martes, 6 de octubre de 2026

Crítica: Pinocchio: Unstrung (2026)

Película escrita y dirigida por Rhys Frake-Waterfield (Winnie-the-Pooh: Blood and Honey). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de julio, mientras que en México hizo lo propio el pasado 1 octubre; recaudando hasta la fecha $818,974 dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Esta oscura reinterpretación de Pinocho, que narra la transición a la adultez, sigue el inquietante viaje del icónico títere hacia la realización personal por medio de métodos no aptos para un cuento de hadas.


Comentarios generales:

Cuando se anunció la creación del The Twisted Childhood Universe, sin duda una de las películas que generaron más curiosidad fue Pinocchio: Unstrung gracias a que es un cuento que se presta para retorcerlo de muchas maneras. Obvio siempre teniendo en mente las dudas inherentes que traen consigo estas producciones que se aprovechan de las bondades del dominio público; sin embargo, la experiencia en general ha sido más agradable de lo esperado.

En gran parte porque se nota que Rhys Frake-Waterfield en está ocasión se tomó más en serio el tratar de contar una historia en la que los personajes tengan mayor peso en el desarrollo y sea en base a estos que las acciones se van volviendo más perturbadoras.

Llevándonos así por un primer acto en el que se nos exponen algunos temas como el bullying o el duelo infantil que le brindan un tono oscuro a las cosas y son la forma ideal para justificar la peculiar amistad de James con Pinocchio, quien inicialmente es más ingenuo que malo. Ayudando con esto a integrar un humor bobo de manera rápida que no solo se limita a los diálogos, sino que también influye en cierto modo durante las primeras muertes por lo exageradas que resultan en pantalla para establecer lo tremendamente violenta que será experiencia de ahora en adelante gracias a las creencias ridículas del propio muñeco. 

Ya que una vez que Pinocchio empieza a ser manipulado por otros personajes esto se vuelve un gorefest en toda la regla y eso es más que suficiente para lograr que la dinámica jamás se vea cortada por situaciones pasivas que no aportan nada a la trama; aunque también es cierto que mucho de lo que ocurre es un tanto predecible. Lo cual tampoco es que termine afectando de sobremanera debido a que la propia espectacularidad de las muertes (incluido un pequeño homenaje a Freddy Kruegger) hace que el espectador jamás se ponga a cuestionar de forma tan profunda las falencias y sea capaz de dejarlas pasar mientras poco a poco el enfoque empieza a cambiar hacia un misterio que involucra a Geppetto.

Convirtiendo así a la parte final en una más siniestra con la que tampoco se limitan en lo que se refiere al impacto visual y gracias a eso logra tener un desenlace potente que además juega con ciertos dilemas morales que vuelven mucho más satisfactoria la resolución.

En el tema de las actuaciones claramente no cuenta con su apartado más fuerte, sobre todo desde el lado del elenco infantil. Aunque las presencias de Richard Brake como Geppetto y de Robert Englund dándole voz a Pepe Grillo logran brindarle un balance adecuado al producto en general.

Y en cuanto a producción, la verdad es de una factura sorprendentemente sólida para su presupuesto limitado: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte está bien cuidada, el score resulta un buen complemento, el trabajo de sonido es limpio, la labor de maquillaje efectiva y sin duda los efectos llaman mucho la atención ante lo bien hechos que se encuentran al ser casi en su totalidad efectos prácticos.

* Cuenta con una escena a la mitad de los créditos

Opinión final: Pinocchio: Unstrung está entretenida. Película violenta y sangrienta que es la que mejor ha sabido explotar el concepto retorcido de su universo cinematográfico.

Ojometro:
***

viernes, 2 de octubre de 2026

Crítica: Salmokji: Whispering Water (2026)

Película surcoreana escrita y dirigida por Lee Sang-min (App the Horror). Se estrenó en cines dentro de Corea del Sur durante el mes de abril, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 15 de septiembre.

Sinopsis:

Un equipo de filmación de exteriores es enviado a un lago remoto para volver a grabar imágenes que previamente se consideraron inutilizables gracias a una extraña figura no identificada que representa algo verdaderamente oscuro dentro de esas aguas profundas.


Comentarios generales:

Ser la película de terror surcoreana con la mayor cantidad de asistentes en la historia de Corea del Sur es una carta de presentación bastante fuerte, sobre todo por la popularidad que han obtenido las producciones de aquel país durante los últimos 15 años. Por ello es que Salmokji: Whispering Water parecía ser algo especial y con todo lo necesario para volverse un fenómeno interesante; sin embargo, su propuesta jamás es tan convincente como para lograr un gran impacto que traspase fronteras.

Y es que más allá del interesante uso de unas nuevas cámaras que yo no recuerdo haber visto en alguna otra película dentro del género, lo cierto es que lo traído por Lee Sang-min no presenta nada particularmente novedoso y navega en aguas tranquilas por medio de una historia que tarda en explotar. Lo cual genera que la primera media hora tenga un ritmo poco atractivo debido a que, salvo por la introducción, la verdad no cuenta con demasiadas emociones y se enfoca en una dinámica ligeramente conflictiva entre un equipo de filmación que jamás está en sintonía con las motivaciones de nuestra protagonista.

Siendo esto el punto de partida para ir construyendo una serie de eventos que, aún dentro de su simpleza y predictibilidad, logran generar una atmósfera tensa con la que se pueden establecer de manera sólida los peligros que existen en el lugar. Aunque también es cierto que durante el segundo acto se integra a un nuevo personaje que básicamente es utilizado como el medio para ir esclareciendo ciertas cuestiones con las que no quieren profundizar demasiado y eso le quita interés al misterio en general; en especial cuando el terror psicológico empieza a tener más peso.

Algo que afortunadamente no afecta tanto a una parte final en la que se arriesga un poco más en cuestión de la acción y en el nivel de impacto de las muertes para llevarnos así por un desenlace intenso que no es tan complejo, pero cuya ambigüedad puede no resultar tan atractiva.

En el tema de las actuaciones tenemos a un elenco sólido, siendo Kim Hye-yoon (Han Su-in) quien más destaca por medio de un personaje con el que sabe mantener una dualidad interesante entre lo racional y lo irracional a pesar del miedo que refleja en todo momento por el misterio que la rodea.

Y en cuanto a producción podemos ver una factura cuidada: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte simple, el score no está nada mal, el trabajo de sonido es limpio, los efectos no son muy complejos y la labor de maquillaje cumple.  

Opinión final: Salmokji: Whispering Water está ok. Película un tanto genérica para ver un día que no tengan otra cosa más que hacer.  

Ojometro:
***

martes, 29 de septiembre de 2026

Crítica: The Last Kiss (2026)

Película dirigida por Yoko Okumura (Unseen), quien comparte créditos como co-escritora del guión junto Alon Ziv y Krystal Houghton Ziv. Se estrenó directamente en VOD y formato digital el pasado 15 de septiembre, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Tras una trágica excursión escolar, Laurel (Mckenna Grace) adquiere la capacidad de visualizar la muerte de las personas a través de los besos. Poniéndola contra reloj cuando descubre que varios de sus compañeros de clase serán asesinados por un misterioso enmascarado.


Comentarios generales:

Al ser un estudio tan prolífico dentro del género de terror, Blumhouse puede darse el lujo de no tener que estrenar en cines todo lo que produce debido a que siempre encuentra algún servicio de streaming interesado en sus películas. Aunque esto también ha provocado que a muchas de esas producciones se les etiquete como productos del montón pensados para rellenar catálogos y sin duda The Last Kiss solo solidificará dicha percepción.

Y es que lo traído por Okumura es un teen slasher en el que indudablemente la idea de los besos es curiosa, pero jamás logra utilizarse de manera convincente dentro de una historia que en todo momento parece temerosa de adoptar su lado violento y no arriesga nada en su afán por mantener el misterio intacto. Lo cual durante el primer acto no representa grandes problemas debido a que la presentación de los traumas de Laurel y su relación distante con sus compañeros hace que las cosas fluyan de manera decente, además de que la exposición inicial de su nuevo “don” lleva a algunas escenas disfrutables. 

Lo malo es que una vez que se establece el problema central se cae en una dinámica en extremo repetitiva que termina volviendo el recurso de los besos un tanto desesperante debido a que se utiliza más para tratar problemas amorosos adolescentes y no para darle pantalla a las acciones del asesino. Quien en realidad es totalmente irrelevante en el desarrollo dado a que no existe ningún tipo de interés por integrar situaciones de riesgo y mucho menos muertes que añadan algo de tensión dentro de esta experiencia, siendo determinante para se vuelva aburrida.

Ante esto la parte final evidentemente sufre y la forma en la que manejan la revelación de la identidad del asesino tampoco ayuda al ser tan descafeinada. Aunque para el desenlace se acuerdan de que esto es un slasher y se añade un poco de intensidad sin que represente un gran diferenciador con respecto a lo visto previamente.  

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Mckenna Grace con la chispa necesaria para un papel como este y hace lo que puede para sacarlo adelante a pesar de las limitaciones con las que cuenta gracias al guión. Mientras que el grupo de secundarios es demasiado intrascendente la mayoría del tiempo.

Y en lo que se refiere a producción, es cumplidora: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no está mal, el score no aporta mucho, el trabajo de sonido es limpio y tanto los efectos como la labor de maquillaje son muy limitados.

Opinión final: The Last Kiss es decepcionante. Slasher blando y aburrido que no vale la pena.

Ojometro:
**

viernes, 25 de septiembre de 2026

Crítica: The Depths (2026)

Película escrita y dirigida por Tristan Reed. Se estrenó directamente en VOD el pasado 18 de septiembre, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Tras lograr la improbable proyección astral, las imágenes que capturan un hermano y una hermana revelan los efectos malévolos del trauma familiar.


Comentarios generales:

La única razón por la que The Depths llamó mi atención fue porque Eric Roberts estaba listado en los créditos y siempre me resulta curioso ver qué clase de papeles interpreta si consideramos que se ha vuelto el actor invitado por excelencia dentro del cine de terror. Y es que sin su presencia la película sería totalmente intrascendente y eso hasta cierto punto creo que hubiera sido más benéfico para todos nosotros.

Ya que lo traído por Reed da la impresión de no tener una idea clara sobre cómo presentar el concepto de la proyección astral y poco a poco va mutando a una experiencia found footage mucho más convencional. Lo cual no es que sea algo malo, pero la manera en la que se exponen las motivaciones de Tommy sobre la temática de su proyecto escolar hace que la primera media hora sea en extremo aburrida y lo único que sostiene el mínimo interés por parte del espectador es el saber cómo utilizará dicho elemento para desarrollar su historia, así que cuando las cosas cambian de rumbo los efectos son negativos.

Llevándonos por un camino más ligado hacia el slasher que jamás termina por tener mucho sentido y que en realidad solo está pensado para tratar de añadir cierto nivel de shock por medio de una serie de muertes que tampoco fluyen como deberían gracias a extrañas decisiones de edición. Esto mientras se integra de forma un tanto ajena una problemática sobrenatural con el personaje de la hermana que trata de establecer un tono oscuro, así como el darle algo de relevancia a los traumas familiares; sin embargo, la desconexión que existe entre todos los sucesos evita que cualquier intento por brindarle profundidad a las acciones resulte efectivo.

Ante esto la parte final no tiene mucho para destacar. Obvio por la naturaleza misma de la situación cuenta con un poco de intensidad, pero carece de peso emocional y jamás se ofrecen respuestas como para que el desenlace no te deje con una sensación de vacío muy marcada.

Las actuaciones son pobres en general y realmente solo la presencia del propio Eric Roberts es la que le brinda un momento efímero de solidez en este rubro. Además en cuanto a producción tampoco tiene muchas cosas para presumir: el trabajo de fotografía no es el mejor, la dirección de arte es pobre, el score pasa desapercibido, el trabajo de sonido está ok, los efectos son simples y la labor de maquillaje muy básica.  

Opinión final: The Depths es mala. Película aburrida y sin rumbo en la que no vale la pena invertir su tiempo.

Ojometro:
**