viernes, 20 de febrero de 2026

Crítica: Night Patrol (2026)

Película dirigida por Ryan Prows (V/H/S/94), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Shaye Ogbonna, Tim Cairo y Jake Gibson. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de enero, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 10 de febrero.

Sinopsis:

Un policía de Los Ángeles descubre que un grupo de fuerzas especiales esconde un secreto que pone en peligro a los residentes del barrio donde creció.


Comentarios generales:

Si uno ha escuchado un poco de la historia policial en Los Ángeles probablemente sabrá que siempre ha existido mucha polémica a su alrededor, pero particularmente aquella que es de índole racial es la que predomina. Por ello es que Night Patrol resultaba llamativa debido a que, a pesar de ser una película de vampiros, parecía que intentaría algo distinto y en gran parte es lo que pretende, aunque no todo lo que propone funciona de la mejor manera.

Y mucho de eso probablemente se debe al hecho de tener a tantas personas involucradas en la elaboración del guión dado a que desde temprano resulta evidente que existen demasiadas ideas que jamás logran cohesionarse de manera optima para que lo presentado por Prows tenga un camino claro y no se sienta como una historia que da saltos de un lado a otro esperando que en algún punto la identidad que busca llegue por arte de magia.

Siendo esto un problema si tomamos en cuenta que estamos frente a una película de vampiros que durante los primeros 30 o 40 minutos no los utiliza de manera predominante para enfocarse principalmente en la dinámica dentro del barrio y sus complejidades existentes ante las tensiones raciales. Lo cual no se escucha para nada mal, sin embargo, la manera en la que se nos van presentando cada subtrama es demasiado pobre y realmente un conflicto tan simple se empieza a enredar con cuestiones que siempre dejan la sensación de que se tuvieron que desarrollar a medias ante la falta de tiempo.

Algo que afortunadamente no es suficiente como para condenar por completo a la película, ya que una vez que los vampiros empiezan a tener mayor presencia en pantalla las cosas mejoran dado a que se enfoca mucho más en la acción frenética y en el salvajismo que conlleva su principal meta. Brindándole así un mayor dinamismo a la segunda mitad que además ayuda a ocultar un poco el revoltijo de ideas previamente mencionado ante el incremento de la violencia e incluso a la presencia de cierto toque serie b que logra rescatar algunas escenas gracias al humor bobo que las rodea.

Dejando con esto una parte final que nunca hace el intento por brindar claridad; de hecho, en algunas cuestiones solo vuelve más ridículas las cosas. Pero a pesar de todo esto jamás te resulta aburrido lo que estás viendo y el desenlace como tal es lo suficientemente funcional como para no dejarte indiferente.

En el tema de las actuaciones no hay mucho que destaque, siendo tal vez Justin Long (Ethan Hawkins) el único capaz de ofrecer algo interesante. Mientras que el resto del elenco termina quedándose en una posición en la que no es que sus personajes sean caricaturescos, pero la manera en la que manejan sus interpretaciones dejan esa idea.

Y en cuanto a producción, la verdad tiene algunas cosas para resaltar: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte discreta, el score no está mal, el trabajo de sonido está bien cuidado, los efectos son sólidos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Night Patrol está ok. Película desechable para ver un día en el que no tengan nada más que hacer.

Ojometro:
***