martes, 8 de septiembre de 2026

Crítica: Ice Cream Man (2026)

Película dirigida por Eli Roth (Hostel, Thanksgiving), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Noah Belson. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 7 de agosto, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 septiembre; recaudando hasta la fecha $5.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Un idílico pueblo veraniego se sume en el caos cuando un misterioso vendedor de helados sirve dulces refrigerios a los niños con resultados espantosos.


Comentarios generales:

Hay figuras que polarizan dentro del cine de terror, pero en estos momentos creo que ninguna lo hace más que Eli Roth por diversos motivos y eso hace que cada película suya tenga muchos reflectores encima. Simplemente es imposible encontrar un punto medio con estas y eso termina dándole más relevancia a producciones que no aspiraban a tanto, tal como es el caso de Ice Cream Man.

Y es que si bien está lejos de ser la peor película jamás hecha como los fervientes opositores a Roth quieren vender, lo cierto es que tampoco se trata de su trabajo más redondo y mucho se debe a su apuesta para que sea el propio gore lo que sostenga una historia que quiere evocar a aquellas producciones de los 80s y 90s en donde lo absurdo de sus premisas las volvían objetos de culto.

Algo que difícilmente ocurrirá en esta ocasión debido a que el constante shock con las muertes de los adultos se desgasta de manera rápida tras una primera mitad que explota todo lo que puede el salvajismo de los niños y que ciertamente es bastante entretenida por eso, ya que el impacto visual que tienen y el humor negro presentado funciona de buena forma. Además el ritmo es lo suficientemente ágil como para que el espectador pueda sobrellevar una experiencia muy superficial que durante este periodo de tiempo no aspira a nada más que a ser un entretenimiento pasajero.

El problema es que una vez que se tiene que empezar a brindar mayor contexto con respecto a lo que hay detrás del comportamiento de los niños las cosas se estancan y es ahí cuando el director no sabe como corregir el rumbo. Ya que se empiezan a utilizar los mismos recursos sangrientos que van perdiendo su efectividad conforme se repiten durante la segunda mitad de la película, pero sobre todo existe un esfuerzo muy pobre para lograr que el trasfondo del heladero tenga elementos interesantes o al menos un nivel de ridiculez tan exagerado que vuelva hilarantes las acciones y así conseguir que las incoherencias existentes no sean tan marcadas.

Lo cual nos lleva a una parte final que no presenta tanta intensidad, pero al menos vuelve a tener un poco del caos visto al inicio. Y aunque es un tanto predecible, también nos deja un desenlace crudo que encaja con el propósito general del villano.

En el tema de las actuaciones tenemos a un elenco infantil que cumple con cuestiones elementales, pero por momentos puede llegar a fastidiar un poco el humor que manejan (particularmente el personaje de Jared). Mientras que Ari Millen como el heladero no deja nada memorable y por lo mismo su villano resulta un tanto intrascendente.

Y en temas de producción, hay una factura decente para tratarse de un proyecto de bajo presupuesto: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es simple, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos en general están bien hechos y la labor de maquillaje es efectiva.

Opinión final: Ice Cream Man está pasable. Un gorefest sin mucho rumbo que no perdurará en su memoria a largo plazo.

Ojometro:
***