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martes, 5 de mayo de 2026

Crítica: Hokum (2026)

Película escrita y dirigida por Damian McCarthy (Oddity). Se estrenó en cines tanto en México como en los Estados Unidos los pasados 30 de abril y 1 de mayo; recaudando hasta la fecha $6.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Un escritor de novelas de terror visita una posada irlandesa con el propósito de esparcir las cenizas de sus padres, sin saber que dicha propiedad aparentemente se encuentra embrujada por una bruja.


Comentarios generales:

El terror folclórico en tiempos recientes se ha vuelto la puerta de entrada perfecta al género de terror para muchos directores que buscan experimentar en sus propuestas sin tener que caer en los subgéneros más populares. Una apuesta que siempre es arriesgada dado a que no todo el mundo entiende de la mejor manera lo que funciona con esta clase de películas, pero afortunadamente Hokum no es de esos casos.

Y en cierta manera es sorpresivo que funcione tan bien debido a que McCarthy no tiene intención de poner mucho énfasis en el folclore irlandés o en la bruja en sí. Obvio son elementos importantes para la historia; sin embargo, su atención se centra principalmente en el personaje de Ohm Bauman y los traumas que carga consigo.

Lo cual hace que la primera mitad de la película se lleve a cabo bajo un ritmo pausado y por lo mismo podría resultar algo pesada debido a que no solo tenemos que lidiar con un protagonista cuya terrible personalidad vuelve complicado empatizar con él, sino que además el director se toma su tiempo para construir de forma eficiente un interesante misterio bajo la idea predominante de generar la atmósfera más oscura posible y solo tener que recurrir a algunos scare jumps de rutina con los que se pueda mantener el orden hasta que sea el momento adecuado para que las cosas exploten.

Algo que se va dando de manera progresiva sin que se te suelte todo de golpe; de hecho, con cada nueva revelación se plantean más dudas con respecto a si lo que ocurre dentro de la posada es producto de algo sobrenatural o no. Manteniendo siempre la tensión en niveles altos conforme los peligros se van volviendo palpables y combinándola de manera impecable con los propios traumas de Ohm que van mostrando un pasado complejo para elevar los cuestionamientos sobre su sanidad mental en una situación en la que se encuentra en total desventaja desde distintos frentes.

Llevándonos así a una parte final que es la más intensa de la película y sin duda la que muestra las mayores dosis de violencia sin caer en nada extremo. Aunque también es cierto que durante el desenlace existen ciertas decisiones muy convenientes para que las acciones vayan hacia un rumbo específico y no se profundice demasiado sobre la bruja, pero esto no es tan perjudicial como para que las buenas sensaciones de lo construido previamente se vean afectadas.

En lo que se refiere a las actuaciones contamos con un Adam Scott (Ohm Bauman) que hace una gran labor como el protagonista debido a que no se limita a ser el típico escritor curioso, sino que en realidad es una persona hasta cierto punto detestable que tiene lidiar con muchos traumas particularmente densos. Además cuenta con un grupo de actores secundarios que lo complementan de gran forma.

Y en cuanto a producción se puede notar una gran factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte impecable, cuenta con un tremendo score, el trabajo de sonido está bien cuidado, los efectos son relativamente sencillos y la labor de maquillaje efectiva.  

Opinión final: Hokum me gustó. Sólida propuesta que se posiciona como una de las mejores películas en lo que va de 2026.

Ojometro:
*****

lunes, 4 de septiembre de 2017

Crítica: Little Evil (2017)


Película escrita y dirigida por Eli Craig (Tucker and Dale vs Evil). Se estrenó a nivel mundial de manera exclusiva en Netflix el pasado 1 de septiembre.

Sinopsis:

Gary (Adam Scott) justo se acaba de casar con Samantha (Evangeline Lilly) y lo único que quiere es que esta nueva etapa en sus vidas sea lo mejor. Para lograr eso su primera meta es poderse llevar bien con el pequeño hijo de seis años de ella, quien no parece tenerle mucho cariño y que, tal vez, sea el mismísimo anticristo.



Comentarios generales:

Contrario a lo que suele creer, el hacer comedias de terror no es algo sencillo debido a que se necesita saber cómo balancear dos géneros tan diferentes para poder satisfacer a todos por igual. Por eso casi siempre se recurre al humor centrado en excesiva sangre o a los zombies debido a que son elementos fáciles de mezclar con la comedia, pero en el caso de Little Evil dichos elementos no se veían por ningún lado y eso la volvía una bastante interesante (aunado a quien es su director); aunque lastimosamente está lejos de ser algo memorable.

Y es que lo que nos trae Craig definitivamente no será del agrado de muchos debido a que el balance del que hablo por grandes lapsos no existe, haciendo de está película algo mucho más ligero de lo acostumbrado, pero no por ello sin escenas que te hagan reír. Especialmente durante un primer acto en donde las referencias a The Omen (y algunas otras películas) son mucho más marcadas para hacer de este uno bastante ameno, generando por medio de la dinámica del padrastro tratando de entender al niño algunos de los momentos más graciosos al combinar un estilo visual tenebroso, intentos de sustos fáciles y cierta ingenuidad que establecen el tono del tema satánico que involucra.

Lo malo es que conforme van pasando los minutos la comedia poco a poco se va simplificando y llega un punto en el cual todo lo que esté relacionado con el lado del terror pasa a un segundo término para darle prioridad a un humor simplón que resulta inefectivo la mayoría de las veces. No tanto como para arruinar por completo la película pero si para volverla algo aburrida durante un segundo acto en el que por momentos se le dan muchas vueltas a ciertos aspectos y se le pone énfasis al mensaje sobre la complejidad que representa el tener que ser la figura paterna de alguien con el que no se tiene una conexión, lo cual no está mal; sin embargo, la manera en la que se desarrolla todo esto no terminó por convencerme.

La parte final es entretenida. Toda la cuestión de que puede ser el fin de la humanidad vuelve a tomar relevancia y te brindan las respuestas que hacían falta para comprender la naturaleza del niño; además de que es la parte con más acción a su modo.

De las actuaciones no tengo queja alguna, Scott está bastante bien en su rol de padrastro y Lilly brinda ese toque de ingenuidad necesaria a la perfección; mientras que la mayoría de los secundarios cumplen con sus roles de manera acertada. La producción no es nada ostentosa: cuenta con un buen trabajo de fotografía, la dirección de arte es discreta, el score es simple, el trabajo de sonido cumple y los efectos son muy sencillos.

Opinión final: Little Evil está ok. Es la típica película para pasar el rato, aunque probablemente sea demasiado ligera para el gusto de muchos fans.

Ojometro:
***