martes, 2 de junio de 2026

Crítica: Passenger (2026)

Película dirigida por André Øvredal, (The Autopsy of Jane Doe), cuyo guión fue co-escrito por Zachary Donohue y T.W. Burgess. Se estrenó en cines tanto en México como los Estados Unidos los pasados 21 y 22 de mayo; recaudando hasta la fecha $25 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras presenciar un espantoso accidente en la carretera, una joven pareja se da cuenta de que no abandonaron la escena del choque en paz y ahora una presencia demoníaca conocida como el “Pasajero” no se detendrá hasta reclamarlos a ambos.


Comentarios generales:

El timing dentro de la industria del cine es algo fundamental debido a que una buena fecha de estreno puede ser la diferencia para que una película tenga éxito o no en taquilla; en especial durante esta época del año que es donde la cartelera empieza a verse dominada por blockbusters o producciones de alto perfil. Algo que al parecer nadie le informó a la distribuidora de Passenger porque realmente muy poca gente se ha enterado de su existencia.

Y es que lo traído por Øvredal difícilmente va a causar revuelo por si sola debido a que, si no te llamó la atención el trailer (que es básicamente la introducción de la película), será complejo que te interese una historia simple como esta. La cual además se encuentra con ciertas dificultades en un inicio para establecer las reglas existenciales del “Pasajero” y por ello la primera media hora puede resultar un tanto fastidiosa ante la falta de detalles que le brinden sentido a su elección por la pareja protagonista, recargando gran parte de lo que ocurre en situaciones que exponen el cómo esta aparente relación perfecta cuenta con sus propios obstáculos ahora que viven en la carretera. 

Algo que hace un poco pesado el ritmo, sin embargo, con el pasar de los minutos las cosas empiezan a tomar un mejor rumbo conforme se van construyendo escenas creativas que solidifican el peligro que los rodea y en las que Maddie es el foco de atención con el objetivo de que sea ella la que vaya revelando un poco más de información sobre la amenaza por medio de cierta simbología con la que no se profundiza demasiado. Logrando así momentos de verdadera tensión que se combinan con jump scares bien logrados para no volver a caer en un letargo y poco a poco ir incluyendo de lleno a Tyler en el problema para que así el camino rumbo a la parte final cuente con mayor intensidad e incluso algo más de violencia.

Siendo los minutos finales donde se utiliza la oscuridad de manera eficiente para hacer sentir indefensos a nuestros protagonistas y, sobre todo, en los que se pierde el miedo a exagerar las cosas. Llevando así a un desenlace con un poco más de acción en el que el lado fantasioso predomine y con ello se pueda dejar un cierre con mayor espectacularidad.

En el tema de las actuaciones tenemos a Jacob Scipio (Tyler) y a Lou Llobell (Maddie) que no lo hacen nada mal. Tienen buena química en pantalla y su dinámica como pareja es lo que termina ayudando a la película en sus momentos más flojos para no caerse por completo.

Y en lo que se refiere a la producción, tiene algunas cosas interesantes: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no es nada especial, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Passenger está ok. Película funcional a la que vale la pena darle una oportunidad si tienen tiempo libre.

Ojometro:
***

viernes, 29 de mayo de 2026

Crítica: Obsession (2026)

Película escrita y dirigida por Curry Barker. Se estrenó en cines tanto en México como en los Estados Unidos los pasados 14 y 15 de mayo; recaudando hasta la fecha $95.8 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Después de romper el “One Wish Willow” para ganarse a su amor platónico, Bear (Michael Johnston) recibe justo lo que pidió. Aunque con el pasar de los días se dará cuenta que los deseos vienen con un oscuro y siniestro precio.


Comentarios generales:

Estamos ante un caso curioso en el que el gran interés por una película no se debió a su campaña promocional, sino a la figura de un joven director que logró acumular una considerable cantidad de fans gracias a sus videos de YouTube. Por ello es que Obsession se sentía como un producto hecho totalmente para las generaciones más jóvenes y existía el riesgo de que no pudiera resonar con una audiencia más amplia, pero ese no ha sido el caso.

Y es que lo presentado por Barker maneja un concepto básico como lo son los deseos para construir una historia relativamente simple que va intercalando terror sobrenatural, terror psicológico y romance adolescente. Algo que durante los primeros minutos puede que no sea tan evidente debido a que el romance adolescente es lo que predomina gracias al personaje de Bear, quien se encarga de controlar el desarrollo con la idealización de su amor platónico y su fantasía amorosa que claramente no tiene ningún tipo de posibilidad de materializarse.

Un aspecto que en realidad no es perjudicial y de hecho funciona para marcar un contraste muy claro con lo que ocurre tras pedir el deseo, ya que una vez que Nikki entra en su modo de “novia tóxica” la película cambia por completo de tono y la sensación de agobio para nuestro protagonista es enorme. No solo por el hecho de que claramente hay algo mal con ella, sino porque se empieza a generar una atmósfera oscura y sumamente tensa con cada situación en la que demuestra su obsesión por él, dejándonos frente a escenas que logran tener un impacto importante sin utilizar ningún tipo de violencia gráfica.

Provocando con esto que su dinámica de pareja disfuncional resulte agradable por el ritmo agil que proporciona a las acciones; sin embargo, la dependencia total de Nikki para generar estos momentos incómodos también lleva a que durante el segundo acto existan algunos lapsos en donde el avance no es tan fluido gracias a que se entra en un ciclo de conflictos diseñados más para virilizarse y no tanto para profundizar sobre la tragedia por la que ambos, a su modo, están viviendo. Haciendo que la experiencia caiga en cierta repetitividad.

Lo cual por fortuna no es tan grave como para arruinar la experiencia y una vez que entramos a la parte final cualquier temor por un caída marcada se disipa. Ya que estos minutos finales son brutales tanto desde el lado visual como del psicológico ante el total derrumbe mental de ambos protagonistas, dejando un desenlace extremadamente potente y sangriento que no rehúye a las devastadoras consecuencias de sus actos. 

En cuanto a las actuaciones se puede decir que Michel Johnston hace un buen trabajo y sabe utilizar todos los elementos disponibles para ofrecer un personaje que raya entre lo vulnerable y lo patético, aunque quien se lleva absolutamente todos los reflectores es Inde Navarrette (Nikki). Simplemente sin ella la película no sería la misma debido a que su personaje totalmente desquiciado y obsesivo no solo es aterrador, sino que además es el sustento del 100% del material inquietante dentro de la historia.

Y cuanto a producción no parece que solo haya costado 1 millón de dólares: el trabajo de fotografía es estupendo, la dirección de arte cumple, el score es genial, el trabajo de sonido impecable, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje está bien cuidada.

Opinión final: Obsession me gustó. Buena película que establece a su joven director como uno de los más interesantes a seguir en los próximos años.

Ojometro:
****

martes, 26 de mayo de 2026

Crítica: They Will Kill You (2026)

Película dirigida por Kirill Sokolov, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Alex Litvak. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a finales de marzo y su salida en VOD se dio el pasado 28 de abril, mientras que en formato físico está confirmada para salir el próximo 30 de junio.

Sinopsis:

Una mujer acepta un trabajo como ama de llaves en un antiguo rascacielos de Nueva York, sin que saber que existe un historial de desapariciones en el edificio. Aunque pronto descubrirá que los habitantes de ese lugar son un poco… extraños.


Comentarios generales:

La verdad They Will Kill You no es una película que haya llamado mucho la atención durante su periodo promocional y para complicarle mucho más las cosas a alguien se le ocurrió la brillante idea de estrenarla en simultáneo con otra propuesta muy similar (“Ready or Not 2: Here I Come”) que le quitó los pocos reflectores que podía llegar a tener. Por ello es que pasó desapercibida y honestamente es una pena porque definitivamente se trata de una de las películas más entretenidas de este año.

Y mucho de esto se debe a que Sokolov sabe perfectamente a lo que va y no se anda con rodeos al momento de exponer el aspecto más elemental de su historia, la cual no tarda demasiado tiempo en llevar al caos tras una breve presentación de los personajes. Mostrándonos así que estamos ante algo totalmente centrado en la acción desenfrenada y cuyo principal propósito es establecer a nuestra protagonista como alguien extremadamente capaz y sanguinaria frente a una amenaza peculiar que, a pesar de su amplia ventaja, es sumamente incompetente al momento de conseguir su objetivo.

Proporcionando así un humor que se sustenta bastante en la violencia física por medio de peleas muy bien logradas con las que se imprime un ritmo ágil en todo momento y además se ofrecen las dosis de sangre necesarias para que el tono exagerado sea mucho más digerible ante los ojos del espectador. En especial porque lo caótico de las acciones hace que algunos detalles importantes sobre los residentes del rascacielos queden relegados a un plano un tanto secundario y por lo consiguiente el elemento satánico no se siente tan trascedente, sobre todo cuando se le empieza a dar un poco más de pantalla al verdadero objetivo de Asia.

Algo que afortunadamente no resulta tan problemático debido a que la acción sigue siendo muy entretenida de ver, hay muchas “muertes” y además, para cuando llegamos a la parte final, las cosas toman un rumbo mucho más absurdo al enfocarse ahora si dicho lado satánico. Dejándonos frente a un desenlace con la fuerza necesaria para que la resolución del conflicto sea convincente, a pesar de que es un tanto predecible.

Sobre las actuaciones hay que decir que todas están bien. Obvio Zazie Beetz (Asia Reaves) es quien más resalta al ser la protagonista, pero también le ayuda el tener un grupo de rostros conocidos como secundarios que la complementan de manera más que eficiente en todo el lado excéntrico y sanguinario de la película.

Y en lo que se refiere a producción, tenemos una factura sólida: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score resulta funcional, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.  

Opinión final: They Will Kill You me gustó. Película de acción y sangre desenfrenada cuyo principal propósito es entretener.

Ojometro:
****

viernes, 22 de mayo de 2026

Crítica: No dejes a los niños solos (2026)

Película mexicana dirigida por Emilio Portes (Belzebuth), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Alan Maldonado. Se estrenó en cines dentro de México el pasado 14 de mayo, recaudando $14.7 millones de pesos en la taquilla mexicana.

Sinopsis:

Catalina (Ana Serradilla) es una reciente viuda que se ve obligada a dejar a sus hijos solos por la noche. Ahora, con la casa totalmente para ellos, Mati y Emi se pretenden divertir sin saber que algo les hará creer por separado que su propio hermano está tramando matarlo.


Comentarios generales:

Ha sido un proceso tedioso, pero de a poco el cine de terror mexicano ha estado buscando expandir sus horizontes narrativos tras décadas de estar atado a una industria nacional en la que pareciera que todos están obligados a utilizar una y otra vez las mismas temáticas. Por eso es que cada que sale una nueva película de terror mexicana que se aleja de eso me llama mucho la atención y si bien “No dejes a los niños solos” está lejos de ser perfecta, la verdad es otro de esos pasos hacía la dirección correcta.

Ya que lo traído por Portes toma una premisa clásica de casas poseídas y poco a poco la va transformando en algo mucho más siniestro teniendo como base una típica rivalidad fraternal que va escalando de manera progresiva hasta llegar a los extremos. Combinándola con la historia alterna de Catalina que permite que ambos casos se puedan desarrollar por separado sin tener que forzar detalles importantes, aunque invariablemente esto provoca que durante gran parte de la primera mitad de la película las cosas avancen de una manera mucho más lenta de lo esperado y por momentos la actitud de los niños puede llegar a resultar algo desesperante ante la ausencia de elementos básicos de terror.

Lo cual no es precisamente un problema tan grande debido a que una vez que se empiezan a exponer aspectos importantes tanto de la casa como del pasado trágico de la familia las cosas no solo obtienen un tono mucho más oscuro, sino que además el aspecto psicológico se vuelve fundamental conforme la pelea entre los hermanos refleja el resentimiento que se guardan entre ellos. Llevándonos así por un camino lleno de diálogos hirientes y dudas con las que jamás se logra identificar de manera plena si lo ocurrido es producto de la negativa de Emiliano por tomarse su medicamento o si en verdad existe algo maligno dentro de la casa tomando en cuenta todo lo que va descubriendo Catalina por su lado.

Dejándonos frente a una cantidad de información que puede llegar a ser un tanto abrumadora y que no se logra clarificar en su totalidad, pero eso no evita que tengamos una parte final explosiva en la que el caos es lo que predomina y la violencia se incrementa para que el “odio” entre estos dos niños deje un cierre tan cruel como ambiguo.

De las actuaciones hay que decir que Ana Serradilla cumple de manera correcta con un papel que se vuelve un tanto secundario. Sin embargo, son Juan Pablo Velasco (Matías) y Ricardo Galina (Emiliano) quienes se llevan los reflectores al cargar con el peso emocional de la película mostrando una química fraternal que combina de manera sobresaliente lo perturbador con la inocencia infantil.

Y en cuanto a producción tenemos una gran factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte impecable, el score es sólido, el trabajo de sonido espectacular, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: “No dejes a los niños solos” está entretenida. Película con altibajos, pero con la que se puede pasar un buen rato.

Ojometro:
***