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viernes, 19 de diciembre de 2025

Crítica: Silent Night, Deadly Night (2025)


Película escrita y dirigida por Mike P. Nelson (Wrong Turn, Sweet Revenge). Se estrenó en cines dentro de México y los Estados Unidos los pasados 11 y 12 de diciembre, recaudando hasta la fecha $2.1 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Cuando era niño, Billy (Rohan Campbell) vio como un hombre disfrazado de Santa Claus asesinó a sus padres. Años después, ese trauma se convierte en una obsesión cuando él mismo se pone el traje rojo para embarcarse en una violenta búsqueda de venganza durante la que se supone es la época más maravillosa del año.


Comentarios generales:

La verdad no creo que nadie estuviera esperando que alguien se tomara el riesgo de revivir la franquicia de “Silent Night, Deadly Night” debido a que, con excepción de la película original de 1984, al resto casi no se les tiene nada de cariño y por eso muchos prefieren borrarlas de su memoria. Así que cuando se anunció este remake no hubo mucha exaltación porque parecía que solo sería otro intento fallido para tratar de explotar la nostalgia de los fans más fieles, pero para mi sorpresa esta nueva versión ha sido una experiencia mucho más agradable de lo que esperaba.

Y mucho de esto se debe al hecho de que Mike P. Nelson no se limita a solo imitar el material original, sino más bien reinterpreta el concepto para tratar de añadir frescura a algo que en el fondo sigue siendo un slasher en toda la regla. Aunque de inicio si tiene que guiarse por lo previamente establecido para recrear el trauma inicial de Billy y a partir de eso presentar el mayor cambio de todos con el que se crea una dinámica que te hace recordar un poco a las películas de “Venom” gracias a que con ello se logra que un personaje tan poco emocional pueda tener ciertos momentos donde se da el lujo de parecer más humano.

Llevando a que la selección de las victimas sea menos impulsiva y mantenga en línea las bases para elegirlas; sin embargo, también es cierto que con esto se limita el número de escenas de muertes ante los estragos mostrados por parte de Billy. Brindándole con ello un ritmo más pausado al filme que tal vez no sea del agrado de todos, pero que no afecta realmente el resultado general debido a que cuando se trata de mostrar un alto nivel de violencia en pantalla no se escatima en la espectacularidad visual y eso ayuda a que en ningún momento te resulte aburrido lo que estás viendo.

Dejándonos así ante una parte final en la que se le da más relevancia a un tema que solo había sido tratado de manera superficial y que es la vía para ofrecer un desenlace intenso en el que el propósito no es reivindicar al asesino, pero si solidificar el mensaje de que incluso los monstruos pueden encontrar a su alma gemela. Además de que se planta la semilla para poder expandir esta nueva idea para la franquicia en futuras secuelas.

En cuanto a las actuaciones tenemos a un Rohan Campbell que creo que cumple con su rol de manera adecuada, simplemente encaja a la perfección con este tipo de personajes dañados y los saca adelante sin muchos contratiempos. Mientras que el resto del elenco tampoco lo hace mal en lo que les piden.

Y en producción tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score resulta funcional, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje efectiva.

Opinión final: Silent Night, Deadly Night me gustó. Una re-imaginación sólida para lo que aparenta ser el renacimiento de esta franquicia.

Ojometro:
****

lunes, 17 de octubre de 2022

Crítica: Halloween Ends (2022)

Tercera entrega de la trilogía dirigida por David Gordon Green, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Paul Brad Logan, Chris Bernier y Danny McBride. Se estrenó en cines dentro de México el pasado 13 de octubre y un día después lo hizo dentro de los Estados Unidos, recaudando hasta la fecha $58.4 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Cuatro años después de los brutales acontecimientos en Haddonfield, Laurie (Jamir Lee Curtis) y Allyson (Andi Matichak) tratan de seguir con sus vidas debido a que no se ha visto a Michael Myers desde entonces. Aunque pronto tendrán que enfrentar a la maldad por una última ocasión.  


Comentarios generales:

En la larga historia de la franquicia existen dos entregas que dividen a los fans de manera importante: Halloween III y el remake de 2007 dirigido por Rob Zombie. Siendo casi imposible que exista un consenso con respecto a estas debido a que se trata de películas que en su momento buscaron hacer cosas distintas a lo esperado y por ello resuenan de manera tan diferente dependiendo del gusto de cada persona, brindándoles así un estatus peculiar que a partir de ahora indudablemente tendrán que compartir junto a Halloween Ends.

Y es que la conclusión de David Gordon Green para su trilogía y la historia de Laurie Strode con Michael Myers toma un camino sorpresivo en el que se sustenta profundamente en el desarrollo de personajes y no tanto en los acontecimientos que llevaron a su situación actual, añadiendo además un nuevo personaje (Corey) que se termina convirtiendo básicamente en la figura central de la trama. Lo cual hace que la película se sienta un tanto extraña debido a que durante su primera mitad difícilmente se podría decir que se trata de una Halloween gracias a la ausencia de elementos slasher característicos de la franquicia, pero sobre todo porque figuras centrales pasan a ser relegadas a situaciones secundarias mientras nos familiarizamos con este nuevo rostro.

Situación que provoca que el ritmo sea pesado y mucho de lo que ocurre deje sensaciones más de un inicio que de una conclusión, especialmente cuando se empieza a visualizar hacia donde van las cosas cuando la relación entre Allyson y Corey adquiere mayor seriedad. Algo que sin duda proporciona escenas que van elevando el nivel de intensidad poco a poco para que, una vez que se entre a la segunda mitad, las cosas resulten mucho más familiares al exponernos a una problemática que de cierta forma integra la pregunta sobre si la maldad ya se trae por dentro o si se adquiere por el entorno en el que se vive; dándole pasó al inicio de la violencia que inmediatamente le agrega a la dinámica una mayor fluidez, así como un nivel de impacto elevado con varias muertes bien logradas.

Aunque sin duda lo más importante es que a partir de esto tanto Laurie como Michael Myers vuelven a adquirir protagonismo para ir construyendo rumbo a la parte final lo que en realidad el espectador quiere ver. Dejándonos así un desenlace que nos pone ante un enfrentamiento decisivo que se da de manera un tanto forzada, pero que a pesar de todo es muy contundente y no tiene miedo en darle un cierre definitivo a la trilogía.

Sobre las actuaciones, Jamie Lee Curtis lo sigue haciendo realmente bien y Andi Matichak muestra una mayor carga emocional. Aunque en realidad quien más destaca es Rohan Campbell como Corey al ser el verdadero protagonista de la película con un personaje un tanto complejo con el que pueden manejar distintos tonos conforme su locura se va incrementando.  

En cuanto a producción una vez más tenemos una factura similar a la vista anteriormente, pero con  algunas ligeras mejoras: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score es magistral (tal vez el mejor de la trilogía), el trabajo de sonido es estupendo, los efectos están bien cuidados y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Halloween Ends está ok. Película divisiva que se puede ver para pasar el rato, pero que está lejos de ser la conclusión memorable que se esperaba. 

Ojometro:
***