Película escrita y dirigida por Zak Hilditch. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de enero, mientras que su salida en VOD y formato físico se dio el pasado 17 de marzo.
Sinopsis:
Después de un catastrófico desastre militar provocado por los Estados Unidos en el sur de Tasmania, Ava (Daisy Ridley) va en busca de su esposo desaparecido. Aunque estando ahí se dará cuenta que los muertos no solo se levantan, sino que también cazan.
Comentarios generales:
A pesar de su sobreexplotación durante los últimos 10 o 15 años, la verdad es que las películas de zombies siguen siendo de las que más disfruto ver debido a que las considero un entretenimiento digerible para pasar el rato. Sin embargo, más allá de los frikis como yo (o varios de los que leen este blog), es imposible negar que cada vez resulta más complicado el poder encontrar propuestas frescas que le interesen al público mainstream y We Bury the Dead es otro de esos casos que han fallado en el intento.
Y no precisamente porque lo traído por Hilditch sea una mala película, sino más bien porque la idea que nos plantea es demasiado interesante como para manejarse de una manera tan convencional como lo hacen aquí.
Poniéndonos frente a una historia que durante la primera mitad se recarga mucho más hacía el lado del drama al establecer un escenario desgarrador ante la situación que se vive en el lugar del desastre y las falsas esperanzas que tienen tanto Ava como los demás voluntarios por tratar de encontrar con vida a sus seres queridos. Lo cual brinda una atmósfera depresiva potente que, al combinarla con el extraño comportamiento de los zombies, genera una sensación de tensa calma que puede explotar en cualquier momento y por lo consiguiente la sensación de peligro siempre se encuentra presente.
Lo malo es que una vez que llegamos a la segunda mitad esto se convierte en un tipo de road movie totalmente desangelada en la que no es que se deje en el total olvido lo relacionado con la manera peculiar en la que se comportan los zombies, pero si se empieza a caer en los convencionalismos que poco a poco hacen que la experiencia se vuelva pesada. Siendo la parte del secuestro una que se siente totalmente fuera de lugar al alejarse de los propósitos originales y llevar esto hacia algo que pretende ser perturbador sin tener los elementos necesarios para construir las escenas de impacto que se requieren para lograrlo.
Dejándonos así ante una parte final que recompone un poco el rumbo al centrarse nuevamente en el lado desesperanzador inicial y que por lo menos no cae en lo cursi. Aunque en realidad el desenlace no responde muchas cosas que parecían fundamentales y eso provoca que existan sensaciones de que gran parte de lo visto no llevó a nada relevante.
En el tema de las actuaciones Daisy Riley no lo hace mal, tiene sus buenos momentos, pero tampoco es una actriz que pueda manejar rangos emocionales muy amplios. Mientras que Brenton Thwaites (Clay) está ahí más que nada para ofrecer algunos breves momentos cómicos con un personaje al que terminas cuestionando sobre si en verdad era tan necesario tenerlo en esta historia.
Y en lo referente a producción tenemos cosas interesantes: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son relativamente simples y la labor de maquillaje sólida.
Opinión final: We Bury the Dead está pasable. Un drama de zombies con potencial que se queda atrapado en la medianía.
Ojometro:
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