martes, 7 de julio de 2026

Crítica: Dolly (2026)

Película dirigida por Rod Blackhurst, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Brandon Weavil. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos durante el mes de marzo, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Un tranquilo paseo por la montaña se vuelve fatal cuando una pareja se adentra al terreno sagrado de una figura enmascarada llamada Dolly. Quien captura a la novia y la obliga a vivir como su bebé.


Comentarios generales:

La verdad es que cuando uno veía el trailer de Dolly realmente no se encontraba frente a nada que destacara de sobremanera, salvo por el hecho de que la película estaba filmada en 16mm. Un detalle que de inicio no me parecía tan relevante, pero al que empecé a encontrarle su encanto conforme fueron pasando los meses y gracias a ello pude a aceptar a que se trataba de algo fundamental para hacerla resaltar un poco más de otros slashers genéricos.

Ya que lo presentado por Blackhurst no rehúye a su esencia cruda y violenta en ningún punto, aceptando que se trata de una historia que apenas se sostiene con alfileres utilizando lo más elemental del subgénero con el único propósito de crear a una asesina llamativa y para ello ese look vetusto proporcionado por los 16mm es importante. Brindándole así un toque serie b desde un primer acto que no tarda demasiado tiempo en establecer la dinámica predominante con Dolly sin tener que quemar de inmediato todo el factor shock.

Lo malo es que una vez que las acciones se trasladan a la casa de nuestra asesina las cosas se vuelven un tanto pesadas, al grado de que los momentos donde demuestra su lado “maternal” jamás tienen un efecto importante porque la mayoría de las veces no llevan a nada relevante con respecto a su pasado o a los motivos detrás de su comportamiento. Esperando a que la propia extravagancia de los hechos sea lo suficientemente llamativa como para soportar varios minutos en los que existe cierta repetitividad y tampoco hay muchas muertes en pantalla que aporten gran impacto.

Algo que afortunadamente para la parte final cambia un poco debido a que el incremento de violencia o sangre se vuelve más perceptible. Situación que no es que convierta esto en un gorefest, pero la verdad si ayuda para que el desenlace sea más intenso.

En lo que se refiere a las actuaciones hay poco que destacar. Max Lindsey como Dolly no tiene diálogos pero su presencia si es imponente, mientras que Fabianne Therese (Macy) como su contraparte realmente no logra conectar de manera tan profunda con el espectador como para que su situación te agobie de manera importante. 

Y en cuanto a producción, sin duda se ve un buen aprovechamiento del limitado presupuesto: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte aceptable, el score no está mal (a pesar de que no es muy variado), el trabajo de sonido es limpio, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es cumplidora.

* Tiene una escena post-créditos

Opinión final: Dolly está pasable. Slasher con toque serie b que sirve para ver un día que no tengan otra cosa más que hacer.

Ojometro:
***