viernes, 5 de junio de 2026

Crítica: Backrooms (2026)

Película dirigida por Kane Parsons y escrita por Will Soodik. Se estrenó en cines tanto en México como los Estados Unidos los pasados 28 y 29 de mayo; recaudando hasta la fecha $140.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras encontrar una extraña puerta en el sótano de su tienda de muebles, Clark (Chiwetel Ejiofor) desaparece en una zona extra dimensional en la que su terapeuta tendrá que adentrarse para salvarlo.


Comentarios generales:

Más allá de las peculiaridades que rodean su origen, sin duda lo que más llama la atención de Backrooms es el hecho de que su director es alguien que todavía no cumple la mayoría de edad y aún así A24 decidió darle 10 millones de dólares para poder hacerla. Lo cual sin duda era una apuesta arriesgada por donde se le viera, pero al final de cuentas el cine de terror siempre ha estado plagado de historias así y esta sin duda ha terminado siendo un total éxito.

Y honestamente se me hace un tanto sorpresivo considerando que lo traído por Parsons es algo bastante experimental y no apto para todo mundo debido a que se aleja del terror convencional por medio de una historia que se apega más al surrealismo y a un fuerte componente visual centrado en el minimalismo.

Teniendo de guía a un par de personajes como lo son Clark y la Dra. Mary, cuya relación doctor/paciente nos expone los traumas de ambos de manera fragmentada para tratar de tener ciertos temas de análisis más adelante. Ya que una vez que las acciones se trasladan a la zona extra dimensional (los Backrooms) las cosas no es que dejen de tener sentido, pero realmente la manera en la que el director trata de sobrellevar la experiencia se centra más en hacer que este espacio cuasi oficinista convencional se vea rodeado por una atmósfera asfixiante con la que cada sonido o movimiento abrupto te pongan en alerta.

Situación que por cuestiones obvias hace que lo presentado carezca de profundidad y eso llega a afectar el ritmo durante el segundo acto debido a que por algunos momentos el filme se pierde en su propia obsesión por explotar su fascinante escenario, ocasionando con esto que las secuencias de exploración se terminen alargando más de lo que deberían y ante eso la sensación de urgencia no resulte tan marcada. Aunque esto poco a poco se va corrigiendo conforme los elementos de terror entran en juego y se combinan de manera impecable con este lugar amarillento que logra generar una sensación de vulnerabilidad impresionante sin que se tenga que recurrir a escenas tan extremas.

Dejándonos ante una parte final en la que los protagonistas tratan de encontrarle la lógica a un lugar que simplemente no la tiene y con ello generar secuencias intensas que llevan a los minutos más caóticos. Donde realmente lo que ocurre se deja a la interpretación del espectador y por lo mismo el desenlace puede terminar siendo sublime o decepcionante según como se le entienda.

En lo que se refiere a las actuaciones tenemos a Chiwetel Ejiofor que hace un buen trabajo para sobrellevar una historia que le exige gran parte del tiempo ser el único actor en pantalla. Mientras que Renate Reinsve (Dra. Mary Kline) también cumple de buena manera cuando es ella la que tiene que tomar el protagonismo, aunque desde un lado mucho más emocional e intenso.

Y en cuanto a producción, tenemos una muy buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte es estupenda a pesar de su simpleza, el score no está mal, el trabajo de sonido es genial, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Backrooms me gustó. Película experimental y ambigua que definitivamente no será para todo el mundo.

Ojometro:
****

martes, 2 de junio de 2026

Crítica: Passenger (2026)

Película dirigida por André Øvredal, (The Autopsy of Jane Doe), cuyo guión fue co-escrito por Zachary Donohue y T.W. Burgess. Se estrenó en cines tanto en México como los Estados Unidos los pasados 21 y 22 de mayo; recaudando hasta la fecha $25 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras presenciar un espantoso accidente en la carretera, una joven pareja se da cuenta de que no abandonaron la escena del choque en paz y ahora una presencia demoníaca conocida como el “Pasajero” no se detendrá hasta reclamarlos a ambos.


Comentarios generales:

El timing dentro de la industria del cine es algo fundamental debido a que una buena fecha de estreno puede ser la diferencia para que una película tenga éxito o no en taquilla; en especial durante esta época del año que es donde la cartelera empieza a verse dominada por blockbusters o producciones de alto perfil. Algo que al parecer nadie le informó a la distribuidora de Passenger porque realmente muy poca gente se ha enterado de su existencia.

Y es que lo traído por Øvredal difícilmente va a causar revuelo por si sola debido a que, si no te llamó la atención el trailer (que es básicamente la introducción de la película), será complejo que te interese una historia simple como esta. La cual además se encuentra con ciertas dificultades en un inicio para establecer las reglas existenciales del “Pasajero” y por ello la primera media hora puede resultar un tanto fastidiosa ante la falta de detalles que le brinden sentido a su elección por la pareja protagonista, recargando gran parte de lo que ocurre en situaciones que exponen el cómo esta aparente relación perfecta cuenta con sus propios obstáculos ahora que viven en la carretera. 

Algo que hace un poco pesado el ritmo, sin embargo, con el pasar de los minutos las cosas empiezan a tomar un mejor rumbo conforme se van construyendo escenas creativas que solidifican el peligro que los rodea y en las que Maddie es el foco de atención con el objetivo de que sea ella la que vaya revelando un poco más de información sobre la amenaza por medio de cierta simbología con la que no se profundiza demasiado. Logrando así momentos de verdadera tensión que se combinan con jump scares bien logrados para no volver a caer en un letargo y poco a poco ir incluyendo de lleno a Tyler en el problema para que así el camino rumbo a la parte final cuente con mayor intensidad e incluso algo más de violencia.

Siendo los minutos finales donde se utiliza la oscuridad de manera eficiente para hacer sentir indefensos a nuestros protagonistas y, sobre todo, en los que se pierde el miedo a exagerar las cosas. Llevando así a un desenlace con un poco más de acción en el que el lado fantasioso predomine y con ello se pueda dejar un cierre con mayor espectacularidad.

En el tema de las actuaciones tenemos a Jacob Scipio (Tyler) y a Lou Llobell (Maddie) que no lo hacen nada mal. Tienen buena química en pantalla y su dinámica como pareja es lo que termina ayudando a la película en sus momentos más flojos para no caerse por completo.

Y en lo que se refiere a la producción, tiene algunas cosas interesantes: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no es nada especial, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Passenger está ok. Película funcional a la que vale la pena darle una oportunidad si tienen tiempo libre.

Ojometro:
***

viernes, 29 de mayo de 2026

Crítica: Obsession (2026)

Película escrita y dirigida por Curry Barker. Se estrenó en cines tanto en México como en los Estados Unidos los pasados 14 y 15 de mayo; recaudando hasta la fecha $95.8 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Después de romper el “One Wish Willow” para ganarse a su amor platónico, Bear (Michael Johnston) recibe justo lo que pidió. Aunque con el pasar de los días se dará cuenta que los deseos vienen con un oscuro y siniestro precio.


Comentarios generales:

Estamos ante un caso curioso en el que el gran interés por una película no se debió a su campaña promocional, sino a la figura de un joven director que logró acumular una considerable cantidad de fans gracias a sus videos de YouTube. Por ello es que Obsession se sentía como un producto hecho totalmente para las generaciones más jóvenes y existía el riesgo de que no pudiera resonar con una audiencia más amplia, pero ese no ha sido el caso.

Y es que lo presentado por Barker maneja un concepto básico como lo son los deseos para construir una historia relativamente simple que va intercalando terror sobrenatural, terror psicológico y romance adolescente. Algo que durante los primeros minutos puede que no sea tan evidente debido a que el romance adolescente es lo que predomina gracias al personaje de Bear, quien se encarga de controlar el desarrollo con la idealización de su amor platónico y su fantasía amorosa que claramente no tiene ningún tipo de posibilidad de materializarse.

Un aspecto que en realidad no es perjudicial y de hecho funciona para marcar un contraste muy claro con lo que ocurre tras pedir el deseo, ya que una vez que Nikki entra en su modo de “novia tóxica” la película cambia por completo de tono y la sensación de agobio para nuestro protagonista es enorme. No solo por el hecho de que claramente hay algo mal con ella, sino porque se empieza a generar una atmósfera oscura y sumamente tensa con cada situación en la que demuestra su obsesión por él, dejándonos frente a escenas que logran tener un impacto importante sin utilizar ningún tipo de violencia gráfica.

Provocando con esto que su dinámica de pareja disfuncional resulte agradable por el ritmo agil que proporciona a las acciones; sin embargo, la dependencia total de Nikki para generar estos momentos incómodos también lleva a que durante el segundo acto existan algunos lapsos en donde el avance no es tan fluido gracias a que se entra en un ciclo de conflictos diseñados más para virilizarse y no tanto para profundizar sobre la tragedia por la que ambos, a su modo, están viviendo. Haciendo que la experiencia caiga en cierta repetitividad.

Lo cual por fortuna no es tan grave como para arruinar la experiencia y una vez que entramos a la parte final cualquier temor por un caída marcada se disipa. Ya que estos minutos finales son brutales tanto desde el lado visual como del psicológico ante el total derrumbe mental de ambos protagonistas, dejando un desenlace extremadamente potente y sangriento que no rehúye a las devastadoras consecuencias de sus actos. 

En cuanto a las actuaciones se puede decir que Michel Johnston hace un buen trabajo y sabe utilizar todos los elementos disponibles para ofrecer un personaje que raya entre lo vulnerable y lo patético, aunque quien se lleva absolutamente todos los reflectores es Inde Navarrette (Nikki). Simplemente sin ella la película no sería la misma debido a que su personaje totalmente desquiciado y obsesivo no solo es aterrador, sino que además es el sustento del 100% del material inquietante dentro de la historia.

Y cuanto a producción no parece que solo haya costado 1 millón de dólares: el trabajo de fotografía es estupendo, la dirección de arte cumple, el score es genial, el trabajo de sonido impecable, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje está bien cuidada.

Opinión final: Obsession me gustó. Buena película que establece a su joven director como uno de los más interesantes a seguir en los próximos años.

Ojometro:
****

martes, 26 de mayo de 2026

Crítica: They Will Kill You (2026)

Película dirigida por Kirill Sokolov, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Alex Litvak. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a finales de marzo y su salida en VOD se dio el pasado 28 de abril, mientras que en formato físico está confirmada para salir el próximo 30 de junio.

Sinopsis:

Una mujer acepta un trabajo como ama de llaves en un antiguo rascacielos de Nueva York, sin que saber que existe un historial de desapariciones en el edificio. Aunque pronto descubrirá que los habitantes de ese lugar son un poco… extraños.


Comentarios generales:

La verdad They Will Kill You no es una película que haya llamado mucho la atención durante su periodo promocional y para complicarle mucho más las cosas a alguien se le ocurrió la brillante idea de estrenarla en simultáneo con otra propuesta muy similar (“Ready or Not 2: Here I Come”) que le quitó los pocos reflectores que podía llegar a tener. Por ello es que pasó desapercibida y honestamente es una pena porque definitivamente se trata de una de las películas más entretenidas de este año.

Y mucho de esto se debe a que Sokolov sabe perfectamente a lo que va y no se anda con rodeos al momento de exponer el aspecto más elemental de su historia, la cual no tarda demasiado tiempo en llevar al caos tras una breve presentación de los personajes. Mostrándonos así que estamos ante algo totalmente centrado en la acción desenfrenada y cuyo principal propósito es establecer a nuestra protagonista como alguien extremadamente capaz y sanguinaria frente a una amenaza peculiar que, a pesar de su amplia ventaja, es sumamente incompetente al momento de conseguir su objetivo.

Proporcionando así un humor que se sustenta bastante en la violencia física por medio de peleas muy bien logradas con las que se imprime un ritmo ágil en todo momento y además se ofrecen las dosis de sangre necesarias para que el tono exagerado sea mucho más digerible ante los ojos del espectador. En especial porque lo caótico de las acciones hace que algunos detalles importantes sobre los residentes del rascacielos queden relegados a un plano un tanto secundario y por lo consiguiente el elemento satánico no se siente tan trascedente, sobre todo cuando se le empieza a dar un poco más de pantalla al verdadero objetivo de Asia.

Algo que afortunadamente no resulta tan problemático debido a que la acción sigue siendo muy entretenida de ver, hay muchas “muertes” y además, para cuando llegamos a la parte final, las cosas toman un rumbo mucho más absurdo al enfocarse ahora si dicho lado satánico. Dejándonos frente a un desenlace con la fuerza necesaria para que la resolución del conflicto sea convincente, a pesar de que es un tanto predecible.

Sobre las actuaciones hay que decir que todas están bien. Obvio Zazie Beetz (Asia Reaves) es quien más resalta al ser la protagonista, pero también le ayuda el tener un grupo de rostros conocidos como secundarios que la complementan de manera más que eficiente en todo el lado excéntrico y sanguinario de la película.

Y en lo que se refiere a producción, tenemos una factura sólida: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score resulta funcional, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.  

Opinión final: They Will Kill You me gustó. Película de acción y sangre desenfrenada cuyo principal propósito es entretener.

Ojometro:
****