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viernes, 7 de agosto de 2026

Crítica: Speed Demon (2026)

Película dirigida por Jon Keeyes (Doom Room), cuyo guion fue escrito por Domenico Salvaggio. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 31 de mayo, mientras que su salida en formato físico está confirmada para el próximo 16 de octubre.

Sinopsis:

A bordo de un tren de alta velocidad, una monja que ha perdido la fe debe realizar su primer exorcismo a un pasajero poseído empeñado en provocar un brutal accidente.


Comentarios generales:

He visto una enorme cantidad de películas sobre exorcismos, pero jamás había visto una ambientada dentro de un tren y gracias a eso fue que Speed Demon captó mi atención. Simplemente era una premisa demasiado absurda como para dejarla pasar e incluso había cierta esperanza de encontrarme con algo divertido; sin embargo, ese no ha sido el caso.

Y en gran parte se debe a que lo presentado por Keeyes es un conjunto de ideas recicladas a las que se les trata de integrar una historia de redención cuyo desarrollo es tan ridículamente superficial que en ningún momento le ofrece al espectador la oportunidad de empatizar de lleno con la Hermana Lu. Quien durante toda la primera mitad se ve envuelta en una serie de conversaciones huecas con personajes secundarios a los que insertan en este problema de las maneras más forzadas posibles y la mayoría de estos tienen personalidades totalmente exageradas, lo cual hace que todo el tono oscuro que se supone debe predominar jamás logre establecerse de manera convincente.

Algo que en general no cambia demasiado una vez entrada la segunda mitad y conforme van avanzando los minutos las acciones toman un camino más cargado hacia una película de acción en la que el escenario favorece a que el demonio por lo menos pueda sentirse como una amenaza de consideración ante las ventajas que le ofrece dicho entorno. Logrando con esto cierto dinamismo que ayuda a disimular los problemas en la construcción del conflicto con nuestra protagonista, pero también hace que cada situación de impacto se sienta acelerada y por lo mismo estas carezcan del peso necesario como para que te importe lo que ocurre.

Dejando así una parte final que maneja un nivel de intensidad ligeramente más elevado para tratar que el exorcismo sea potente, aunque la realidad es que nada funciona como debería y el desenlace resulta demasiado intrascendente.

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Katie Cassidy (Hermana Lu) acartonada a la que le cuesta bastante trabajo sobrellevar a un personaje con cierta dualidad y a un William H. Macy (Padre Novak) cuya aparición es meramente anecdótica. Mientras que el resto del elenco parece sacado de alguna película del Hallmark Channel.

Y en lo que se refiere a la producción, tampoco hay muchas cosas para destacar: el trabajo de fotografía es decente, la dirección de arte cumple, el score no resalta, el trabajo de sonido está ok, los efectos parecen de película de TV y la labor de maquillaje es simple.

Opinión final: Speed Demon es mediocre. Película del montón sobre exorcismos que terminará perdiéndose en la intrascendencia.

Ojometro:
**

viernes, 1 de marzo de 2019

Crítica: Doom Room (2019)


Película dirigida por Jon Keeyes (The Harrowing), quien además comparte créditos como co-escritor del guion junto a Carl Kirshner. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos a mediados de enero, mientras que su salida en formato físico se dio el pasado 12 de febrero.

Sinopsis:

Una mujer se despierta atrapada en un pequeño cuarto sin recordar cómo fue que llegó ahí. Incapaz de escapar y atormentada por una serie de entidades paranormales, ella tendrá que descifrar el acertijo sobre quien es en realidad y por qué está en ese lugar.



Comentarios generales:

Esta era una de esas películas con las cuales llegaba totalmente en blanco debido a que no sabía de su existencia hasta hace unos cuantos días, pero su sinopsis era lo suficientemente atractiva como para alentarme a adquirirla. Nuevamente me deje llevar por mis impulsos y cuando eso pasa por lo general me suelo arrepentir, lo cual, en efecto, fue lo que ocurrió en este caso gracias a que Doom Room es una de las peores películas en lo que va del año.

Por eso mismo es que escribir sobre lo que nos regala Keeyes no es tan fácil porque en realidad estamos ante un trabajo que en la superficie parece ser complejo, pero en realidad solo es puro humo y cosas sin demasiado sentido que pretenden apantallar con elementos sexuales. Algo que ni siquiera se sabe explotar eficientemente ya que el tema sadomasoquismo solo es utilizado de manera ligera y muy efímera dentro de este amontonamiento de ideas que nunca sabes qué es lo que quieren contar o construir.

Y es que todo consiste en flashbacks esporádicos, así como en apariciones y desapariciones de personajes de manera aleatoria que evitan que estos puedan contar con algún tipo de desarrollo sostenido que ayuden a revelar el misterio que hay detrás. Provocando así que este grupo de individuos extravagantes solo sean eso, extravagancias pasajeras, mientras que el resto de la estructura del filme apenas y se logra sostener para hacer que por lo menos cuente con la cantidad de tiempo suficiente para calificar como largometraje.

La parte final no mejora en lo absoluto las cosas, aunque por lo menos aclara de manera superficial el tema de la identidad y el secreto de la locación. Uno que tiene una explicación que encaja con las rarezas pero que al estar tan pobremente desmenuzado no termina por resultar convincente y deja más preguntas que respuestas ante el desangelado desenlace.

Las actuaciones no son tan horribles considerando el desastre general, diría que son pasables para lo poco que tienen con que trabajar los actores. La producción tampoco es de gran factura: el trabajo de fotografía es mediocre, la dirección de arte es probablemente lo mejor de la película, el score es genérico, el trabajo de sonido no es el mejor, los efectos son simples y la labor de maquillaje decente.
 
Opinión final: Doom Room es horrible. Un sinsentido absoluto por el cual no vale la pena desperdiciar su tiempo.  

Ojometro:
*