martes, 20 de octubre de 2026

Crítica: Bloody Tennis (2026)

Película escrita y dirigida por Nikias Chryssos. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 25 de septiembre, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Sophie (Sandra Guldberg Kampp) ingresa a una academia de tenis élite escondida en el sur de Europa, lugar en donde deberá enfrentarse a una feroz competencia con sus demás compañeras y a las prácticas cada vez más siniestras de la escuela.


Comentarios generales:

El terror y los deportes no suelen ser una combinación habitual, obvio existen algunas películas que la han aprovechado, pero en general no se tiene un muestrario tan amplio como para determinar qué tan funcional es. Por ello es que Bloody Tennis resultaba llamativa gracias a que existía ese factor "novedad" que no es tan sencillo de conseguir hoy en día; sin embargo, al final la experiencia no ha sido tan positiva.

Y mucho se debe a que lo traído por Chryssos trata de utilizar la naturaleza competitiva del tenis para generar tensión, pero es incapaz de sostener una historia que la explote como debería. Lo cual durante los primeros veinte minutos no es tan perjudicial dado a que con la propia excentricidad de algunos personajes y los estragos de Sophie para adaptarse a los métodos de la escuela es suficiente como para generar una dinámica ágil con la que se logra establecer lo más elemental respecto a los evidentes peligros que rodean a las tenistas.  

El problema es que una vez pasados dichos minutos iniciales las acciones empiezan a tambalearse y mucho se debe a que no solo se brinca de una idea a otra sin un plan concreto, sino que además existen complicaciones al momento de definir el tono adecuado para integrar el deporte en si como algo fundamental y no solo como un recurso un tanto superficial. Ya que por grandes lapsos el tenis pasa a segundo término al dejar de lado el terror psicológico para darle pie a situaciones amorosas o extravagantes que no encajan del todo con lo que se estaba contando y que llevan a algunas escenas pensadas para proporcionar impacto por medio de muertes que no resultan tan interesantes.

Ante esto la parte final tiene que lidiar con diversos obstáculos, aunque probablemente es la única donde se maneja adecuadamente el salvajismo de la competencia deportiva para aspirar a ser el mejor y en base a eso construye un desenlace intenso que al menos no te deja indiferente.

En cuanto a las actuaciones tenemos a un elenco que combina la falta de empatía y excentricidad de forma adecuada, aunque Sandra Guldberg Kampp como la protagonista no es tan convincente como debería y eso afecta principalmente a la segunda mitad de la película.

Y en cuanto a producción vemos una buena factura: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte no es la gran cosa, el score no está mal, el trabajo de sonido es sólido, los efectos son efectivos y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Bloody Tennis es decepcionante. Película que trata de ser de todo un poco sin lograr formarse una verdadera identidad.

Ojometro:
**