miércoles, 8 de abril de 2026

Crítica: The Strangers: Chapter 3 (2026)

Película dirigida por Renny Harlin (The Strangers: Chapter 1 & 2), cuyo guión fue co-escrito por Alan R. Cohen y Alan Freedland. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a inicios de febrero, mientras que hizo lo propio en México el pasado 1 de abril; recaudando hasta la fecha $9.8 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Maya (Madelaine Petsch) vuelve a chocar con los asesinos enmascarados y descubre que la única forma de salir de su pesadilla es… entrar en ella.


Comentarios generales:

Tras dos entregas previas que fracasaron en generar interés por la franquicia fue evidente que esta trilogía era algo innecesario y que con la película de 2008 era más que suficiente para mantener en el imaginario colectivo a este trío de asesinos. Aunque eso no quitaba la ligera esperanza de que por lo menos pudiéramos ver un cierre digno que justificara muchas de las decisiones previas, pero The Strangers: Chapter 3 se queda muy lejos de ofrecernos dicho consuelo.

Y es que lo presentado por Harlin deja en claro que la mayoría de las ideas se agotaron y se tuvieron que reciclar algunas o, peor aún, forzar otras tantas para que esta tercera entrega pudiera existir al ponernos ante decisiones cuestionables por parte de Maya que acaban con toda la evolución que había mostrado el personaje en su lucha por sobrevivir. Llevándonos por medio de una serie de situaciones demasiado predecibles con las que se quiere generar una atmósfera oscura para amplificar el hecho de que a nuestra protagonista nada la puede salvar de esto; sin embargo, la manera de ir desarrollando las cosas es demasiado tediosa y de a poco tanta pasividad empieza a cobrar factura.

Sobre todo porque existen pocos momentos de buena intensidad durante la primera mitad y honestamente durante la segunda los flashbacks que te brindan información sobre el pasado de los asesinos no resultan tan interesantes salvo por alguno que otro detalle que más o menos se podía intuir desde la primera película. Dejando todavía varios minutos por delante que se tienen que rellenar con lo que sea y para ello recurren a una serie de muertes poco imaginativas cuyo propósito es quebrar psicológicamente a Maya, pero en realidad carecen del peso emocional necesario como para que dicho quiebre tenga algún tipo de impacto en el espectador.

Ante eso toda la parte final está destinada a fallar y las cosas solo empeoran cuando se decide seguir manteniendo el ritmo pasivo ante cualquier otra cosa. Obteniendo como resultado un desenlace demasiado simplón que no toma ningún tipo riesgo en lo que, en teoría, debería ser una venganza mucho más brutal de lo que se presenta en pantalla.

De las actuaciones es más de lo mismo, aunque en esta ocasión a Madelaine Petsch la limitan bastante y su personaje termina cayendo en la intrascendencia como el resto. Mientras que en producción se tienen algunas cosas positivas: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte un tanto desangelada, el score es sólido, el trabajo de sonido no tiene fallos y todo lo referente a efectos/maquillaje es relativamente discreto. 

Opinión final: The Strangers: Chapter 3 es mala. Un cierre por demás decepcionante para una trilogía que nunca tuvo pies ni cabeza.

Ojometro:
**

viernes, 3 de abril de 2026

Crítica: We Bury the Dead (2026)

Película escrita y dirigida por Zak Hilditch. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de enero, mientras que su salida en VOD y formato físico se dio el pasado 17 de marzo.

Sinopsis:

Después de un catastrófico desastre militar provocado por los Estados Unidos en el sur de Tasmania, Ava (Daisy Ridley) va en busca de su esposo desaparecido. Aunque estando ahí se dará cuenta que los muertos no solo se levantan, sino que también cazan.


Comentarios generales:

A pesar de su sobreexplotación durante los últimos 10 o 15 años, la verdad es que las películas de zombies siguen siendo de las que más disfruto ver debido a que las considero un entretenimiento digerible para pasar el rato. Sin embargo, más allá de los frikis como yo (o varios de los que leen este blog), es imposible negar que cada vez resulta más complicado el poder encontrar propuestas frescas que le interesen al público mainstream y We Bury the Dead es otro de esos casos que han fallado en el intento.

Y no precisamente porque lo traído por Hilditch sea una mala película, sino más bien porque la idea que nos plantea es demasiado interesante como para manejarse de una manera tan convencional como lo hacen aquí.

Poniéndonos frente a una historia que durante la primera mitad se recarga mucho más hacía el lado del drama al establecer un escenario desgarrador ante la situación que se vive en el lugar del desastre y las falsas esperanzas que tienen tanto Ava como los demás voluntarios por tratar de encontrar con vida a sus seres queridos. Lo cual brinda una atmósfera depresiva potente que, al combinarla con el extraño comportamiento de los zombies, genera una sensación de tensa calma que puede explotar en cualquier momento y por lo consiguiente la sensación de peligro siempre se encuentra presente.

Lo malo es que una vez que llegamos a la segunda mitad esto se convierte en un tipo de road movie totalmente desangelada en la que no es que se deje en el total olvido lo relacionado con la manera peculiar en la que se comportan los zombies, pero si se empieza a caer en los convencionalismos que poco a poco hacen que la experiencia se vuelva pesada. Siendo la parte del secuestro una que se siente totalmente fuera de lugar al alejarse de los propósitos originales y llevar esto hacia algo que pretende ser perturbador sin tener los elementos necesarios para construir las escenas de impacto que se requieren para lograrlo.

Dejándonos así ante una parte final que recompone un poco el rumbo al centrarse nuevamente en el lado desesperanzador inicial y que por lo menos no cae en lo cursi. Aunque en realidad el desenlace no responde muchas cosas que parecían fundamentales y eso provoca que existan sensaciones de que gran parte de lo visto no llevó a nada relevante.

En el tema de las actuaciones Daisy Riley no lo hace mal, tiene sus buenos momentos, pero tampoco es una actriz que pueda manejar rangos emocionales muy amplios. Mientras que Brenton Thwaites (Clay) está ahí más que nada para ofrecer algunos breves momentos cómicos con un personaje al que terminas cuestionando sobre si en verdad era tan necesario tenerlo en esta historia.

Y en lo referente a producción tenemos cosas interesantes: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son relativamente simples y la labor de maquillaje sólida.

Opinión final: We Bury the Dead está pasable. Un drama de zombies con potencial que se queda atrapado en la medianía.

Ojometro:
***

martes, 31 de marzo de 2026

Crítica: Ready or Not 2: Here I Come (2026)

Película escrita y dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett (Abigail, Scream). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 20 de marzo, mientras que en México hizo lo propio el pasado día 26 del mismo mes; recaudando hasta la fecha $23.6 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras sobrevivir un juego mortal, Grace (Samara Weaving) y su hermana Faith (Kathryn Newton) ahora deben escapar de cuatro familias rivales que compiten por un poderoso trono y en donde el ganador se lo lleva todo.


Comentarios generales:

La verdad cuando se anunció una secuela de Ready or Not mi reacción fue de sorpresa porque me parecía que la primera película había cerrado todo de manera adecuada, pero al final de cuentas esto es Hollywood y todos sabemos que eso es lo que menos le importa a la gente de pantalón largo en su búsqueda por ganar dinero. Convirtiéndola así en un proyecto que se sentía un tanto innecesario y generaba muchas dudas; sin embargo, con Ready or Not 2: Here I Come los chicos de Radio Silence demuestran que son tipos a los que hay que tenerles confianza.

Y es que lo traído por Bettinelli-Olpin y Gillett va al grano para no tener que explicar todo de nuevo al establecer en menos de quince minutos las consecuencias que trajo consigo el que Grace sobreviviera y la compleja relación que tiene con su hermana. Brindándole así el tiempo necesario durante la primera mitad tanto al nuevo grupo de villanos como a la dinámica fraternal para que puedan mezclarse en este nuevo juego sin que se sienta forzado y con ello tener una base sólida de confrontaciones que hagan de la acción frenética una bastante entretenida ante las dificultades que tienen todos los involucrados al momento de llevar a cabo sus planes.

Combinando humor efectivo y sangre en grandes cantidades para que nuestra pareja protagonista nunca deje de estar en riesgo por lapsos tan prolongados y con ello se genere un ritmo fluido que permita ir construyendo situaciones que tal vez no son tan espectaculares, pero que van a ir exponiendo de manera detallada lo locos que están los miembros de las familias involucradas. Lo cual funciona relativamente bien la mayoría del tiempo, aunque también es cierto que durante esta profundización se le brinda mucha importancia a una dupla en particular que no es precisamente la más carismática de todas y eso puede jugar en contra en ciertos aspectos cuando se está buscando un nivel de intensidad elevado. 

Detalle que realmente no resulta tan grave como se pensaría y que termina ayudando a que la parte final se vaya por un camino sorpresivo al frenar un poco el aspecto caótico para dejarnos un desenlace en el que el personaje de Grace se establece como uno más cerebral. Ridiculizando todo lo relacionado con la secta para que el cierre resulte sumamente gratificante.

En el tema de las actuaciones tenemos a una gran dupla protagonista con Samara Weaving y Kathryn Newton, ellas son el alma de la película y su química como hermanas distanciadas logra sostener un humor bien pensado entre tanto caos. Mientras que la presencia de Sarah Michelle Gellar (Ursula) y Elijah Wood (El Abogado) es agradable con personajes que están pensados más para complementar que para robar cámara.

Y en cuanto a producción, nuevamente contamos con una factura de primer nivel: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score es sólido, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumplidora.  

Opinión final: Ready or Not 2 me gustó. Secuela divertida y sangrienta que te hará pasar un buen rato. 

Ojometro:
****

viernes, 27 de marzo de 2026

Crítica: Bodycam (2026)

Película dirigida por Brandon Christensen (Superhost, Night of the Riper), quien comparte créditos como escritor del guión junto a Ryan Christensen. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 de marzo, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Dos oficiales de policía investigan una disputa domestica y dentro del caos se produce un disparo accidental. Un error que los agentes tratan de encubrir para no ser criticados públicamente, aunque pronto descubrirán que las cámaras no son las únicas que los vigilan.  


Comentarios generales:

No es algo precisamente nuevo y tampoco creo que se vuelva la tendencia predominante dentro del found footage durante los próximos años, pero lo cierto es que las cámaras corporales vinieron a darle un respiro a un subgénero al que el desgaste natural le ha estado pasando factura desde hace un tiempo. Así que no es de extrañar que veamos cada vez más películas que utilicen este recurso para tratar de brindar algo con mayor dinamismo y Bodycam creo que, a pesar de sus fallos, expone la manera más útil de hacerlo.

Y es que al tener un tiempo de duración tan corto (72 minutos) los Christensen no tienen intención de desperdiciar valiosos segundos en nimiedades y en cuestión de unos cinco minutos, por medio de puro dialogo, logran que el espectador tenga el conocimiento suficiente de los dos policías y un poco del contexto del lugar en donde se encuentran. Dejándole disponible la mayor parte del tiempo a la problemática que tienen que enfrentar, la cual no es precisamente muy original que digamos, pero logra captar la atención del espectador por el tono oscuro que maneja y porque el ritmo se vuelve frenético una vez que se detona el caos.  

Algo que resulta benéfico dado a que no dejan espacio para que las cosas entren en el tedio común de los found footage y por lo mismo la tensión siempre se encuentra en niveles interesantes, aunque también termina siendo un arma de doble filo debido a que ese frenetismo no permite que se pueda desarrollar de manera más profunda todo el tema de la maldición que se plantea vagamente. Ocasionando así que existan situaciones que a lo mejor son perturbadoras en la superficie, pero en el fondo se encuentran huecas y gracias a ello mucho de lo que vemos parece no llevar hacía ningún lado.

Lo cual tratan de corregir durante la parte final y en cierto modo logran su cometido al brindarle un poco más de estructura al problema por medio de ideas convencionales. Complementándolo además con mayores dosis de impacto y un quiebre emocional que ayuda a tener un desenlace con la fuerza necesaria para que la amenaza principal no se quede perdida en la intrascendencia.   

Las actuaciones no están nada mal, ambos protagonistas hacen un trabajo sólido al momento de exponer sus dilemas morales durante la primera mitad y cuando tienen que irse a los extremos para manejar los riesgos que conllevan sus decisiones también logran integrarse por completo al caos expuesto.

Y en cuanto a producción tenemos lo habitual en esta clase de filmes: el trabajo de fotografía es cumplidor, el score no destaca, el trabajo de sonido es bastante bueno, los efectos son simples y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Bodycam está entretenida. Fond footage con altibajos que ofrece lo que quiere sin extenderse de manera innecesaria.

Ojometro:
***