martes, 25 de agosto de 2026

Crítica: Soulm8te (2026)

Película dirigida por Kate Dolan (You Are Not My Mother), quien comparte créditos como co-escritora del guión junto a Rafael Jordan. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 1 de agosto, aunque no hay información sobre si eventualmente saldrá en formato físico.

Sinopsis:

David (David Rysdahl) adquiere una mujer robot con inteligencia artificial de nombre Sara (Lily Sullivan) para poder sobrellevar la pérdida de su esposa recientemente fallecida. Aunque en su intento por crear una pareja sensible y con criterio propio, la termina convirtiendo en su alma gemela mortal.


Comentarios generales:

Honestamente es difícil entender como Blumhouse y Atomic Monster llegaron a la conclusión de que necesitaban crear universo cinematográfico alrededor de M3GAN y más cuando hay pruebas contundentes de que solo un puñado de estos ha logrado funcionar con el público. Era una decisión arriesgada y tras el fracaso de “M3GAN 2.0” dicho universo básicamente murió, dejando a un spin-off como Soulm8te en la peor situación posible y más tras la cancelación de su estreno en cines.

Una decisión que terminas entendiendo cuando ves que lo presentado por Dolan es básicamente lo mismo que vimos en “M3GAN”, pero con ciertos detalles más adultos para poder explotar temas como la depresión o la soledad, así como añadir cierto toque erótico por medio de Sara. Lo cual no se escucha tan mal, sin embargo, la manera en la que se desarrolla la historia es en exceso aburrida durante al menos los primeros 40 o 45 minutos gracias a que cada detalle con respecto a la obsesión progresiva del robot resulta demasiado predecible y básicamente uno puede descifrar sin grandes complicaciones lo que está por venir.

Provocando con esto que se vuelva complejo el poder construir situaciones que generen tensión conforme el nivel peligrosidad se va incrementando y por ende la dinámica se empieza a sentir algo pesada. Aunque hay que decir que una vez que se deja atrás el miedo a la exageración en pantalla las acciones se vuelven un poco más entretenidas debido a todas las ventajas con las que cuenta Sara y que hacen imposible detenerla no solo por su composición mecánica, sino también por la total dependencia a la tecnología por parte de los humanos en su vida diaria.

Algo que sin duda termina influyendo para que la parte final cuente con mayor violencia y gracias a eso veamos más acción que en todo lo ocurrido de manera previa. Llevando a un desenlace que no brillará precisamente por su originalidad, pero resulta coherente para lo que se pretendía antes del desastre que condenó a este universo cinematográfico.

De las actuaciones hay que decir que el elenco en general hace un buen trabajo con lo poco que tienen para construir personajes interesantes. Además Lily Sullivan y David Rysdahl muestran buena química en pantalla.

Y en cuanto a producción, es de una factura competente: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es sobria, el score no aporta gran cosa, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son simples y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Soulm8te está pasable. Literalmente es “M3GAN” con un robot sexy y menos entretenida. 

Ojometro:
***

miércoles, 19 de agosto de 2026

Crítica: Teenage Sex and Death at Camp Miasma (2026)

Película escrita y dirigida por Jane Schoenbrun (I Saw the TV Glow). Se estrenó en cines tanto dentro de los Estados Unidos como en México los pasados 7 y 13 de agosto; recaudando hasta la fecha 1.5 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Una directora que se encuentra trabajando en una secuela de un antiguo slasher se obsesiona con el poder contar con la “final girl” original de la franquicia, llevando a ambas mujeres a un caos psicológico y sexual.


Comentarios generales:

Uno puede darse cuenta cuando una película será divisiva, sobre todo si resulta evidente que tiene los elementos para lograr que se le clasifique en ciertos círculos con la ridícula etiqueta de “terror elevado”. Por ello es que Teenage Sex and Death at Camp Miasma era una de las películas que más curiosidad me generaba en esta segunda mitad del año debido a que era claro que su apuesta iba dirigida hacía ese camino y honestamente tiene todo para conseguir dicha meta, a pesar de que me ha parecido un producto mediano.

Ya que lo traído por Schoenbrun es al mismo tiempo un slasher, una comedia y una rara historia romántica que trata de exponer la relación que se puede llegar a tener con películas que se consideradan de poca calidad o con aspectos cuestionables bajo los estándares actuales. Lo cual de inicio realmente se maneja de una manera eficiente por medio de esta franquicia ficticia (Camp Miasma) con la que la directora homenajea a varios slasher de los 80s e integra una dosis de humor que funciona dado a que sabe cómo representar las obsesiones de los fans con todo lo que esté involucrado a su película favorita de la infancia, pero sin ridiculizarlos bajo el propósito de sentirse superior.

Lo malo es que una vez pasados los primeros 35/40 minutos las cosas decaen conforme la relación entre Kris y Billy lleva a una serie de sucesos con los que la fluidez se empieza a ver perjudicada ante los constantes saltos que se dan entre géneros mientras se busca mantener un humor que ahora si no es tan efectivo. Obligando a que lo relacionado con la secuela quede un tanto relegado por algunos lapsos mientras se trata de establecer la propia naturaleza de ambas protagonistas, quienes evidentemente reflejan una atracción mutua para que el elemento sexual se encuentre presente; sin embargo, todo lo que rodea sus interacciones carece de la sustancia suficiente como para que dicho vínculo sea más interesante que el propio elemento slasher.

Dejando así una parte final rara en la que la mezcla entre la realidad y la ficción se lleva al extremo para que el asesino tenga cierto protagonismo y con ello exista nuevamente el tono exagerado por medio de algunas muertes que no tienen mucho sentido. Situación que le da intensidad al desenlace, pero no evita que este resulte demasiado absurdo en lo que propone.  

En el tema de las actuaciones es donde tiene su principal fortaleza debido a que Gillian Anderson (Billy) y Hannah Einbinder (Kris) son quienes evitan que película se descarrile por completo gracias a la gran química y la tensión sexual que muestran en pantalla. Mientras que el grupo de secundarios tiene algunos rostros conocidos cuya aparición es poco relevante.

Y en cuanto a la producción, sin duda podemos ver una factura sólida: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Teenage Sex and Death at Camp Miasma está pasable. Película con algunos chispazos que generará opiniones divididas.

Ojometro:
***

viernes, 14 de agosto de 2026

Crítica: Farm House (2026)

Película dirigida por Frank Palangi, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Andy Scullin. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 7 de julio.

Sinopsis:

Cuidar una casa puede ser relajante, tranquilo y reconfortante, pero el terror llegó para quedarse. Los asesinatos en serie del condado de Warren constituyen uno de los capítulos más desconcertantes y trágicos de la historia criminal reciente de Estados Unidos.


Comentarios generales:

Las películas independientes siempre son un volado, así que realmente nunca me arrepiento de ver alguna producción de este tipo gracias a que sé de antemano a lo que me expongo y por lo general siempre trato de sacar algo bueno de la experiencia. Sin embargo, hay ocasiones en las que esto simplemente me resulta imposible y ese ha sido el caso con Farm House.

Ya que lo que nos trae Palangi son apenas 60 minutos de un sinsentido como pocos. Donde se supone que la base de la historia son unos asesinatos, pero la realidad es que estos no tienen ningún tipo de relevancia en el desarrollo y mejor se opta por ir presentando eventos aleatorios con un pésimo trabajo de edición que solo hace que el ritmo de la película, a pesar de ser tan corta, se sienta extremadamente lento.

Y para empeorar las cosas también se integra a todo esto un investigador con su podcast criminal cuyo único propósito es más que nada ser un pequeño distractor ante lo poco que ocurre con el problema central, tratando de ir añadiendo por medio de este cierto misterio con supuestas pistas que no llevan a nada o jamás son reveladas en su totalidad. Provocando así que la sensación de que estás viendo algo sin rumbo se vuelva mucho más marcada y ante eso realmente lo único que esperas es que llegue la parte final cuanto antes.

La cual tampoco tiene mucho para destacar y solo profundiza el nivel de tortura para el espectador por medio de un desenlace que termina ridiculizando al asesino y jamás trata de brindarle sentido a todo lo ocurrido previamente.   

Las actuaciones son atroces, nadie del elenco parece tener demasiada experiencia frente a la cámara y básicamente es como si estuvieras viendo a alguien filmando a sus amigos que con mucho trabajo se aprendieron los diálogos.

Y en lo que se refiere a la producción, también tenemos algo muy muy pobre: el trabajo de fotografía es un desastre, el score inexistente, el trabajo de sonido es tal vez lo más estable y todo lo relacionado a efectos/maquillaje es prácticamente imperceptible.

* Cuenta con una escena post créditos

Opinión final: Farm House es terrible. De esas películas con las que es difícil entender cómo pudo obtener algún tipo de distribución.

Ojometro:
*

martes, 11 de agosto de 2026

Crítica: Frankie, Maniac Woman (2026)

Película dirigida por Pierre Tsigaridis (Traumatika), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Dina Silva. Se estrenó de manera limitada en cines dentro de los Estados Unidos a mediados de abril, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 14 de julio.

Sinopsis:

Frankie Ramírez (Dina Silva) es una aspirante a cantante en Los Angeles que tiene que enfrentar traumas infantiles, misoginia y discriminación por su peso dentro de la industria musical… hasta que explota de la manera más violenta posible.


Comentarios generales:

Si uno veía el material promocional de Frankie, Maniac Woman lo primero que asumías es que se trataba de otro homenaje a “The Texas Chainsaw Massacre”; en especial por el diseño de la máscara que usa la asesina. Y en cierto modo esto es cierto, pero también se trata de una película que intenta proponer algo más sin que logre su cometido a la perfección.

Y es que lo presentado por Tsigaridis antes que nada es un slasher y así lo hace ver desde un inicio; sin embargo, también desde el primer acto establece que está será una historia que tratará de profundizar sobre otros temas como la misoginia y los prejuicios en la industria musical por medio de una protagonista que te provocará de todo, menos indiferencia. En especial porque es el propio personaje de Frankie quien proporciona el humor que vuelve divertido el ver como poco a poco se va quebrando mentalmente y su respuesta a todos sus problemas siempre termina llevándola a ser sumamente violenta.

Lo cual origina varias situaciones en las que tiene que luchar con sus fantasmas internos y por medio de eso se va añadiendo contexto a lo que hay detrás de su peculiar comportamiento, logrando así que las cosas fluyan de manera ágil mientras la sangre no deja de ser constante en pantalla. El problema es que una vez llegado cierto punto se empiezan a notar dudas sobre a dónde llevar la historia y esto hace que se tomen algunas decisiones cuestionables que trasladan las acciones a un lugar que se siente totalmente ajeno a lo visto previamente y poco a poco la dinámica se torna aburrida debido a tratan de extender demasiado el tema del body shaming.

Provocando así que la parte final en general sea bastante mala. Obvio cuenta con sus muertes como cualquier slasher, pero la manera en la que quieren corregir los errores no es la mejor y eso hace que el desenlace resulte carente de intensidad e incluso dejan parado al personaje de Frankie como uno totalmente desechable.

En el tema de las actuaciones todo recae en Dina Silva y eso condiciona qué tanto pueda o no gustar la película porque sin duda tiene el carisma suficiente como para cargar con un personaje que presenta varios matices antes de llegar a la locura total, pero también por algunos lapsos pierde el rumbo con expresiones dignas de los Looney Tunes que te hacen desconectarte por completo de lo que se quiere contar.

Y en cuanto a producción, se nota el presupuesto discreto que tuvo: el trabajo de fotografía no está mal, la dirección de arte es simple, cuenta con un buen score, el trabajo de sonido tiene altibajos, los efectos prácticos son efectivos y la labor de maquillaje cumple. 

Opinión final: Frankie, Maniac Woman está pasable. Slasher cómico medio caótico en la que hay cosas que funcionan y otras tantas que no.

Ojometro:
***