martes, 10 de marzo de 2026

Crítica: Honey Bunch (2026)

Película dirigida por Dusty Mancinelli y Madeleine Sims-Fewer, quienes además comparten créditos como co-escritores del guión. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 13 febrero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cuando Diana (Grace Glowicki) se despierta de un coma con pérdida de memoria, ella y su esposo buscan tratamientos experimentales en una clínica remota. Aunque conforme el procedimiento se intensifica, su matrimonio empieza a tambalearse cuando los verdaderos motivos de su amado salen a la luz.


Comentarios generales:

Realmente son pocas las ocasiones en las que empiezo a ver una película sin tener la certeza sobre lo que va a tratar, simplemente tantos años de ver cine de terror ha provocado que exista poco nivel de sorpresa en mi. Por ello cuando me encuentro con algún proyecto que logra eso me suelo entusiasmar y Honey Bunch por grandes lapsos pudo hacerlo, aunque al final se termina quedando a medio camino en lo que se refiere a explotar todo su potencial.

Y es que lo traído por Mancinelli y Sims-Fewer es una historia extraña que combina terror, ciencia ficción y fantasía para estar generando preguntas de manera constante sin que exista claridad con respecto al rumbo que se va a tomar. Lo cual origina un primer acto muy críptico en el que vemos a muchos personajes aparecer y desaparecer sin demasiada explicación mientras nuestra pareja protagonista se ve envuelta en una serie de sucesos diseñados para establecer ciertas dudas con respecto a las intenciones de Homer y con ello ir construyendo un misterio discreto que poco a poco irá tomando más fuerza.

Algo que sin duda tarda en darse debido a que el filme se propone a retar la paciencia del espectador debido a que el proceso para empezar a esclarecer las cosas e integrar elementos que brinden más impacto desde el lado del terror se da bajo un ritmo lento que provoca que por grandes lapsos uno piense que no se va hacia ningún lado; en especial porque el resto de los personajes siguen sin tener un motivo claro en todo esto. Sin embargo, una vez que parece que lo raro no tiene ningún tipo de sustento sólido detrás se da una revelación que cambia las cosas por completo y hace que el personaje de Diana se vuelva mucho más interesante ante determinados aspectos psicólogos y físicos que se exponen sobre ella de una manera peculiar.

Dejándonos así ante una parte final que tiene todo para irse hacía un camino extremo, pero mejor se opta por otro más ligero en el que la relación entre Diana y Homer maneja ciertas complejidades que cambia la forma de ver a ambos al plantear cosas interesantes sobre las relaciones humanas. Aunque esto también hace que el desenlace sea un tanto agridulce debido a que es imposible no quedarte con la sensación de que faltó mostrar algo más intenso.  

En lo que respecta a las actuaciones tenemos un elenco sólido liderado por una Grace Glowicki que logra sostener la película por medio de un personaje que, a partir de determinado momento, le exige diversificarse bastante. Mientras que Ben Petrie (Homer) siempre logra mantener esa sospecha intacta sobre sus intenciones para que el misterio no se eche a perder tan rápido.

Y en cuanto a producción, se tiene una factura de calidad: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte cumple, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos están bien cuidados y la labor de maquillaje resulta efectiva.  

Opinión final: Honey Bunch está ok. Película un tanto rara con cosas para analizar que no te deja indiferente.

Ojometro:
***

viernes, 6 de marzo de 2026

Crítica: Twisted (2026)

Película dirigida por Darren Lynn Bousman (Saw II, St. Agatha), cuyo guión fue escrito por Jonathan Bernstein y James Greer. Se estrenó en VOD el pasado 6 de febrero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Una pareja de millennials estafan a inquilinos desprevenidos al alquilarles costosos apartamentos en Nueva York que no son de su propiedad. Un plan que funciona a la perfección hasta que se topan con el Dr. Robert Kezian (Djimon Hounsou), cuyas oscuras intenciones voltearán las cartas de manera brutal.


Comentarios generales:

Tras un inicio de carrera prometedor llevando las riendas de la franquicia de “Saw”, la verdad parecía que Darren Lynn Bousman sería uno de los directores más importantes para el género de terror con el pasar de los años; en especial porque ha demostrado una versatilidad interesante con sus proyectos. Sin embargo, también es evidente que tras esos primeros años su carrera no despegó como se esperaba y se volvió un director de películas medianas que muchas veces ni siquiera los propios fans saben de su existencia, siendo este el caso con Twisted.

Algo que incluso puede que sea lo mejor para este filme dado a que lo traído por Bousman es de esas historias a las que cuesta trabajo encontrarles un atractivo particular gracias a la manera tan poco arriesgada con la que desarrollan su idea central. La cual de inicio no luce nada mal al ponernos frente a una protagonista que en realidad no es buena persona y cuyas acciones hacen suponer que su castigo será brutal, logrando así que durante el primer acto se cuente con la paciencia del espectador a pesar de no tener momentos particularmente intensos dado a que, en teoría, lo que está por delante será potente y valdrá la pena la espera.

Un pensamiento que al entrar al segundo acto se empieza a desvanecer debido a que conforme vemos de manera más clara las intenciones del Dr. Kezian se cae en una dinámica en la que tratan de construir algo intenso para casi de inmediato diluirlo por medio de sucesos un tanto incoherentes que cortan por completo la poca tensión lograda. Obligándolos a recurrir a escenas de shock efímero que se encuentran bastante distanciadas entre si y a una forzadísima investigación policiaca que solo hacen que el ritmo se vaya volviendo lento ante la carencia de situaciones que ayuden a brindarle solidez al quiebre mental del doctor y jueguen de manera interesante con los dilemas morales que representan sus acciones.

Dejándonos así frente a una parte final en la que se incrementan las dosis de impacto visual, pero la realidad es que jamás se logra generar una tensión tan alta como para que el desenlace tenga la fuerza que requiere. Además de que la forma en la que cierran todo esto es demasiado predecible.   

En cuanto a las actuaciones tenemos a un Djimon Hounsou que hace lo necesario con un personaje que es bastante plano y a una Lauren LaVera (Paloma Joia) que va de más a menos dado a que al llegar a cierto punto de la película te empieza a desesperar con tanto grito y realmente en ningún momento le compras al 100% su papel de víctima.

Y en lo que se refiere a producción, la verdad tampoco hay muchas cosas para destacar: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es desangelada, el score no tiene mucho peso, el trabajo de sonido es limpio, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es sólida.

Opinión final: Twisted es decepcionante. Película que trata de impactar sin saber realmente cómo hacerlo.

Ojometro:
**

martes, 3 de marzo de 2026

Crítica: Scream 7 (2026)

Película dirigida por Kevin Williamson, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Guy Busick. Se estrenó en cines dentro de México y los Estados Unidos los pasados 26 y 27 febrero; recaudando hasta la fecha $96.7 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Cuando un nuevo Ghostface aparece en el pueblo donde Sidney Prescott (Neve Campbell) ha construido una nueva vida, su peores miedos se vuelven realidad cuando se da cuenta que su hija es el siguiente objetivo del asesino.


Comentarios generales:

Tras dos entregas exitosas que volvieron a posicionar a Scream en el imaginario colectivo uno hubiera pensado que todo sería una luna de miel para los involucrados; sin embargo, las maneras de operar de Hollywood siempre son extrañas y lo que se suponía que sería la consolidación de la franquicia durante esta década terminó volviéndose un caos que nadie vio venir. Dejando a Scream 7 con la difícil tarea de darle continuidad a algo que perdió gran parte de su identidad moderna y que claramente sufre para recuperarla.

Ya que a lo traído por Williamson no lo catalogaría como terrible pero, tras una gran introducción, todo el tiempo percibes que se la pasa dando volantazos para que la historia se pueda re-adaptar de manera forzada a Sidney por medio de la compleja relación con su hija adolescente. Lo cual lleva a situaciones de peligro desde muy temprano que hacen que la película por algunos minutos se sienta fresca ante la rapidez con la que se establece lo arriesgados que son estos nuevos Ghostface al momento de tratar de cumplir su objetivo y con ello complicar que el espectador pueda pensar con claridad sobre quién está detrás de todo el caos.

Hasta ahí todo marcha relativamente bien, lo malo es que una vez que ocurre el primer gran ataque a Sidney las cosas se van enredando y lo que se propone con respecto a la identidad de los asesinos resulta demasiado absurdo. Además de que la manera en la que se integra a Gale Weathers, Mindy y Chad en todo esto refleja que no sabían realmente qué hacer con ellos tras lo ocurrido en “Scream VI”, simplemente quieren hacer como si dichos eventos nunca hubieran existido y eso provoca la sensación de que solo están ahí con el objetivo de tener rostros familiares ante la incapacidad mostrada para lograr que los nuevos personajes te importen.

Una situación que además termina afectando las escenas de muertes porque, si bien la manera en la que están construidas es competente y el nivel violencia que manejan resulta satisfactorio visualmente hablando, lo cierto es que el impacto emocional que tienen sus asesinatos es prácticamente inexistente.

Dejándonos así ante una parte final en la que se trata por todos los medios que el conflicto decisivo sea memorable, incluso si eso significa recaer en viejos vicios que no aportan gran cosa más allá de algunos cameos irrelevantes. Y aunque el desenlace tiene la fuerza suficiente como para no resultar aburrido, la verdad es que la revelación de las identidades es tal vez la menos coherente de toda la franquicia y solo incrementa la percepción de que mucho de lo visto no aportó nada a esta.  

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Neve Campbell que sabe cómo sacarle el mayor jugo posible a un personaje que no da para mucho más y a una Courteney Cox cuyo rol en esta ocasión es bastante limitado. Mientras que de los nuevos rostros la única que destaca por la manera en la que está diseñada la historia es Isabel May (Tatum), quien hace un trabajo correcto como la hija de Sidney.

Y en lo que se refiere a la producción, la verdad tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte discreta, el score es buen complemento, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Scream 7 está pasable. Película para pasar el rato que sin duda significa un retroceso para la franquicia.

Ojometro:
*** 

martes, 24 de febrero de 2026

Crítica: Killer Whale (2026)

Película dirigida por Jo-Anne Brechin, quien comparte créditos como co-escritora del guión junto a Katharine McPhee. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 26 de enero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Dos mejores amigas deciden pasar unas lujosas vacaciones en Tailandia, pero durante su viaje a una laguna remota sufrirán el ataque de una orca asesina llamada Ceto.


Comentarios generales:

Salvo por “Orca” de 1977 y alguno que otro proyecto más, la verdad no existen muchas películas sobre orcas asesinas. Simplemente es un animal que por su propia imagen no genera demasiado terror a pesar de que es un depredador despiadado y por lo mismo las productoras no suelen tomar el riesgo de realizar proyectos basados en estas, siendo Killer Whale un caso aislado que al final de cuentas viene a reafirmar el porqué de dicha renuencia.

Y mucho de esto se debe a que lo traído por Jo-Anne Brechin da la impresión de que incluye a la orca más que nada porque la historia no se podía sostener con lo que tenían planeado de inicio, ya que realmente su presencia en pantalla durante la primera media hora se limita a un par de minutos y no se brinda ningún tipo de explicación sobre su agresividad. Centrándose principalmente en una amistad que utiliza todos los clichés posibles para trasladar las acciones a un lugar “exótico” con el que se pueda justificar una locación más acorde al peligro marino y al menos brindarle un poco de lógica a lo que se está viendo.

Algo que tampoco es que funcione demasiado dado a que todo lo referente a Ceto se sigue tratando de manera extremadamente superficial y eso lleva a que las cosas se vuelvan muy aburridas dado a que no pasa nada interesante durante mucho tiempo, lo cual básicamente obliga a que la parte de la laguna sea la que trate de salvar todo esto y por algunos instantes parece que puede hacerlo. Sin embargo, una vez que se da el primer ataque la intensidad disminuye rápidamente y se cae en una dinámica pesada con dos personajes que jamás le llegan a importar al espectador como para que la sensación de peligro sea decente.

Detalle que evidentemente afecta a una parte final que flaquea no solo en la generación de escenas intensas, sino también desde el lado emocional que pretende explotar. Dejándonos así con un desenlace carente de emociones y totalmente hueco.

Sobre las actuaciones tampoco hay mucho que decir dado a que las dos protagonistas solo se dedican a sobrellevar sus personajes y ninguna logra dejar una buena impresión. Mientras que en producción también se pueden notar las limitaciones: el trabajo de fotografía es pobre, la dirección de arte no tiene nada destacado, el score es genérico, el trabajo de sonido está ok, los efectos son simples y la labor de maquillaje muy discreta.

Opinión final: Killer Whale es bastante mala. Película con un animal asesino que, en realidad, es lo que menos importa.

Ojometro:
*