Película escrita y dirigida por Curry Barker. Se estrenó en cines tanto en México como en los Estados Unidos los pasados 14 y 15 de mayo; recaudando hasta la fecha $95.8 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.
Sinopsis:
Después de romper el “One Wish Willow” para ganarse a su amor platónico, Bear (Michael Johnston) recibe justo lo que pidió. Aunque con el pasar de los días se dará cuenta que los deseos vienen con un oscuro y siniestro precio.
Comentarios generales:
Estamos ante un caso curioso en el que el gran interés por una película no se debió a su campaña promocional, sino a la figura de un joven director que logró acumular una considerable cantidad de fans gracias a sus videos de YouTube. Por ello es que Obsession se sentía como un producto hecho totalmente para las generaciones más jóvenes y existía el riesgo de que no pudiera resonar con una audiencia más amplia, pero ese no ha sido el caso.
Y es que lo presentado por Barker maneja un concepto básico como lo son los deseos para construir una historia relativamente simple que va intercalando terror sobrenatural, terror psicológico y romance adolescente. Algo que durante los primeros minutos puede que no sea tan evidente debido a que el romance adolescente es lo que predomina gracias al personaje de Bear, quien se encarga de controlar el desarrollo con la idealización de su amor platónico y su fantasía amorosa que claramente no tiene ningún tipo de posibilidad de materializarse.
Un aspecto que en realidad no es perjudicial y de hecho funciona para marcar un contraste muy claro con lo que ocurre tras pedir el deseo, ya que una vez que Nikki entra en su modo de “novia tóxica” la película cambia por completo de tono y la sensación de agobio para nuestro protagonista es enorme. No solo por el hecho de que claramente hay algo mal con ella, sino porque se empieza a generar una atmósfera oscura y sumamente tensa con cada situación en la que demuestra su obsesión por él, dejándonos frente a escenas que logran tener un impacto importante sin utilizar ningún tipo de violencia gráfica.
Provocando con esto que su dinámica de pareja disfuncional resulte agradable por el ritmo agil que proporciona a las acciones; sin embargo, la dependencia total de Nikki para generar estos momentos incómodos también lleva a que durante el segundo acto existan algunos lapsos en donde el avance no es tan fluido gracias a que se entra en un ciclo de conflictos diseñados más para virilizarse y no tanto para profundizar sobre la tragedia por la que ambos, a su modo, están viviendo. Haciendo que la experiencia caiga en cierta repetitividad.
Lo cual por fortuna no es tan grave como para arruinar la experiencia y una vez que entramos a la parte final cualquier temor por un caída marcada se disipa. Ya que estos minutos finales son brutales tanto desde el lado visual como del psicológico ante el total derrumbe mental de ambos protagonistas, dejando un desenlace extremadamente potente y sangriento que no rehúye a las devastadoras consecuencias de sus actos.
En cuanto a las actuaciones se puede decir que Michel Johnston hace un buen trabajo y sabe utilizar todos los elementos disponibles para ofrecer un personaje que raya entre lo vulnerable y lo patético, aunque quien se lleva absolutamente todos los reflectores es Inde Navarrette (Nikki). Simplemente sin ella la película no sería la misma debido a que su personaje totalmente desquiciado y obsesivo no solo es aterrador, sino que además es el sustento del 100% del material inquietante dentro de la historia.
Y cuanto a producción no parece que solo haya costado 1 millón de dólares: el trabajo de fotografía es estupendo, la dirección de arte cumple, el score es genial, el trabajo de sonido impecable, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje está bien cuidada.
Opinión final: Obsession me gustó. Buena película que establece a su joven director como uno de los más interesantes a seguir en los próximos años.
Ojometro:
****
