jueves, 18 de junio de 2026

Crítica: Undertone (2026)

Película escrita y dirigida por Ian Tuason. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de marzo, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 14 de abril.

Sinopsis:

Evy (Nina Kiri) es la conductora de un popular podcast de lo paranormal que de pronto se ve atormentada por una serie de aterradoras grabaciones enviadas de forma misteriosa.


Comentarios generales:

Antes de que “Obsession” y “The Backrooms” tomaran al mundo por sorpresa había otra película de A24 que estaba dominando la conversación gracias a una propuesta peculiar y evidentemente me refiero a Undertone. Sin embargo, conforme pasaron las semanas el furor que la rodeaba desapareció de manera bastante rápida y después de verla uno puede entender el porqué de esto.

Ya que lo traído por Tuason es una experiencia que se sustenta fuertemente en lo auditivo, ya sea por medio de grabaciones inquietantes, sonidos extraños o música infantil perturbadora. Esperando a que sea el propio espectador quien vaya llenando los huecos existentes dentro de una historia que se toma su tiempo para establecer su principal misterio y por lo mismo la primera mitad carece de momentos de gran interés; en especial porque se recurre a secuencias un tanto repetitivas que tal vez desde el lado técnico están bien ejecutadas, pero la realidad es que no tienen un gran impacto en lo que se quiere contar.

Ante esto el ritmo se vuelve cansino y eso obliga a que se tengan que buscar formas creativas para tratar de compensar la falta de acción, siendo los principales recursos para lograrlo la generación de una atmósfera oscura y la utilización de la cámara para hacer sentir que Evy está siendo observada todo el tiempo. Lo cual es una apuesta arriesgada que termina funcionando debido a que una vez que entramos a la segunda mitad de la película las cosas empiezan a tener un poco más de fluidez y dichos recursos complementan de buena manera las revelaciones, a pesar de que también te termina desesperando el cómo manejan la exposición de las grabaciones para poder alargar el metraje.

Dejándote así frente a una parte final que contiene un buen nivel de intensidad, momentos visualmente interesantes y, sobre todo, la solidificación sobre el tema de la ansiedad parental para no dejar un desenlace totalmente abierto a la interpretación.  

En lo que se refiere a las actuaciones, la verdad es que Nina Kiri hace un trabajo bastante bueno considerando que su personaje es el único que aparece en pantalla teniendo diálogos y sabe cómo manejar cada situación dependiendo de lo que se requiera. Mostrando un rango de emociones amplio que ayuda a que la película tenga varios de sus momentos más interesantes.

Y en cuanto a producción se nota un presupuesto discreto, pero bien aprovechado: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es sublime y lo referente a efectos/maquillaje es bastante discreto.

Opinión final: Undertone está ok. Película con fortalezas marcadas que no termina por redondear del todo su propuesta.

Ojometro:
*** 

viernes, 12 de junio de 2026

Crítica: Scary Movie (2026)

Película dirigida por Michael Tiddes, cuyo guión fue co-escritor por Marlon Wayans, Shawn Wayans, Keenen Ivory Wayans, Craig Wayans y Rick Alvarez. Se estrenó en cines tanto en México como los Estados Unidos los pasados 3 y 5 de junio; recaudando hasta la fecha $124.8 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Ghostface está de regreso y hará todo lo posible para llegar a Cindy (Anna Faris), quien se reencontrará con sus hijas, sus amigos del pasado y mucha cultura woke.


Comentarios generales:

Existen fenómenos que sólo pueden ocurrir en un momento específico debido a que se alinean diversos factores que los hacen posibles y el origen de la franquicia de “Scary Movie” definitivamente no podría haberse dado bajo ningún otro contexto que no fuera el inicio de los 2000s, cuando ese tipo de comedias proliferaba. Por ello es que cuando se anunció esta nueva entrega/reboot me surgieron muchas dudas, ya que es un producto de su tiempo y claramente su efectividad no iba a ser la misma de antes.

Algo que se nota prácticamente de inmediato en lo traído por Tiddes, quien trata de sacar adelante un guión al que le metieron mano muchas personas y eso provoca que no se sienta cohesión no solo en la historia base, sino en la elección de todas las películas que quieren parodiar o las referencias culturales. Convirtiendo esto en un revoltijo de sucesos aleatorios que en ocasiones pueden ser divertidos, pero la mayoría de las veces se sienten completamente forzados ante lo poco que aportan al desarrollo.

Generando así que las cosas se vuelvan aburridas conforme entramos a la segunda mitad de la película y para contrarrestar esto la única solución presentada es seguir explotando las referencias de manera todavía más caótica para que al menos así el ritmo no decaiga demasiado y en base a eso ir construyendo algo que tenga sentido. Lo cual en cierta forma logran debido a que, una vez que se les va dando más relevancia a los personajes originales, las cosas se vuelven un poco más digeribles rumbo a la parte final.

Una que sin duda es lo mejor de la película no solo por la acción presentada, sino porque aquí al menos utilizan un poco más de imaginación para que el desenlace tenga un giro que dentro de todo el caos si tiene una justificación sensata detrás.

En lo que respecta a las actuaciones es lo que uno espera de estas películas con tonos totalmente exagerados que no se guardan nada al momento de hacer el ridículo. Siendo Anna Faris y Marlon Wayans (Shorty) quienes suelen tener el mayor peso cómico con personajes que siguen siendo igual de bobos que hace 26 años atrás.

Y en cuanto a producción, tampoco es la gran cosa: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte está ok, el score no aporta demasiado, el trabajo de sonido es sólido, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje cumple.

* Cuenta con un par de escenas a la mitad de los créditos

Opinión final: Scary Movie es decepcionante. Película con un humor que claramente se debió de haber quedado en el recuerdo de los 2000s.

Ojometro:
** 

martes, 9 de junio de 2026

Crítica: Send Help (2026)

Película dirigida por Sam Raimi (The Evil Dead, Drag Me to Hell), cuyo guión fue co-escrito por Damian Shannon y Mark Swift. Se estrenó en cines durante el mes de enero, mientras que su salida en VOD se dio durante el mes de marzo y en formato físico el pasado 21 de abril.

Sinopsis:

Una analista sobreexplotada y su arrogante jefe nepo baby sobreviven a un accidente aéreo cerca de Tailandia y ahora deben de cooperar para sobrevivir en una remota isla, cambiando los roles de poder de su trabajo que complican su ya de por sí tensa relación.


Comentarios generales:

La verdad me estuve debatiendo bastante si debía escribir sobre Send Help, ya que desde su estreno en cines nunca me terminó por llamar la atención debido a que era claro que su tendencia estaba más enfocada hacia otro género. Sin embargo, al final de cuentas se trata de una película de un director legendario y eso me impulsó a verla; aunque dudo que sea un añadido de gran interés para su carrera dentro del cine de terror.

Y es que lo traído por Raimi apenas cumple con los requisitos mínimos indispensables para poder ser catalogado dentro del género y lo deja bien claro desde un inicio al ponernos frente al personaje de Linda, cuya rara personalidad da a entender que la historia tendrá un componente cómico muy marcado. Lo cual hace que durante el primer acto veamos varias situaciones que la ponen en vergüenza, pero también exponen los detalles que la volverán superior una vez que llegue el accidente.

Siendo este el suceso donde el humor negro del director está totalmente plasmado con las únicas muertes que vemos en pantalla, ya que cuando las acciones se trasladan a la isla las cosas se centran mucho más en el desgaste psicológico de ambos personajes y la manera en la que son totalmente incompatibles incluso en una situación tan apremiante como esta. Algo que funciona por cierto tiempo, el problema es que conforme van pasando los minutos uno espera que las cosas suban de tono y esto jamás ocurre; simplemente se dan breves muestras de lo inestable que es Linda y cada detalle que pareciera llevar a algo más intenso se termina perdiendo entre mucho dialogo o raras decisiones de no mostrar nada que contenga altas dosis de sangre.

Dejando así una parte final que al menos resulta entretenida de ver, a pesar de que es muy predecible. Y en gran parte se debe a que es aquí donde se deja explotar la locura de ambos protagonistas para lograr un desenlace caótico donde hay un poco más de violencia y gracias a eso no sientes que todo lo visto previamente haya sido una total pérdida de tiempo.

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Rachel McAdams (Linda) que lo hace bastante bien, ella es la que sostiene la película y su progresivo quiebre mental es bastante funcional. Mientras que Dylan O'Brien (Bradley) no es tan carismático como ella, pero sirve como contrapeso gracias a su terrible personalidad en todo momento.

Y en lo que se refiere a producción, sin duda tenemos cosas para destacar: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte simple, el score no está mal, el trabajo de sonido es tremendo, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje no es nada del otro mundo.

Opinión final: Send Help está ok. Película más de comedia que de terror que no aporta mucho a la filmografía de su director.

Ojometro:
*** 

viernes, 5 de junio de 2026

Crítica: Backrooms (2026)

Película dirigida por Kane Parsons y escrita por Will Soodik. Se estrenó en cines tanto en México como los Estados Unidos los pasados 28 y 29 de mayo; recaudando hasta la fecha $140.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras encontrar una extraña puerta en el sótano de su tienda de muebles, Clark (Chiwetel Ejiofor) desaparece en una zona extra dimensional en la que su terapeuta tendrá que adentrarse para salvarlo.


Comentarios generales:

Más allá de las peculiaridades que rodean su origen, sin duda lo que más llama la atención de Backrooms es el hecho de que su director es alguien que todavía no cumple la mayoría de edad y aún así A24 decidió darle 10 millones de dólares para poder hacerla. Lo cual sin duda era una apuesta arriesgada por donde se le viera, pero al final de cuentas el cine de terror siempre ha estado plagado de historias así y esta sin duda ha terminado siendo un total éxito.

Y honestamente se me hace un tanto sorpresivo considerando que lo traído por Parsons es algo bastante experimental y no apto para todo mundo debido a que se aleja del terror convencional por medio de una historia que se apega más al surrealismo y a un fuerte componente visual centrado en el minimalismo.

Teniendo de guía a un par de personajes como lo son Clark y la Dra. Mary, cuya relación doctor/paciente nos expone los traumas de ambos de manera fragmentada para tratar de tener ciertos temas de análisis más adelante. Ya que una vez que las acciones se trasladan a la zona extra dimensional (los Backrooms) las cosas no es que dejen de tener sentido, pero realmente la manera en la que el director trata de sobrellevar la experiencia se centra más en hacer que este espacio cuasi oficinista convencional se vea rodeado por una atmósfera asfixiante con la que cada sonido o movimiento abrupto te pongan en alerta.

Situación que por cuestiones obvias hace que lo presentado carezca de profundidad y eso llega a afectar el ritmo durante el segundo acto debido a que por algunos momentos el filme se pierde en su propia obsesión por explotar su fascinante escenario, ocasionando con esto que las secuencias de exploración se terminen alargando más de lo que deberían y ante eso la sensación de urgencia no resulte tan marcada. Aunque esto poco a poco se va corrigiendo conforme los elementos de terror entran en juego y se combinan de manera impecable con este lugar amarillento que logra generar una sensación de vulnerabilidad impresionante sin que se tenga que recurrir a escenas tan extremas.

Dejándonos ante una parte final en la que los protagonistas tratan de encontrarle la lógica a un lugar que simplemente no la tiene y con ello generar secuencias intensas que llevan a los minutos más caóticos. Donde realmente lo que ocurre se deja a la interpretación del espectador y por lo mismo el desenlace puede terminar siendo sublime o decepcionante según como se le entienda.

En lo que se refiere a las actuaciones tenemos a Chiwetel Ejiofor que hace un buen trabajo para sobrellevar una historia que le exige gran parte del tiempo ser el único actor en pantalla. Mientras que Renate Reinsve (Dra. Mary Kline) también cumple de buena manera cuando es ella la que tiene que tomar el protagonismo, aunque desde un lado mucho más emocional e intenso.

Y en cuanto a producción, tenemos una muy buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte es estupenda a pesar de su simpleza, el score no está mal, el trabajo de sonido es genial, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Backrooms me gustó. Película experimental y ambigua que definitivamente no será para todo el mundo.

Ojometro:
****