martes, 31 de marzo de 2026

Crítica: Ready or Not 2: Here I Come (2026)

Película escrita y dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett (Abigail, Scream). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 20 de marzo, mientras que en México hizo lo propio el pasado día 26 del mismo mes; recaudando hasta la fecha $23.6 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras sobrevivir un juego mortal, Grace (Samara Weaving) y su hermana Faith (Kathryn Newton) ahora deben escapar de cuatro familias rivales que compiten por un poderoso trono y en donde el ganador se lo lleva todo.


Comentarios generales:

La verdad cuando se anunció una secuela de Ready or Not mi reacción fue de sorpresa porque me parecía que la primera película había cerrado todo de manera adecuada, pero al final de cuentas esto es Hollywood y todos sabemos que eso es lo que menos le importa a la gente de pantalón largo en su búsqueda por ganar dinero. Convirtiéndola así en un proyecto que se sentía un tanto innecesario y generaba muchas dudas; sin embargo, con Ready or Not 2: Here I Come los chicos de Radio Silence demuestran que son tipos a los que hay que tenerles confianza.

Y es que lo traído por Bettinelli-Olpin y Gillett va al grano para no tener que explicar todo de nuevo al establecer en menos de quince minutos las consecuencias que trajo consigo el que Grace sobreviviera y la compleja relación que tiene con su hermana. Brindándole así el tiempo necesario durante la primera mitad tanto al nuevo grupo de villanos como a la dinámica fraternal para que puedan mezclarse en este nuevo juego sin que se sienta forzado y con ello tener una base sólida de confrontaciones que hagan de la acción frenética una bastante entretenida ante las dificultades que tienen todos los involucrados al momento de llevar a cabo sus planes.

Combinando humor efectivo y sangre en grandes cantidades para que nuestra pareja protagonista nunca deje de estar en riesgo por lapsos tan prolongados y con ello se genere un ritmo fluido que permita ir construyendo situaciones que tal vez no son tan espectaculares, pero que van a ir exponiendo de manera detallada lo locos que están los miembros de las familias involucradas. Lo cual funciona relativamente bien la mayoría del tiempo, aunque también es cierto que durante esta profundización se le brinda mucha importancia a una dupla en particular que no es precisamente la más carismática de todas y eso puede jugar en contra en ciertos aspectos cuando se está buscando un nivel de intensidad elevado. 

Detalle que realmente no resulta tan grave como se pensaría y que termina ayudando a que la parte final se vaya por un camino sorpresivo al frenar un poco el aspecto caótico para dejarnos un desenlace en el que el personaje de Grace se establece como uno más cerebral. Ridiculizando todo lo relacionado con la secta para que el cierre resulte sumamente gratificante.

En el tema de las actuaciones tenemos a una gran dupla protagonista con Samara Weaving y Kathryn Newton, ellas son el alma de la película y su química como hermanas distanciadas logra sostener un humor bien pensado entre tanto caos. Mientras que la presencia de Sarah Michelle Gellar (Ursula) y Elijah Wood (El Abogado) es agradable con personajes que están pensados más para complementar que para robar cámara.

Y en cuanto a producción, nuevamente contamos con una factura de primer nivel: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score es sólido, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumplidora.  

Opinión final: Ready or Not 2 me gustó. Secuela divertida y sangrienta que te hará pasar un buen rato. 

Ojometro:
****

viernes, 27 de marzo de 2026

Crítica: Bodycam (2026)

Película dirigida por Brandon Christensen (Superhost, Night of the Riper), quien comparte créditos como escritor del guión junto a Ryan Christensen. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 de marzo, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Dos oficiales de policía investigan una disputa domestica y dentro del caos se produce un disparo accidental. Un error que los agentes tratan de encubrir para no ser criticados públicamente, aunque pronto descubrirán que las cámaras no son las únicas que los vigilan.  


Comentarios generales:

No es algo precisamente nuevo y tampoco creo que se vuelva la tendencia predominante dentro del found footage durante los próximos años, pero lo cierto es que las cámaras corporales vinieron a darle un respiro a un subgénero al que el desgaste natural le ha estado pasando factura desde hace un tiempo. Así que no es de extrañar que veamos cada vez más películas que utilicen este recurso para tratar de brindar algo con mayor dinamismo y Bodycam creo que, a pesar de sus fallos, expone la manera más útil de hacerlo.

Y es que al tener un tiempo de duración tan corto (72 minutos) los Christensen no tienen intención de desperdiciar valiosos segundos en nimiedades y en cuestión de unos cinco minutos, por medio de puro dialogo, logran que el espectador tenga el conocimiento suficiente de los dos policías y un poco del contexto del lugar en donde se encuentran. Dejándole disponible la mayor parte del tiempo a la problemática que tienen que enfrentar, la cual no es precisamente muy original que digamos, pero logra captar la atención del espectador por el tono oscuro que maneja y porque el ritmo se vuelve frenético una vez que se detona el caos.  

Algo que resulta benéfico dado a que no dejan espacio para que las cosas entren en el tedio común de los found footage y por lo mismo la tensión siempre se encuentra en niveles interesantes, aunque también termina siendo un arma de doble filo debido a que ese frenetismo no permite que se pueda desarrollar de manera más profunda todo el tema de la maldición que se plantea vagamente. Ocasionando así que existan situaciones que a lo mejor son perturbadoras en la superficie, pero en el fondo se encuentran huecas y gracias a ello mucho de lo que vemos parece no llevar hacía ningún lado.

Lo cual tratan de corregir durante la parte final y en cierto modo logran su cometido al brindarle un poco más de estructura al problema por medio de ideas convencionales. Complementándolo además con mayores dosis de impacto y un quiebre emocional que ayuda a tener un desenlace con la fuerza necesaria para que la amenaza principal no se quede perdida en la intrascendencia.   

Las actuaciones no están nada mal, ambos protagonistas hacen un trabajo sólido al momento de exponer sus dilemas morales durante la primera mitad y cuando tienen que irse a los extremos para manejar los riesgos que conllevan sus decisiones también logran integrarse por completo al caos expuesto.

Y en cuanto a producción tenemos lo habitual en esta clase de filmes: el trabajo de fotografía es cumplidor, el score no destaca, el trabajo de sonido es bastante bueno, los efectos son simples y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Bodycam está entretenida. Fond footage con altibajos que ofrece lo que quiere sin extenderse de manera innecesaria.

Ojometro:
***

martes, 24 de marzo de 2026

Crítica: Ted Bunny (2026)

Película dirigida por Michael Fredianelli, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Maralynn Adams. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 de febrero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Tras encontrar a una mujer que afirma haber sido una de las victimas de Ted Bundy, Sasha (Diana Roman) va a su casa para entrevistarla para un documental. Aunque estando ahí, ella y su equipo descubrirán un perturbador secreto que les traerá consecuencias fatales.


Comentarios generales:

Usualmente dejo pasar películas como Ted Bunny debido a que con solo mirar su trailer resulta evidente que se trata de algo de muy pobre calidad. Sin embargo, cuando empecé a indagar un poco más sobre la trama mi curiosidad se fue incrementando hasta que decidí darle una oportunidad y no tanto con la idea de llevarme una sorpresa, sino más bien para comprobar si en verdad era tan ridículamente mala como esperaba.

Algo que efectivamente fue así debido a que lo traído por Fredianelli nos presenta una historia en la que el shock no llega por las reglas habituales del slasher, sino porque utiliza a Ted Bundy como base para tratar de construir a un nuevo asesino por medio de una situación trágica. Lo cual ciertamente no se escucha como algo tan terrible, pero la realidad es que la manera en la que se expone el caso por medio de la entrevista no ayuda en lo absoluto a poder comprar esta idea rara y las cosas solo empeoran con el primer grupo de muertes porque básicamente no dejan nada para poder sobrellevar el rol de nuestra protagonista de una forma coherente.

Y es que para el segundo acto esto se convierte en una película nueva en la que el concepto del slasher se retoma de forma más convencional, aunque lo cierto es que todo lo que ocurre se siente como ideas incluidas de último minuto para rellenar lo que es una situación de apremio muy absurda. Donde a Sasha, por alguna razón, le empiezan a surgir dudas y vemos una de las peores investigaciones para atrapar a alguien, integrando personajes tontos que no aportan nada interesante y solo están ahí con el objetivo de cumplir con cierta cuota de muertes para que no se sienta vacío lo que se está viendo.

Dejándonos así ante una parte final en la que al menos la revelación del rostro del asesino proporciona un ligero toque de excentricidad que sacará alguna que otra carcajada esporádica, pero que sigue mostrando decisiones ridículas y muertes sin sentido que evitan que este se posicione como algo de gran interés y por ello el cierre es tremendamente hueco.

En el tema de las actuaciones realmente no hay mucho que decir. Diana Roman como la protagonista es un cero a la izquierda y lo único más o menos salvable es la presencia de Dee Wallace (Catherine), quien trata de sacar lo mejor de un personaje loquito con el poco tiempo que tiene en pantalla.

Y en lo que se refiere a producción, tampoco hay mucho que destacar: el trabajo de fotografía es mediocre, la dirección de arte desangelada, el score no añade nada interesante, el trabajo de sonido es pobre, los efectos son cumplidores y la labor de maquillaje correcta.

Opinión final: Ted Bunny es muy mala. Slasher del que es mejor mantenerse totalmente alejado.

Ojometro:

viernes, 20 de marzo de 2026

Crítica: This Is Not a Test (2026)

Adaptación de la novela del mismo nombre, la cual está escrita y dirigida por Adam MacDonald (Backcountry, Pyewacket). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a finales de febrero, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 13 de marzo.

Sinopsis:

Sloane (Olivia Holt) es una adolescente que se refugia junto con otros cuatro estudiantes en su escuela preparatoria para sobrevivir al brote zombie. Aunque estando ahí se dará cuenta que cada uno de ellos se vuelve más impredecible conforme pasa el tiempo.


Comentarios generales:

Hacer una película de zombies en la actualidad es probablemente una de las apuestas más seguras para cualquier cineasta debido a que parecen ser inmunes al desgaste natural que han sufrido otros subgéneros, brindándole así una ventaja para que los propios estudios sigan invirtiendo en estas. Aunque cuando se trata de adaptaciones de libros hemos aprendido que no todos pueden trasladarse de la manera más atractiva a la pantalla grande y This Is Not a Test es prueba de ello.

Ya que MacDonald nos pone sobre la mesa una historia con un tono adolescente muy marcado que puede ser un repelente para todo aquel que quiera ver una película de zombies convencional, centrándose en una protagonista cuyos problemas familiares caen en los clichés conocidos y en un brote zombie que juega un papel un tanto secundario en todo esto. No solo por el hecho de que la manera en la que se expone carece del dinamismo que normalmente necesita esta clase de sucesos (sobre todo si los zombies corren), sino también porque durante la primera media hora se apuesta por un tipo de estructura que corta de tajo cualquier posibilidad de profundizar sobre la verdadera escala de dicha amenaza.  

Encapsulando todo dentro de la escuela para que así la atención del espectador se centre en un grupo de adolescentes que, salvo por Sloane, no son de gran interés ante la falta de información con respecto a cada uno de ellos. Lo cual provoca que con el pasar de los minutos las cosas se vuelvan cancinas ante una carencia de acción muy marcada que solo deja la sensación de que te encuentras ante un teen drama en el que, de vez en cuando, pasa algo relacionado con el mundo exterior para que no se te olvide que aquí hay zombies involucrados; en especial cuando las fricciones entre el grupo empiezan a subir de intensidad por medio de situaciones absurdas que se vuelven intrascendentes en cuestión de minutos.

Dejando así una parte final carente de intensidad en la que se trata de cambiar la dinámica al trasladar las acciones fuera de la escuela utilizando como excusa a la familia de la protagonista. Algo que de entrada parece la idea correcta; sin embargo, la forma en la que se construye lo que tendría que ser un desenlace de impacto con fuerte carga emocional resulta demasiado pobre y como consecuencia el cierre es muy gris.

De las actuaciones hay que decir que Olivia Holt no genera gran empatía hacia el espectador como la protagonista y por lo mismo muchos de los sucesos que la tienen como parte central son un tanto irrelevantes. Mientras que Luke MacFarlane (Mr. Baxter) es quien se roba los reflectores con un papel muy pequeño, pero que es probablemente el único que propone algo distinto en todo esto.

Y en lo que respecta a la producción, la verdad es de una factura cumplidora: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no destaca, el score tiene algunas cosas interesantes, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son simples y la labor de maquillaje resulta efectiva sin ser nada espectacular.

Opinión final: This Is Not a Test es decepcionante. Película de zombies genérica y aburrida que olvidarán en un par de días.

Ojometro:
**