martes, 28 de octubre de 2025

Crítica: Good Boy (2025)

Película dirigida por Ben Leonberg, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Alex Cannon. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a inicios de octubre, mientras que en México lo hizo el día 23 del mismo mes; recaudando hasta la fecha $7.3 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Indy es un perro fiel que se muda con su dueño a una cabaña donde descubrirá que fuerzas sobrenaturales acechan en las sombras, obligándolo a ser valiente y pelear por proteger a quien más ama.


Comentarios generales:

No recuerdo una película de terror en tiempos recientes que haya logrado hacer tanto ruido en un periodo tan corto de tiempo como ocurrió con Good Boy, ya que desde sus primeras exhibiciones en festivales solo tuvieron que pasar ocho meses para que se estrenara a nivel comercial y eso no suele ser algo tan común. Todo gracias a un original concepto que llamó poderosamente la atención por distintos motivos y con el que afortunadamente se logra ofrecer una experiencia que no solo se queda como una pintoresca curiosidad.  

Y es que Leonberg sabe cómo lidiar con una historia en la que dicho concepto es también su principal limitante dado a que tratar presentar emocionalidad por medio de un perro es complejo gracias a que no se le pueden exigir cosas que a los actores normalmente se les pide y por ello mismo mejor se opta por construir algo simple en donde la atmósfera y los sonidos serán los principales medios para ir generando incertidumbre. Todo mientras vemos el vínculo de Indy con su dueño bajo un ritmo pausado que hace del primer acto uno muy contemplativo en el que no existen demasiadas cosas memorables y ante eso podría resultar algo aburrido para algunos.

Un problema que en cierto modo se contrarresta por la propia duración de la película debido a que se tienen que establecer mayores peligros de manera rápida y en este punto básicamente se trata de poner a Indy en múltiples situaciones en las que luce indefenso, lo cual ayuda a que en todo momento se pueda obtener un ritmo ágil y unos niveles de tensión elevados para que el espectador se preocupe por su bienestar. Aunque esto siempre bajo un enfoque un tanto minimalista que no es el más benéfico al momento de desarrollar una problemática profunda, pero que en este caso hace que el aspecto sobrenatural se pueda contener en determinados detalles fundamentales y con ello ir convirtiendo de manera progresiva el tono en uno mucho más oscuro.

Brindándole así a la parte final un toque depresivo en el que la sensación de desesperanza es muy marcada y por lo mismo se puede alcanzar una intensidad que parecía complicada de obtener. Logrando un desenlace potente y sorpresivamente emocional con el que se solidifica el mensaje de que el perro siempre será el mejor amigo del hombre bajo cualquier circunstancia.

En el tema de las actuaciones evidentemente las cosas son distintas porque aquí el protagonista es un perro y no se puede analizar lo mismo que con humanos, pero la verdad es que Indy está tan bien dirigido que te encariñas demasiado con este y en todo momento tu nivel de preocupación por lo que le pueda ocurrir es muy alto. Mientras que el papel de los actores humanos es limitado en general.

Y en cuanto a producción es de un presupuesto discreto, pero bien aprovechado: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte cumple, el score no está mal, el trabajo se sonido es impecable, los efectos está bien hechos y la labor de maquillaje resulta poco espectacular.

Opinión final: Good Boy me gustó. Un concepto fresco que tiene sus limitantes, pero que ofrece una experiencia difícil de ignorar.

Ojometro:
****

viernes, 24 de octubre de 2025

Crítica: Night of the Reaper (2025)

Película dirigida por Brandon Christensen (Still/Born, Superhost), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Ryan Christensen. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 19 de septiembre, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Tras el brutal asesinato de una niñera adolescente, la estudiante universitaria Deena (Jessica Clement) regresa a casa durante el fin de semana para terminar en un trabajo de niñera. Aunque cuando el Sheriff local recibe evidencia de que el asesinato pudo no haber sido un hecho aislado las cosas empezarán a volverse siniestras ante el riesgo de que el asesino haya regresado.


Comentarios generales:

A pesar de que Halloween es una festividad de un solo día, lo cierto es que es la fecha que dicta el calendario del cine de terror desde prácticamente el mes de septiembre y por ello es que la abundancia que existe durante dos meses es tan marcada. Algo que sin duda es benéfico para los fans por la cantidad de oferta disponible; sin embargo, para muchas producciones puede ser un gran problema debido a que si no logran destacar durante su faceta promocional lo más probable es que pasen totalmente desapercibidas y ese ha sido el caso con Night of the Reaper.

Una película con la que Christensen no puede ocultar su inspiración en “Halloween”, pero jamás logra replicar la sensación de terror y peligro constante dentro de una historia cuyo tono es uno mucho más ligero al de la mayoría de los slasher actuales. Lo cual sin duda puede hacer que los primeros 30/35 minutos se sientan como una secuencia de acciones un tanto irrelevantes debido a que, más allá del asesinato inicial y un detalle sobre perros muertos, realmente no existe mucho que añada sustancia al misterio detrás del asesino como para que el espectador se involucre de lleno o pueda percibirlo como una amenaza de consideración ante su falta de acción constante.

Situación que tratan de tapar por medio de la investigación del Sheriff, quien es la vía para ir generando dudas con respecto a su identidad y exponer por medio de videos VHS sus actos con la esperanza de que esto agilice un poco las cosas; en especial al momento de hacer sentir que Deena está en verdadero peligro. Aunque en realidad esto no genera un cambio tan radical dado a que todo el segundo acto básicamente se sustenta en nuestra protagonista mirando pasillos oscuros o escuchando sonidos dentro de la casa para tratar de generar pequeños jump scares cuya efectividad caduca muy rápido y gracias a eso el ritmo nunca termina por ser el más agradable ante la sensación de que simplemente están alargando lo más que se pueda la revelación.

Dejando así un panorama poco alentador para una parte final que no parece tener solución, pero de manera sorpresiva se dan una serie de giros que añaden frescura y cambian el panorama de golpe. No como para solucionar todos los problemas previos, más si logran que con esto que el cierre tenga un mayor impacto y le dé sentido a ciertas cuestiones que eran poco claras.

Las actuaciones no son las más espectaculares, aunque Jessica Clement creo que hace un trabajo correcto con un personaje que no le exige demasiado. Mientras que en producción se nota un presupuesto discreto: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte no es la gran cosa, el score resulta agradable, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje simple.

Opinión final: Night of the Reaper está ok. Película cuya parte final la salva de la total intrascendencia.

Ojometro:
***

martes, 21 de octubre de 2025

Crítica: Black Phone 2 (2025)

Secuela dirigida por Scott Derrickson (Sinister, The Black Phone), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a C. Robert Cargill. Se estrenó en cines dentro de México y los Estados Unidos los pasados 16 y 17 de octubre; recaudando hasta la fecha $42 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Cuatro años después de que Finn (Mason Thames) matara a The Grabber, su hermana empieza recibir llamadas dentro de sus sueños por medio del teléfono negro. Obligándola a tener visiones aterradoras de tres niños siendo perseguidos en un campamento conocido como Alpine Lake. 


Comentarios generales:

Cuando empezaron a salir rumores sobre una posible secuela de “The Black Phone” me costó trabajo asimilarlo porque honestamente parecía que esa historia estaba totalmente cerrada, pero en el cine de terror sabemos que eso no importa demasiado y de a poco empecé a tener curiosidad por ver cuál era el plan para darle continuidad. Algo que sin duda podía resultar en cualquier cosa; sin embargo, para nuestra fortuna Black Phone 2 logra ser una secuela por demás funcional que logra tener su propia identidad.

Y es que lo traído por Derrickson es algo muy diferente a la primera entrega y eso ayuda muchísimo a que la historia pueda tomarse ciertas libertades al momento de explotar las visiones de Gwen, así como en poder justificar la presencia de The Grabber tras su muerte. Provocando con esto que el aspecto sobrenatural sea todavía más importante desde un inicio y durante la primera media hora este se pueda combinar con el impacto emocional que tuvo en Finney lo ocurrido cuatro años atrás para mantener siempre un tono un tanto depresivo que conlleva utilizar un ritmo pausado que por momentos resulta frustrante.

Aunque esto en ningún momento afecta de gran manera el visionado debido a que el director sabe perfectamente en qué momentos mostrar situaciones perturbadoras con las cuales se pueda ir subiendo de a poco el nivel de intensidad, sobre todo cuando se trata de establecer que ahora es Gwen la que se encuentra en peligro y los medios por los cuales The Grabber pretende hacerle daño. Algo que ciertamente raya en terrenos muy tipo “A Nightmare on Elm Street”, pero gracias a este nuevo enfoque se logran construir algunas escenas potentes en las que no solo se apuesta por lo visual, sino también en tratar de volver el conflicto todavía más personal por medio de una revelación importante.

Dejándonos así una parte final en la que la sensación de riesgo es muy fuerte ante la ventaja que tiene el asesino y que sirve para darle cierta dosis de espectacularidad a un desenlace en el que, con excepción de algunos detalles que se sienten un poco forzados, siempre maneja un ritmo ágil y un nivel de violencia considerable que ayuda a que el cierre sea convincente y tal vez definitivo.

Las actuaciones no varían demasiado con respecto a lo que vimos en la primera película debido a que Mason Thames (Finney) y Madeleine McGraw (Gwen) mantienen su química fraternal intacta, aunque está última logra destacar un poco más dado a que la historia se centra principalmente en su personaje. Mientras que Ethan Hawke como The Grabber sigue haciendo un trabajo increíble, ya que es sumamente intimidante y logra reflejar muchísima maldad a pesar de que su tiempo en pantalla es mucho menor en esta ocasión.

Y en cuanto a producción, la factura es de primer nivel: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte cumple, el score es un gran complemento, el trabajo de sonido impecable, los efectos son sólidos y la labor de maquillaje es sumamente efectiva.

Opinión final: Black Phone 2 me gustó. Secuela sólida que no está al nivel de la original, pero que ayuda a posicionar a The Grabber en la cultura popular.  

Ojometro:
**** 

viernes, 17 de octubre de 2025

Crítica: Please Don’t Feed the Children (2025)

Película dirigida por Destry Allyn Spielberg y escrita por Paul Bertino. Se estrenó directamente en Tubi dentro de los Estados Unidos el pasado 27 de junio, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Un grupo de huérfanos viaja hacia el sur con la esperanza de tener una nueva vida después de que un virus mortal diezmara a la población adulta del país y culparan a los niños por esparcirlo. Aunque esto los pondrá a merced de una mujer psicótica que oculta un peligroso secreto.  


Comentarios generales:

Tener el apellido de uno de los directores más importantes e influyentes de todos los tiempos seguramente te puede abrir muchas puertas que otros difícilmente podrían alcanzar, pero también es cierto que esto puede llegar a ser un arma de doble filo por distintos motivos. Entre los cuales se encuentran los reflectores que trae consigo dicho vinculo dado a que le da mayor exposición a proyectos que tal vez no tenían aspiraciones tan grandes y sin duda Please Don’t Feed the Children se ha visto afectada por eso.

Ya que lo presentado por Destry Allyn Spielberg es una historia apocalíptica zombie que, salvo por su introducción, realmente no se siente como si fuera una debido a que rápidamente opta por reducir su escala a un grupo de niños con los que de manera muy vaga trata de exponer lo infernal que se ha vuelto su vida gracias a los prejuicios de los adultos. Algo que en teoría no está mal, sin embargo, la manera en la que se desarrolla este tema es demasiado acelerado y prácticamente no existe nada que te haga interesarte demasiado en ellos como para que su situación apremiante genere niveles de tensión altos una vez que llegan a la casa de Clara.

Un personaje que cuando aparece en pantalla asume el control total de las acciones y básicamente la película se empieza a centrar en ella, lo cual significa un cambio tanto en el ritmo como en la propia trama dado a que no solo el tema apocalíptico queda en un plano muy secundario, sino que además ahora el enfoque está más en saber qué diablos es lo que hay detrás de su locura. Siendo esto un aspecto que vuelve muy inconsistente el desarrollo dado a que no saben realmente hacía donde dirigir la atención del espectador, volviendo complicado el poder construir momentos tensos efectivos y con ello básicamente esperar a que sea la parte final la pueda sacar esto adelante.

Sobre todo porque por fin se puede utilizar el tema zombie y eso de manera inmediata proporciona el shock suficiente para que el desenlace tenga un poco más de intensidad. Aunque la verdad tampoco hace mucha diferencia debido a que el desenlace, a pesar de que tiene una carga emocional decente, simplemente te deja con una sensación de indiferencia muy marcada.

En cuanto a las actuaciones, quien se lleva todos los reflectores es Michelle Dockery (Clara) gracias a un personaje que combina de buena manera la locura con la crueldad al momento de lidiar con los niños. Mientras que el elenco “infantil” y Giancarlo Esposito (Fitz) están correctos en lo que cada uno tiene que hacer.

Y del lado de la producción, sin duda es donde se ven sus mayores fortalezas: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte resulta competente, el score cumple, el trabajo de sonido es limpio, los efectos en general son discretos y la labor de maquillaje efectiva.

Opinión final: Please Don’t Feed the Children es decepcionante. Película con alguna que otra cosa interesante que terminará en el olvido.

Ojometro:
**