martes, 22 de septiembre de 2026

Crítica: Resident Evil (2026)

Película dirigida por Zach Cregger (Weapons), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Shay Hatten. Se estrenó en cines tanto en México como en los Estados Unidos los pasados 17 y 18 de septiembre, recaudando hasta la fecha $108.3 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Bryan (Austin Abrams) es un mensajero encargado de entregar un paquete en un hospital en Raccoon City. Aunque durante su camino se topará con un extraño brote que afecta a los humanos y tendrá que luchar contra hordas de criaturas mutantes para sobrevivir.


Comentarios generales:

No creo que exista una franquicia de videojuegos más problemática para adaptar en cine que Resident Evil y eso sin duda llama la atención debido a que pareciera ser la que tiene todos los elementos necesarios para que dicha transición sea relativamente sencilla. Sin embargo, nadie dentro de la industria parece estar muy de acuerdo con esto y siempre tratan de hacer cosas que nunca terminan por convencer a los fans, lo cual será el caso con esta versión de 2026.

Algo que no deja de ser extraño porque en realidad lo presentado por Cregger es la mejor Resident Evil que se ha hecho hasta la fecha, pero para lograr eso se ha tomado muchísimas libertades y no adapta nada directamente del videojuego para contarnos una historia original que se desarrolla dentro de este mundo.

Sustentando mucho de su visión en un personaje como Bryan, quien representa por si solo mucho de lo absurdo que rodea a los juegos en cuestión de decisiones y maneras de afrontar un evento apocalíptico como este. Donde todo se desarrolla bajo un ritmo ágil desde un primer acto que no tarda en establecer la atmósfera oscura predominante y los peligros del virus para la humanidad por medio de algunas amenazas que combinan el elemento zombie con otro tipo de mutaciones mucho más aparatosas que ayudan a construir escenas efectivas al momento de ir exponiendo poco a poco el nivel de riesgo que representan.

Haciendo con esto que la transición de una experiencia un tanto minimalista en la carretera a una mucho más caótica dentro de la ciudad funcione a la perfección y además se pueda arriesgar todavía más en lo que respecta a la excentricidad de las mutaciones. Llevándonos así por una segunda mitad en la que el propósito de nuestro protagonista sigue siendo el más básico de todos, pero la manera en la que se construye cada situación de peligro para que no tenga un minuto de respiro hace que las acciones jamás se estanquen y además se acumule una cantidad impresionante de tensión que terminará explotando durante la parte final.

La cual es totalmente desenfrenada gracias a la acción constante que, además de espectacular, también vuelve a exponer ese elemento absurdo ligado a los videojuegos y en base a eso nos regala un desenlace sangriento que no teme el dejar de lado lo heroico para solidificar la magnitud de la tragedia.

En el tema de las actuaciones todo recae en Austin Abrams y la verdad hace un trabajo realmente bueno al mostrar gran capacidad para mezclar el drama con ciertos aspectos cómicos mientras construye un personaje que está lejos de ser un héroe invencible y se la vive aterrado por todos los peligros que lo rodean.

Y en cuanto a producción, sin duda tenemos una factura de primer nivel: el trabajo de fotografía es estupendo, la dirección de arte impecable, el score es un buen complemento, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje sólida.

Opinión final: Resident Evil me gustó bastante. Película que seguirá la tendencia de no complacer a todos los fans, pero es lo mejor que se ha hecho con la franquicia.

Ojometro:
*****

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Crítica: Wrong Side of the Dead (2026)

Película escrita y dirigida por Mike Stahl (Capps Crossing). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 28 de julio, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cuando una estudiante de ciencias del comportamiento investiga unos asesinatos en Capps Crossing, esta se ve atrapada en una intrincada red de mentiras que rodea al guardabosque local y a su hijo.


Comentarios generales:

Tuvo que pasar aproximadamente una media hora para que me diera cuenta que Wrong Side of the Dead era un tipo de cuasi secuela de una película de 2017 llamada “Capps Crossing”, así que mi enfoque cambió por completo cuando supe esto. Ahora se trataba más que nada en ver si existía alguna clase de mejora con respecto a lo visto hace nueve años atrás, lo cual había sido terrible y que ahora tampoco cambia demasiado.

Y es que lo presentado por Stahl, si bien refleja más madurez de su parte tras la cámara, sigue siendo una propuesta muy blanda al momento de desarrollar una historia que te genere interés por su asesino y eso termina afectando absolutamente todo lo demás. Especialmente durante una primera mitad en la que realmente no ocurre nada destacado dado a que la intención es que el misterio prevalezca y por ello se recurre a un grupo de amigas cuya dinámica es demasiado superficial como para que te genere interés, mientras que por otro lado se trata de darle cierto trasfondo al asesino por medio de un drama familiar poco efectivo.

Ante esto el ritmo sufre, sin embargo, el verdadero problema llega cuando el misterio tan importante que habían tratado de ocultar se vuelve muy obvio y aunque no se tardan tanto en revelarlo e integrarlo de lleno a las acciones, lo cierto es que no tiene ningún tipo de impacto en estas. Obligando así a que lo visto se empiece a recargar mucho más hacía el lado de la violencia y gracias a eso se obtiene un ligero incremento en el nivel de intensidad, pero la falta de creatividad en las muertes, así como la carencia de peso emocional en básicamente todo lo que intentan, hace que las cosas jamás te llamen la atención.

Dejándonos ante una parte final en la que la constante es lo predecible que resulta cada situación, al grado de que eso provoca que el desenlace no solo carezca de sustancia, sino que además deje una enorme sensación de que lo visto durante 90 minutos no llevo a absolutamente nada relevante.    

Las actuaciones son pobres en general y ninguno de los personajes te importa en lo más mínimo durante el visionado. Mientras que en términos de producción tampoco hay mucho que destacar: el trabajo de fotografía es decente, la dirección de arte desangelada, el score no aporta nada interesante, el trabajo de sonido cumple y todo lo referente a efectos/maquillaje es sumamente discreto.

Opinión final: Wrong Side of the Dead es mala. Película que mejora ligeramente a su predecesora, pero tampoco tiene nada que presumir.

Ojometro:
**

viernes, 11 de septiembre de 2026

Crítica: Colony (2026)

Película dirigida por Yeon Sang-ho (Train to Busan), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Choi Kyu-seok. Se estrenó en cines dentro de Corea del Sur durante el mes de mayo, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 de septiembre; recaudando hasta la fecha $51.7 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

La profesora Se Jeong (Jun Ji-hyun) asiste a una conferencia de biotecnología en el edificio de Dongwoo-ri, donde presenciará cómo se desata una catástrofe cuando se libera un virus que muta rápidamente y convierte a todos en zombies con una asombrosa capacidad de adaptación.


Comentarios generales:

Era difícil que Colony no generara expectativas tan altas si tomamos en cuenta que tras la cámara está el responsable de la película de zombies más relevante de los últimos diez años y que además regresaba a este subgénero tras un tiempo de ausencia. Simplemente se trataba de uno esos acontecimientos que causan mucho interés y por lo mismo se esperaba que pudiera repetir lo que hizo con “Train to Busan”, aunque en esta ocasión se ha quedado corto.

Y no es porque lo ofrecido por Yeon Sang-ho no sea bueno, sino más bien su enfoque no es tan tradicional y al tratar de proponer un nuevo tipo de zombies nos topamos con algunas ideas que no terminan por ser tan convincentes.

Sobre todo cuando esta es una historia relativamente simple y durante los primeros 40 minutos la construcción del problema se establece de manera sólida por medio de unos zombies cuyo comportamiento es distinto, pero gracias a ciertas escenas creativas queda muy claro cómo funciona su adaptación y su peculiar manera de comunicarse. Haciendo con esto que los niveles de tensión siempre sean altos y que el propio edificio funcione como una desventaja total para los sobrevivientes ante lo complejo que resulta moverse por dicho lugar.

Hasta aquí lo que vemos funciona muy bien por el ritmo ágil, la claridad del concepto y porque la sensación de peligro siempre está presente; sin embargo, una vez que empiezan a darle más pantalla al villano principal (Seo Yeong Cheol) las cosas toman un rumbo que no encaja del todo con lo que uno estaba viendo debido a que la manera en la que utilizan a los zombies para darle ventaja sobre todos los demás humanos se siente demasiado forzada. Lo cual no evita que la acción se mantenga constante, aunque lo cierto es que existen situaciones en las que hay demasiadas conveniencias de guión para que esta problemática en un espacio contenido pase a ser una amenaza de mayor escala rápidamente.

Algo que hace que la parte final por momentos parezca de otra película, pero eso no significa que sea aburrida o mala. De hecho, logran que el desenlace sea uno caótico que además deja en claro el mensaje de que en muchas ocasiones la ignorancia y soberbia de las autoridades es lo que ocasiona que las tragedias resulten mucho peor.

En el tema de las actuaciones tenemos a una Jun Ji-hyun que hace un buen trabajo como la protagonista, siendo realmente la única que logra darle algo de personalidad a su personaje dentro del grupo de sobrevivientes. Mientras que Koo Kyo-hwan (Seo Yeong Cheol) tampoco está mal como el villano omnipotente carente de emociones.

Y en cuanto a producción hay varias cosas destacadas: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte está bien cuidada, el score es un buen complemento, el trabajo de sonido es espectacular, los efectos son buena calidad y la labor de maquillaje de primer nivel.

Opinión final: Colony me gustó. Película entretenida de zombies que los hará pasar un buen rato.

Ojometro:
****

martes, 8 de septiembre de 2026

Crítica: Ice Cream Man (2026)

Película dirigida por Eli Roth (Hostel, Thanksgiving), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Noah Belson. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 7 de agosto, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 septiembre; recaudando hasta la fecha $5.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Un idílico pueblo veraniego se sume en el caos cuando un misterioso vendedor de helados sirve dulces refrigerios a los niños con resultados espantosos.


Comentarios generales:

Hay figuras que polarizan dentro del cine de terror, pero en estos momentos creo que ninguna lo hace más que Eli Roth por diversos motivos y eso hace que cada película suya tenga muchos reflectores encima. Simplemente es imposible encontrar un punto medio con estas y eso termina dándole más relevancia a producciones que no aspiraban a tanto, tal como es el caso de Ice Cream Man.

Y es que si bien está lejos de ser la peor película jamás hecha como los fervientes opositores a Roth quieren vender, lo cierto es que tampoco se trata de su trabajo más redondo y mucho se debe a su apuesta para que sea el propio gore lo que sostenga una historia que quiere evocar a aquellas producciones de los 80s y 90s en donde lo absurdo de sus premisas las volvían objetos de culto.

Algo que difícilmente ocurrirá en esta ocasión debido a que el constante shock con las muertes de los adultos se desgasta de manera rápida tras una primera mitad que explota todo lo que puede el salvajismo de los niños y que ciertamente es bastante entretenida por eso, ya que el impacto visual que tienen y el humor negro presentado funciona de buena forma. Además el ritmo es lo suficientemente ágil como para que el espectador pueda sobrellevar una experiencia muy superficial que durante este periodo de tiempo no aspira a nada más que a ser un entretenimiento pasajero.

El problema es que una vez que se tiene que empezar a brindar mayor contexto con respecto a lo que hay detrás del comportamiento de los niños las cosas se estancan y es ahí cuando el director no sabe como corregir el rumbo. Ya que se empiezan a utilizar los mismos recursos sangrientos que van perdiendo su efectividad conforme se repiten durante la segunda mitad de la película, pero sobre todo existe un esfuerzo muy pobre para lograr que el trasfondo del heladero tenga elementos interesantes o al menos un nivel de ridiculez tan exagerado que vuelva hilarantes las acciones y así conseguir que las incoherencias existentes no sean tan marcadas.

Lo cual nos lleva a una parte final que no presenta tanta intensidad, pero al menos vuelve a tener un poco del caos visto al inicio. Y aunque es un tanto predecible, también nos deja un desenlace crudo que encaja con el propósito general del villano.

En el tema de las actuaciones tenemos a un elenco infantil que cumple con cuestiones elementales, pero por momentos puede llegar a fastidiar un poco el humor que manejan (particularmente el personaje de Jared). Mientras que Ari Millen como el heladero no deja nada memorable y por lo mismo su villano resulta un tanto intrascendente.

Y en temas de producción, hay una factura decente para tratarse de un proyecto de bajo presupuesto: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es simple, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos en general están bien hechos y la labor de maquillaje es efectiva.

Opinión final: Ice Cream Man está pasable. Un gorefest sin mucho rumbo que no perdurará en su memoria a largo plazo.

Ojometro:
***