viernes, 13 de febrero de 2026

Crítica: Whistle (2026)

Película dirigida por Corin Hardy (The Hallow, The Nun) y escrita por Owen Egerton. Se estrenó en cines dentro de México y los Estados Unidos los pasados 5 y 6 de febrero; recaudando hasta la fecha $1.3 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Un grupo de estudiantes de preparatoria se topa con un objeto maldito: un antiguo silbato azteca de la muerte. El cual al tocarlo emite un aterrador sonido que invocará a sus futuras muertes para que empiecen a cazarlos. 


Comentarios generales:

Es innegable que las películas de terror enfocadas en grupos de adolescentes son el pan de cada día y eso ha hecho que sea complicado el poder encontrar mucha originalidad entre estas debido a que casi siempre se centran en las mismas temáticas o subgéneros. Sin embargo, esto nunca ha sido impedimento para tener propuestas que valgan la pena y logren su objetivo de entretener, siendo este el caso con Whistle.

Una historia que tiene claras influencias de “Final Destination” y con las que Hardy, en lugar de tratar de negarlas, las adopta para ofrecer algo que en todo momento se siente familiar pero con su toque distintivo gracias al silbato y también a los problemas existenciales adolescentes presentados. Lo cual puede que durante el primer acto ocasione cierto tedio porque se sigue cada paso esperado en la adaptación de Chrys a su nuevo hogar, aunque durante este periodo también se logra establecer un tono oscuro que encaja a la perfección con todo lo que provoca utilizar el objeto maldito y así construir determinados momentos que proporcionan una buena dosis de suspenso.

Algo que en general logran mantener durante el resto de la película y con ello el asecho de la muerte se vuelve cada vez más inquietante, incluso si la manera en la que se desarrollan las acciones se siente un tanto acelerada gran parte del tiempo. Ya que en realidad la profundización sobre todo lo que rodea al silbato no es algo a lo que se le dediquen mucho minutos y por lo mismo se vuelve complicado el poder elaborar situaciones que te hagan sentir empatía hacia los adolescentes, ocasionando con esto que sus muertes sean visualmente llamativas, pero sin una carga emocional tan grande que haga de esto algo más desgarrador.

Dejando así una parte final que apuesta por elevar el nivel de sangre en pantalla y, sobre todo, por plantear ciertos dilemas morales en lo respecta a la forma de lidiar con la amenaza. Siendo esto lo que le añade cosas positivas a un desenlace intenso que se enreda un poco al momento de resolver el problema, aunque termina resultando convincente.

En el tema de las actuaciones tenemos a una Dafne Keen (Chrys) que por momentos puede ser desesperante con un personaje que mantiene todo el tiempo la misma expresión y que carece de emocionalidad por grandes lapsos de la película. Mientras que el resto del elenco logra ser un buen complemento y ayudan a que ese detalle en particular no resulte tan perjudicial.

Y en cuanto a producción, nos encontramos con una factura cuidada: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte discreta, el score es agradable, el trabajo de sonido es espectacular, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Whistle está entretenida. Película para pasar un buen rato viendo sufrimiento adolescente.

Ojometro:
***

martes, 10 de febrero de 2026

Crítica: Vampire Zombies... From Space! (2026)

Película dirigida por Michael Stasko, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Jakob Skrzypa y Alex Forman. Se estrenó en VOD y formato físico dentro de los Estados Unidos el pasado 20 de enero.

Sinopsis:

Desde las profundidades del espacio, Drácula (Craig Gloster) ha desarrollado su plan más atroz hasta la fecha: convertir a todos los residentes del pequeño pueblo de Marlow en vampiros zombies!


Comentarios generales:

Solo basta con leer el titulo para saber la clase de película que será Vampire Zombies... From Space! y con ello establecer las expectativas adecuadas considerando que se trata de un homenaje a ese cine serie b de los 50s que tiene un encanto tan particular. Siendo esto último lo que precisamente la condicionaba debido a que no todo mundo suele digerir de buena forma lo que rodea a esa clase de producciones, aunque en esta ocasión creo que se ha conseguido hacer un producto agradable.

Ya que se nota que Stasko tenía muy bien estudiado el tipo de películas que quería imitar y desde el inicio sabe cómo establecer lo absurdo de esta historia sin tener que darle demasiadas vueltas a las motivaciones de Drácula para mantener la simplicidad y dejar que el espectador pueda ponerle la atención debida a los aspectos visuales o técnicos que son fundamentales al momento de capturar la esencia serie b. Algo que complementa con un extenso grupo de personajes totalmente caricaturizados con los que se se dan algunas situaciones cuyo grado de efectividad es variada para que la primera media hora de la película fluya de una manera un tanto extraña ante el hecho de que ocurre mucho en pantalla sin tener una estructura tan clara.

Siempre bajo un humor que no todo el tiempo funciona, pero que sirve para brindarle un tono ligero a las cosas y con ello ridiculizar lo más que se pueda la invasión por parte de los vampiros zombies. Llevando así a un segundo acto en el que cada escena empieza a ser más absurda que la anterior, sobre todo aquellas que involucran algún tipo de riesgo para los humanos y que van construyendo un conflicto dentro del pueblo en el que de a poco se empiezan a introducir de manera predominante elementos que aportan un nivel de violencia ligeramente más elevado.

Dejándonos con una parte final en la que Drácula vuelve a tomar protagonismo y se sustenta en el caos para que el enfrentamiento decisivo deje algunos momentos bastante graciosos, así como otros que sienten un tanto forzados. Aunque definitivamente es la manera tan sui generis en la que se resuelven las cosas la que termina haciendo que el desenlace no sea uno genérico y por lo mismo deje sensaciones positivas.

En cuanto a las actuaciones todas se encuentran bajo el tono adecuado y cumplen con su propósito principal, incluso si por algunos lapsos el tipo de humor que tiene que manejar no es el más efectivo. Mientras que en producción es lo que necesita ser: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte cumple, el score no es nada del otro mundo, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son totalmente arcaicos a propósito y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Vampire Zombies... From Space! está entretenida. Comedia con premisa sumamente absurda que logra su principal propósito.

Ojometro:
***

miércoles, 4 de febrero de 2026

Crítica: Cold Storage (2026)

Película dirigida por Johny Campbell, cuyo guión fue escrito por David Koepp. Se estrenó en cines dentro de México el pasado 29 de enero; recaudando hasta la fecha $24,074 dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Cuando un altamente peligroso hongo escapa de un laboratorio secreto, el ex agente de bioterrorismo Robert Quinn (Liam Neeson) regresa a la acción para tratar de controlarlo con la ayuda de dos jóvenes empleados cuyo turno nocturno nunca olvidarán.  


Comentarios generales:

La primera vez que escuché sobre Cold Storage fue en 2022 cuando estaba siendo ofrecida en el Marché du Film del Festival de Cannes y debido a su elenco, así como el hecho de que StudioCanal era el estudio de estaba detrás, me generó mucha curiosidad. Sin embargo, con el pasar del tiempo fue quedando en el olvido y no se supo nada sobre la película hasta hace poco que salió su trailer, dejándola en una posición de total irrelevancia que ciertamente no se merecía.

Ya que lo traído por Campbell es una comedia de zombies entretenida que no pretende descubrir el hilo negro dentro de un subgénero muy explotado y mejor se dedica a aprovechar sus bondades para contarnos una historia que de inicio parece que se irá por un evento totalmente apocalíptico, pero que rápidamente se ve reducido a algo más especifico. Lo cual termina beneficiándole debido a que esto permite que el humor se pueda centrar casi en su totalidad en una pareja protagonista cuyos problemas laborales van convirtiéndose en algo mucho mayor y resultan fundamentales en el crecimiento exponencial de una amenaza muy peculiar.

Algo que de inicio hace que la película tenga un ritmo un tanto lento dado a que no ocurren muchas cosas llamativas, aunque una vez que el hongo empieza a hacer de las suyas la dinámica se vuelve ágil y el toque excéntrico que conlleva la infección brinda unas escenas bastante peculiares que ayudan a establecer de manera sólida el nivel de peligro que representa. Dándole así mayor relevancia al personaje de Robert Quinn, quien hasta este punto había quedado en un rol medio secundario y que poco a poco logra generar un buen balance entre lo cómico y lo “serio” para que situaciones un tanto absurdas encajen perfectamente rumbo a lo que será la parte final.

Una que se sustenta en la acción y por lo mismo hay mucho caos que aporta ciertos elementos visuales de buen impacto. Además de que el desenlace como tal no se complica en lo absoluto, es directo, exagerado y con la espectacularidad suficiente como para darle un cierre definitivo a las cosas.

De las actuaciones hay que decir que son Georgina Campbell (Naomi) y Joe Keery (Travis) quienes cargan con el peso de la película y la verdad logran una buena química en pantalla que hace que el toque cómico funcione sin ser tan exagerado. Mientras que Liam Neeson los complementa de buena manera en un rol más secundario que explota el tipo de personajes que lleva interpretando desde hace bastante tiempo. 

Y en cuanto a producción, la verdad se nota una factura sólida: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte está bien cuidada, el score no es nada del otro mundo, el trabajo de sonido es limpio, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es de buena calidad.

Opinión final: Cold Storage me gustó. Película simple y sin muchas pretensiones con la que se puede pasar un buen rato. 

Ojometro:
**** 

viernes, 30 de enero de 2026

Crítica: Doctor Plague (2026)

Película dirigida por Ben Fortune y escrita por Robert Dunn. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 12 de enero, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

El detective John Verney (Martin Kemp) se encuentra tras la pista de un asesino serial que está causando estragos en el este de Londres al replicar los asesinatos de Jack el Destripador en 1888 y de los antiguos médicos de la peste.


Comentarios generales:

Uno ya sabe qué esperar con las producciones de bajo presupuesto del cine de terror inglés y por eso suelo tener las expectativas más bajas posibles para no terminar arrancándome los ojos durante el visionado. Siendo esta una estrategia que normalmente da buenos resultados dado a que así la decepción no es tan grande; sin embargo, esto no quiere decir que vuelva más tolerables los terribles minutos que te hacen pasar y ese es el caso con Doctor Plague.

Y es que lo traído por Fortune no es que no sepa lo que quiere contar, sino que simplemente no sabe cómo hacerlo al jamás abrazar por completo su lado slasher y tampoco explotar el lado detectivesco de la historia para que el misterio detrás del asesino al menos resulte intrigante. Teniendo como consecuencia una película que desde muy temprano se siente sin rumbo por la pobre exposición de su mayor atractivo (el asesino), quien realmente tiene poco peso en lo que ocurre mientras todo se enfoca en un protagonista sin carisma cuyos problemas laborales y familiares van convirtiendo las acciones en un carrusel de aburrimiento brutal del que jamás pueden salir.

Situación que lleva a que durante la segunda mitad del filme el ritmo sea pesado y además no se tenga claridad alguna sobre las motivaciones detrás de los asesinatos, lo cual provoca que la labor del detective no tenga mucho sentido. Obligando a repetir lo mismo en varias ocasiones para poder perder tiempo hasta que ocurran un par de situaciones significativas que, en teoría, deberían de añadir tensión a los sucesos y esclarecer el misterio, pero nada de lo presentado funciona de manera efectiva para poder lograr eso; de hecho, la revelación principal resulta tan forzada que básicamente vuelve imposible el poder tomar en serio lo que resta por ver.

Dejando así una parte final en la que se trata de unir todo de la manera más coherente posible para construir un encuentro que contenga algo de emocionalidad. Y aunque se aplaude que por lo menos se atreven a no irse por el camino convencional, lo cierto es que para este punto ya nada importa y el shock del cierre no representa ninguna clase de mejora que salve el desastre.

Las actuaciones son realmente malas con un Martin Kemp que no tiene ningún tipo de carisma como el detective protagonista y un grupo de secundarios que compite para ver quien lo hace peor. Mientras que en producción tampoco hay muchas cosas para destacar: el trabajo de fotografía es pobre, la dirección de arte no destaca, el score es genérico, el trabajo de sonido es bastante malo, los efectos están pasables y la labor de maquillaje es ínfima.  

Opinión final: Doctor Plague es terrible. De esas películas de las que uno se debe de mantener totalmente alejado.

Ojometro:
*