Cuarta entrega de la franquicia escrita
y dirigida, una vez más, por su creador Adam Green. Se estrenó directamente en
VOD, DVD y Blu-ray este pasado 6 de febrero dentro de los Estados Unidos.
Sinopsis:
Han pasado diez años de la
masacre ocurrida en el pantano de Honey Island y bajo una gran controversia el
único sobreviviente ha mantenido su versión de que el responsable fue Victor
Crowley. Ahora, por cuestiones del destino, termina regresando a la escena de
dicha tragedia y tendrá que vérselas con Crowley una vez más después de que
este sea resucitado por error.
Comentarios generales:
La verdad no pensaba que fuera a
existir otra entrega de Hatchet, pero cuando Adam Green confirmó la existencia
de una cuarta parte mi emoción salió a relucir debido a que esta es una de las
pocas franquicias que prácticamente no han cambiado desde su debut y eso la
convierte en una anomalía dentro del
género. Aunque, por otra parte, también tenía mis dudas debido a que Danielle Harris
no pudo estar involucrada por diversos motivos y también porque no estaba muy
claro qué tipo de película sería (¿reboot, secuela o precuela?), lo cual la
dejaba parada en un lugar peligroso; uno del cual afortunadamente pudo salir bien
librada, pero no sin diversos daños.
Y es que, al no poder contar con
su screem queen de cajón, Green se ve obligado a utilizar como eje de su
historia a un personaje que nunca tiene el peso suficiente como para poder
cargar con toda la película por sí solo y gracias a eso existe la inevitable
necesidad de presentar una nueva serie de personajes que ayuden a
complementarlo al momento de hacerle frente a Victor Crowley. Situación que
lleva su tiempo, ya que con excepción de la brutal introducción, durante 40 minutos
lo único que vemos son una serie de eventos con el humor característico de la
franquicia y como siempre esto es algo funciona algunas veces y en otras no
tanto, convirtiendo así a la primera mitad en una en donde
realmente las cosas avanzan lento o simplemente sin nada que genere interés.
Lo mejor da inicio cuando se
trasladan las acciones al pantano, ya que de golpe el ritmo cambia por uno
mucho más ágil y la brutalidad característica de la franquicia hace acto de
presencia con la aparición de Crowley; brindándole así un dinamismo que siempre
resulta disfrutable y diversos momentos de impacto que son una delicia de ver gracias
a los efectos prácticos utilizados.
En general se podría decir que lo
básico sigue funcionando como siempre, sin embargo, en esta ocasión dichas
acciones se limitan en gran parte a un solo escenario y esto evita que no se
pueda generar una atmósfera que ayude a explotar de mejor manera lo aterrador
que puede a llegar a ser Crowley. Ya que las persecuciones por el pantano
prácticamente no existen, ahora los encuentros son mucho más directos, sin
tanta construcción detrás y gracias a ello esa sensación de peligro presente en
las anteriores entregas desaparece un poco.
La parte final es entretenida,
aunque definitivamente se siente acelerada. La sangre sigue fluyendo pero el
número de muertes disminuye (de hecho, esta es la entrega con menos muertes en
total) y el enfrentamiento final, si bien es gracioso, termina teniendo poco
impacto ante lo desbalanceado que resulta.
Sobre las actuaciones solo hay
que decir que es lo acostumbrado y que Parry Shen (Andrew) como el protagonista
no funciona del todo bien. De la producción no hay quejas: el trabajo de fotografía
es decente, la dirección de arte simple, el score no es nada especial, el
trabajo de sonido cumple y todo lo que tiene que ver con los
efectos prácticos/maquillaje es de primer nivel.
* Cuenta con una escena a la
mitad de los créditos.
Opinión final: Victor Crowler
está aceptable. Claramente es un paso atrás para la franquicia, pero al
mantener todos sus elementos característicos intactos te hace pasar un buen
rato.
Ojometro:
***
***