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viernes, 20 de marzo de 2026

Crítica: This Is Not a Test (2026)

Adaptación de la novela del mismo nombre, la cual está escrita y dirigida por Adam MacDonald (Backcountry, Pyewacket). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a finales de febrero, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 13 de marzo.

Sinopsis:

Sloane (Olivia Holt) es una adolescente que se refugia junto con otros cuatro estudiantes en su escuela preparatoria para sobrevivir al brote zombie. Aunque estando ahí se dará cuenta que cada uno de ellos se vuelve más impredecible conforme pasa el tiempo.


Comentarios generales:

Hacer una película de zombies en la actualidad es probablemente una de las apuestas más seguras para cualquier cineasta debido a que parecen ser inmunes al desgaste natural que han sufrido otros subgéneros, brindándole así una ventaja para que los propios estudios sigan invirtiendo en estas. Aunque cuando se trata de adaptaciones de libros hemos aprendido que no todos pueden trasladarse de la manera más atractiva a la pantalla grande y This Is Not a Test es prueba de ello.

Ya que MacDonald nos pone sobre la mesa una historia con un tono adolescente muy marcado que puede ser un repelente para todo aquel que quiera ver una película de zombies convencional, centrándose en una protagonista cuyos problemas familiares caen en los clichés conocidos y en un brote zombie que juega un papel un tanto secundario en todo esto. No solo por el hecho de que la manera en la que se expone carece del dinamismo que normalmente necesita esta clase de sucesos (sobre todo si los zombies corren), sino también porque durante la primera media hora se apuesta por un tipo de estructura que corta de tajo cualquier posibilidad de profundizar sobre la verdadera escala de dicha amenaza.  

Encapsulando todo dentro de la escuela para que así la atención del espectador se centre en un grupo de adolescentes que, salvo por Sloane, no son de gran interés ante la falta de información con respecto a cada uno de ellos. Lo cual provoca que con el pasar de los minutos las cosas se vuelvan cancinas ante una carencia de acción muy marcada que solo deja la sensación de que te encuentras ante un teen drama en el que, de vez en cuando, pasa algo relacionado con el mundo exterior para que no se te olvide que aquí hay zombies involucrados; en especial cuando las fricciones entre el grupo empiezan a subir de intensidad por medio de situaciones absurdas que se vuelven intrascendentes en cuestión de minutos.

Dejando así una parte final carente de intensidad en la que se trata de cambiar la dinámica al trasladar las acciones fuera de la escuela utilizando como excusa a la familia de la protagonista. Algo que de entrada parece la idea correcta; sin embargo, la forma en la que se construye lo que tendría que ser un desenlace de impacto con fuerte carga emocional resulta demasiado pobre y como consecuencia el cierre es muy gris.

De las actuaciones hay que decir que Olivia Holt no genera gran empatía hacia el espectador como la protagonista y por lo mismo muchos de los sucesos que la tienen como parte central son un tanto irrelevantes. Mientras que Luke MacFarlane (Mr. Baxter) es quien se roba los reflectores con un papel muy pequeño, pero que es probablemente el único que propone algo distinto en todo esto.

Y en lo que respecta a la producción, la verdad es de una factura cumplidora: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no destaca, el score tiene algunas cosas interesantes, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son simples y la labor de maquillaje resulta efectiva sin ser nada espectacular.

Opinión final: This Is Not a Test es decepcionante. Película de zombies genérica y aburrida que olvidarán en un par de días.

Ojometro:
**

viernes, 23 de agosto de 2019

Crítica: Rock, Paper, Scissors (2019)


Película dirigida por Tom Holland (Fright Night, Child's Play), cuyo guión fue escrito por Kerry Fleming y Victor Miller. Se estrenó en VOD y formato físico dentro de los Estados Unidos el pasado 23 de julio.

Sinopsis:

Años después de haber sido capturado, el asesino serial Peter Harris (Luke Macfarlane) es liberado del hospital psiquiátrico por estar aparentemente curado. Sin embargo, una vez que regresa a su antiguo hogar se ve invadido por los recuerdos de su perturbadora infancia y las visitas de los fantasmas de sus víctimas que no lo dejarán ser un hombre nuevo. 



Comentarios generales:

El que Michael Madsen forme parte de una película de terror casi siempre es motivo suficiente para que la ignore debido a que desde hace un tiempo esto suele ser señal inequívoca de que será muy mala y su presencia está ligada más que nada a tener un nombre que pudiera atraer más público. Aunque en el caso de Rock, Paper, Scissors genuinamente creía que podíamos ver algo interesante, el trailer la vendía de buena manera y la premisa tenía potencial para por lo menos ofrecer un slasher entretenido, pero al final resultó ser una gran estafa.

Una que además confirma que Holland dejó de ser alguien de confianza desde hace mucho tiempo atrás al traernos un auténtico somnífero que tiene una falta de identidad muy marcada. Ofreciendo una historia que prometía sangre y muertes pero que durante gran parte de su metraje solo se centra en mostrar la recuperación de un asesino que no es para nada interesante en su desarrollo y deja de lado todos los elementos que uno supondría iba a ver para cambiarlos por una venganza que realmente nunca se siente que vaya a algún lado y falla en su propósito de ser el medio conductor para revelar más detalles sobre la compleja vida de Peter.

Y es que pareciera que no había demasiadas ideas sobre cómo exponer dicho tema, dejando todo en una serie de conversaciones con alguno que otro flashback en las que el ritmo de la película decae de manera terrible. Sobre todo porque en las contadas ocasiones en las que se decide explorar un poco más los instintos asesinos de Peter no se toman ninguna clase de riesgos y gracias a eso la película carece de intensidad o de cualquier tipo de impacto que ayude a construir momentos en los que el peligro sea algo palpable.

La parte final es probablemente lo más decente. Por lo menos se le trata de añadir cierta sorpresa y cambiar un poco la dinámica habitual, además de que es donde vemos más violencia; aunque el absurdo desenlace termina dejándote con la sensación de que todo lo que ocurrió previamente no tuvo razón de ser.

En cuanto a las actuaciones Luke Macfarlane medio se salva, pero el resto del elenco está terrible. La producción tampoco tiene muchas cosas para destacar: el trabajo de fotografía está aceptable, la dirección de arte es genérica, el score no tiene peso alguno, el trabajo de sonido cumple y tanto los efectos como la labor de maquillaje son simples.

Opinión final: Rock, Paper, Scissors es bastante mala. Evítenla.

Ojometro:
**