Película dirigida por Steve Quale (Final Destination 5), cuyo guion fue co-escrito por Stephen Susco. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 7 de julio, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.
Sinopsis:
El vuelo 298 de Vero Airlines de Seattle a Nueva Orleans se ve envuelto en un misterio supernatural que nadie quiere que salga a la luz… hasta ahora.
Comentarios generales:
Las películas que se desarrollan dentro de aviones no son algo nuevo, siempre han estado ahí, pero curiosamente nunca han sido algo tan explotado en el cine de terror debido a que dicho entorno trae consigo varias limitantes. Sin embargo, ante dichos obstáculos esta clase de producciones terminan apostando por ideas que pueden rayar en lo absurdo y Black Box es uno de esos casos.
Ya que lo traído por Quale definitivamente cae en un terreno un tanto extravagante sin que eso termine volviéndose perjudicial, sobre todo porque tiene la capacidad para mantener las dudas con respecto a lo que verdaderamente ocurre dentro del avión. Haciéndonos suponer durante el primer acto que se trata de algún tipo de historia que girará alrededor de un virus zombie y construyendo mucho de lo que ocurre bajo una dinámica habitual en esta clase de temáticas, lo cual ciertamente hace que la primera media hora no sea la más interesante porque ante las limitaciones del escenario existe algo de repetitividad temprana.
Siendo realmente hasta el segundo acto cuando las cosas empiezan a adquirir un poco más de agilidad y mucho de eso se debe a que es aquí cuando se da el paso hacia lo extravagante previamente mencionado para que el caos sea el que dicte el camino de una problemática en la que los protagonistas se encuentran en total desventaja. Proporcionando así situaciones de riesgo que en su mayoría son efectivas al momento de posicionar a la amenaza como una lo suficientemente agresiva y con ello generar una sensación de desesperanza muy marcada, incluso cuando pareciera que las cosas pueden irse por un camino mucho más “feliz”.
Ante eso nos quedamos con una parte final en la que se hace un esfuerzo para que no resulte tan predecible y en cierta medida cumplen dicho objetivo. Aunque jamás se logran alcanzar los niveles de intensidad suficientes que hagan del cierre uno mucho más potente considerando las consecuencias que tienen los sucesos presentados.
En lo que respecta a las actuaciones no hay mucho que decir, todas son cumplidoras y hasta ahí. Mientras que en producción tampoco tiene demasiado para destacar: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score es genérico, el trabajo de sonido está ok y todo lo referente a efectos/maquillaje es simple.
Opinión final: Black Box está ok. Película con algunas cosas interesantes para ver un día que no tengan mucho que hacer.
Ojometro:
***



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