martes, 17 de julio de 2018

Crítica: The Cured (2018)

Película escrita y dirigida por David Freyne, la cual significa su primer largometraje. Se estrenó de manera limitada en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de febrero, mientras que su salida en formato físico se dio el pasado 3 de julio.

Sinopsis:

En Irlanda una enfermedad que convierte a las personas en zombies ha sido curada. Ahora aquellos que alguna vez estuvieron infectados son integrados a una sociedad que no los quiere y eso causará graves problemas sociales que obligarán a la interferencia militar antes de que ocurra algo mucho peor.



Comentarios generales:

A estas alturas es muy claro que el género zombie está saturado y que, a pesar de que sigue gozando de una gran popularidad, ya empieza a sufrir del desgaste natural que los fenómenos mundiales suelen tener. Por eso en los últimos años hemos visto con diversos resultados nuevos enfoques en esta clase de películas para brindarles frescura, lo cual no es precisamente del agrado de todos los fans, pero que sin duda es algo importante para su futuro y The Cured creo que es uno de los ejemplos más efectivos hasta la fecha.

No diría que el mejor porque su idea central (conflicto entre curados y no infectados) ya la hemos visto antes, sin embargo, lo que nos presenta Freyne encaja de mucha mejor manera con el contexto mundial que se vive en la actualidad y tomando eso como base va contando una historia en la que el inevitable conflicto se va construyendo a fuego lento. Utilizando durante el primer acto principalmente los prejuicios de la sociedad y los propios miedos de las personas curadas, quienes además de sufrir con sus recuerdos de lo que hicieron como zombies también tienen que adaptarse al hecho de que no podrán regresar sus vidas a cómo eran antes.

Ocasionando así que los niveles de tensión sean muy fuertes en todo momento debido a que las acciones de las personas curadas siempre dejan la duda sobre si eran más peligrosos como zombies o ahora que tienen conciencia y la mayoría son emocionalmente inestables. Una situación que ayuda además a desarrollar otros aspectos interesantes sobre su comportamiento cuando estaban “muertos” o la potencial nueva cura para agregar un poco más de sustancia a los hechos.

Lo malo es que este enfoque es uno que necesita tiempo y por ende la película avanza de manera lenta, centrándose bastante en el drama. Lo cual provoca que durante el segundo acto pierda el rumbo por momentos al no definir de manera concreta cómo tratar el tema familiar existente y empezar a dar vueltas en los conflictos internos del personaje de Senan que solo retrasan la rebelión que uno espera.

La parte final es muy agradable, con muchísima intensidad. Y es que toda la tensión construida previamente explota de buena manera para que los zombies sean el centro de atención y con ello se genere un caos que le brinde gran fuerza; añadiendo las dosis de muerte, sangre y violencia que se espera en esta clase de trabajos, pero sin dejar abandonado el lado humano que termina ofreciendo un desenlace emocional.

Con respecto a las actuaciones tanto Sam Keeley (Senan) como Tom Vaughan-Lawlor (Conor) lo hacen bastante bien, especialmente este último llega a ser alguien muy perturbador; aunque por otro lado Ellen Page (Abbie) nunca me convenció, se notaba demasiado forzada en un papel en el que claramente no encaja. 

La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte sobria, el score es bastante bueno, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es acertada para el tipo de zombies que se manejan aquí.

Opinión final: The Cured es una buena película. Otra opción interesante para darle variedad a un género saturado.

Ojometro:
****

viernes, 13 de julio de 2018

Crítica: The Manor (2018)

Primer largometraje del director Jonathon Schermerhorn, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Tom DeNucci, Glenn Jeffrey, Mike Messier y Matt O'Connor. Salió directamente en DVD y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 15 de mayo.

Sinopsis:

Amy Hunter (Christina Robinson) acaba de salir del hospital psiquiátrico donde por varios años trataron sus problemas mentales y su madre cree que es buena idea llevarla a un lugar con una atmósfera familiar. Dicho lugar es una casa de huéspedes en la que solía pasar su infancia, pero pronto esta se verá asechada por una antigua fuerza demoniaca que desatará un baño de sangre.


Comentarios generales:

Cuando el principal punto de venta es la aparición de un ex luchador resulta claro que tu película no va para ningún lado y esa percepción difícilmente va a cambiar al ver que esta fue escrita por cuatro personas. Por eso mis expectativas con The Manor eran las más bajas que uno puede llegar a tener, realmente no esperaba nada y la vi dejando mi cerebro en blanco, pero ni siquiera con todas estas precauciones pude evitar llevarme una verdadera tortura.

Y es que hablar de lo que nos presenta Schermerhorn es difícil debido a que tiene muy pocas cosas que destacar, ya que la historia te la simplifican en la introducción para que a partir de ahí solo veas una serie de eventos completamente irrelevantes durante 45 minutos.

En serio, más allá de breves apariciones de un demonio con una de las peores caracterizaciones que haya visto, aquí no pasa nada. De hecho, pareciera que esta parte de la película solamente la escribieron solo para que Kevin Nash (el ex luchador) pudiera tener el suficiente tiempo en pantalla y así justificar su pago porque lo que ocurre no sigue una línea clara que te brinde información sobre el personaje de Amy o su aparente oscuro pasado.

Situación que no mejora con el pasar de los minutos, pero al menos una vez que ya está avanzado el segundo acto empieza a hacerse más palpable la sensación de peligro que la rodea. Aunque esto no significa mejoras importantes con respecto a lo visto previamente, en principal medida por la poca fluidez y porque todo lo mínimamente interesante se desarrolla de manera cortada; además de que la mayoría de las muertes son fuera de cámara.

La parte final es un revoltijo de ideas e improvisación para tratar de darle sentido a algo que no lo tuvo por más de una hora y que, como era de esperarse, no funciona. Todo se siente acelerado y sin coherencia alguna, al grado de que el giro presentado no logra generarte ningún tipo de reacción.  

Las actuaciones son muy malas, Christina Robinson como la protagonista es alguien sumamente débil y la mayoría de los secundarios solo están ahí de adorno para cuando se requiera alguna muerte o alguno que otro chiste sin gracia. La producción también es bastante pobre: el trabajo de fotografía es malo, el score limitado, el trabajo de sonido tiene fallos marcados, los efectos son básicos y la labor de maquillaje parece de atracción de feria. 

Opinión final: The Manor es muy mala. De la peores películas de 2018.

Ojometro:
*

martes, 10 de julio de 2018

Crítica: The Domestics (2018)

Película escrita y dirigida por Mike P. Nelson (Summer School). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 29 de junio, aunque todavía no hay información sobre cuándo saldrá n formato físico.

Sinopsis:

En un aterrador mundo post-apocalíptico dominado por pandillas que se encuentran divididas en mortales facciones, un matrimonio cruza de manera desesperada los Estados Unidos en un viaje que los empujará hasta sus límites en la búsqueda de un lugar seguro para sobrevivir.





Comentarios generales:

Año con año salen cientos de películas de todo tipo, pero son pocas aquellas que logran generar un interés inmediato una vez que se dan a conocer. En ciertos casos es gracias a la excelente labor de publicidad o porque su premisa luce novedosa; sin embargo, en ocasiones también hay algunas que no parece que tengan nada especial y aún así te llaman poderosamente la atención sin saber exactamente el motivo, lo cual fue mi caso con The Domestics.

Un trabajo con el que Nelson nos ofrece algo que podría describir como una mezcla entre “Mad Max” y “The Purge” sin demasiada sustancia, en donde se trata de condensar lo más que se pueda todo lo que tenga que ver con los orígenes de este mundo post-apocalíptico para centrarse específicamente en la decadencia y la violencia que esto trajo consigo. Ocasionando así que el espectador tenga un conocimiento básico de la situación dentro de este viaje que va generando muchas preguntas sin respuesta que, al menos durante el primer acto, se dejan pasar por la excentricidad que rodea a la historia y porque las cosas avanzan con un ritmo caótico que difícilmente deja momentos para realizar análisis más a fondo.

Lo malo es que esto no es suficiente y con el pasar de los minutos se empieza a hacer evidente que lo que vemos no es más que un entretenido espectáculo visual que podía haber dado mucho más con un poco de profundización. Ya que todo el tema de las facciones en verdad es interesante por las peculiaridades que manejan, pero resulta prácticamente imposible poder entender qué diablos es lo que ocurre cuando no te explican en lo absoluto sus motivaciones (salvo por la que viene implícita en el nombre de una de estas).

A pesar de esto también se debe de decir que las cosas nunca se vuelven aburridas y la película avanza con una dinámica agradable que se ve complementada con un incremento gradual de la sangre que dejará satisfecho a más de uno. Además de que se empieza a desarrollar de mejor manera la complicada relación entre los protagonistas, en la cual incluso podemos ver cómo se da un cambio en los roles al momento de lidiar con los peligros.

La parte final la encontré bastante entretenida. Siguen sin existir respuestas con respecto a los orígenes u otras cuestiones que se fueron desenvolviendo durante los minutos previos, pero toda la acción y violencia se magnifican para ofrecer un cierre con mucha fuerza que no te deja con la sensación de vacío que hubieras imaginado.

En cuanto a las actuaciones tanto Kate Bosworth (Nina) como Tyler Hoechlin (Mark) no lo hacen mal, van de menos a más en su búsqueda por la química como pareja y la logran encontrar en el momento justo; además de que cuentan con la ayuda de un competente reparto secundario. La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es sólida, tiene un buen score, el trabajo de sonido está muy bien cuidado, los efectos (prácticos en su mayoría) son de primer nivel y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: The Domestics está entretenida. Película palomera para pasar el rato y ver mucha violencia.

Ojometro:
***

viernes, 6 de julio de 2018

Crítica: Shhhh! (2018)

Película escrita y dirigida por Jason Rutherford, la cual significa su ópera prima. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 1 de abril, pero todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

A Harris (James Henderson) y su madre les gusta ir a ver películas, pero siempre parece que los idiotas los persiguen en el cine para hacerles imposible disfrutarlas. Aunque pronto dichos idiotas empezarán a ser asesinados por un misterioso individuo mientras Harris confronta no solo su propio pasado, sino también su salud mental.




Comentarios generales:

Todo el mundo debe de empezar de algún modo y en una industria como la del cine eso es probablemente de las cosas más complicadas, ya que incluso con las facilidades tecnológicas de la actualidad el filmar una película es un verdadero reto por todo lo que involucra. Por eso cuando me topo con algún trabajo que significa un debut le suelo dar una oportunidad, es un riesgo calculado que estoy dispuesto a tomar porque básicamente es la única manera en la que vería estos trabajos con los que las probabilidades de encontrar buenas cosas son bajas y demasiado altas para toparme con bodrios como Shhhh!.

Y es que en verdad esta es una de esas películas que cuesta trabajo entender cómo diablos alguien le dio el visto bueno para distribuirla porque apenas se puede considerar por encima de un trabajo escolar. Donde Rutherford se escuda detrás del cine serie b para presentar mucha basura dentro de algo que en esencia se podría decir que es un slasher, pero que también quiere manejarse de manera muy superficial como thriller para darle un poco más de desarrollo a una historia en la que resulta complicado identificar exactamente cuál es su atractivo.

Ya que los asesinatos, si bien son llamativos (uno incluso raya en lo grotesco), solo representan un complemento circunstancial para generar dudas con respecto al personaje de Harry y así poder brindar la pequeña dosis de misterio que encaje con la parte detectivesca. Lo cual en teoría no se escucha tan mal, pero en la práctica resulta una aberración porque no solo se trata de un personaje que te genera poco interés o empatía, sino que además los eventos que giran alrededor de este son muy estúpidos al estar llenos de diálogos dignos de conversaciones adolescentes y por la poca fluidez que existe entre escenas.

De lo poco positivo que puedo decir es que al menos logran mantener bien escondidas las sorpresas para la parte final. Una que es igual de absurda que el resto de la película, pero al menos todas las piezas encajan de manera decente y te hacen pensar un poco en detalles que te las indicaban durante el resto del metraje.  

Las actuaciones son espantosas, claramente la mayoría de los actores son amateurs y todo luce increíblemente acartonado o caricaturesco. La producción es lo que uno se espera de un filme como estos: el trabajo de fotografía es pobre, el score es genérico, el trabajo de sonido es un desastre total, los efectos son prácticos pasables y la labor de maquillaje luce de atracción de feria.

Opinión final: Shhhh! es horrible. Evítenla a toda costa.

Ojometro:
*