domingo, 17 de agosto de 2014

Crítica: Chrysalis (2014)


Película dirigida por John Klein y escrita por Ben Kurstin, la cual tiene la peculiaridad de haber sido financiada vía Kickstarter. Se estrenó de manera digital directamente en su sitio web durante el mes de abril, aunque ha tenido algunas exhibiciones limitadas en cine dentro de los Estados Unidos. Su salida en formato físico aun está pendiente.

Sinopsis:

Joshua (Cole Simon) y Penelope (Sara Gorsky) son de los pocos sobrevivientes que quedan después de que un ataque terrorista liberara un mortal virus décadas atrás por todo el mundo que convierte a las personas en zombies. En su camino se topan con Abira (Tanya Thai McBride), otra sobreviviente que los invita a unirse a su comunidad, pero para llegar a esta tendrán que enfrentarse a varios peligros.



Comentarios generales:

Las producciones financiadas vía Kickstarter no suelen generar grandes expectativas debido a que se les tacha de productos muy menores o de poca calidad. Una opinión con la cual hasta el momento resulta complicado estar en desacuerdo porque la mayoría de los trabajos que han visto la luz no han sido precisamente buenos, pero con Chrysalis lo que podemos notar es que estos poco a poco irán evolucionando de una mejor manera; siempre y cuando los recursos sean bien utilizados.

En este caso lo que nos trae Klein es una historia post apocalíptica que nos hará recordar a algunas otras pero en una escala menor, en donde más que enfocarse en el acontecimiento global lo que hace es centrarse en un trió de personajes que están conscientes de los peligros a los que se enfrentan, pero que aún así no saben cómo o cuando los tendrán frente a ellos. Ya que aquí lo que impera es la construcción de la tensión y el misterio al máximo, manteniendo a los zombies a raya con apariciones esporádicas mientras lo importante es ir viendo como la pareja protagonista maneja la anexión de alguien más a su rutina; teniendo siempre la sensación de que puede llegar una traición en todo momento que los pondrá en un riesgo incluso mucho más grande que los propios infectados gracias a la dependencia total que tienen el uno del otro.

Evidentemente esto puede resultar contraproducente con muchos fans debido a que con los zombies por lo regular se espera un gorefest, pero entre el claro mensaje sobre lo que separa a los humanos de estas bonitas criaturas y la impresionante atmósfera de desolación construida, poco o nada importará la falta de sangre. Realmente nunca se siente un ritmo pesado considerando la fuerte carga de diálogos que contiene e incluso la cuestión de terror siempre está presente de una u otra forma, aunque no de manera tan convencional.

El final es por mucho la parte más sangrienta, con algunos momentos de gran intensidad que le añaden esa dosis de dinámica necesaria. Sin embargo, si hay un aspecto al que creo se le pudo dedicar un poco más de tiempo considerando la relevancia que termina teniendo para todos los personajes.

En las actuaciones tenemos una gran química entre Simon y Gorsky, lo cual es vital para que la película funcione considerando que ellos son los que la sostienen; generando que los momentos más tediosos vayan por buen rumbo y realmente haciendo que a uno como espectador le importe su futuro. La producción está bastante bien: el trabajo de fotografía es realmente destacado, la dirección de arte está limitada a un puñado de locaciones muy bien diseñadas, el score es bueno y aun cuando creo que se pudo hacer un mejor trabajo con el sonido (los diálogos por momentos casi no se escuchan), este cumple. Incluso el trabajo de maquillaje es sólido con lo poco que muestran.

Opinión final: Chrysalis me gustó. Es un trabajo pequeño con muchas virtudes dentro de un género que está siendo explotado hasta el cansancio en la actualidad.

Ojometro:
****

jueves, 14 de agosto de 2014

Crítica: All Cheerleaders Die (2014)


Película dirigida por Lucky McKee y Chris Sivertson, quienes además son los guionistas. Se estrenó dentro de los Estados Unidos durante el mes de mayo de este año, aunque su salida en formato físico apenas se dio el pasado 22 de julio.  Aun no hay información sobre si tendrá distribución internacional.

Sinopsis:

Después de una tragedia, Maddy Killian (Caitlin Stasey) decide entrar al equipo de animadoras de su preparatoria para hacerle la vida imposible al capitán del equipo de fútbol. Sin embargo, su plan sufre un contratiempo que hará que tanto ella como el resto de las animadoras enfrenten un problema mucho más grave que simplemente lidiar con el nuevo año escolar.



Comentarios generales:

Tengo entendido que esta es una versión mejorada de un filme de muy bajo presupuesto que McKee y Sivertson realizaron cuando recién empezaban sus carreras, pero por más que trate no pude encontrarlo por ningún lado. Aún así supongo que mantienen las bases para traernos uno de esos trabajos cuya manera de disfrutarlos al máximo es no tomárselos tan en serio.

Esto debido a que All Cheerleaders Die es muy ridícula en su forma general de presentarnos las cosas; llena de clichés, estereotipos y humor barato que inicialmente no te dan una buena impresión porque todo parece llevar a caminos ya conocidos, pero que con el paso de los minutos va evolucionando de una manera bastante peculiar para así traernos una película que en el fondo utiliza el humor negro y la sátira para hablar de temas un poco más serios. Aunque su punto fuerte sin duda es la capacidad que tiene para cambiar no una, sino en dos ocasiones el rumbo de las cosas; volviendo un tanto complicado poder escribir sobre ella sin arruinar las sorpresas.

Simplemente se puede decir que es un cambio brusco que juega con diversos subgéneros.

Tiene un ritmo frenético de principio a fin, lo cual la ayuda bastante a digerir una segunda mitad que podría caer en lo absurdo con la mezcla de ideas que presenta. Sin embargo, entre el querer generar sorpresas constantes y el contenido sexual ligero termina perdiendo por momentos el rumbo, ocasionando que la parte más violenta no sea lo suficientemente gratificante al ir dejando olvidados poco a poco elementos que supondrías iban a ser más determinantes en el camino de las animadoras; quitándole de paso cierto valor de impacto a pesar de que si cuenta con una cantidad de sangre y muertes importante.

El final está ok. Técnicamente termina cumpliendo con la premisa inicial e incluso deja las puertas abiertas para una posible secuela.

El casting es desconocido hasta donde sé y en general están aceptables, salvo por la actuación de Tom Williamson como Terry; quien durante toda la película parece un robot sin el mayor grado de personalidad. La producción está bastante bien: tiene un trabajo de fotografía decente, un soundtrack muy bien seleccionado y tanto los efectos como el trabajo de maquillaje son sólidos. Su único punto bajo es la sangre generada por CGI.

Opinión final: All Cheerleaders Die causará mucha división, de eso estoy más que seguro. Si quieren ver algo sin pretensiones y divertirse, esta es la opción; de lo contrario, no creo que les agrade para nada.

Ojometro:
****

martes, 12 de agosto de 2014

Crítica: Beneath (2014)


Película dirigida por Ben Ketai (30 Days of Night: Dark Days) y escrita por la dupla Patrick Doody / Chris Valenziano. Se estrenó el pasado 27 junio dentro de los Estados Unidos en VOD, pero aun no se tiene información sobre si saldrá en formato físico o si  tendrá algún tipo de estreno a nivel mundial.

Sinopsis:

Un grupo de mineros queda atrapado 600 pies bajo tierra después de un colapso en su lugar de trabajo. Mientras esperan ser rescatados el aire se vuelve mucho más tóxico y poco a poco todos empiezan a enloquecer, provocando que sus vidas corran mucho más peligro del que se imaginan.



Comentarios generales:

* Contiene pequeños spoilers

Hace nueve años "The Descent" básicamente estableció las nuevas reglas para toda aquella película de terror desarrollada por debajo de la tierra sin que haya podido ser superada hasta la fecha. Situación que no va a cambiar con Beneath, pero por lo menos tenemos un nuevo trabajo que se le acerca.

En lo que significa apenas su segundo filme, Ketai nos regala una experiencia con un componente psicológico bastante fuerte dentro de un escenario ya de por si aterrador y lo hace de una manera ligera, sin complicarse en lo absoluto con introducciones de personajes muy elaboradas que pretendan mostrar más allá de lo que necesitan para así establecer que ellos solo son uno de los tantos peligros dentro de esta historia, lo cual es precisamente su punto fuerte. Esto gracias a que entre el propio derrumbe, el dióxido de carbono, posibles espíritus y la locura colectiva el espectador nunca sabe realmente cual es la verdadera amenaza; envolviéndote dentro de una atmósfera bastante bien construida que magnifica mucho más las situaciones de riesgo e incluso genera en ciertas partes una sensación de agobio muy elevado, aunque no a los niveles claustrofóbicos de la obra de Neil Marshall.

Tiene un muy buen ritmo, nunca se te hace pesada; sin embargo, el hecho de que al inicio te revelen que solo hay un sobreviviente (una movida totalmente innecesaria) la termina dañando debido a que con el paso de los minutos puedes ir deduciendo fácilmente quien será el individuo en cuestión, quitándole así no solo cierto misterio, sino también interés y por ende convirtiéndola en algo aburrido para algunos. Igualmente, otras cosas criticables son el poco énfasis que se le da a la relación de Samantha con su padre cuando se supone que estos son los protagonistas de la historia y el hecho de que varias de las muertes son fuera de cámara.

El final evidentemente se ve afectado por la revelación ya mencionada, le quita fuerza, pero aún así es bastante bueno. Se logra mantener la tensión de manera elevada hasta este punto.

En lo que respecta a las actuaciones no se puede decir mucho, realmente la mayoría de los personajes son muy planos y el único que importa (Samantha, interpretado por Kelly Noonan) te resulta un tanto fastidioso. En producción tiene varias cosas que destacar: el trabajo de iluminación es espectacular, la recreación de la mina está muy bien lograda y a pesar de que no tiene muchas muertes en cámara, si cuenta con su buena dosis de sangre e imágenes de impacto.

Opinión final: Beneath es un trabajo bastante sólido. Vale la pena, sobre todo para aquellos amantes de un terror más psicológico.

Ojometro:
**** 

domingo, 10 de agosto de 2014

Crítica: Willow Creek (2014)


Película escrita y dirigida por “Bobcat” Goldthwait. Se estrenó en DVD el pasado mes de mayo dentro del Reino Unido y posteriormente llego durante junio a los Estados Unidos en VOD, así como de manera limitada en cines; mientras que su salida en formato físico se dará en septiembre.

Sinopsis:

Jim (Bryce Johnson) viaja junto a su novia Kelly (Alexie Gilmore) a Willow Creek, CA; lugar donde se originó la leyenda de Pie Grande. Su propósito es filmar un documental casero con el cual pretende autentificar la historia captando a la bestia en cámara, aunque las cosas no salen como originalmente lo tenían planeado.



Comentarios generales:

Pie Grande y el género de terror no se llevan, eso es algo que he aprendido de manera dolorosa durante estos últimos años en donde el found footage abrió las puertas para que trabajos sobre dicha leyenda lleguen al por mayor. Sin embargo, para mi sorpresa Willow Creek empezó a recibir críticas positivas y evidentemente esto me llamó la atención; ¿Acaso estábamos ante la película definitiva sobre este tema? Bueno… mi respuesta tajante es: no.

Puede que ya este viejo, pero los elogios que ha recibido simplemente no los comprendo cuando lo único que hace Goldthwait es utilizar idea tras idea de otras found footage en el bosque y mezclarlas de manera genérica sin el menor grado de complejidad posible, escudándose detrás de una leyenda que ciertamente nunca ha tenido, ni tendrá, mucha sustancia.

Y no es que utilizar algo que ha funcionado en el pasado este mal, pero aquí en serio no pasa nada durante al menos 55 minutos; nosotros como espectadores durante este periodo de tiempo nos vemos envueltos en un aburrimiento total dentro de una historia que se limita a mostrarnos como los protagonistas platican mientras manejan por la carretera, comen hamburguesas, se toman fotos junto a estatuas de Pie Grande, filman algunas entrevistas con lugareños intrascendentes e incluso una que involucra a un gordito dedicándole una canción a la criatura. Eso es todo; no hay suspenso, no hay conflictos, no hay locura, no hay sustos fáciles, no hay tensión, no hay nada.

Es hasta llegada la hora de metraje cuando las cosas obtienen un tono un poco más interesante gracias a que el director, inspirándose claramente en The Blair Witch Project, nos regala una larga secuencia dentro de una tienda de acampar donde juega de manera muy efectiva con los sonidos para ahí si generar una atmósfera atrapante y por mucho los momentos más aterradores de toda la película. Aunque no es suficiente como para sacarla a flote.

El final es decepcionante. No encontrarán un pago gratificante por la tediosa espera y nuevamente estarán ante algo que se ha visto infinidad de veces.

En las actuaciones encontramos lo mejor de Willow Creek, ya que ambos protagonistas tienen muy buena química; sin embargo, es Gilmore quien se lleva las palmas debido a que su personaje es el mejor construido y el que le brinda un poco mas de realismo a las cosas con su escepticismo. La producción es muy austera como buen found footage y salvo lo que logran con el trabajo de sonido en la escena de la tienda, realmente no tiene nada destacado.

Opinión final: Willow Creek es OTRA película sobre Pie Grande que representa OTRA grandísima decepción. Evítenla.

Ojometro: