miércoles, 16 de septiembre de 2026

Crítica: Wrong Side of the Dead (2026)

Película escrita y dirigida por Mike Stahl (Capps Crossing). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 28 de julio, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cuando una estudiante de ciencias del comportamiento investiga unos asesinatos en Capps Crossing, esta se ve atrapada en una intrincada red de mentiras que rodea al guardabosque local y a su hijo.


Comentarios generales:

Tuvo que pasar aproximadamente una media hora para que me diera cuenta que Wrong Side of the Dead era un tipo de cuasi secuela de una película de 2017 llamada “Capps Crossing”, así que mi enfoque cambió por completo cuando supe esto. Ahora se trataba más que nada en ver si existía alguna clase de mejora con respecto a lo visto hace nueve años atrás, lo cual había sido terrible y que ahora tampoco cambia demasiado.

Y es que lo presentado por Stahl, si bien refleja más madurez de su parte tras la cámara, sigue siendo una propuesta muy blanda al momento de desarrollar una historia que te genere interés por su asesino y eso termina afectando absolutamente todo lo demás. Especialmente durante una primera mitad en la que realmente no ocurre nada destacado dado a que la intención es que el misterio prevalezca y por ello se recurre a un grupo de amigas cuya dinámica es demasiado superficial como para que te genere interés, mientras que por otro lado se trata de darle cierto trasfondo al asesino por medio de un drama familiar poco efectivo.

Ante esto el ritmo sufre, sin embargo, el verdadero problema llega cuando el misterio tan importante que habían tratado de ocultar se vuelve muy obvio y aunque no se tardan tanto en revelarlo e integrarlo de lleno a las acciones, lo cierto es que no tiene ningún tipo de impacto en estas. Obligando así a que lo visto se empiece a recargar mucho más hacía el lado de la violencia y gracias a eso se obtiene un ligero incremento en el nivel de intensidad, pero la falta de creatividad en las muertes, así como la carencia de peso emocional en básicamente todo lo que intentan, hace que las cosas jamás te llamen la atención.

Dejándonos ante una parte final en la que la constante es lo predecible que resulta cada situación, al grado de que eso provoca que el desenlace no solo carezca de sustancia, sino que además deje una enorme sensación de que lo visto durante 90 minutos no llevo a absolutamente nada relevante.    

Las actuaciones son pobres en general y ninguno de los personajes te importa en lo más mínimo durante el visionado. Mientras que en términos de producción tampoco hay mucho que destacar: el trabajo de fotografía es decente, la dirección de arte desangelada, el score no aporta nada interesante, el trabajo de sonido cumple y todo lo referente a efectos/maquillaje es sumamente discreto.

Opinión final: Wrong Side of the Dead es mala. Película que mejora ligeramente a su predecesora, pero tampoco tiene nada que presumir.

Ojometro:
**

viernes, 11 de septiembre de 2026

Crítica: Colony (2026)

Película dirigida por Yeon Sang-ho (Train to Busan), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Choi Kyu-seok. Se estrenó en cines dentro de Corea del Sur durante el mes de mayo, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 de septiembre; recaudando hasta la fecha $51.7 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

La profesora Se Jeong (Jun Ji-hyun) asiste a una conferencia de biotecnología en el edificio de Dongwoo-ri, donde presenciará cómo se desata una catástrofe cuando se libera un virus que muta rápidamente y convierte a todos en zombies con una asombrosa capacidad de adaptación.


Comentarios generales:

Era difícil que Colony no generara expectativas tan altas si tomamos en cuenta que tras la cámara está el responsable de la película de zombies más relevante de los últimos diez años y que además regresaba a este subgénero tras un tiempo de ausencia. Simplemente se trataba de uno esos acontecimientos que causan mucho interés y por lo mismo se esperaba que pudiera repetir lo que hizo con “Train to Busan”, aunque en esta ocasión se ha quedado corto.

Y no es porque lo ofrecido por Yeon Sang-ho no sea bueno, sino más bien su enfoque no es tan tradicional y al tratar de proponer un nuevo tipo de zombies nos topamos con algunas ideas que no terminan por ser tan convincentes.

Sobre todo cuando esta es una historia relativamente simple y durante los primeros 40 minutos la construcción del problema se establece de manera sólida por medio de unos zombies cuyo comportamiento es distinto, pero gracias a ciertas escenas creativas queda muy claro cómo funciona su adaptación y su peculiar manera de comunicarse. Haciendo con esto que los niveles de tensión siempre sean altos y que el propio edificio funcione como una desventaja total para los sobrevivientes ante lo complejo que resulta moverse por dicho lugar.

Hasta aquí lo que vemos funciona muy bien por el ritmo ágil, la claridad del concepto y porque la sensación de peligro siempre está presente; sin embargo, una vez que empiezan a darle más pantalla al villano principal (Seo Yeong Cheol) las cosas toman un rumbo que no encaja del todo con lo que uno estaba viendo debido a que la manera en la que utilizan a los zombies para darle ventaja sobre todos los demás humanos se siente demasiado forzada. Lo cual no evita que la acción se mantenga constante, aunque lo cierto es que existen situaciones en las que hay demasiadas conveniencias de guión para que esta problemática en un espacio contenido pase a ser una amenaza de mayor escala rápidamente.

Algo que hace que la parte final por momentos parezca de otra película, pero eso no significa que sea aburrida o mala. De hecho, logran que el desenlace sea uno caótico que además deja en claro el mensaje de que en muchas ocasiones la ignorancia y soberbia de las autoridades es lo que ocasiona que las tragedias resulten mucho peor.

En el tema de las actuaciones tenemos a una Jun Ji-hyun que hace un buen trabajo como la protagonista, siendo realmente la única que logra darle algo de personalidad a su personaje dentro del grupo de sobrevivientes. Mientras que Koo Kyo-hwan (Seo Yeong Cheol) tampoco está mal como el villano omnipotente carente de emociones.

Y en cuanto a producción hay varias cosas destacadas: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte está bien cuidada, el score es un buen complemento, el trabajo de sonido es espectacular, los efectos son buena calidad y la labor de maquillaje de primer nivel.

Opinión final: Colony me gustó. Película entretenida de zombies que los hará pasar un buen rato.

Ojometro:
****

martes, 8 de septiembre de 2026

Crítica: Ice Cream Man (2026)

Película dirigida por Eli Roth (Hostel, Thanksgiving), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Noah Belson. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 7 de agosto, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 septiembre; recaudando hasta la fecha $5.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Un idílico pueblo veraniego se sume en el caos cuando un misterioso vendedor de helados sirve dulces refrigerios a los niños con resultados espantosos.


Comentarios generales:

Hay figuras que polarizan dentro del cine de terror, pero en estos momentos creo que ninguna lo hace más que Eli Roth por diversos motivos y eso hace que cada película suya tenga muchos reflectores encima. Simplemente es imposible encontrar un punto medio con estas y eso termina dándole más relevancia a producciones que no aspiraban a tanto, tal como es el caso de Ice Cream Man.

Y es que si bien está lejos de ser la peor película jamás hecha como los fervientes opositores a Roth quieren vender, lo cierto es que tampoco se trata de su trabajo más redondo y mucho se debe a su apuesta para que sea el propio gore lo que sostenga una historia que quiere evocar a aquellas producciones de los 80s y 90s en donde lo absurdo de sus premisas las volvían objetos de culto.

Algo que difícilmente ocurrirá en esta ocasión debido a que el constante shock con las muertes de los adultos se desgasta de manera rápida tras una primera mitad que explota todo lo que puede el salvajismo de los niños y que ciertamente es bastante entretenida por eso, ya que el impacto visual que tienen y el humor negro presentado funciona de buena forma. Además el ritmo es lo suficientemente ágil como para que el espectador pueda sobrellevar una experiencia muy superficial que durante este periodo de tiempo no aspira a nada más que a ser un entretenimiento pasajero.

El problema es que una vez que se tiene que empezar a brindar mayor contexto con respecto a lo que hay detrás del comportamiento de los niños las cosas se estancan y es ahí cuando el director no sabe como corregir el rumbo. Ya que se empiezan a utilizar los mismos recursos sangrientos que van perdiendo su efectividad conforme se repiten durante la segunda mitad de la película, pero sobre todo existe un esfuerzo muy pobre para lograr que el trasfondo del heladero tenga elementos interesantes o al menos un nivel de ridiculez tan exagerado que vuelva hilarantes las acciones y así conseguir que las incoherencias existentes no sean tan marcadas.

Lo cual nos lleva a una parte final que no presenta tanta intensidad, pero al menos vuelve a tener un poco del caos visto al inicio. Y aunque es un tanto predecible, también nos deja un desenlace crudo que encaja con el propósito general del villano.

En el tema de las actuaciones tenemos a un elenco infantil que cumple con cuestiones elementales, pero por momentos puede llegar a fastidiar un poco el humor que manejan (particularmente el personaje de Jared). Mientras que Ari Millen como el heladero no deja nada memorable y por lo mismo su villano resulta un tanto intrascendente.

Y en temas de producción, hay una factura decente para tratarse de un proyecto de bajo presupuesto: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es simple, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos en general están bien hechos y la labor de maquillaje es efectiva.

Opinión final: Ice Cream Man está pasable. Un gorefest sin mucho rumbo que no perdurará en su memoria a largo plazo.

Ojometro:
*** 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Crítica: Corporate Retreat (2026)

Película dirigida por Aaron Fisher, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Kerri Lee Romeo. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de mayo, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 10 de julio.

Sinopsis:

Un grupo de ejecutivos corporativos realizan un retiro de trabajo en el que se enfrentarán a una lucha a muerte cuando este evento recreativo se convierte en un baño de sangre.  


Comentarios generales:

Existen películas con las que me resulta imposible encontrarles el atractivo tras la revelación de su trailer. No es algo tan común, pero pasa de vez en cuando y Corporate Retreat era uno de esos raros casos con los que mis dudas siempre estuvieron ahí y tras el visionado estas han sido completamente validadas.

Y mucho de esto se debe a que, una vez que el concepto central queda establecido, Fisher es incapaz de poder construir una historia que fluya de manera natural y desde muy temprano todo lo que ocurre se siente demasiado automatizado. Provocando que exista poco margen para desarrollar la relación entre un grupo de personajes que no conecta en lo absoluto con el espectador y que una vez iniciadas las pruebas no cuentan con ningún tipo de vínculo profundo como para que estas sean lo intensas que deberían.

Simplemente todo se vuelve monótono y cada nueva prueba apuesta más por el shock momentáneo en lugar de tratar de construir algo con mayor sustancia dado a que, tras la finalización de cada una de estas, básicamente se reinicia todo y no existe ningún tipo de carga emocional que se mantenga. Lo cual se magnifica todavía más cuando hace acto de presencia el personaje excéntrico que está detrás de todo esto y cuya principal meta es extender lo más que se pueda la duración de la película por medio de discursos llamativos que en realidad son bastante huecos y no logran posicionarlo como una gran amenaza, sino más bien como un simple recurso con el que se trata de aparentar que hay un mensaje profundo detrás.

Por todo lo anterior la parte final no presenta nada nuevo y mantiene la misma línea forzada, aunque si existe un incremento en el nivel violencia. Siendo esto lo que ayuda a que el desenlace sea caótico y con las dosis de acción necesarias para que al menos se sienta como algo distinto a todo lo previo.

Las actuaciones no están mal para lo que se pide en esta historia, el problema es que el estancamiento de las acciones no le permite al elenco tener algún tipo de evolución con unos personajes a los que quieres ver morir lo más rápido posible para que esto llegue a su fin.

Y en cuanto a producción, tiene una factura decente: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score es genérico, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son discretos y la labor de maquillaje efectiva.

Opinión final: Corporate Retreat es decepcionante. Película repetitiva que termina quedándose corta en lo que pretende. 

Ojometro:
**