martes, 21 de julio de 2026

Crítica: Marama (2026)

Película neozelandesa escrita y dirigida por Taratoa Stappard. Se estrenó en cines dentro de Nueva Zelanda durante el mes de febrero, mientras que su salida en VOD dentro de los Estados Unidos se dio el pasado 25 de mayo.

Sinopsis:

Tras recibir una carta de un misterioso desconocido que afirma tener información sobre sus padres, la huérfana Mary Stevens (Ariana Osborne) viaja a Inglaterra para averiguar más sobre su familia.


Comentarios generales:

El cine de terror procedente de Oceanía tiene una reputación de ser muy salvaje y gore, así que es raro cuando alguna película de aquellos rumbos no sigue dicha tendencia. Lo cual no es precisamente algo malo debido a que así se diversifica la industria y se le brinda oportunidad a los fans de conocer otro tipo de historias, aunque dudo que Marama sea la opción más atractiva que puedan encontrar.

Ya que lo presentado por Stappard, si bien califica como terror sobrenatural, la verdad se inclina más hacia un drama gótico en el que gran parte de la historia se centra de manera predominante en el aspecto emocional de nuestra protagonista para que no se caiga en los convencionalismos esperados. Haciendo con esto que los primeros 25/30 minutos tengan una carga étnica muy fuerte por medio de la exposición de la cultura maorí y en base a eso ir desarrollando bajo un tono depresivo un misterio que pareciera ser mucho más complejo de lo que realmente es.

El problema es que una vez llegamos a la mitad de la película el ritmo empieza a volverse cansino gracias a que se estiran situaciones de manera innecesaria y, sobre todo, vemos una constante repetición de sucesos que no añaden nada relevante. Apostando a que sea la propia atmósfera oscura o los simbolismos presentados los que puedan distraer un poco al espectador ante ciertos cambios bruscos de dirección que provocan inestabilidad y privan de una anticipación mucho más potente a la eventual venganza de Mary.

Algo que para nuestra buena suerte se logra corregir durante una parte final que va directo al grano y no especula en lo absoluto al momento de exponer la brutalidad de las cosas. Estableciendo firmemente la maldad que representa el hombre blanco dentro todo esto y logrando que el desenlace tenga el impacto suficiente como para dejar la sensación de justicia cruda que exigía la tragedia mostrada.

De las actuaciones hay que decir que Ariana Osborne está correcta con un papel que la suele limitar en varios de los momentos más relevantes al no dejarla explotar como se debe. Mientras que Erroll Shand (Jack Fenton) deja una grata impresión con un personaje extravagante que se come la pantalla en los pocos minutos en los que aparece.

Y en lo referente a la producción, sin duda es donde la película tiene sus principales fortalezas: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte sólida, el score es un buen complemento, el trabajo de sonido cumple, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje resulta efectiva. 

Opinión final: Marama está ok. Película que puede gustar o aburrir dependiendo de que tan bien te adaptes a su ritmo.

Ojometro:
***  

viernes, 17 de julio de 2026

Crítica: Black Box (2026)

Película dirigida por Steve Quale (Final Destination 5), cuyo guion fue co-escrito por Stephen Susco. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 7 de julio, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

El vuelo 298 de Vero Airlines de Seattle a Nueva Orleans se ve envuelto en un misterio supernatural que nadie quiere que salga a la luz… hasta ahora.


Comentarios generales:

Las películas que se desarrollan dentro de aviones no son algo nuevo, siempre han estado ahí, pero curiosamente nunca han sido algo tan explotado en el cine de terror debido a que dicho entorno trae consigo varias limitantes. Sin embargo, ante dichos obstáculos esta clase de producciones terminan apostando por ideas que pueden rayar en lo absurdo y Black Box es uno de esos casos.

Ya que lo traído por Quale definitivamente cae en un terreno un tanto extravagante sin que eso termine volviéndose perjudicial, sobre todo porque tiene la capacidad para mantener las dudas con respecto a lo que verdaderamente ocurre dentro del avión. Haciéndonos suponer durante el primer acto que se trata de algún tipo de historia que girará alrededor de un virus zombie y construyendo mucho de lo que ocurre bajo una dinámica habitual en esta clase de temáticas, lo cual ciertamente hace que la primera media hora no sea la más interesante porque ante las limitaciones del escenario existe algo de repetitividad temprana.

Siendo realmente hasta el segundo acto cuando las cosas empiezan a adquirir un poco más de agilidad y mucho de eso se debe a que es aquí cuando se da el paso hacia lo extravagante previamente mencionado para que el caos sea el que dicte el camino de una problemática en la que los protagonistas se encuentran en total desventaja. Proporcionando así situaciones de riesgo que en su mayoría son efectivas al momento de posicionar a la amenaza como una lo suficientemente agresiva y con ello generar una sensación de desesperanza muy marcada, incluso cuando pareciera que las cosas pueden irse por un camino mucho más “feliz”.

Ante eso nos quedamos con una parte final en la que se hace un esfuerzo para que no resulte tan predecible y en cierta medida cumplen dicho objetivo. Aunque jamás se logran alcanzar los niveles de intensidad suficientes que hagan del cierre uno mucho más potente considerando las consecuencias que tienen los sucesos presentados. 

En lo que respecta a las actuaciones no hay mucho que decir, todas son cumplidoras y hasta ahí. Mientras que en producción tampoco tiene demasiado para destacar: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score es genérico, el trabajo de sonido está ok y todo lo referente a efectos/maquillaje es simple.

Opinión final: Black Box está ok. Película con algunas cosas interesantes para ver un día que no tengan mucho que hacer.

Ojometro:
***

martes, 14 de julio de 2026

Crítica: Evil Dead Burn (2026)

Película dirigida por Sébastien Vanicek (Infested), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Florent Bernard. Se estrenó en cines tanto en México como en los Estados Unidos los pasados 9 y 10 de julio; recaudando hasta la fecha $25 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras la muerte de su esposo, Alice (Souheila Yacoub) busca consuelo con la devastada familia de este. Aunque a medida que uno por uno se transforman en salvajes muertos vivientes descubrirá que los votos que hizo en vida perduran incluso después de la muerte.   


Comentarios generales:

Evil Dead debe de ser una de las franquicias que goza de mejor salud en toda la industria a pesar de sus 45 años de existencia y mucho de eso se debe a que han sabido mantener los proyectos relacionados a esta no solo con un alto nivel de calidad, sino también lo suficientemente espaciados para que no sufra del desgaste típico del cine de terror. Por ello es que Evil Dead Burn era un caso un tanto atípico considerando que salió apenas tres años después de la fantástica “Evil Dead Rise” y eso generaba ciertas dudas, las cuales desaparecieron totalmente tras terminarla de ver.

Y es que resulta evidente que Vanicek se propuso crear la entrega más brutal de la franquicia y eso lo logra con creces, pero para conseguirlo no se adentra tan a fondo en la propia mitología que rodea al Necronomicon y solo utiliza algunas conexiones básicas con otras entregas para establecer el problema central. Brindando así tiempo más que suficiente para construir una reunión familiar en donde se exponen cuestiones como el duelo, la desconfianza y el abuso parental con el propósito de generar un tono depresivo antes de que todo se vuelva un auténtico infierno.

Ya que una vez que la violencia y el salvajismo toman el control de las acciones no existe mucho espacio para desarrollar a profundidad otras cuestiones, lo cual no representa problema alguno debido a que cada muerte (o posesión) logra generar un impacto considerable ante lo gráficas que resultan y porque esto también provoca que el ritmo sea frenético en todo momento. Incrementando de manera progresiva el nivel de intensidad para que se sienta una sensación de peligro extrema no solo por lo que representan los propios Deadites, sino porque además la locación hace que cada situación de riesgo se magnifique ante el poco margen maniobra que tiene Alice para enfrentarlos.

Llevando así a una parte final que tal vez sea la que más polémica pudiera generar entre los puristas debido a que se sale un poco de la toda la dinámica previa, pero curiosamente es la que explota más la cuestión planteada en el titulo. Optando por un desenlace potente que, sin ser tan visualmente espectacular, concluye de manera competente las cosas.  

En el tema de las actuaciones diría que es la primera ocasión en la que no hay un protagónico tan fuerte como en ocasiones anteriores, aunque Souheila Yacoub no lo hace mal. Sin embargo, la verdadera fortaleza de la película recae en su conjunto de secundarios porque realmente todos cumplen a la perfección con sus roles de Deadites y gracias a eso la sensación de peligro jamás disminuye.

Y en cuanto a producción, sin duda nos topamos con una gran factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score es estupendo, el trabajo de sonido limpio, los efectos son de gran calidad y la labor de maquillaje de primer nivel.

* Cuenta con dos escenas post-créditos

Opinión final: Evil Dead Burn me gustó bastante. Película que lleva a la franquicia a nuevos niveles de brutalidad de manera por demás entretenida.  

Ojometro:
*****

viernes, 10 de julio de 2026

Crítica: Capture (2026)

Película escrita y dirigida por Bruce Wemple (Island Escape). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 15 de marzo, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Después de heredar misteriosamente la casa de sus padres, una huérfana de toda la vida encuentra una videocámara y una colección de cintas de vídeo que contienen los espeluznantes secretos del pasado de su familia biológica.


Comentarios generales:

Salvo por un puñado de imágenes promocionales que recuerdo haber visto hace un tiempo atrás, la verdad es que no sabía mucho sobre Capture. Así que se trataba de uno más de esos casos en los que el no tener ninguna clase de expectativa al respecto iba a jugar un factor importante, sobre todo tratándose de una producción pequeña y al final eso influyó para que pudiera disfrutar el visionado.

Ya que lo traído por Wemple es una historia diseñada para explotar hasta su último acto y por lo consiguiente mucho de lo que ocurre previamente no cuenta con demasiadas cosas que puedan emocionar al espectador; en especial durante su primera media hora. La cual se centra por cuestiones obvias en tratar de establecer los misterios que rodean a la familia de Abby mientras ella lidia en soledad con la complejidad de una situacion así, pero la realidad es que la manera de presentar todo esto carece de imaginación y solo provoca que se entre en una dinámica demasiado pasiva de la que resulta difícil salir.

Y es que una vez que llegamos al segundo acto el avance es notablemente cansino y todo el manejo del aspecto sobrenatural tiene algunas inconsistencias que son difíciles de ignorar. Aunque también es cierto que conforme van pasando los minutos se empieza a generar una atmósfera oscura que de a poco ayuda a que se puedan construir algunas escenas interesantes con las que se expone de mejor forma a la amenaza y así ir incrementando el nivel de tensión sin caer en cosas tan extremas que desentonen con el enfoque un tanto minimalista manejado hasta ese momento.

Dejando todo preparado para que sea la parte final la que termine por solidificar un misterio que no es precisamente complejo, pero tampoco tan predecible. Y así combinar de manera competente lo sobrenatural con lo terrenal para tener un desenlace intenso que resulta funcional.

En el tema de las actuaciones quien se lleva todos los reflectores es Kaitlyn Lunardi (Abby) y en general no lo hace mal. Sobre todo si tomamos en cuenta que la mayoría del grupo de secundarios tiene pocos minutos en pantalla y la carga de emociones recae totalmente en ella. 

Y en lo que se refiere a producción, sin duda se trata de un presupuesto discreto: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no destaca, el score es genérico, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son sencillos y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Capture está ok. Película simple cuyo último acto la salva de la irrelevancia.

Ojometro:
***