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viernes, 22 de mayo de 2026

Crítica: No dejes a los niños solos (2026)

Película mexicana dirigida por Emilio Portes (Belzebuth), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Alan Maldonado. Se estrenó en cines dentro de México el pasado 14 de mayo, recaudando $14.7 millones de pesos en la taquilla mexicana.

Sinopsis:

Catalina (Ana Serradilla) es una reciente viuda que se ve obligada a dejar a sus hijos solos por la noche. Ahora, con la casa totalmente para ellos, Mati y Emi se pretenden divertir sin saber que algo les hará creer por separado que su propio hermano está tramando matarlo.


Comentarios generales:

Ha sido un proceso tedioso, pero de a poco el cine de terror mexicano ha estado buscando expandir sus horizontes narrativos tras décadas de estar atado a una industria nacional en la que pareciera que todos están obligados a utilizar una y otra vez las mismas temáticas. Por eso es que cada que sale una nueva película de terror mexicana que se aleja de eso me llama mucho la atención y si bien “No dejes a los niños solos” está lejos de ser perfecta, la verdad es otro de esos pasos hacía la dirección correcta.

Ya que lo traído por Portes toma una premisa clásica de casas poseídas y poco a poco la va transformando en algo mucho más siniestro teniendo como base una típica rivalidad fraternal que va escalando de manera progresiva hasta llegar a los extremos. Combinándola con la historia alterna de Catalina que permite que ambos casos se puedan desarrollar por separado sin tener que forzar detalles importantes, aunque invariablemente esto provoca que durante gran parte de la primera mitad de la película las cosas avancen de una manera mucho más lenta de lo esperado y por momentos la actitud de los niños puede llegar a resultar algo desesperante ante la ausencia de elementos básicos de terror.

Lo cual no es precisamente un problema tan grande debido a que una vez que se empiezan a exponer aspectos importantes tanto de la casa como del pasado trágico de la familia las cosas no solo obtienen un tono mucho más oscuro, sino que además el aspecto psicológico se vuelve fundamental conforme la pelea entre los hermanos refleja el resentimiento que se guardan entre ellos. Llevándonos así por un camino lleno de diálogos hirientes y dudas con las que jamás se logra identificar de manera plena si lo ocurrido es producto de la negativa de Emiliano por tomarse su medicamento o si en verdad existe algo maligno dentro de la casa tomando en cuenta todo lo que va descubriendo Catalina por su lado.

Dejándonos frente a una cantidad de información que puede llegar a ser un tanto abrumadora y que no se logra clarificar en su totalidad, pero eso no evita que tengamos una parte final explosiva en la que el caos es lo que predomina y la violencia se incrementa para que el “odio” entre estos dos niños deje un cierre tan cruel como ambiguo.

De las actuaciones hay que decir que Ana Serradilla cumple de manera correcta con un papel que se vuelve un tanto secundario. Sin embargo, son Juan Pablo Velasco (Matías) y Ricardo Galina (Emiliano) quienes se llevan los reflectores al cargar con el peso emocional de la película mostrando una química fraternal que combina de manera sobresaliente lo perturbador con la inocencia infantil.

Y en cuanto a producción tenemos una gran factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte impecable, el score es sólido, el trabajo de sonido espectacular, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: “No dejes a los niños solos” está entretenida. Película con altibajos, pero con la que se puede pasar un buen rato.

Ojometro:
***