Película dirigida por Brandon Christensen (Superhost, Night of the Riper), quien comparte créditos como escritor del guión junto a Ryan Christensen. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 de marzo, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.
Sinopsis:
Dos oficiales de policía investigan una disputa domestica y dentro del caos se produce un disparo accidental. Un error que los agentes tratan de encubrir para no ser criticados públicamente, aunque pronto descubrirán que las cámaras no son las únicas que los vigilan.
Comentarios generales:
No es algo precisamente nuevo y tampoco creo que se vuelva la tendencia predominante dentro del found footage durante los próximos años, pero lo cierto es que las cámaras corporales vinieron a darle un respiro a un subgénero al que el desgaste natural le ha estado pasando factura desde hace un tiempo. Así que no es de extrañar que veamos cada vez más películas que utilicen este recurso para tratar de brindar algo con mayor dinamismo y Bodycam creo que, a pesar de sus fallos, expone la manera más útil de hacerlo.
Y es que al tener un tiempo de duración tan corto (72 minutos) los Christensen no tienen intención de desperdiciar valiosos segundos en nimiedades y en cuestión de unos cinco minutos, por medio de puro dialogo, logran que el espectador tenga el conocimiento suficiente de los dos policías y un poco del contexto del lugar en donde se encuentran. Dejándole disponible la mayor parte del tiempo a la problemática que tienen que enfrentar, la cual no es precisamente muy original que digamos, pero logra captar la atención del espectador por el tono oscuro que maneja y porque el ritmo se vuelve frenético una vez que se detona el caos.
Algo que resulta benéfico dado a que no dejan espacio para que las cosas entren en el tedio común de los found footage y por lo mismo la tensión siempre se encuentra en niveles interesantes, aunque también termina siendo un arma de doble filo debido a que ese frenetismo no permite que se pueda desarrollar de manera más profunda todo el tema de la maldición que se plantea vagamente. Ocasionando así que existan situaciones que a lo mejor son perturbadoras en la superficie, pero en el fondo se encuentran huecas y gracias a ello mucho de lo que vemos parece no llevar hacía ningún lado.
Lo cual tratan de corregir durante la parte final y en cierto modo logran su cometido al brindarle un poco más de estructura al problema por medio de ideas convencionales. Complementándolo además con mayores dosis de impacto y un quiebre emocional que ayuda a tener un desenlace con la fuerza necesaria para que la amenaza principal no se quede perdida en la intrascendencia.
Las actuaciones no están nada mal, ambos protagonistas hacen un trabajo sólido al momento de exponer sus dilemas morales durante la primera mitad y cuando tienen que irse a los extremos para manejar los riesgos que conllevan sus decisiones también logran integrarse por completo al caos expuesto.
Y en cuanto a producción tenemos lo habitual en esta clase de filmes: el trabajo de fotografía es cumplidor, el score no destaca, el trabajo de sonido es bastante bueno, los efectos son simples y la labor de maquillaje discreta.
Opinión final: Bodycam está entretenida. Fond footage con altibajos que ofrece lo que quiere sin extenderse de manera innecesaria.
Ojometro:
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