viernes, 17 de abril de 2026

Crítica: Psycho Killer (2026)

Película dirigida por Gavin Polone y escrita por Andrew Kevin Walker. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de febrero y en VOD el pasado 7 de abril, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

La oficial de policía Jane Archer (Georgina Campbell) sigue la pista de un asesino serial después de que su esposo se convirtiera en una de sus múltiples victimas.


Comentarios generales:

En el 99% de los casos una película como Psycho Killer pasaría como uno de los tantos slashers genéricos que se estrenan cada año. Sin embargo, cuando tu principal carta de presentación es un guión escrito por el guionista de una película tan legendaria como “Seven” es imposible no hacer más ruido del habitual y por lo mismo generar unas expectativas demasiado altas, las cuales muy probablemente esta propuesta no logre cumplir. 

Ya que lo presentado por Polone es una historia que tiene una diferencia muy marcada entre sus dos mitades, siendo la primera por mucho la más interesante dado a que es aquí donde logra establecer una atmósfera de peligro extremadamente potente por medio de un asesino que no tiene ninguna clase de límites y visualmente resulta llamativo. Sustentando mucho de la dinámica en lo impredecibles que son sus acciones y en escenas de asesinatos que proporcionan las dosis de violencia adecuada, lo cual hace que la persecución inicial por parte de Jane tenga un buen ritmo y, sobre todo, exista un tono oscuro predominante con el que se magnifique el aspecto satánico que aparentemente motiva su accionar.

Hasta ahí todo va bien, pero una vez que entramos a la segunda mitad las cosas empiezan a volverse inestables en lo que se quiere contar. Y es que lo que inició como algo bastante simple poco a poco muta a un problema que quiere abarcar más de lo que realmente puede y gracias a eso la tensión acumulada por la persecución policiaca se pierde ante situaciones que no embonan de manera convincente durante el desarrollo; en especial cuando la metodología de Satanic Slayer se vuelve demasiado rebuscada y esto lo lleva a involucrarse con una secta un tanto caricaturesca que no encaja para nada con el tono previamente establecido.

Por todo lo anterior la parte final se siente totalmente ajena y por momentos muy acelerada. Aunque por lo menos aquí el nivel de violencia se eleva para tener un desenlace que, a pesar de su revoltijo incoherente de ideas, pueda dejar cierto impacto en el espectador.  

En lo que se refiere a las actuaciones tenemos a una Georgina Campbell que no lo hace mal como la protagonista, pero quien se lleva la atención es James Preston Rogers como Satanic Slasher. Ya que este tiene un presencia que intimida incluso sin tener que mostrar el rostro y por ello, cuando la historia es estable, este logra ser un asesino interesante.

Y en cuanto a producción tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte simple, el score es buen complemento, el trabajo de sonido es limpio, los efectos cumplen y la labor de maquillaje resulta discreta.

Opinión final: Psycho Killer está ok. Slasher con mitades contrastantes que generará muchas opiniones divididas.

Ojometro:
***

martes, 14 de abril de 2026

Crítica: Do Not Enter (2026)

Película dirigida por Marc Klasfeld, cuyo guión fue co-escrito por Dikega Hadnot, Spencer Mandel y Stephen Susco. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 20 de marzo, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Un grupo de exploradores investigan un viejo hotel abandonado. Lugar en donde encontrarán un extraño ser sobrenatural y a un equipo rival que busca un legendario tesoro escondido.


Comentarios generales:

La verdad no tenía idea de que Do Not Enter estaba basada en una novela de 2005 (Creepers de David Morrell), pero su trailer era suficiente para poder llamar la atención debido a que su premisa lucía al menos divertida. Convirtiéndola así en una de esas propuestas con las que uno espera encontrarse un entretenimiento pasajero sin grandes pretensiones y que, lamentablemente, ni eso puede lograr.

Algo que desde los primeros minutos se puede presagiar debido a que Klasfeld nos presenta una historia simple que no necesita demasiado tiempo para establecer su idea base y al no tener la necesidad de profundizar en exceso su principal apuesta recae en que la irreverencia del grupo de exploradores sea lo suficientemente atractiva como para que su búsqueda por validación en internet no luzca tan ridícula. En especial cuando la dinámica de la pareja protagonista se sostiene por medio de fricciones absurdas dignas de adolescentes que lo único que provocan es aburrir al espectador mientras las acciones toman más forma dentro del hotel.

El cual sin duda es una locación bastante atractiva para exponer distintas clases de riesgos, sin embargo, la forma en la que lo utilizan deja mucho que desear al mostrarte que hay una criatura rondando por ahí, pero que mejor optan por mantenerla en un rol secundario durante varios minutos para darle juego a una rivalidad entre grupos con la que se trata de añadir elevadas dosis de tensión sin gran efectividad. Convirtiendo esto en algo totalmente opuesto a lo que originalmente proponía y cuyos únicos recursos para tratar de corregir las cosas son escenas de muertes sin gran importancia y un elemento satánico que no se siente como una parte orgánica de lo que se está contando.

Dejando con todo lo anterior una parte final que tiene que remar contracorriente para poder intensificar un poco la acciones y gracias a ello vemos lo que son probablemente los mejores minutos de la película al integrar de manera consistente a la amenaza. Brindando así un desenlace con un poco más de intensidad y violencia, aunque en realidad cuando todo termina sientes que nada de lo visto tuvo consecuencias de peso.

De las actuaciones no hay mucho que decir. El elenco no es que lo haga terrible pero tantas decisiones y comportamientos absurdos vuelven complicado el poder involucrarte de lleno con los personajes; además de que los que supuestamente son los dos protagonistas terminan siendo totalmente irrelevantes en gran parte de la película.

Y en cuanto a producción, sin duda es donde tiene sus mejores atributos: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no es la gran cosa, el score es buen complemento, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Do Not Enter es decepcionante. Película con demasiadas decisiones absurdas que terminan dañando una premisa que podía haber funcionado mejor.

Ojometro:
** 

miércoles, 8 de abril de 2026

Crítica: The Strangers: Chapter 3 (2026)

Película dirigida por Renny Harlin (The Strangers: Chapter 1 & 2), cuyo guión fue co-escrito por Alan R. Cohen y Alan Freedland. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a inicios de febrero, mientras que hizo lo propio en México el pasado 1 de abril; recaudando hasta la fecha $9.8 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Maya (Madelaine Petsch) vuelve a chocar con los asesinos enmascarados y descubre que la única forma de salir de su pesadilla es… entrar en ella.


Comentarios generales:

Tras dos entregas previas que fracasaron en generar interés por la franquicia fue evidente que esta trilogía era algo innecesario y que con la película de 2008 era más que suficiente para mantener en el imaginario colectivo a este trío de asesinos. Aunque eso no quitaba la ligera esperanza de que por lo menos pudiéramos ver un cierre digno que justificara muchas de las decisiones previas, pero The Strangers: Chapter 3 se queda muy lejos de ofrecernos dicho consuelo.

Y es que lo presentado por Harlin deja en claro que la mayoría de las ideas se agotaron y se tuvieron que reciclar algunas o, peor aún, forzar otras tantas para que esta tercera entrega pudiera existir al ponernos ante decisiones cuestionables por parte de Maya que acaban con toda la evolución que había mostrado el personaje en su lucha por sobrevivir. Llevándonos por medio de una serie de situaciones demasiado predecibles con las que se quiere generar una atmósfera oscura para amplificar el hecho de que a nuestra protagonista nada la puede salvar de esto; sin embargo, la manera de ir desarrollando las cosas es demasiado tediosa y de a poco tanta pasividad empieza a cobrar factura.

Sobre todo porque existen pocos momentos de buena intensidad durante la primera mitad y honestamente durante la segunda los flashbacks que te brindan información sobre el pasado de los asesinos no resultan tan interesantes salvo por alguno que otro detalle que más o menos se podía intuir desde la primera película. Dejando todavía varios minutos por delante que se tienen que rellenar con lo que sea y para ello recurren a una serie de muertes poco imaginativas cuyo propósito es quebrar psicológicamente a Maya, pero en realidad carecen del peso emocional necesario como para que dicho quiebre tenga algún tipo de impacto en el espectador.

Ante eso toda la parte final está destinada a fallar y las cosas solo empeoran cuando se decide seguir manteniendo el ritmo pasivo ante cualquier otra cosa. Obteniendo como resultado un desenlace demasiado simplón que no toma ningún tipo riesgo en lo que, en teoría, debería ser una venganza mucho más brutal de lo que se presenta en pantalla.

De las actuaciones es más de lo mismo, aunque en esta ocasión a Madelaine Petsch la limitan bastante y su personaje termina cayendo en la intrascendencia como el resto. Mientras que en producción se tienen algunas cosas positivas: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte un tanto desangelada, el score es sólido, el trabajo de sonido no tiene fallos y todo lo referente a efectos/maquillaje es relativamente discreto. 

Opinión final: The Strangers: Chapter 3 es mala. Un cierre por demás decepcionante para una trilogía que nunca tuvo pies ni cabeza.

Ojometro:
**

viernes, 3 de abril de 2026

Crítica: We Bury the Dead (2026)

Película escrita y dirigida por Zak Hilditch. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de enero, mientras que su salida en VOD y formato físico se dio el pasado 17 de marzo.

Sinopsis:

Después de un catastrófico desastre militar provocado por los Estados Unidos en el sur de Tasmania, Ava (Daisy Ridley) va en busca de su esposo desaparecido. Aunque estando ahí se dará cuenta que los muertos no solo se levantan, sino que también cazan.


Comentarios generales:

A pesar de su sobreexplotación durante los últimos 10 o 15 años, la verdad es que las películas de zombies siguen siendo de las que más disfruto ver debido a que las considero un entretenimiento digerible para pasar el rato. Sin embargo, más allá de los frikis como yo (o varios de los que leen este blog), es imposible negar que cada vez resulta más complicado el poder encontrar propuestas frescas que le interesen al público mainstream y We Bury the Dead es otro de esos casos que han fallado en el intento.

Y no precisamente porque lo traído por Hilditch sea una mala película, sino más bien porque la idea que nos plantea es demasiado interesante como para manejarse de una manera tan convencional como lo hacen aquí.

Poniéndonos frente a una historia que durante la primera mitad se recarga mucho más hacía el lado del drama al establecer un escenario desgarrador ante la situación que se vive en el lugar del desastre y las falsas esperanzas que tienen tanto Ava como los demás voluntarios por tratar de encontrar con vida a sus seres queridos. Lo cual brinda una atmósfera depresiva potente que, al combinarla con el extraño comportamiento de los zombies, genera una sensación de tensa calma que puede explotar en cualquier momento y por lo consiguiente la sensación de peligro siempre se encuentra presente.

Lo malo es que una vez que llegamos a la segunda mitad esto se convierte en un tipo de road movie totalmente desangelada en la que no es que se deje en el total olvido lo relacionado con la manera peculiar en la que se comportan los zombies, pero si se empieza a caer en los convencionalismos que poco a poco hacen que la experiencia se vuelva pesada. Siendo la parte del secuestro una que se siente totalmente fuera de lugar al alejarse de los propósitos originales y llevar esto hacia algo que pretende ser perturbador sin tener los elementos necesarios para construir las escenas de impacto que se requieren para lograrlo.

Dejándonos así ante una parte final que recompone un poco el rumbo al centrarse nuevamente en el lado desesperanzador inicial y que por lo menos no cae en lo cursi. Aunque en realidad el desenlace no responde muchas cosas que parecían fundamentales y eso provoca que existan sensaciones de que gran parte de lo visto no llevó a nada relevante.

En el tema de las actuaciones Daisy Riley no lo hace mal, tiene sus buenos momentos, pero tampoco es una actriz que pueda manejar rangos emocionales muy amplios. Mientras que Brenton Thwaites (Clay) está ahí más que nada para ofrecer algunos breves momentos cómicos con un personaje al que terminas cuestionando sobre si en verdad era tan necesario tenerlo en esta historia.

Y en lo referente a producción tenemos cosas interesantes: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son relativamente simples y la labor de maquillaje sólida.

Opinión final: We Bury the Dead está pasable. Un drama de zombies con potencial que se queda atrapado en la medianía.

Ojometro:
***