuando, pero después de verla pude entender bastante bien el porqué de esto.

Y es que se trata de una película que encaja perfectamente con el contexto mundial al presentar una historia cuyo objetivo principal es empoderar a su protagonista, aunque en este caso bajo la visión de una directora. Una situación que no es nueva dentro del cine de terror (American Mary, M.F.A) y que muchos encontrarán poco novedosa de inicio considerando que Fargeat construye un primer acto básico, el cual sigue la misma estructura de trabajos anteriores en el que solo cambia el escenario donde se desarrollan las acciones, pero que resulta efectivo para sus propósitos de generar empatía por el personaje de Jen y gran desprecio por los personajes masculinos.

Realmente durante la primera media hora no ocurre nada fuera de lo común, sin embargo, una vez que se da la “muerte” de Jen las cosas cambian de manera radical. Ya que a partir de aquí la directora se toma ciertas libertades para presentar una venganza agradable de ver que se realiza bajo un ritmo ágil y donde se integran elementos de impacto de manera puntal que ayudan a mantener el enfoque intacto a pesar de contar con algunas situaciones que por momentos resultan un poco difíciles de creer.

La parte final la encontré sumamente entretenida. Es un baño de sangre que visualmente le añade mucho a un enfrentamiento que hubiera resultado muy blando sin el vital líquido siendo expuesto en esa cantidad, aunque sin llegar nunca a niveles grotescos innecesarios para conseguir un shock barato.

En las actuaciones quien más destaca es Matilda Lutz (Jen), quien en su papel de mujer vengativa lo hace perfecto; mientras que Kevin Janssens (Richard) hace lo necesario en su rol de villano. La producción es cumplidora: el trabajo de fotografía es sólido, el score está ok, el trabajo de sonido es limpio, los efectos están muy bien logrados y la labor de maquillaje resulta efectiva.

Opinión final: Revenge es entretenida. Película que les hará pasar un rato agradable con su violencia.

Ojometro:
****

martes, 24 de julio de 2018

Crítica: The First Purge (2018)

Película dirigida por Gerard McMurray y escrita por James DeMonaco. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el pasado 4 de julio, mientras que en México hizo lo propio durante este fin de semana. Recaudando hasta la fecha $78.5 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Después del nacimiento de un nuevo partido político que gana la presidencia de los Estados Unidos, un controvertido experimento se lleva a cabo en Staten Island: durante 12 horas todo crimen es permitido.




Comentarios generales:

Un sentimiento general desde que salió la primera The Purge en 2013 es que se trata de un concepto increíble al que nunca han podido exprimirle todo su potencial, esto a pesar de que en las últimas dos entregas supieron cómo reinventar el enfoque central. Se pasó de ser una franquicia esencialmente de invasión de hogar a una con un mensaje político muy fuerte que le brindó la posibilidad de trascender más de lo esperado, lo cual le gusta a algunos y a otros no tanto, pero es innegable que ahora ese es el sello principal y con The First Purge se solidifica mucho más.

Algo que se veía venir al ser esto una precuela en la que inevitablemente el contenido político sería predominante y con el que DeMonaco es claro que se siente ya muy cómodo, aunque para nuestra mala suerte esto también significa tener que sufrir un inicio exageradamente aburrido. Ya que realmente todo lo que ocurre durante unos 30/35 minutos es bien poco interesante y McMurray se ve atado de manos ante la obligación de tener que explicar cómo fue que nació la famosa purga, esto a pesar de que después de tres entregas previas uno ya sabe más o menos el panorama general y el que te hagan ver esto otra vez de manera detallada es una total pérdida de tiempo; especialmente cuando los personajes no resultan tan atractivos.

Esta situación es mala y afecta bastante al ritmo de la película; sin embargo, era un problema que se podía solucionar rápidamente al generar un impacto inmediato al momento de iniciar con la purga, pero tristemente esto no se da. Y es que, en lugar de ofrecer muertes al por mayor, mejor se opta por un enfoque mucho más pasivo en donde se trata de construir lentamente la sensación de peligro constante por medio de sucesos aislados y un conflicto bastante hueco que involucra a un demente, el cual se termina perdiendo con el pasar de los minutos conforme la historia empieza a exponer los problemas raciales/sociales de manera mucho más marcada para la última media hora.

La cual es por mucho lo mejor de la película al ofrecer POR FIN la violencia que querías ver y que ciertamente no decepciona en este aspecto. Obviamente se sigue la tendencia más cargada a la acción que vimos en Anarchy o Election Year, pero aún así se logran construir algunos momentos visualmente llamativos que le brindan un cierre por lo menos digerible dentro de lo predecible que resulta.

Las actuaciones son el estándar que hemos visto siempre, no hay mucho que decir en este rubro. La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte no es nada del otro mundo, el score cumple, el trabajo de sonido es sobresaliente y los efectos en general son sólidos.

Opinión final: The First Purge es decepcionante. Una precuela que deja muchas dudas con respecto a la longevidad de la franquicia.

Ojometro:
**

viernes, 20 de julio de 2018

Crítica: Incident in a Ghostland (2018)

Película escrita y dirigida por el francés Pascal Laugier (Martyrs, The Tall Man). Se estrenó en cines dentro de Francia durante el mes de marzo y en México hizo lo propio este pasado fin de semana; mientras que en los Estados Unidos lo hizo directamente en VOD. Su salida en DVD está confirmada para el próximo 24 de julio.

Sinopsis:

Una madre y sus dos hijas adolescentes son aterrorizadas por un par de psicópatas durante la primera noche en su nueva casa. Un evento que cambiará sus vidas para siempre.




Comentarios generales:

Cuando se supo que Pascal Laugier estaba trabajando en algo nuevo la emoción entre los fans del género fue evidente, al final de cuentas hablamos de uno de los directores que nos regaló uno de los trabajos más brutales de la década pasada. Sin embargo, hace unos años decepcionó a más de uno con su propuesta en “The Tall Man” y por ello había ciertas dudas con respecto Incident in a Ghostland (o simplemente Ghostland en algunos mercados); dudas que aumentaron cuando se dio un problema legal con una de las actrices debido a un accidente durante la filmación, pero que creo que fueron superadas de manera satisfactoria.

Y en gran medida se debe a que el director francés regresa a sus raíces con esta película al apostar por la brutalidad como elemento base de su historia, utilizándola prácticamente desde el inicio para regalarnos así una serie de eventos potentes con los que establece rápidamente que no tendrá ningún tipo de concesiones con los personajes femeninos y que tratará de llevar a sus límites al propio espectador. Aunque para eso también juega un poco con la estructura del filme al presentar un escenario futuro del cual no pretendo hablar mucho para no arruinarles la experiencia, pero que se vuelve fundamental para integrar cierto terror psicológico que le añade profundidad a algo en apariencia muy predecible.

Logrando así que el segundo acto sea uno intenso, donde el ritmo en general es fluido y el nivel de violencia se mantiene prácticamente intacto para seguir con la tendencia inicial de mostrar un espectáculo brutal en el que el sufrimiento de las protagonistas sea muy marcado, aunque no en niveles tan altos como vimos en Martyrs. Esto en gran medida porque también utiliza ciertos elementos para generar suspenso y algunos sustos fáciles que por momentos resultan excesivos; además de que aquí se presenta al personaje de Beth como un contrapeso importante que es capaz de mantener cierto balance entre ambas partes.

Todo realmente funciona de manera adecuada, hasta que llega la parte final.

Una que no considero mala en realidad dado a que sigue manteniendo mucha fuerza y violencia, sin embargo, por momentos si se vuelve un poquito aburrida al tratar de explotar nuevamente el tema psicológico que, a diferencia de lo ocurrido previamente, aquí se siente algo forzado y termina por afectar la fluidez con la que se había desarrollado el filme hasta el momento. Igualmente, el que no expliquen mucho sobre los asesinos te deja con cierta sensación de vacío.

Las actuaciones están bastante bien, Crystal Reed (Beth niña) hace un gran trabajo con un papel que le exige mucho tanto emocional como físicamente, mientras que el resto del elenco tampoco lo hace mal (en especial Anastasia Phillips como Vera adulta). La producción también es de buena nota: el trabajo de fotografía es estupendo, la dirección de arte está muy bien cuidada, el score cumple, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son sólidos y la labor de maquillaje está ok.

Opinión final: Incident in a Ghostland me entretuvo. En definitiva no es para todo el mundo, pero siempre es bueno ver a alguien regresar a sus raíces.

Ojometro:
****

martes, 17 de julio de 2018

Crítica: The Cured (2018)

Película escrita y dirigida por David Freyne, la cual significa su primer largometraje. Se estrenó de manera limitada en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de febrero, mientras que su salida en formato físico se dio el pasado 3 de julio.

Sinopsis:

En Irlanda una enfermedad que convierte a las personas en zombies ha sido curada. Ahora aquellos que alguna vez estuvieron infectados son integrados a una sociedad que no los quiere y eso causará graves problemas sociales que obligarán a la interferencia militar antes de que ocurra algo mucho peor.



Comentarios generales:

A estas alturas es muy claro que el género zombie está saturado y que, a pesar de que sigue gozando de una gran popularidad, ya empieza a sufrir del desgaste natural que los fenómenos mundiales suelen tener. Por eso en los últimos años hemos visto con diversos resultados nuevos enfoques en esta clase de películas para brindarles frescura, lo cual no es precisamente del agrado de todos los fans, pero que sin duda es algo importante para su futuro y The Cured creo que es uno de los ejemplos más efectivos hasta la fecha.

No diría que el mejor porque su idea central (conflicto entre curados y no infectados) ya la hemos visto antes, sin embargo, lo que nos presenta Freyne encaja de mucha mejor manera con el contexto mundial que se vive en la actualidad y tomando eso como base va contando una historia en la que el inevitable conflicto se va construyendo a fuego lento. Utilizando durante el primer acto principalmente los prejuicios de la sociedad y los propios miedos de las personas curadas, quienes además de sufrir con sus recuerdos de lo que hicieron como zombies también tienen que adaptarse al hecho de que no podrán regresar sus vidas a cómo eran antes.

Ocasionando así que los niveles de tensión sean muy fuertes en todo momento debido a que las acciones de las personas curadas siempre dejan la duda sobre si eran más peligrosos como zombies o ahora que tienen conciencia y la mayoría son emocionalmente inestables. Una situación que ayuda además a desarrollar otros aspectos interesantes sobre su comportamiento cuando estaban “muertos” o la potencial nueva cura para agregar un poco más de sustancia a los hechos.

Lo malo es que este enfoque es uno que necesita tiempo y por ende la película avanza de manera lenta, centrándose bastante en el drama. Lo cual provoca que durante el segundo acto pierda el rumbo por momentos al no definir de manera concreta cómo tratar el tema familiar existente y empezar a dar vueltas en los conflictos internos del personaje de Senan que solo retrasan la rebelión que uno espera.

La parte final es muy agradable, con muchísima intensidad. Y es que toda la tensión construida previamente explota de buena manera para que los zombies sean el centro de atención y con ello se genere un caos que le brinde gran fuerza; añadiendo las dosis de muerte, sangre y violencia que se espera en esta clase de trabajos, pero sin dejar abandonado el lado humano que termina ofreciendo un desenlace emocional.

Con respecto a las actuaciones tanto Sam Keeley (Senan) como Tom Vaughan-Lawlor (Conor) lo hacen bastante bien, especialmente este último llega a ser alguien muy perturbador; aunque por otro lado Ellen Page (Abbie) nunca me convenció, se notaba demasiado forzada en un papel en el que claramente no encaja. 

La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte sobria, el score es bastante bueno, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es acertada para el tipo de zombies que se manejan aquí.

Opinión final: The Cured es una buena película. Otra opción interesante para darle variedad a un género saturado.

Ojometro:
****

viernes, 13 de julio de 2018

Crítica: The Manor (2018)

Primer largometraje del director Jonathon Schermerhorn, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Tom DeNucci, Glenn Jeffrey, Mike Messier y Matt O'Connor. Salió directamente en DVD y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 15 de mayo.

Sinopsis:

Amy Hunter (Christina Robinson) acaba de salir del hospital psiquiátrico donde por varios años trataron sus problemas mentales y su madre cree que es buena idea llevarla a un lugar con una atmósfera familiar. Dicho lugar es una casa de huéspedes en la que solía pasar su infancia, pero pronto esta se verá asechada por una antigua fuerza demoníaca que desatará un baño de sangre.


Comentarios generales:

Cuando el principal punto de venta es la aparición de un ex luchador resulta claro que tu película no va para ningún lado y esa percepción difícilmente va a cambiar al ver que esta fue escrita por cuatro personas. Por eso mis expectativas con The Manor eran las más bajas que uno puede llegar a tener, realmente no esperaba nada y la vi dejando mi cerebro en blanco, pero ni siquiera con todas estas precauciones pude evitar llevarme una verdadera tortura.

Y es que hablar de lo que nos presenta Schermerhorn es difícil debido a que tiene muy pocas cosas que destacar, ya que la historia te la simplifican en la introducción para que a partir de ahí solo veas una serie de eventos completamente irrelevantes durante 45 minutos.

En serio, más allá de breves apariciones de un demonio con una de las peores caracterizaciones que haya visto, aquí no pasa nada. De hecho, pareciera que esta parte de la película solamente la escribieron solo para que Kevin Nash (el ex luchador) pudiera tener el suficiente tiempo en pantalla y así justificar su pago porque lo que ocurre no sigue una línea clara que te brinde información sobre el personaje de Amy o su aparente oscuro pasado.

Situación que no mejora con el pasar de los minutos, pero al menos una vez que ya está avanzado el segundo acto empieza a hacerse más palpable la sensación de peligro que la rodea. Aunque esto no significa mejoras importantes con respecto a lo visto previamente, en principal medida por la poca fluidez y porque todo lo mínimamente interesante se desarrolla de manera cortada; además de que la mayoría de las muertes son fuera de cámara.

La parte final es un revoltijo de ideas e improvisación para tratar de darle sentido a algo que no lo tuvo por más de una hora y que, como era de esperarse, no funciona. Todo se siente acelerado y sin coherencia alguna, al grado de que el giro presentado no logra generarte ningún tipo de reacción.  

Las actuaciones son muy malas, Christina Robinson como la protagonista es alguien sumamente débil y la mayoría de los secundarios solo están ahí de adorno para cuando se requiera alguna muerte o alguno que otro chiste sin gracia. La producción también es bastante pobre: el trabajo de fotografía es malo, el score limitado, el trabajo de sonido tiene fallos marcados, los efectos son básicos y la labor de maquillaje parece de atracción de feria. 

Opinión final: The Manor es muy mala. De la peores películas de 2018.

Ojometro:
*

martes, 10 de julio de 2018

Crítica: The Domestics (2018)

Película escrita y dirigida por Mike P. Nelson (Summer School). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 29 de junio, aunque todavía no hay información sobre cuándo saldrá n formato físico.

Sinopsis:

En un aterrador mundo post-apocalíptico dominado por pandillas que se encuentran divididas en mortales facciones, un matrimonio cruza de manera desesperada los Estados Unidos en un viaje que los empujará hasta sus límites en la búsqueda de un lugar seguro para sobrevivir.





Comentarios generales:

Año con año salen cientos de películas de todo tipo, pero son pocas aquellas que logran generar un interés inmediato una vez que se dan a conocer. En ciertos casos es gracias a la excelente labor de publicidad o porque su premisa luce novedosa; sin embargo, en ocasiones también hay algunas que no parece que tengan nada especial y aún así te llaman poderosamente la atención sin saber exactamente el motivo, lo cual fue mi caso con The Domestics.

Un trabajo con el que Nelson nos ofrece algo que podría describir como una mezcla entre “Mad Max” y “The Purge” sin demasiada sustancia, en donde se trata de condensar lo más que se pueda todo lo que tenga que ver con los orígenes de este mundo post-apocalíptico para centrarse específicamente en la decadencia y la violencia que esto trajo consigo. Ocasionando así que el espectador tenga un conocimiento básico de la situación dentro de este viaje que va generando muchas preguntas sin respuesta que, al menos durante el primer acto, se dejan pasar por la excentricidad que rodea a la historia y porque las cosas avanzan con un ritmo caótico que difícilmente deja momentos para realizar análisis más a fondo.

Lo malo es que esto no es suficiente y con el pasar de los minutos se empieza a hacer evidente que lo que vemos no es más que un entretenido espectáculo visual que podía haber dado mucho más con un poco de profundización. Ya que todo el tema de las facciones en verdad es interesante por las peculiaridades que manejan, pero resulta prácticamente imposible poder entender qué diablos es lo que ocurre cuando no te explican en lo absoluto sus motivaciones (salvo por la que viene implícita en el nombre de una de estas).

A pesar de esto también se debe de decir que las cosas nunca se vuelven aburridas y la película avanza con una dinámica agradable que se ve complementada con un incremento gradual de la sangre que dejará satisfecho a más de uno. Además de que se empieza a desarrollar de mejor manera la complicada relación entre los protagonistas, en la cual incluso podemos ver cómo se da un cambio en los roles al momento de lidiar con los peligros.

La parte final la encontré bastante entretenida. Siguen sin existir respuestas con respecto a los orígenes u otras cuestiones que se fueron desenvolviendo durante los minutos previos, pero toda la acción y violencia se magnifican para ofrecer un cierre con mucha fuerza que no te deja con la sensación de vacío que hubieras imaginado.

En cuanto a las actuaciones tanto Kate Bosworth (Nina) como Tyler Hoechlin (Mark) no lo hacen mal, van de menos a más en su búsqueda por la química como pareja y la logran encontrar en el momento justo; además de que cuentan con la ayuda de un competente reparto secundario. La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es sólida, tiene un buen score, el trabajo de sonido está muy bien cuidado, los efectos (prácticos en su mayoría) son de primer nivel y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: The Domestics está entretenida. Película palomera para pasar el rato y ver mucha violencia.

Ojometro:
***

viernes, 6 de julio de 2018

Crítica: Shhhh! (2018)

Película escrita y dirigida por Jason Rutherford, la cual significa su ópera prima. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 1 de abril, pero todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

A Harris (James Henderson) y su madre les gusta ir a ver películas, pero siempre parece que los idiotas los persiguen en el cine para hacerles imposible disfrutarlas. Aunque pronto dichos idiotas empezarán a ser asesinados por un misterioso individuo mientras Harris confronta no solo su propio pasado, sino también su salud mental.




Comentarios generales:

Todo el mundo debe de empezar de algún modo y en una industria como la del cine eso es probablemente de las cosas más complicadas, ya que incluso con las facilidades tecnológicas de la actualidad el filmar una película es un verdadero reto por todo lo que involucra. Por eso cuando me topo con algún trabajo que significa un debut le suelo dar una oportunidad, es un riesgo calculado que estoy dispuesto a tomar porque básicamente es la única manera en la que vería estos trabajos con los que las probabilidades de encontrar buenas cosas son bajas y demasiado altas para toparme con bodrios como Shhhh!.

Y es que en verdad esta es una de esas películas que cuesta trabajo entender cómo diablos alguien le dio el visto bueno para distribuirla porque apenas se puede considerar por encima de un trabajo escolar. Donde Rutherford se escuda detrás del cine serie b para presentar mucha basura dentro de algo que en esencia se podría decir que es un slasher, pero que también quiere manejarse de manera muy superficial como thriller para darle un poco más de desarrollo a una historia en la que resulta complicado identificar exactamente cuál es su atractivo.

Ya que los asesinatos, si bien son llamativos (uno incluso raya en lo grotesco), solo representan un complemento circunstancial para generar dudas con respecto al personaje de Harry y así poder brindar la pequeña dosis de misterio que encaje con la parte detectivesca. Lo cual en teoría no se escucha tan mal, pero en la práctica resulta una aberración porque no solo se trata de un personaje que te genera poco interés o empatía, sino que además los eventos que giran alrededor de este son muy estúpidos al estar llenos de diálogos dignos de conversaciones adolescentes y por la poca fluidez que existe entre escenas.

De lo poco positivo que puedo decir es que al menos logran mantener bien escondidas las sorpresas para la parte final. Una que es igual de absurda que el resto de la película, pero al menos todas las piezas encajan de manera decente y te hacen pensar un poco en detalles que te las indicaban durante el resto del metraje.  

Las actuaciones son espantosas, claramente la mayoría de los actores son amateurs y todo luce increíblemente acartonado o caricaturesco. La producción es lo que uno se espera de un filme como estos: el trabajo de fotografía es pobre, el score es genérico, el trabajo de sonido es un desastre total, los efectos son prácticos pasables y la labor de maquillaje luce de atracción de feria.

Opinión final: Shhhh! es horrible. Evítenla a toda costa.

Ojometro:
*

martes, 3 de julio de 2018

Crítica: Primal Rage (2018)

Debut tras la cámara del director Patrick Magee, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Jay Lee. Se estrenó vía VOD durante el mes de febrero dentro de los Estados Unidos, mientras que su salida en formato físico se dio este 3 de julio.

Sinopsis:

El viaje por carretera de una pareja recién reunida se vuelve una auténtica pesadilla cuando se ven forzados a enfrentar a la naturaleza, desagradables lugareños y a una temible criatura conocida por los nativos americanos como Oh-Mah.





Comentarios generales:

Si han seguido el blog desde sus inicios sabrán que, salvo por algún caso aislado, las películas sobre Pie Grande o cualquier similar suelen ser de las peor valoradas; simplemente son un tipo de trabajos que parece nunca podrán dar un salto de calidad considerable y siempre seguirán viviendo del morbo que se genera en torno a esta enigmática criatura. Sin embargo, en el caso de Primal Rage parecía que había algo distinto como para variar un poco la fórmula gracias a la manera en la que iban a utilizar a la criatura; se notaba que se iban a salir de la zona de confort y así fue... por determinados momentos nada más.

Y es que con la trayectoria de Magee en el área de efectos especiales se podía esperar que Oh-Mah tuviera más relevancia y no solo breves apariciones mientras lo dejaban escondido el 95% de la película, lo cual efectivamente ocurre, aunque no de la manera más interesante. Esto porque durante el primer acto la situación de peligro que se nos presenta con esta pareja no es precisamente destacada, más bien se trata de una secuencia de acciones que en teoría deberían de incrementar la sensación de riesgo, pero que en la práctica solo son sucesos genéricos en los que de manera algo cómica se ven asechados por la criatura.

Ya para el segundo acto es cuando las cosas adquieren un poco más de forma al añadir un conflicto con un grupo de personajes secundarios cuyo único propósito es servir como costales de carne para cuando llega la masacre. Una que definitivamente no decepciona gracias a la violencia e impacto visual que contiene, convirtiendo así esta parte en una muy entretenida por el nivel de intensidad que maneja y porque el ritmo fluye de manera ágil; además de que tiene cierto encanto el ver a la criatura mostrar una inteligencia mayor a la  habitual.

Lamentablemente una vez que pasa esto es muy claro que las ideas dejaron de fluir y se empiezan a mostrar cosas que tienen poco sentido como la integración de una bruja o un ritual nativo que no aporta nada. Terminando con el ritmo fluido y generando así una parte final pobre; en donde el impacto sigue presente por medio de un enfrentamiento que cuenta con alguno que otro momento destacado, más no hace mucho por brindar un cierre memorable.

Las actuaciones están decentes, realmente al ser una película tan básica no se requieren cosas increíbles en este aspecto y todos hacen lo mínimo necesario. La producción es su punto más fuerte: el trabajo de fotografía es adecuado, la dirección de arte muy limitada, el score cumple, el trabajo de sonido es sólido, los efectos están muy bien hechos y la labor de maquillaje es impecable.  

* Cuenta con una escena post-créditos

Opinión final: Primal Rage es decepcionante. Tiene cosas interesantes por aquí y por allá, pero en conjunto deja mucho que desear.

Ojometro:
**