martes, 31 de marzo de 2026

Crítica: Ready or Not 2: Here I Come (2026)

Película escrita y dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett (Abigail, Scream). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 20 de marzo, mientras que en México hizo lo propio el pasado día 26 del mismo mes; recaudando hasta la fecha $23.6 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras sobrevivir un juego mortal, Grace (Samara Weaving) y su hermana Faith (Kathryn Newton) ahora deben escapar de cuatro familias rivales que compiten por un poderoso trono y en donde el ganador se lo lleva todo.


Comentarios generales:

La verdad cuando se anunció una secuela de Ready or Not mi reacción fue de sorpresa porque me parecía que la primera película había cerrado todo de manera adecuada, pero al final de cuentas esto es Hollywood y todos sabemos que eso es lo que menos le importa a la gente de pantalón largo en su búsqueda por ganar dinero. Convirtiéndola así en un proyecto que se sentía un tanto innecesario y generaba muchas dudas; sin embargo, con Ready or Not 2: Here I Come los chicos de Radio Silence demuestran que son tipos a los que hay que tenerles confianza.

Y es que lo traído por Bettinelli-Olpin y Gillett va al grano para no tener que explicar todo de nuevo al establecer en menos de quince minutos las consecuencias que trajo consigo el que Grace sobreviviera y la compleja relación que tiene con su hermana. Brindándole así el tiempo necesario durante la primera mitad tanto al nuevo grupo de villanos como a la dinámica fraternal para que puedan mezclarse en este nuevo juego sin que se sienta forzado y con ello tener una base sólida de confrontaciones que hagan de la acción frenética una bastante entretenida ante las dificultades que tienen todos los involucrados al momento de llevar a cabo sus planes.

Combinando humor efectivo y sangre en grandes cantidades para que nuestra pareja protagonista nunca deje de estar en riesgo por lapsos tan prolongados y con ello se genere un ritmo fluido que permita ir construyendo situaciones que tal vez no son tan espectaculares, pero que van a ir exponiendo de manera detallada lo locos que están los miembros de las familias involucradas. Lo cual funciona relativamente bien la mayoría del tiempo, aunque también es cierto que durante esta profundización se le brinda mucha importancia a una dupla en particular que no es precisamente la más carismática de todas y eso puede jugar en contra en ciertos aspectos cuando se está buscando un nivel de intensidad elevado. 

Detalle que realmente no resulta tan grave como se pensaría y que termina ayudando a que la parte final se vaya por un camino sorpresivo al frenar un poco el aspecto caótico para dejarnos un desenlace en el que el personaje de Grace se establece como uno más cerebral. Ridiculizando todo lo relacionado con la secta para que el cierre resulte sumamente gratificante.

En el tema de las actuaciones tenemos a una gran dupla protagonista con Samara Weaving y Kathryn Newton, ellas son el alma de la película y su química como hermanas distanciadas logra sostener un humor bien pensado entre tanto caos. Mientras que la presencia de Sarah Michelle Gellar (Ursula) y Elijah Wood (El Abogado) es agradable con personajes que están pensados más para complementar que para robar cámara.

Y en cuanto a producción, nuevamente contamos con una factura de primer nivel: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score es sólido, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumplidora.  

Opinión final: Ready or Not 2 me gustó. Secuela divertida y sangrienta que te hará pasar un buen rato. 

Ojometro:
****

viernes, 27 de marzo de 2026

Crítica: Bodycam (2026)

Película dirigida por Brandon Christensen (Superhost, Night of the Riper), quien comparte créditos como escritor del guión junto a Ryan Christensen. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 de marzo, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Dos oficiales de policía investigan una disputa domestica y dentro del caos se produce un disparo accidental. Un error que los agentes tratan de encubrir para no ser criticados públicamente, aunque pronto descubrirán que las cámaras no son las únicas que los vigilan.  


Comentarios generales:

No es algo precisamente nuevo y tampoco creo que se vuelva la tendencia predominante dentro del found footage durante los próximos años, pero lo cierto es que las cámaras corporales vinieron a darle un respiro a un subgénero al que el desgaste natural le ha estado pasando factura desde hace un tiempo. Así que no es de extrañar que veamos cada vez más películas que utilicen este recurso para tratar de brindar algo con mayor dinamismo y Bodycam creo que, a pesar de sus fallos, expone la manera más útil de hacerlo.

Y es que al tener un tiempo de duración tan corto (72 minutos) los Christensen no tienen intención de desperdiciar valiosos segundos en nimiedades y en cuestión de unos cinco minutos, por medio de puro dialogo, logran que el espectador tenga el conocimiento suficiente de los dos policías y un poco del contexto del lugar en donde se encuentran. Dejándole disponible la mayor parte del tiempo a la problemática que tienen que enfrentar, la cual no es precisamente muy original que digamos, pero logra captar la atención del espectador por el tono oscuro que maneja y porque el ritmo se vuelve frenético una vez que se detona el caos.  

Algo que resulta benéfico dado a que no dejan espacio para que las cosas entren en el tedio común de los found footage y por lo mismo la tensión siempre se encuentra en niveles interesantes, aunque también termina siendo un arma de doble filo debido a que ese frenetismo no permite que se pueda desarrollar de manera más profunda todo el tema de la maldición que se plantea vagamente. Ocasionando así que existan situaciones que a lo mejor son perturbadoras en la superficie, pero en el fondo se encuentran huecas y gracias a ello mucho de lo que vemos parece no llevar hacía ningún lado.

Lo cual tratan de corregir durante la parte final y en cierto modo logran su cometido al brindarle un poco más de estructura al problema por medio de ideas convencionales. Complementándolo además con mayores dosis de impacto y un quiebre emocional que ayuda a tener un desenlace con la fuerza necesaria para que la amenaza principal no se quede perdida en la intrascendencia.   

Las actuaciones no están nada mal, ambos protagonistas hacen un trabajo sólido al momento de exponer sus dilemas morales durante la primera mitad y cuando tienen que irse a los extremos para manejar los riesgos que conllevan sus decisiones también logran integrarse por completo al caos expuesto.

Y en cuanto a producción tenemos lo habitual en esta clase de filmes: el trabajo de fotografía es cumplidor, el score no destaca, el trabajo de sonido es bastante bueno, los efectos son simples y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Bodycam está entretenida. Fond footage con altibajos que ofrece lo que quiere sin extenderse de manera innecesaria.

Ojometro:
***

martes, 24 de marzo de 2026

Crítica: Ted Bunny (2026)

Película dirigida por Michael Fredianelli, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Maralynn Adams. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 de febrero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Tras encontrar a una mujer que afirma haber sido una de las victimas de Ted Bundy, Sasha (Diana Roman) va a su casa para entrevistarla para un documental. Aunque estando ahí, ella y su equipo descubrirán un perturbador secreto que les traerá consecuencias fatales.


Comentarios generales:

Usualmente dejo pasar películas como Ted Bunny debido a que con solo mirar su trailer resulta evidente que se trata de algo de muy pobre calidad. Sin embargo, cuando empecé a indagar un poco más sobre la trama mi curiosidad se fue incrementando hasta que decidí darle una oportunidad y no tanto con la idea de llevarme una sorpresa, sino más bien para comprobar si en verdad era tan ridículamente mala como esperaba.

Algo que efectivamente fue así debido a que lo traído por Fredianelli nos presenta una historia en la que el shock no llega por las reglas habituales del slasher, sino porque utiliza a Ted Bundy como base para tratar de construir a un nuevo asesino por medio de una situación trágica. Lo cual ciertamente no se escucha como algo tan terrible, pero la realidad es que la manera en la que se expone el caso por medio de la entrevista no ayuda en lo absoluto a poder comprar esta idea rara y las cosas solo empeoran con el primer grupo de muertes porque básicamente no dejan nada para poder sobrellevar el rol de nuestra protagonista de una forma coherente.

Y es que para el segundo acto esto se convierte en una película nueva en la que el concepto del slasher se retoma de forma más convencional, aunque lo cierto es que todo lo que ocurre se siente como ideas incluidas de último minuto para rellenar lo que es una situación de apremio muy absurda. Donde a Sasha, por alguna razón, le empiezan a surgir dudas y vemos una de las peores investigaciones para atrapar a alguien, integrando personajes tontos que no aportan nada interesante y solo están ahí con el objetivo de cumplir con cierta cuota de muertes para que no se sienta vacío lo que se está viendo.

Dejándonos así ante una parte final en la que al menos la revelación del rostro del asesino proporciona un ligero toque de excentricidad que sacará alguna que otra carcajada esporádica, pero que sigue mostrando decisiones ridículas y muertes sin sentido que evitan que este se posicione como algo de gran interés y por ello el cierre es tremendamente hueco.

En el tema de las actuaciones realmente no hay mucho que decir. Diana Roman como la protagonista es un cero a la izquierda y lo único más o menos salvable es la presencia de Dee Wallace (Catherine), quien trata de sacar lo mejor de un personaje loquito con el poco tiempo que tiene en pantalla.

Y en lo que se refiere a producción, tampoco hay mucho que destacar: el trabajo de fotografía es mediocre, la dirección de arte desangelada, el score no añade nada interesante, el trabajo de sonido es pobre, los efectos son cumplidores y la labor de maquillaje correcta.

Opinión final: Ted Bunny es muy mala. Slasher del que es mejor mantenerse totalmente alejado.

Ojometro:

viernes, 20 de marzo de 2026

Crítica: This Is Not a Test (2026)

Adaptación de la novela del mismo nombre, la cual está escrita y dirigida por Adam MacDonald (Backcountry, Pyewacket). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a finales de febrero, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 13 de marzo.

Sinopsis:

Sloane (Olivia Holt) es una adolescente que se refugia junto con otros cuatro estudiantes en su escuela preparatoria para sobrevivir al brote zombie. Aunque estando ahí se dará cuenta que cada uno de ellos se vuelve más impredecible conforme pasa el tiempo.


Comentarios generales:

Hacer una película de zombies en la actualidad es probablemente una de las apuestas más seguras para cualquier cineasta debido a que parecen ser inmunes al desgaste natural que han sufrido otros subgéneros, brindándole así una ventaja para que los propios estudios sigan invirtiendo en estas. Aunque cuando se trata de adaptaciones de libros hemos aprendido que no todos pueden trasladarse de la manera más atractiva a la pantalla grande y This Is Not a Test es prueba de ello.

Ya que MacDonald nos pone sobre la mesa una historia con un tono adolescente muy marcado que puede ser un repelente para todo aquel que quiera ver una película de zombies convencional, centrándose en una protagonista cuyos problemas familiares caen en los clichés conocidos y en un brote zombie que juega un papel un tanto secundario en todo esto. No solo por el hecho de que la manera en la que se expone carece del dinamismo que normalmente necesita esta clase de sucesos (sobre todo si los zombies corren), sino también porque durante la primera media hora se apuesta por un tipo de estructura que corta de tajo cualquier posibilidad de profundizar sobre la verdadera escala de dicha amenaza.  

Encapsulando todo dentro de la escuela para que así la atención del espectador se centre en un grupo de adolescentes que, salvo por Sloane, no son de gran interés ante la falta de información con respecto a cada uno de ellos. Lo cual provoca que con el pasar de los minutos las cosas se vuelvan cancinas ante una carencia de acción muy marcada que solo deja la sensación de que te encuentras ante un teen drama en el que, de vez en cuando, pasa algo relacionado con el mundo exterior para que no se te olvide que aquí hay zombies involucrados; en especial cuando las fricciones entre el grupo empiezan a subir de intensidad por medio de situaciones absurdas que se vuelven intrascendentes en cuestión de minutos.

Dejando así una parte final carente de intensidad en la que se trata de cambiar la dinámica al trasladar las acciones fuera de la escuela utilizando como excusa a la familia de la protagonista. Algo que de entrada parece la idea correcta; sin embargo, la forma en la que se construye lo que tendría que ser un desenlace de impacto con fuerte carga emocional resulta demasiado pobre y como consecuencia el cierre es muy gris.

De las actuaciones hay que decir que Olivia Holt no genera gran empatía hacia el espectador como la protagonista y por lo mismo muchos de los sucesos que la tienen como parte central son un tanto irrelevantes. Mientras que Luke MacFarlane (Mr. Baxter) es quien se roba los reflectores con un papel muy pequeño, pero que es probablemente el único que propone algo distinto en todo esto.

Y en lo que respecta a la producción, la verdad es de una factura cumplidora: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no destaca, el score tiene algunas cosas interesantes, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son simples y la labor de maquillaje resulta efectiva sin ser nada espectacular.

Opinión final: This Is Not a Test es decepcionante. Película de zombies genérica y aburrida que olvidarán en un par de días.

Ojometro:
**

martes, 17 de marzo de 2026

Crítica: The Bride! (2026)

Película escrita y dirigida por Maggie Gyllenhaal. Se estrenó en cines tanto en México como los Estados Unidos los pasados 5 y 6 de marzo; recaudando hasta la fecha $26.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

En el año 1936, Frankenstein (Christian Bale) le pide a la Dra. Euphronius que lo ayude a crear una compañera. Lo cual lleva a darle vida a una mujer asesinada que será conocida como La Novia (Jessie Buckley) y con la que iniciará un salvaje romance, una persecución policiaca y un cambio social radical.  


Comentarios generales:

Sabemos que desde hace un tiempo Universal Studios optó por manejar todo lo relacionado a los “Universal Monsters” de una forma peculiar, dándole prioridad a la libertad creativa en lugar de tratar de integrarlos a todos en un mismo universo cinematográfico. Decisión que en términos generales creo que ha dejado más cosas positivas que negativas, aunque con The Bride! queda claro que tanta libertad a veces puede ser riesgosa.  

Y es que desde un inicio lo traído por Gyllenhaal establece que será algo MUY distinto a lo visto en la película original de 1935 al tomar una decisión creativa controversial para justificar la presencia continua de Mary Shelley en todo esto, lo cual se siente como un recurso que no encaja para nada con lo que se quiere contar y se vuelve solo la primera de varias ideas que, en su afán por utilizarlas para querer diferenciarse tanto, no terminan por funcionar.  

Algo que durante el primer acto no es tan notorio debido a que la guía principal es la historia que todos conocemos y se le da mayor enfoque a Frankenstein para conocer un poco más de su personalidad, así como para solidificar la idea de que su motivación para tener una compañera está completamente sustentada en la soledad. Situación que provoca que el inicio sea lento y con pocas cosas de interés, siendo hasta la aparición de La Novia cuando empezamos a percibir mayor dinamismo dado a que su presencia genera un contraste agradable con Frank y prácticamente de inmediato absorbe por completo la atención por medio de su comportamiento errático y rebelde.

Llevándonos así por un camino muy a la Bonnie y Clyde en el que se combinan momentos de impacto con algunos otros que tratan de magnificar la extravagancia inherente de nuestros protagonistas sin que los resultados sean tan homogéneos como para que esta persecución policiaca pueda ir escalando de manera importante en cuanto al nivel de intensidad. Dejando siempre la sensación de que muchos acontecimientos en realidad no tienen un propósito bien definido y solo están pensados para apantallar sin tener que desarrollar a fondo aspectos que así lo piden.  

Teniendo como consecuencia que el visionado carezca de momentos memorables y, sobre todo, de un trasfondo para La Novia que pueda lograr que el desenlace tenga el peso emocional requerido. Ya que si bien cuenta con bastante fuerza y no lo catalogaría como malo, al final nada de lo propuesto termina resultando totalmente convincente.

En cuanto a las actuaciones hay que mencionar que, de no ser por la pareja protagonista, la película probablemente hubiera sido un desastre mayúsculo. Ya que Jessie Buckley y Christian Bale adoptan totalmente sus roles de “monstruos” para sacarles el mayor jugo posible ante las limitaciones del guión, siendo ella en particular la que deja una mayor impresión por medio de una Novia extravagante que jamás raya en lo caricaturesco.

Y en lo que respecta a la producción, la verdad tenemos una factura de buen nivel: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte está bien cuidada, el score es sobresaliente, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje de primer nivel.

Opinión final: The Bride! está pasable. Película con grandes actuaciones que no sabe como aterrizar lo que propone.

Ojometro:
*** 

martes, 10 de marzo de 2026

Crítica: Honey Bunch (2026)

Película dirigida por Dusty Mancinelli y Madeleine Sims-Fewer, quienes además comparten créditos como co-escritores del guión. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 febrero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cuando Diana (Grace Glowicki) se despierta de un coma con pérdida de memoria, ella y su esposo buscan tratamientos experimentales en una clínica remota. Aunque conforme el procedimiento se intensifica, su matrimonio empieza a tambalearse cuando los verdaderos motivos de su amado salen a la luz.


Comentarios generales:

Realmente son pocas las ocasiones en las que empiezo a ver una película sin tener la certeza sobre lo que va a tratar, simplemente tantos años de ver cine de terror ha provocado que exista poco nivel de sorpresa en mi. Por ello cuando me encuentro con algún proyecto que logra eso me suelo entusiasmar y Honey Bunch por grandes lapsos pudo hacerlo, aunque al final se termina quedando a medio camino en lo que se refiere a explotar todo su potencial.

Y es que lo traído por Mancinelli y Sims-Fewer es una historia extraña que combina terror, ciencia ficción y fantasía para estar generando preguntas de manera constante sin que exista claridad con respecto al rumbo que se va a tomar. Lo cual origina un primer acto muy críptico en el que vemos a muchos personajes aparecer y desaparecer sin demasiada explicación mientras nuestra pareja protagonista se ve envuelta en una serie de sucesos diseñados para establecer ciertas dudas con respecto a las intenciones de Homer y con ello ir construyendo un misterio discreto que poco a poco irá tomando más fuerza.

Algo que sin duda tarda en darse debido a que el filme se propone a retar la paciencia del espectador debido a que el proceso para empezar a esclarecer las cosas e integrar elementos que brinden más impacto desde el lado del terror se da bajo un ritmo lento que provoca que por grandes lapsos uno piense que no se va hacia ningún lado; en especial porque el resto de los personajes siguen sin tener un motivo claro en todo esto. Sin embargo, una vez que parece que lo raro no tiene ningún tipo de sustento sólido detrás se da una revelación que cambia las cosas por completo y hace que el personaje de Diana se vuelva mucho más interesante ante determinados aspectos psicólogos y físicos que se exponen sobre ella de una manera peculiar.

Dejándonos así ante una parte final que tiene todo para irse hacía un camino extremo, pero mejor se opta por otro más ligero en el que la relación entre Diana y Homer maneja ciertas complejidades que cambia la forma de ver a ambos al plantear cosas interesantes sobre las relaciones humanas. Aunque esto también hace que el desenlace sea un tanto agridulce debido a que es imposible no quedarte con la sensación de que faltó mostrar algo más intenso.  

En lo que respecta a las actuaciones tenemos un elenco sólido liderado por una Grace Glowicki que logra sostener la película por medio de un personaje que, a partir de determinado momento, le exige diversificarse bastante. Mientras que Ben Petrie (Homer) siempre logra mantener esa sospecha intacta sobre sus intenciones para que el misterio no se eche a perder tan rápido.

Y en cuanto a producción, se tiene una factura de calidad: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte cumple, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos están bien cuidados y la labor de maquillaje resulta efectiva.  

Opinión final: Honey Bunch está ok. Película un tanto rara con cosas para analizar que no te deja indiferente.

Ojometro:
***

viernes, 6 de marzo de 2026

Crítica: Twisted (2026)

Película dirigida por Darren Lynn Bousman (Saw II, St. Agatha), cuyo guión fue escrito por Jonathan Bernstein y James Greer. Se estrenó en VOD el pasado 6 de febrero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Una pareja de millennials estafan a inquilinos desprevenidos al alquilarles costosos apartamentos en Nueva York que no son de su propiedad. Un plan que funciona a la perfección hasta que se topan con el Dr. Robert Kezian (Djimon Hounsou), cuyas oscuras intenciones voltearán las cartas de manera brutal.


Comentarios generales:

Tras un inicio de carrera prometedor llevando las riendas de la franquicia de “Saw”, la verdad parecía que Darren Lynn Bousman sería uno de los directores más importantes para el género de terror con el pasar de los años; en especial porque ha demostrado una versatilidad interesante con sus proyectos. Sin embargo, también es evidente que tras esos primeros años su carrera no despegó como se esperaba y se volvió un director de películas medianas que muchas veces ni siquiera los propios fans saben de su existencia, siendo este el caso con Twisted.

Algo que incluso puede que sea lo mejor para este filme dado a que lo traído por Bousman es de esas historias a las que cuesta trabajo encontrarles un atractivo particular gracias a la manera tan poco arriesgada con la que desarrollan su idea central. La cual de inicio no luce nada mal al ponernos frente a una protagonista que en realidad no es buena persona y cuyas acciones hacen suponer que su castigo será brutal, logrando así que durante el primer acto se cuente con la paciencia del espectador a pesar de no tener momentos particularmente intensos dado a que, en teoría, lo que está por delante será potente y valdrá la pena la espera.

Un pensamiento que al entrar al segundo acto se empieza a desvanecer debido a que conforme vemos de manera más clara las intenciones del Dr. Kezian se cae en una dinámica en la que tratan de construir algo intenso para casi de inmediato diluirlo por medio de sucesos un tanto incoherentes que cortan por completo la poca tensión lograda. Obligándolos a recurrir a escenas de shock efímero que se encuentran bastante distanciadas entre si y a una forzadísima investigación policiaca que solo hacen que el ritmo se vaya volviendo lento ante la carencia de situaciones que ayuden a brindarle solidez al quiebre mental del doctor y jueguen de manera interesante con los dilemas morales que representan sus acciones.

Dejándonos así frente a una parte final en la que se incrementan las dosis de impacto visual, pero la realidad es que jamás se logra generar una tensión tan alta como para que el desenlace tenga la fuerza que requiere. Además de que la forma en la que cierran todo esto es demasiado predecible.   

En cuanto a las actuaciones tenemos a un Djimon Hounsou que hace lo necesario con un personaje que es bastante plano y a una Lauren LaVera (Paloma Joia) que va de más a menos dado a que al llegar a cierto punto de la película te empieza a desesperar con tanto grito y realmente en ningún momento le compras al 100% su papel de víctima.

Y en lo que se refiere a producción, la verdad tampoco hay muchas cosas para destacar: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es desangelada, el score no tiene mucho peso, el trabajo de sonido es limpio, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es sólida.

Opinión final: Twisted es decepcionante. Película que trata de impactar sin saber realmente cómo hacerlo.

Ojometro:
**

martes, 3 de marzo de 2026

Crítica: Scream 7 (2026)

Película dirigida por Kevin Williamson, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Guy Busick. Se estrenó en cines dentro de México y los Estados Unidos los pasados 26 y 27 febrero; recaudando hasta la fecha $96.7 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Cuando un nuevo Ghostface aparece en el pueblo donde Sidney Prescott (Neve Campbell) ha construido una nueva vida, su peores miedos se vuelven realidad cuando se da cuenta que su hija es el siguiente objetivo del asesino.


Comentarios generales:

Tras dos entregas exitosas que volvieron a posicionar a Scream en el imaginario colectivo uno hubiera pensado que todo sería una luna de miel para los involucrados; sin embargo, las maneras de operar de Hollywood siempre son extrañas y lo que se suponía que sería la consolidación de la franquicia durante esta década terminó volviéndose un caos que nadie vio venir. Dejando a Scream 7 con la difícil tarea de darle continuidad a algo que perdió gran parte de su identidad moderna y que claramente sufre para recuperarla.

Ya que a lo traído por Williamson no lo catalogaría como terrible pero, tras una gran introducción, todo el tiempo percibes que se la pasa dando volantazos para que la historia se pueda re-adaptar de manera forzada a Sidney por medio de la compleja relación con su hija adolescente. Lo cual lleva a situaciones de peligro desde muy temprano que hacen que la película por algunos minutos se sienta fresca ante la rapidez con la que se establece lo arriesgados que son estos nuevos Ghostface al momento de tratar de cumplir su objetivo y con ello complicar que el espectador pueda pensar con claridad sobre quién está detrás de todo el caos.

Hasta ahí todo marcha relativamente bien, lo malo es que una vez que ocurre el primer gran ataque a Sidney las cosas se van enredando y lo que se propone con respecto a la identidad de los asesinos resulta demasiado absurdo. Además de que la manera en la que se integra a Gale Weathers, Mindy y Chad en todo esto refleja que no sabían realmente qué hacer con ellos tras lo ocurrido en “Scream VI”, simplemente quieren hacer como si dichos eventos nunca hubieran existido y eso provoca la sensación de que solo están ahí con el objetivo de tener rostros familiares ante la incapacidad mostrada para lograr que los nuevos personajes te importen.

Una situación que además termina afectando las escenas de muertes porque, si bien la manera en la que están construidas es competente y el nivel violencia que manejan resulta satisfactorio visualmente hablando, lo cierto es que el impacto emocional que tienen sus asesinatos es prácticamente inexistente.

Dejándonos así ante una parte final en la que se trata por todos los medios que el conflicto decisivo sea memorable, incluso si eso significa recaer en viejos vicios que no aportan gran cosa más allá de algunos cameos irrelevantes. Y aunque el desenlace tiene la fuerza suficiente como para no resultar aburrido, la verdad es que la revelación de las identidades es tal vez la menos coherente de toda la franquicia y solo incrementa la percepción de que mucho de lo visto no aportó nada a esta.  

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Neve Campbell que sabe cómo sacarle el mayor jugo posible a un personaje que no da para mucho más y a una Courteney Cox cuyo rol en esta ocasión es bastante limitado. Mientras que de los nuevos rostros la única que destaca por la manera en la que está diseñada la historia es Isabel May (Tatum), quien hace un trabajo correcto como la hija de Sidney.

Y en lo que se refiere a la producción, la verdad tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte discreta, el score es buen complemento, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Scream 7 está pasable. Película para pasar el rato que sin duda significa un retroceso para la franquicia.

Ojometro:
***