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martes, 3 de marzo de 2026

Crítica: Scream 7 (2026)

Película dirigida por Kevin Williamson, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Guy Busick. Se estrenó en cines dentro de México y los Estados Unidos los pasados 26 y 27 febrero; recaudando hasta la fecha $96.7 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Cuando un nuevo Ghostface aparece en el pueblo donde Sidney Prescott (Neve Campbell) ha construido una nueva vida, su peores miedos se vuelven realidad cuando se da cuenta que su hija es el siguiente objetivo del asesino.


Comentarios generales:

Tras dos entregas exitosas que volvieron a posicionar a Scream en el imaginario colectivo uno hubiera pensado que todo sería una luna de miel para los involucrados; sin embargo, las maneras de operar de Hollywood siempre son extrañas y lo que se suponía que sería la consolidación de la franquicia durante esta década terminó volviéndose un caos que nadie vio venir. Dejando a Scream 7 con la difícil tarea de darle continuidad a algo que perdió gran parte de su identidad moderna y que claramente sufre para recuperarla.

Ya que a lo traído por Williamson no lo catalogaría como terrible pero, tras una gran introducción, todo el tiempo percibes que se la pasa dando volantazos para que la historia se pueda re-adaptar de manera forzada a Sidney por medio de la compleja relación con su hija adolescente. Lo cual lleva a situaciones de peligro desde muy temprano que hacen que la película por algunos minutos se sienta fresca ante la rapidez con la que se establece lo arriesgados que son estos nuevos Ghostface al momento de tratar de cumplir su objetivo y con ello complicar que el espectador pueda pensar con claridad sobre quién está detrás de todo el caos.

Hasta ahí todo marcha relativamente bien, lo malo es que una vez que ocurre el primer gran ataque a Sidney las cosas se van enredando y lo que se propone con respecto a la identidad de los asesinos resulta demasiado absurdo. Además de que la manera en la que se integra a Gale Weathers, Mindy y Chad en todo esto refleja que no sabían realmente qué hacer con ellos tras lo ocurrido en “Scream VI”, simplemente quieren hacer como si dichos eventos nunca hubieran existido y eso provoca la sensación de que solo están ahí con el objetivo de tener rostros familiares ante la incapacidad mostrada para lograr que los nuevos personajes te importen.

Una situación que además termina afectando las escenas de muertes porque, si bien la manera en la que están construidas es competente y el nivel violencia que manejan resulta satisfactorio visualmente hablando, lo cierto es que el impacto emocional que tienen sus asesinatos es prácticamente inexistente.

Dejándonos así ante una parte final en la que se trata por todos los medios que el conflicto decisivo sea memorable, incluso si eso significa recaer en viejos vicios que no aportan gran cosa más allá de algunos cameos irrelevantes. Y aunque el desenlace tiene la fuerza suficiente como para no resultar aburrido, la verdad es que la revelación de las identidades es tal vez la menos coherente de toda la franquicia y solo incrementa la percepción de que mucho de lo visto no aportó nada a esta.  

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Neve Campbell que sabe cómo sacarle el mayor jugo posible a un personaje que no da para mucho más y a una Courteney Cox cuyo rol en esta ocasión es bastante limitado. Mientras que de los nuevos rostros la única que destaca por la manera en la que está diseñada la historia es Isabel May (Tatum), quien hace un trabajo correcto como la hija de Sidney.

Y en lo que se refiere a la producción, la verdad tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte discreta, el score es buen complemento, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Scream 7 está pasable. Película para pasar el rato que sin duda significa un retroceso para la franquicia.

Ojometro:
*** 

martes, 14 de marzo de 2023

Crítica: Scream VI (2023)

Sexta entrega de la franquicia dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, cuyo guión fue co-escrito por James Vanderbilt, Guy Busick y Kevin Williamson. Se estrenó en cines dentro de México y Estados Unidos el fin de semana pasado, recaudando hasta la fecha $67 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Un año después de los brutales acontecimientos en Woodsboro, Sam (Melissa Barrera) y Tara (Jenna Ortega) tratan de rehacer su vida en Nueva York. Aunque pronto se darán cuenta que dejar atrás a Ghostface es más difícil de lo que parece.  


Comentarios generales:

La manera en la que los chicos de Radio Silence revivieron la franquicia de Scream en 2022 fue una de las grandes sorpresas de los últimos años debido a que nadie pensaba que esta tuviera futuro a pesar de pertenecer a uno de los subgéneros con mayor longevidad dentro del cine de terror. Simplemente fue un éxito rotundo y por cuestiones lógicas una secuela era de esperarse; sin embargo, también era imposible saber si volverían a replicar tal éxito ya sin el factor nostalgia de su lado y con la ausencia por primera ocasión de Neve Campbell, aunque afortunadamente esta sexta entrega logra salir avante y no decepciona para nada.

Ya que lo traído por Bettinelli-Olpin y Gillett está pensado para ser secuela y a la vez un homenaje a la franquicia en general, lo cual podemos notar desde una introducción que en cuanto al concepto es similar al de la original de 1996, pero por medio del famoso cambio de reglas con el que siempre se ha jugado logra sorprender y dejar en claro no solo que el nivel de violencia será mayor, sino que nuevamente cualquier cosa es posible.

Todo manteniendo lo establecido en la entrega pasada con respecto a la herencia familiar de Sam, quien durante el primer acto es la vía para ir construyendo la situación apremiante en la que ella y Tara siempre tendrán que vivir por más que quieran alejarse tanto mental como físicamente de su pasado en Woodsboro. Logrando con esto añadir complejidad a su relación sin que se pierda un solo minuto de emociones debido a que el desarrollo es uno muy dinámico gracias a que esta versión de Ghostface es más brutal y se le expone en situaciones en las que no tiene que pasar desapercibido, ocasionando así que la sensación de caos se logre dar desde muy temprano.

Un aspecto que resulta importante porque al tenerlo tan expuesto se logra insertar una duda razonable con respecto a su identidad y conforme se va entrando al segundo acto su figura se vuelve omnipotente dentro de una ciudad en la que tiene más ventajas para realizar los asesinatos. Además en base a esto se empieza a generar algo de desconfianza entre los personajes que ayuda a incrementar el sentimiento de que nadie está a salvo y por lo consiguiente el nivel de tensión aumenta bastante en cada ataque que este realiza.

Llevándonos así por un camino en donde hay bastante acción, sangre y varias referencias (atención especial con la escena en el metro)  que dejan todo preparado para una parte final que puede que se sienta algo forzada con la revelación, pero que no escatima en lo absoluto en lo que respecta a la violencia. Dejándonos con esto un desenlace potente que trata de jugar con los conflictos internos de Sam y claramente deja puestas las bases para una entrega más.

Con respecto a las actuaciones, tanto Melissa Barrera como Jenna Ortega siguen teniendo una gran química y claramente ambas se sienten mucho más cómodas con estos personajes; en especial la primera que ahora si la vez como la verdadera sucesora de Sidney. Mientras que el regreso de Courteney Cox (Gale) y Hayden Panettiere (Kirby) brinda la dosis de nostalgia suficiente para seguir recordando el legado de la franquicia.

En lo que se refiere a producción nuevamente nos encontramos con una factura de primer nivel: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte está muy bien cuidada, el score es sólido, el trabajo de sonido espectacular, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje cumple su propósito.

Opinión final: Scream VI me gustó. Entrega divertida y sangrienta que sigue refrescando a la franquicia de manera interesante.

Ojometro:
****

miércoles, 19 de enero de 2022

Crítica: Scream (2022)

Quinta entrega de la franquicia dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, cuyo guión fue co-escrito por James Vanderbilt y Guy Busick. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos y México el pasado 14 de enero, recaudando hasta la fecha $37.5 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

25 años después de los asesinatos originales que azotaron Woodsboro, un nuevo Ghostface emerge más violento que nunca para atormentar a Sam (Melissa Barrera) y a todos aquellos que la rodean.


Comentarios generales:

Scream de 1996 es una de las películas de terror más importantes de la historia gracias a que básicamente revivió el género cuando este se encontraba en uno de sus puntos más bajos y revitalizó al slasher, así que cualquier proyecto que se encuentre ligado a esta siempre tendrá que lidiar con un tremendo peso encima debido a que no estamos hablando de cualquier cosa. Y para esta nueva secuela dicho peso era incluso mayor debido a que después del fracaso de la serie de MTV parecía que la franquicia había muerto y tenía la labor titánica de no solo revivirla, sino además darle nueva vida debido a que también significaría un relanzamiento muy al estilo de Halloween.

Algo que para mi total sorpresa lograron hacer de manera por demás sobresaliente.

Ya que los chicos de Radio Silence nos traen la que se puede posicionar como la mejor entrega desde la original por medio de una historia con la que no solo pretenden honrar el legado de lo hecho por Wes Craven en su búsqueda por revitalizar el slasher, sino además construyen algo que examina cómo ha evolucionado el género desde los 90s utilizando la propia esencia del metacine que siempre ha estado presente. 

Lo cual se establece prácticamente de inmediato con una increíble introducción en la que queda claro cuál será la tirada y, de paso, exponer el nivel de violencia que se va a manejar. Poniendo así las bases para ir desenvolviendo poco a poco un misterio que tiene la suficiente cantidad de sospechosos como para generar dudas razonables sustentándose en las propias auto-referencias y que expande de manera interesante lo que ya conocíamos sin que los regresos de Sydney, Gale y Dewey resulten tan fundamentales para desarrollar dichas ideas. 

Todo bajo un ritmo que siempre se mantiene ágil y que se ve beneficiado por el hecho de que esta es la entrega más violenta de todas. En donde las muertes tal vez no son tan variadas en su concepto, pero si tienen una razón detrás que las justifiquen y son lo suficientemente intensas como para dejar al menos un par de momentos que tienen un peso emocional importante bajo el objetivo de hacer lucir al asesino como una amenaza formidable.

Algo que sin duda logran debido a que para la parte final, si bien ya te puedes ir haciendo una idea sobre quien podría ser, este sigue estando un paso adelante de todos y por lo consiguiente la sensación de peligro se mantiene latente hasta los minutos finales. Logrando así un cierre del que no se puede hablar demasiado sin soltar spoilers, pero que definitivamente logra combinar lo nuevo con lo viejo de una manera bastante orgánica para abrir la puerta a más secuelas a corto plazo y no tener que esperar otra década.

De las actuaciones tenemos un casting sólido con Melissa Barrera haciendo una buena labor como la potencial sucesora de Sydney y un Jack Quaid (Richie) que añade cierto toque cómico sin resultar exagerado; aunados al resto del elenco adolescente que muestra bastante personalidad. Además de que las apariciones de Neve Campbell, Courteney Cox y David Arquette añaden ese factor nostálgico necesario para complementar una historia con la cual siempre estarán ligados.

En cuanto a producción no hay quejas: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte cumple, cuenta con un buen score, el trabajo de sonido está bien cuidado, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es sencilla.

Opinión final: Scream me ha gustado bastante. Una exanimación de la evolución del género que no deja de lado lo que ha hecho popular a la franquicia.

Ojometro:
*****