martes, 29 de octubre de 2019

Crítica: Zombieland: Double Tap (2019)


Secuela dirigida por Ruben Fleischer (Zombieland), cuyo guión fue co-escrito por Dave Callaham, Rhett Reese y Paul Wernick. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 18 de octubre, mientras que en México hizo lo propio el fin de semana pasado. Recaudando hasta la fecha $63.6 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Columbus (Jesse Eisenberg), Tallahassee (Woody Harrelson), Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin) se mudan al corazón de los Estados Unidos mientras enfrentan a un nuevo tipo de zombies, otros sobrevivientes y los constantes dolores de cabeza que significa pertenecer a una familia improvisada.  



Comentarios generales:

La primera Zombieland es una de las historias de éxito más grandes dentro del género en este siglo, ya que una película que no lucía como nada especial se convirtió en una de las mejores comedias de terror que se han hecho y sirvió como plataforma para impulsar al mainstream a nombres como Emma Stone y Jesse Eisenberg, así como en revivir la carrera de alguien como Woody Harrelson. Simplemente parecía un cuento de hadas que difícilmente se volvería a repetir por el estatus de todos de los involucrados, sobre todo después del intento fallido por parte de Amazon de hacer una serie hace algunos años, pero gracias a diversos factores los planetas se alinearon para que pudiéramos tener algo como Double Tap.

Una secuela en la que se puede notar en todo momento que Fleischer y los guionistas entienden perfectamente lo que hacen debido a que, en lugar de querer jugar con el factor nostalgia, mejor deciden no partirse la cabeza y dejar que esto sea una continuación natural de lo ocurrido en la primera entrega con una historia sencilla, pero obviamente mucho más grande en todo sentido. No solo por el evidente incremento del presupuesto, sino que el hecho de que los personajes principales hayan crecido brinda un desarrollo natural que permite al director no ahondar demasiado en lo que pasó durante estos diez años y mejor enfocarse en cómo esas vivezas han hecho evolucionar a esta “familia” que todo lo que hace es totalmente ridículo, aunque en el fondo los lazos son más fuertes de lo que parecen.

Obvio con esto no quiero decir que lo que pasa sea muy profundo o emocional, para nada, ya que una vez que se establece lo básico las cosas adquieren el tono esperado y tanto la acción como el humor no paran. Logrando así que el ritmo sea uno bastante fluido durante un viaje en el que se van añadiendo de manera puntual nuevos elementos que le dan frescura a este peculiar universo como los tipos de zombies o el “Zombie Kill of the Week”, así como locaciones que tienen un significado especial para saber un poco más sobre la obsesión de Tallahassee con Elvis o para proporcionar ciertas referencias.

Aunado esto se encuentra la integración de personajes nuevos que no desentonan y que cumplen con propósitos específicos. Siendo sin duda Madison el que más resalta al ser ella la que proporciona no solo varios de los momentos más cómicos del filme, sino que además con su mera presencia logra que la dinámica del grupo se reinvente de cierta manera al provocar casi siempre conflictos por su torpeza, especialmente con Wichita.

La parte final es la locura que tenía que ser. Aquí simplemente se trata de ver a zombies ser eliminados de distintas maneras y generar la sensación de peligro suficiente para tener un cierre que deje contento a todo mundo.

Las actuaciones siguen siendo geniales con Stone, Harrelson, Breslin y Eisenberg manteniendo la química intacta, mientras que Zoey Deutch (Madison) resulta ser una grandísima adición con un personaje muy bobo que se roba varias escenas. La producción claramente es mucho mayor a la de la primera entrega: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte es genial, el score es agradable, el trabajo de sonido es impecable, los efectos son de gran calidad y la labor de maquillaje es muy buena con los zombies.

* Cuenta con una escena a la mitad de los créditos

Opinión final: Zombieland: Double Tap me hizo reír bastante. Sin duda una de las películas más divertidas de 2019.

Ojometro:
****