martes, 4 de agosto de 2026

Crítica: Summerween (2026)

Película escrita y dirigida por Ryan Ebert. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 26 de junio, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Durante Summerween, un antiguo payaso de circo escapa de un hospital psiquiátrico para regresar a su mansión abandonada y cazar a los adolescentes que se encuentran de fiesta en el lugar.


Comentarios generales:

Si no fuera por su peculiar titulo, la verdad es que hubiera dejado pasar Summerween dado a que con solo ver su trailer uno podía asumir que sería algo de pobre calidad. Sin embargo, mi debilidad por los slasher hace que siempre termine brindándoles una oportunidad y en esta ocasión fue algo que jugó totalmente en mi contra.

Y es que lo traído por Ebert es uno de esos casos en los que su idea en si no es tan mala como parece, ya que el trasladar un evento como Halloween al verano podía llevar a algo entretenido, pero no tiene que pasar demasiado tiempo para que uno se dé cuenta que en realidad no hay ningún tipo de intención de explotar ese detalle. Ya que estamos ante un slasher simplón en el que durante la primera media hora no ocurre nada particularmente interesante y lo que vemos es más que nada una combinación bastante obvia de otras dos películas para tratar de darle algo de personalidad al asesino.

Uno que hasta cierto punto logra ser llamativo gracias a su peculiar sonrisa, pero nada de lo diseñado para proporcionarle impacto a sus acciones funciona de manera efectiva. Limitando todo a una serie de muertes durante el segundo acto que tienen un grado de efectividad muy bajo gracias a que con ninguna se toman su tiempo para construir algo de tensión y por lo consiguiente nunca existe esa sensación de peligro extremo por parte de las víctimas que al menos logre magnificar la locura del payaso o hacer que su conflicto con la policía pueda tener un desarrollo más sólido tomando en cuenta que, en teoría, esto es la motivación central de la matanza.  

Simplemente todo acurre en fast track y aunque durante la parte final se trata de cambiar un poco la dinámica, la verdad es que nada termina por funcionar. Dejando con esto un desenlace demasiado predecible y blando con el que se abre la puerta a una potencial secuela.

De las actuaciones hay que decir que en general son mediocres, aunque Clint Morrison como el payaso hace lo que puede a base de expresiones faciales al considerar que no tiene diálogos. Mientras que en producción se nota el presupuesto discreto: el trabajo de fotografía es pobre, la dirección de arte muy simple, el score es genérico, el trabajo de sonido no es el mejor, los efectos son básicos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Summerween es mala. Slasher del montón del que se olvidarán al día siguiente.

Ojometro:
**

viernes, 24 de julio de 2026

Crítica: Blood Witch (2026)

Película escrita y dirigida por Chris Shane Sanders. Se estrenó el pasado 17 de abril en formato digital y VOD dentro del Reino Unido, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Siglos después de haber sido asesinadas por brujería, una madre y sus hijas resucitan buscando venganza contra los descendientes de los responsables. Obligando a que dos periodistas sean enviados a investigar las misteriosas desapariciones de varios lugareños.


Comentarios generales:

Las producciones de bajo presupuesto británicas son probablemente las que peor reputación tienen actualmente y no porque en otros lados no se hagan películas igual de malas, sino porque la capacidad de producir tantas en tan poco tiempo les ha brindado mayor exposición. Volviéndolas así una opción para ver mientras existen ciertos huecos en el calendario, aunque eso signifique tener que sufrir las brutales consecuencias.

Y es que con Blood Witch no mentiría si digo que Chris Shane Sanders nos ha traído la que podría ser la peor película de este 2026 gracias a que es incapaz de sobrellevar una historia de brujas que gira alrededor de una premisa sumamente simple. Optando por combinarla con un intento de investigación que a todas luces no sabía cómo integrarla de forma efectiva y básicamente esta se vuelve el principal obstáculo para que se tenga algo fluidez por todo lo que trae consigo el involucramiento de los periodistas desde un escenario totalmente ajeno que tiene su propia dinámica llena de incoherencias.

Simplemente nada avanza de manera sostenida y los pocos intentos que existen para darle más peso al tema de las brujas rápidamente se vuelven obsoletos ante la obsesión existente por integrar problemas externos (la revista) que no aportan absolutamente nada al desarrollo. Provocando con esto que las cosas se vuelvan muy aburridas rápidamente y con ello también se recurra a situaciones forzadas cuyo única meta es tratar de proporcionar algunas escenas de mayor intensidad que establezcan el peligro que representa la amenaza por medio de cierto salvajismo que generará más risas que impacto ante su pobre ejecución.

Por todo lo anterior se llega a una parte final demasiado endeble en la que tratan que resulte entretenida por lo absurda que es, pero ni así logran algo decente. En especial porque el desenlace termina sintiéndose hueco y exageradamente conveniente.

Las actuaciones son terribles, algunas más que otras pero realmente nadie se salva. Mientras que del lado de la producción tampoco hay mucho que presumir: el trabajo de fotografía no es el mejor, la dirección de arte es insípida, el score no aporta gran cosa, el trabajo de sonido es pobre, los efectos son arcaicos y la labor de maquillaje cumple con el mínimo necesario.

Opinión final: Blood Witch es muy mala. Película sin pies ni cabeza que es mejor evitar.

Ojometro:
*

martes, 21 de julio de 2026

Crítica: Marama (2026)

Película neozelandesa escrita y dirigida por Taratoa Stappard. Se estrenó en cines dentro de Nueva Zelanda durante el mes de febrero, mientras que su salida en VOD dentro de los Estados Unidos se dio el pasado 25 de mayo.

Sinopsis:

Tras recibir una carta de un misterioso desconocido que afirma tener información sobre sus padres, la huérfana Mary Stevens (Ariana Osborne) viaja a Inglaterra para averiguar más sobre su familia.


Comentarios generales:

El cine de terror procedente de Oceanía tiene una reputación de ser muy salvaje y gore, así que es raro cuando alguna película de aquellos rumbos no sigue dicha tendencia. Lo cual no es precisamente algo malo debido a que así se diversifica la industria y se le brinda oportunidad a los fans de conocer otro tipo de historias, aunque dudo que Marama sea la opción más atractiva que puedan encontrar.

Ya que lo presentado por Stappard, si bien califica como terror sobrenatural, la verdad se inclina más hacia un drama gótico en el que gran parte de la historia se centra de manera predominante en el aspecto emocional de nuestra protagonista para que no se caiga en los convencionalismos esperados. Haciendo con esto que los primeros 25/30 minutos tengan una carga étnica muy fuerte por medio de la exposición de la cultura maorí y en base a eso ir desarrollando bajo un tono depresivo un misterio que pareciera ser mucho más complejo de lo que realmente es.

El problema es que una vez llegamos a la mitad de la película el ritmo empieza a volverse cansino gracias a que se estiran situaciones de manera innecesaria y, sobre todo, vemos una constante repetición de sucesos que no añaden nada relevante. Apostando a que sea la propia atmósfera oscura o los simbolismos presentados los que puedan distraer un poco al espectador ante ciertos cambios bruscos de dirección que provocan inestabilidad y privan de una anticipación mucho más potente a la eventual venganza de Mary.

Algo que para nuestra buena suerte se logra corregir durante una parte final que va directo al grano y no especula en lo absoluto al momento de exponer la brutalidad de las cosas. Estableciendo firmemente la maldad que representa el hombre blanco dentro todo esto y logrando que el desenlace tenga el impacto suficiente como para dejar la sensación de justicia cruda que exigía la tragedia mostrada.

De las actuaciones hay que decir que Ariana Osborne está correcta con un papel que la suele limitar en varios de los momentos más relevantes al no dejarla explotar como se debe. Mientras que Erroll Shand (Jack Fenton) deja una grata impresión con un personaje extravagante que se come la pantalla en los pocos minutos en los que aparece.

Y en lo referente a la producción, sin duda es donde la película tiene sus principales fortalezas: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte sólida, el score es un buen complemento, el trabajo de sonido cumple, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje resulta efectiva. 

Opinión final: Marama está ok. Película que puede gustar o aburrir dependiendo de que tan bien te adaptes a su ritmo.

Ojometro:
***  

viernes, 17 de julio de 2026

Crítica: Black Box (2026)

Película dirigida por Steve Quale (Final Destination 5), cuyo guion fue co-escrito por Stephen Susco. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 7 de julio, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

El vuelo 298 de Vero Airlines de Seattle a Nueva Orleans se ve envuelto en un misterio supernatural que nadie quiere que salga a la luz… hasta ahora.


Comentarios generales:

Las películas que se desarrollan dentro de aviones no son algo nuevo, siempre han estado ahí, pero curiosamente nunca han sido algo tan explotado en el cine de terror debido a que dicho entorno trae consigo varias limitantes. Sin embargo, ante dichos obstáculos esta clase de producciones terminan apostando por ideas que pueden rayar en lo absurdo y Black Box es uno de esos casos.

Ya que lo traído por Quale definitivamente cae en un terreno un tanto extravagante sin que eso termine volviéndose perjudicial, sobre todo porque tiene la capacidad para mantener las dudas con respecto a lo que verdaderamente ocurre dentro del avión. Haciéndonos suponer durante el primer acto que se trata de algún tipo de historia que girará alrededor de un virus zombie y construyendo mucho de lo que ocurre bajo una dinámica habitual en esta clase de temáticas, lo cual ciertamente hace que la primera media hora no sea la más interesante porque ante las limitaciones del escenario existe algo de repetitividad temprana.

Siendo realmente hasta el segundo acto cuando las cosas empiezan a adquirir un poco más de agilidad y mucho de eso se debe a que es aquí cuando se da el paso hacia lo extravagante previamente mencionado para que el caos sea el que dicte el camino de una problemática en la que los protagonistas se encuentran en total desventaja. Proporcionando así situaciones de riesgo que en su mayoría son efectivas al momento de posicionar a la amenaza como una lo suficientemente agresiva y con ello generar una sensación de desesperanza muy marcada, incluso cuando pareciera que las cosas pueden irse por un camino mucho más “feliz”.

Ante eso nos quedamos con una parte final en la que se hace un esfuerzo para que no resulte tan predecible y en cierta medida cumplen dicho objetivo. Aunque jamás se logran alcanzar los niveles de intensidad suficientes que hagan del cierre uno mucho más potente considerando las consecuencias que tienen los sucesos presentados. 

En lo que respecta a las actuaciones no hay mucho que decir, todas son cumplidoras y hasta ahí. Mientras que en producción tampoco tiene demasiado para destacar: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score es genérico, el trabajo de sonido está ok y todo lo referente a efectos/maquillaje es simple.

Opinión final: Black Box está ok. Película con algunas cosas interesantes para ver un día que no tengan mucho que hacer.

Ojometro:
***