miércoles, 16 de septiembre de 2026

Crítica: Wrong Side of the Dead (2026)

Película escrita y dirigida por Mike Stahl (Capps Crossing). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 28 de julio, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cuando una estudiante de ciencias del comportamiento investiga unos asesinatos en Capps Crossing, esta se ve atrapada en una intrincada red de mentiras que rodea al guardabosque local y a su hijo.


Comentarios generales:

Tuvo que pasar aproximadamente una media hora para que me diera cuenta que Wrong Side of the Dead era un tipo de cuasi secuela de una película de 2017 llamada “Capps Crossing”, así que mi enfoque cambió por completo cuando supe esto. Ahora se trataba más que nada en ver si existía alguna clase de mejora con respecto a lo visto hace nueve años atrás, lo cual había sido terrible y que ahora tampoco cambia demasiado.

Y es que lo presentado por Stahl, si bien refleja más madurez de su parte tras la cámara, sigue siendo una propuesta muy blanda al momento de desarrollar una historia que te genere interés por su asesino y eso termina afectando absolutamente todo lo demás. Especialmente durante una primera mitad en la que realmente no ocurre nada destacado dado a que la intención es que el misterio prevalezca y por ello se recurre a un grupo de amigas cuya dinámica es demasiado superficial como para que te genere interés, mientras que por otro lado se trata de darle cierto trasfondo al asesino por medio de un drama familiar poco efectivo.

Ante esto el ritmo sufre, sin embargo, el verdadero problema llega cuando el misterio tan importante que habían tratado de ocultar se vuelve muy obvio y aunque no se tardan tanto en revelarlo e integrarlo de lleno a las acciones, lo cierto es que no tiene ningún tipo de impacto en estas. Obligando así a que lo visto se empiece a recargar mucho más hacía el lado de la violencia y gracias a eso se obtiene un ligero incremento en el nivel de intensidad, pero la falta de creatividad en las muertes, así como la carencia de peso emocional en básicamente todo lo que intentan, hace que las cosas jamás te llamen la atención.

Dejándonos ante una parte final en la que la constante es lo predecible que resulta cada situación, al grado de que eso provoca que el desenlace no solo carezca de sustancia, sino que además deje una enorme sensación de que lo visto durante 90 minutos no llevo a absolutamente nada relevante.    

Las actuaciones son pobres en general y ninguno de los personajes te importa en lo más mínimo durante el visionado. Mientras que en términos de producción tampoco hay mucho que destacar: el trabajo de fotografía es decente, la dirección de arte desangelada, el score no aporta nada interesante, el trabajo de sonido cumple y todo lo referente a efectos/maquillaje es sumamente discreto.

Opinión final: Wrong Side of the Dead es mala. Película que mejora ligeramente a su predecesora, pero tampoco tiene nada que presumir.

Ojometro:
**

viernes, 11 de septiembre de 2026

Crítica: Colony (2026)

Película dirigida por Yeon Sang-ho (Train to Busan), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Choi Kyu-seok. Se estrenó en cines dentro de Corea del Sur durante el mes de mayo, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 de septiembre; recaudando hasta la fecha $51.7 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

La profesora Se Jeong (Jun Ji-hyun) asiste a una conferencia de biotecnología en el edificio de Dongwoo-ri, donde presenciará cómo se desata una catástrofe cuando se libera un virus que muta rápidamente y convierte a todos en zombies con una asombrosa capacidad de adaptación.


Comentarios generales:

Era difícil que Colony no generara expectativas tan altas si tomamos en cuenta que tras la cámara está el responsable de la película de zombies más relevante de los últimos diez años y que además regresaba a este subgénero tras un tiempo de ausencia. Simplemente se trataba de uno esos acontecimientos que causan mucho interés y por lo mismo se esperaba que pudiera repetir lo que hizo con “Train to Busan”, aunque en esta ocasión se ha quedado corto.

Y no es porque lo ofrecido por Yeon Sang-ho no sea bueno, sino más bien su enfoque no es tan tradicional y al tratar de proponer un nuevo tipo de zombies nos topamos con algunas ideas que no terminan por ser tan convincentes.

Sobre todo cuando esta es una historia relativamente simple y durante los primeros 40 minutos la construcción del problema se establece de manera sólida por medio de unos zombies cuyo comportamiento es distinto, pero gracias a ciertas escenas creativas queda muy claro cómo funciona su adaptación y su peculiar manera de comunicarse. Haciendo con esto que los niveles de tensión siempre sean altos y que el propio edificio funcione como una desventaja total para los sobrevivientes ante lo complejo que resulta moverse por dicho lugar.

Hasta aquí lo que vemos funciona muy bien por el ritmo ágil, la claridad del concepto y porque la sensación de peligro siempre está presente; sin embargo, una vez que empiezan a darle más pantalla al villano principal (Seo Yeong Cheol) las cosas toman un rumbo que no encaja del todo con lo que uno estaba viendo debido a que la manera en la que utilizan a los zombies para darle ventaja sobre todos los demás humanos se siente demasiado forzada. Lo cual no evita que la acción se mantenga constante, aunque lo cierto es que existen situaciones en las que hay demasiadas conveniencias de guión para que esta problemática en un espacio contenido pase a ser una amenaza de mayor escala rápidamente.

Algo que hace que la parte final por momentos parezca de otra película, pero eso no significa que sea aburrida o mala. De hecho, logran que el desenlace sea uno caótico que además deja en claro el mensaje de que en muchas ocasiones la ignorancia y soberbia de las autoridades es lo que ocasiona que las tragedias resulten mucho peor.

En el tema de las actuaciones tenemos a una Jun Ji-hyun que hace un buen trabajo como la protagonista, siendo realmente la única que logra darle algo de personalidad a su personaje dentro del grupo de sobrevivientes. Mientras que Koo Kyo-hwan (Seo Yeong Cheol) tampoco está mal como el villano omnipotente carente de emociones.

Y en cuanto a producción hay varias cosas destacadas: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte está bien cuidada, el score es un buen complemento, el trabajo de sonido es espectacular, los efectos son buena calidad y la labor de maquillaje de primer nivel.

Opinión final: Colony me gustó. Película entretenida de zombies que los hará pasar un buen rato.

Ojometro:
****

martes, 8 de septiembre de 2026

Crítica: Ice Cream Man (2026)

Película dirigida por Eli Roth (Hostel, Thanksgiving), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Noah Belson. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el 7 de agosto, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 septiembre; recaudando hasta la fecha $5.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Un idílico pueblo veraniego se sume en el caos cuando un misterioso vendedor de helados sirve dulces refrigerios a los niños con resultados espantosos.


Comentarios generales:

Hay figuras que polarizan dentro del cine de terror, pero en estos momentos creo que ninguna lo hace más que Eli Roth por diversos motivos y eso hace que cada película suya tenga muchos reflectores encima. Simplemente es imposible encontrar un punto medio con estas y eso termina dándole más relevancia a producciones que no aspiraban a tanto, tal como es el caso de Ice Cream Man.

Y es que si bien está lejos de ser la peor película jamás hecha como los fervientes opositores a Roth quieren vender, lo cierto es que tampoco se trata de su trabajo más redondo y mucho se debe a su apuesta para que sea el propio gore lo que sostenga una historia que quiere evocar a aquellas producciones de los 80s y 90s en donde lo absurdo de sus premisas las volvían objetos de culto.

Algo que difícilmente ocurrirá en esta ocasión debido a que el constante shock con las muertes de los adultos se desgasta de manera rápida tras una primera mitad que explota todo lo que puede el salvajismo de los niños y que ciertamente es bastante entretenida por eso, ya que el impacto visual que tienen y el humor negro presentado funciona de buena forma. Además el ritmo es lo suficientemente ágil como para que el espectador pueda sobrellevar una experiencia muy superficial que durante este periodo de tiempo no aspira a nada más que a ser un entretenimiento pasajero.

El problema es que una vez que se tiene que empezar a brindar mayor contexto con respecto a lo que hay detrás del comportamiento de los niños las cosas se estancan y es ahí cuando el director no sabe como corregir el rumbo. Ya que se empiezan a utilizar los mismos recursos sangrientos que van perdiendo su efectividad conforme se repiten durante la segunda mitad de la película, pero sobre todo existe un esfuerzo muy pobre para lograr que el trasfondo del heladero tenga elementos interesantes o al menos un nivel de ridiculez tan exagerado que vuelva hilarantes las acciones y así conseguir que las incoherencias existentes no sean tan marcadas.

Lo cual nos lleva a una parte final que no presenta tanta intensidad, pero al menos vuelve a tener un poco del caos visto al inicio. Y aunque es un tanto predecible, también nos deja un desenlace crudo que encaja con el propósito general del villano.

En el tema de las actuaciones tenemos a un elenco infantil que cumple con cuestiones elementales, pero por momentos puede llegar a fastidiar un poco el humor que manejan (particularmente el personaje de Jared). Mientras que Ari Millen como el heladero no deja nada memorable y por lo mismo su villano resulta un tanto intrascendente.

Y en temas de producción, hay una factura decente para tratarse de un proyecto de bajo presupuesto: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es simple, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos en general están bien hechos y la labor de maquillaje es efectiva.

Opinión final: Ice Cream Man está pasable. Un gorefest sin mucho rumbo que no perdurará en su memoria a largo plazo.

Ojometro:
*** 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Crítica: Corporate Retreat (2026)

Película dirigida por Aaron Fisher, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Kerri Lee Romeo. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de mayo, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 10 de julio.

Sinopsis:

Un grupo de ejecutivos corporativos realizan un retiro de trabajo en el que se enfrentarán a una lucha a muerte cuando este evento recreativo se convierte en un baño de sangre.  


Comentarios generales:

Existen películas con las que me resulta imposible encontrarles el atractivo tras la revelación de su trailer. No es algo tan común, pero pasa de vez en cuando y Corporate Retreat era uno de esos raros casos con los que mis dudas siempre estuvieron ahí y tras el visionado estas han sido completamente validadas.

Y mucho de esto se debe a que, una vez que el concepto central queda establecido, Fisher es incapaz de poder construir una historia que fluya de manera natural y desde muy temprano todo lo que ocurre se siente demasiado automatizado. Provocando que exista poco margen para desarrollar la relación entre un grupo de personajes que no conecta en lo absoluto con el espectador y que una vez iniciadas las pruebas no cuentan con ningún tipo de vínculo profundo como para que estas sean lo intensas que deberían.

Simplemente todo se vuelve monótono y cada nueva prueba apuesta más por el shock momentáneo en lugar de tratar de construir algo con mayor sustancia dado a que, tras la finalización de cada una de estas, básicamente se reinicia todo y no existe ningún tipo de carga emocional que se mantenga. Lo cual se magnifica todavía más cuando hace acto de presencia el personaje excéntrico que está detrás de todo esto y cuya principal meta es extender lo más que se pueda la duración de la película por medio de discursos llamativos que en realidad son bastante huecos y no logran posicionarlo como una gran amenaza, sino más bien como un simple recurso con el que se trata de aparentar que hay un mensaje profundo detrás.

Por todo lo anterior la parte final no presenta nada nuevo y mantiene la misma línea forzada, aunque si existe un incremento en el nivel violencia. Siendo esto lo que ayuda a que el desenlace sea caótico y con las dosis de acción necesarias para que al menos se sienta como algo distinto a todo lo previo.

Las actuaciones no están mal para lo que se pide en esta historia, el problema es que el estancamiento de las acciones no le permite al elenco tener algún tipo de evolución con unos personajes a los que quieres ver morir lo más rápido posible para que esto llegue a su fin.

Y en cuanto a producción, tiene una factura decente: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score es genérico, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son discretos y la labor de maquillaje efectiva.

Opinión final: Corporate Retreat es decepcionante. Película repetitiva que termina quedándose corta en lo que pretende. 

Ojometro:
**

martes, 1 de septiembre de 2026

Crítica: The Voices of Our Mother (2026)

Película escrita y dirigida por Mark O’Brien. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 19 de junio, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cuando la matriarca de la familia cae gravemente enferma, sus cuatro hijos, con quienes no tiene relación, regresan a casa para determinar si padece demencia o si está poseída por fuerzas malignas.


Comentarios generales:

A pesar de tratarse de un subgénero bastante explotado, lo cierto es que las películas sobre posesiones siempre generan interés debido a que no suelen ser de las más complejas y, si están bien hechas, te hacen pasar un buen rato. Digamos que son uno de esos productos confiables para tener listos en cualquier época del año, pero incluso con estos hay que tener cierta noción sobre cómo funcionan y es claro que con The Voices of Our Mother no existía eso.

Ya que en su búsqueda por presentar una compleja y tensa dinámica familiar, O’Brien se olvida por completo de construir una historia que se centre en la posesión para impulsar algo más desgarrador tomando en cuenta los problemas que cargan consigo los hijos. Lo cual probablemente durante los primeros 20 minutos no sea tan notorio dado a que aquí es donde se establecen los frágiles vínculos entre ellos, pero una vez pasado ese lapso básicamente se cae en una secuencia de escenas que no presentan ningún tipo de variación en su estructura y eso hace que rápidamente lo visto se vuelva aburrido.  

Sobre todo porque lo que ocurre con la madre jamás recibe la profundización adecuada y no existe ningún compromiso por convertir su situación en lo más importante ante la obsesión por alargar todo el drama entre hermanos, llevando a que se repitan las mismas discusiones una y otra vez. Siendo esto un problema que evita que se pueda generar la tensión necesaria conforme la posesión va avanzando; en especial cuando llega el momento de ir involucrando elementos esenciales en esta clase de películas y que aquí realmente no tienen ningún tipo de relevancia en la construcción rumbo a la parte final.

Una que en realidad trata de tener un peso emocional elevado; sin embargo, el poco interés mostrado con respecto a la relación madre/hijos no ayuda para que se logre dicho objetivo. Apostándolo todo por un desenlace simplón y carente de impacto que no provoca ningún tipo de sensación positiva y por lo mismo te resulta indiferente.

Las actuaciones no son malas, pero si son bastante planas ante la falta de un buen desarrollo para todos los personajes. Mientras que en producción tenemos algunas cosas decentes: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte no destaca, el score es sólido, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son muy simples y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: The Voices of Our Mother es decepcionante. Película aburrida que no parece entender el subgénero al que pertenece.

Ojometro:
**

viernes, 28 de agosto de 2026

Crítica: Insidious: Out of the Further (2026)

Sexta entrega de la franquicia, la cual fue escrita y dirigida por Jacob Chase (Come Play). Se estrenó en cines dentro de México y los Estados Unidos los pasados 20 y 21 de agosto; recaudando hasta la fecha $66.5 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Gemma (Amelia Eve) es una joven madre que vive en la casa donde creció y descubre que puede viajar al Más Allá. Donde posee la capacidad de traer de vuelta diferentes cosas al mundo real… incluidos los aterradores seres que allí habitan.


Comentarios generales:

Cuando uno piensa que la franquicia de Insidious ha llegado a su fin, está siempre termina regresando ante todo pronóstico. Y es que aunque no se trata de una franquicia tan popular, lo cierto es que sus números en taquilla siempre son respetables y por ello se ha vuelto una apuesta segura cuya fórmula no tiene que cambiar de manera radical con cada entrega para entretener, tal como ocurre con Insidious: Out of the Further.

Ya que lo traído por Jacob Chase se va a lo seguro con esta sexta entrega, pero trata de añadirle algunas cosas nuevas al lore de la franquicia para expandir lo que ya conocemos a base de conceptos relativamente simples.

Esto por medio de una historia cuyo foco de atención ya no es la familia Lambert o el pasado de Elise, sino un nuevo personaje como Gemma y su peculiar habilidad que sirve para generar una dinámica distinta gracias a que el peligro ahora no solo se limita al Más Allá. Lo cual por cuestiones obvias provoca que las cosas tengan que avanzar durante la primera mitad a un ritmo un poco más pausado ante la tarea de presentar a los nuevos personajes, aunque para nuestra buena suerte esto jamás se traduce en momentos aburridos debido a que el director tiene la capacidad de mantener el suspenso de manera constante no solo por medio de los clásicos cambios entre mundos, sino también por la inquietante presencia de otros tres personajes peculiares (los acólitos) que provocan que la sensación de riesgo siempre sea muy marcada.

Siendo estos además la vía de entrada para una nueva amenaza que cae en ciertos clichés, pero que es funcional para el desarrollo. Sin embargo, también es cierto que la manera en la que trata de lograr su objetivo puede resultar un tanto predecible y por lo mismo existen situaciones durante la segunda mitad de la película que no logran tener el impacto que deberían en momentos clave que involucran el pasado de nuestra protagonista.

Algo que no evita que veamos una parte final entretenida en donde se ofrece fanservice sin caer en excesos y un espectáculo tétrico visualmente hablando que explota de manera efectiva lo salvajes que son los espíritus. Logrando así un desenlace con potencia que sabe explotar la habilidad de Gemma y además es satisfactorio a pesar de su simplicidad. 

En el tema de las actuaciones tenemos a una Amelia Eve que hace un buen trabajo como la protagonista debido a que sabe ser consistente al momento de reflejar miedo y desesperación ante una situación que la supera tanto en el mundo de los vivos como el de los muertos. Aunque probablemente quienes más llamen la atención son los tres actores que interpretan a los acólitos, ya que cada que aparecen en pantalla generan incomodidad solo con sonrisas o miradas perdidas.

Y en lo que se refiere a producción, la factura es de primer nivel: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte impecable, el score es un gran complemento, el trabajo de sonido es espectacular, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje está muy bien cuidada.

* Cuenta con una escena a la mitad de los créditos

Opinión final: Insidious: Out of the Further me gustó. Película que mantiene la fórmula distintiva de la franquicia para hacerte pasar un buen rato.

Ojometro:
****

martes, 25 de agosto de 2026

Crítica: Soulm8te (2026)

Película dirigida por Kate Dolan (You Are Not My Mother), quien comparte créditos como co-escritora del guión junto a Rafael Jordan. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 1 de agosto, aunque no hay información sobre si eventualmente saldrá en formato físico.

Sinopsis:

David (David Rysdahl) adquiere una mujer robot con inteligencia artificial de nombre Sara (Lily Sullivan) para poder sobrellevar la pérdida de su esposa recientemente fallecida. Aunque en su intento por crear una pareja sensible y con criterio propio, la termina convirtiendo en su alma gemela mortal.


Comentarios generales:

Honestamente es difícil entender como Blumhouse y Atomic Monster llegaron a la conclusión de que necesitaban crear universo cinematográfico alrededor de M3GAN y más cuando hay pruebas contundentes de que solo un puñado de estos ha logrado funcionar con el público. Era una decisión arriesgada y tras el fracaso de “M3GAN 2.0” dicho universo básicamente murió, dejando a un spin-off como Soulm8te en la peor situación posible y más tras la cancelación de su estreno en cines.

Una decisión que terminas entendiendo cuando ves que lo presentado por Dolan es básicamente lo mismo que vimos en “M3GAN”, pero con ciertos detalles más adultos para poder explotar temas como la depresión o la soledad, así como añadir cierto toque erótico por medio de Sara. Lo cual no se escucha tan mal, sin embargo, la manera en la que se desarrolla la historia es en exceso aburrida durante al menos los primeros 40 o 45 minutos gracias a que cada detalle con respecto a la obsesión progresiva del robot resulta demasiado predecible y básicamente uno puede descifrar sin grandes complicaciones lo que está por venir.

Provocando con esto que se vuelva complejo el poder construir situaciones que generen tensión conforme el nivel peligrosidad se va incrementando y por ende la dinámica se empieza a sentir algo pesada. Aunque hay que decir que una vez que se deja atrás el miedo a la exageración en pantalla las acciones se vuelven un poco más entretenidas debido a todas las ventajas con las que cuenta Sara y que hacen imposible detenerla no solo por su composición mecánica, sino también por la total dependencia a la tecnología por parte de los humanos en su vida diaria.

Algo que sin duda termina influyendo para que la parte final cuente con mayor violencia y gracias a eso veamos más acción que en todo lo ocurrido de manera previa. Llevando a un desenlace que no brillará precisamente por su originalidad, pero resulta coherente para lo que se pretendía antes del desastre que condenó a este universo cinematográfico.

De las actuaciones hay que decir que el elenco en general hace un buen trabajo con lo poco que tienen para construir personajes interesantes. Además Lily Sullivan y David Rysdahl muestran buena química en pantalla.

Y en cuanto a producción, es de una factura competente: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte es sobria, el score no aporta gran cosa, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son simples y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Soulm8te está pasable. Literalmente es “M3GAN” con un robot sexy y menos entretenida. 

Ojometro:
***

miércoles, 19 de agosto de 2026

Crítica: Teenage Sex and Death at Camp Miasma (2026)

Película escrita y dirigida por Jane Schoenbrun (I Saw the TV Glow). Se estrenó en cines tanto dentro de los Estados Unidos como en México los pasados 7 y 13 de agosto; recaudando hasta la fecha 1.5 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Una directora que se encuentra trabajando en una secuela de un antiguo slasher se obsesiona con el poder contar con la “final girl” original de la franquicia, llevando a ambas mujeres a un caos psicológico y sexual.


Comentarios generales:

Uno puede darse cuenta cuando una película será divisiva, sobre todo si resulta evidente que tiene los elementos para lograr que se le clasifique en ciertos círculos con la ridícula etiqueta de “terror elevado”. Por ello es que Teenage Sex and Death at Camp Miasma era una de las películas que más curiosidad me generaba en esta segunda mitad del año debido a que era claro que su apuesta iba dirigida hacía ese camino y honestamente tiene todo para conseguir dicha meta, a pesar de que me ha parecido un producto mediano.

Ya que lo traído por Schoenbrun es al mismo tiempo un slasher, una comedia y una rara historia romántica que trata de exponer la relación que se puede llegar a tener con películas que se consideradan de poca calidad o con aspectos cuestionables bajo los estándares actuales. Lo cual de inicio realmente se maneja de una manera eficiente por medio de esta franquicia ficticia (Camp Miasma) con la que la directora homenajea a varios slasher de los 80s e integra una dosis de humor que funciona dado a que sabe cómo representar las obsesiones de los fans con todo lo que esté involucrado a su película favorita de la infancia, pero sin ridiculizarlos bajo el propósito de sentirse superior.

Lo malo es que una vez pasados los primeros 35/40 minutos las cosas decaen conforme la relación entre Kris y Billy lleva a una serie de sucesos con los que la fluidez se empieza a ver perjudicada ante los constantes saltos que se dan entre géneros mientras se busca mantener un humor que ahora si no es tan efectivo. Obligando a que lo relacionado con la secuela quede un tanto relegado por algunos lapsos mientras se trata de establecer la propia naturaleza de ambas protagonistas, quienes evidentemente reflejan una atracción mutua para que el elemento sexual se encuentre presente; sin embargo, todo lo que rodea sus interacciones carece de la sustancia suficiente como para que dicho vínculo sea más interesante que el propio elemento slasher.

Dejando así una parte final rara en la que la mezcla entre la realidad y la ficción se lleva al extremo para que el asesino tenga cierto protagonismo y con ello exista nuevamente el tono exagerado por medio de algunas muertes que no tienen mucho sentido. Situación que le da intensidad al desenlace, pero no evita que este resulte demasiado absurdo en lo que propone.  

En el tema de las actuaciones es donde tiene su principal fortaleza debido a que Gillian Anderson (Billy) y Hannah Einbinder (Kris) son quienes evitan que película se descarrile por completo gracias a la gran química y la tensión sexual que muestran en pantalla. Mientras que el grupo de secundarios tiene algunos rostros conocidos cuya aparición es poco relevante.

Y en cuanto a la producción, sin duda podemos ver una factura sólida: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score no está mal, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Teenage Sex and Death at Camp Miasma está pasable. Película con algunos chispazos que generará opiniones divididas.

Ojometro:
***

viernes, 14 de agosto de 2026

Crítica: Farm House (2026)

Película dirigida por Frank Palangi, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Andy Scullin. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 7 de julio.

Sinopsis:

Cuidar una casa puede ser relajante, tranquilo y reconfortante, pero el terror llegó para quedarse. Los asesinatos en serie del condado de Warren constituyen uno de los capítulos más desconcertantes y trágicos de la historia criminal reciente de Estados Unidos.


Comentarios generales:

Las películas independientes siempre son un volado, así que realmente nunca me arrepiento de ver alguna producción de este tipo gracias a que sé de antemano a lo que me expongo y por lo general siempre trato de sacar algo bueno de la experiencia. Sin embargo, hay ocasiones en las que esto simplemente me resulta imposible y ese ha sido el caso con Farm House.

Ya que lo que nos trae Palangi son apenas 60 minutos de un sinsentido como pocos. Donde se supone que la base de la historia son unos asesinatos, pero la realidad es que estos no tienen ningún tipo de relevancia en el desarrollo y mejor se opta por ir presentando eventos aleatorios con un pésimo trabajo de edición que solo hace que el ritmo de la película, a pesar de ser tan corta, se sienta extremadamente lento.

Y para empeorar las cosas también se integra a todo esto un investigador con su podcast criminal cuyo único propósito es más que nada ser un pequeño distractor ante lo poco que ocurre con el problema central, tratando de ir añadiendo por medio de este cierto misterio con supuestas pistas que no llevan a nada o jamás son reveladas en su totalidad. Provocando así que la sensación de que estás viendo algo sin rumbo se vuelva mucho más marcada y ante eso realmente lo único que esperas es que llegue la parte final cuanto antes.

La cual tampoco tiene mucho para destacar y solo profundiza el nivel de tortura para el espectador por medio de un desenlace que termina ridiculizando al asesino y jamás trata de brindarle sentido a todo lo ocurrido previamente.   

Las actuaciones son atroces, nadie del elenco parece tener demasiada experiencia frente a la cámara y básicamente es como si estuvieras viendo a alguien filmando a sus amigos que con mucho trabajo se aprendieron los diálogos.

Y en lo que se refiere a la producción, también tenemos algo muy muy pobre: el trabajo de fotografía es un desastre, el score inexistente, el trabajo de sonido es tal vez lo más estable y todo lo relacionado a efectos/maquillaje es prácticamente imperceptible.

* Cuenta con una escena post créditos

Opinión final: Farm House es terrible. De esas películas con las que es difícil entender cómo pudo obtener algún tipo de distribución.

Ojometro:
*

martes, 11 de agosto de 2026

Crítica: Frankie, Maniac Woman (2026)

Película dirigida por Pierre Tsigaridis (Traumatika), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Dina Silva. Se estrenó de manera limitada en cines dentro de los Estados Unidos a mediados de abril, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 14 de julio.

Sinopsis:

Frankie Ramírez (Dina Silva) es una aspirante a cantante en Los Angeles que tiene que enfrentar traumas infantiles, misoginia y discriminación por su peso dentro de la industria musical… hasta que explota de la manera más violenta posible.


Comentarios generales:

Si uno veía el material promocional de Frankie, Maniac Woman lo primero que asumías es que se trataba de otro homenaje a “The Texas Chainsaw Massacre”; en especial por el diseño de la máscara que usa la asesina. Y en cierto modo esto es cierto, pero también se trata de una película que intenta proponer algo más sin que logre su cometido a la perfección.

Y es que lo presentado por Tsigaridis antes que nada es un slasher y así lo hace ver desde un inicio; sin embargo, también desde el primer acto establece que está será una historia que tratará de profundizar sobre otros temas como la misoginia y los prejuicios en la industria musical por medio de una protagonista que te provocará de todo, menos indiferencia. En especial porque es el propio personaje de Frankie quien proporciona el humor que vuelve divertido el ver como poco a poco se va quebrando mentalmente y su respuesta a todos sus problemas siempre termina llevándola a ser sumamente violenta.

Lo cual origina varias situaciones en las que tiene que luchar con sus fantasmas internos y por medio de eso se va añadiendo contexto a lo que hay detrás de su peculiar comportamiento, logrando así que las cosas fluyan de manera ágil mientras la sangre no deja de ser constante en pantalla. El problema es que una vez llegado cierto punto se empiezan a notar dudas sobre a dónde llevar la historia y esto hace que se tomen algunas decisiones cuestionables que trasladan las acciones a un lugar que se siente totalmente ajeno a lo visto previamente y poco a poco la dinámica se torna aburrida debido a tratan de extender demasiado el tema del body shaming.

Provocando así que la parte final en general sea bastante mala. Obvio cuenta con sus muertes como cualquier slasher, pero la manera en la que quieren corregir los errores no es la mejor y eso hace que el desenlace resulte carente de intensidad e incluso dejan parado al personaje de Frankie como uno totalmente desechable.

En el tema de las actuaciones todo recae en Dina Silva y eso condiciona qué tanto pueda o no gustar la película porque sin duda tiene el carisma suficiente como para cargar con un personaje que presenta varios matices antes de llegar a la locura total, pero también por algunos lapsos pierde el rumbo con expresiones dignas de los Looney Tunes que te hacen desconectarte por completo de lo que se quiere contar.

Y en cuanto a producción, se nota el presupuesto discreto que tuvo: el trabajo de fotografía no está mal, la dirección de arte es simple, cuenta con un buen score, el trabajo de sonido tiene altibajos, los efectos prácticos son efectivos y la labor de maquillaje cumple. 

Opinión final: Frankie, Maniac Woman está pasable. Slasher cómico medio caótico en la que hay cosas que funcionan y otras tantas que no.

Ojometro:
***

viernes, 7 de agosto de 2026

Crítica: Speed Demon (2026)

Película dirigida por Jon Keeyes (Doom Room), cuyo guion fue escrito por Domenico Salvaggio. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 31 de mayo, mientras que su salida en formato físico está confirmada para el próximo 16 de octubre.

Sinopsis:

A bordo de un tren de alta velocidad, una monja que ha perdido la fe debe realizar su primer exorcismo a un pasajero poseído empeñado en provocar un brutal accidente.


Comentarios generales:

He visto una enorme cantidad de películas sobre exorcismos, pero jamás había visto una ambientada dentro de un tren y gracias a eso fue que Speed Demon captó mi atención. Simplemente era una premisa demasiado absurda como para dejarla pasar e incluso había cierta esperanza de encontrarme con algo divertido; sin embargo, ese no ha sido el caso.

Y en gran parte se debe a que lo presentado por Keeyes es un conjunto de ideas recicladas a las que se les trata de integrar una historia de redención cuyo desarrollo es tan ridículamente superficial que en ningún momento le ofrece al espectador la oportunidad de empatizar de lleno con la Hermana Lu. Quien durante toda la primera mitad se ve envuelta en una serie de conversaciones huecas con personajes secundarios a los que insertan en este problema de las maneras más forzadas posibles y la mayoría de estos tienen personalidades totalmente exageradas, lo cual hace que todo el tono oscuro que se supone debe predominar jamás logre establecerse de manera convincente.

Algo que en general no cambia demasiado una vez entrada la segunda mitad y conforme van avanzando los minutos las acciones toman un camino más cargado hacia una película de acción en la que el escenario favorece a que el demonio por lo menos pueda sentirse como una amenaza de consideración ante las ventajas que le ofrece dicho entorno. Logrando con esto cierto dinamismo que ayuda a disimular los problemas en la construcción del conflicto con nuestra protagonista, pero también hace que cada situación de impacto se sienta acelerada y por lo mismo estas carezcan del peso necesario como para que te importe lo que ocurre.

Dejando así una parte final que maneja un nivel de intensidad ligeramente más elevado para tratar que el exorcismo sea potente, aunque la realidad es que nada funciona como debería y el desenlace resulta demasiado intrascendente.

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Katie Cassidy (Hermana Lu) acartonada a la que le cuesta bastante trabajo sobrellevar a un personaje con cierta dualidad y a un William H. Macy (Padre Novak) cuya aparición es meramente anecdótica. Mientras que el resto del elenco parece sacado de alguna película del Hallmark Channel.

Y en lo que se refiere a la producción, tampoco hay muchas cosas para destacar: el trabajo de fotografía es decente, la dirección de arte cumple, el score no resalta, el trabajo de sonido está ok, los efectos parecen de película de TV y la labor de maquillaje es simple.

Opinión final: Speed Demon es mediocre. Película del montón sobre exorcismos que terminará perdiéndose en la intrascendencia.

Ojometro:
**

martes, 4 de agosto de 2026

Crítica: Summerween (2026)

Película escrita y dirigida por Ryan Ebert. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 26 de junio, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Durante Summerween, un antiguo payaso de circo escapa de un hospital psiquiátrico para regresar a su mansión abandonada y cazar a los adolescentes que se encuentran de fiesta en el lugar.


Comentarios generales:

Si no fuera por su peculiar titulo, la verdad es que hubiera dejado pasar Summerween dado a que con solo ver su trailer uno podía asumir que sería algo de pobre calidad. Sin embargo, mi debilidad por los slasher hace que siempre termine brindándoles una oportunidad y en esta ocasión fue algo que jugó totalmente en mi contra.

Y es que lo traído por Ebert es uno de esos casos en los que su idea en si no es tan mala como parece, ya que el trasladar un evento como Halloween al verano podía llevar a algo entretenido, pero no tiene que pasar demasiado tiempo para que uno se dé cuenta que en realidad no hay ningún tipo de intención de explotar ese detalle. Ya que estamos ante un slasher simplón en el que durante la primera media hora no ocurre nada particularmente interesante y lo que vemos es más que nada una combinación bastante obvia de otras dos películas para tratar de darle algo de personalidad al asesino.

Uno que hasta cierto punto logra ser llamativo gracias a su peculiar sonrisa, pero nada de lo diseñado para proporcionarle impacto a sus acciones funciona de manera efectiva. Limitando todo a una serie de muertes durante el segundo acto que tienen un grado de efectividad muy bajo gracias a que con ninguna se toman su tiempo para construir algo de tensión y por lo consiguiente nunca existe esa sensación de peligro extremo por parte de las víctimas que al menos logre magnificar la locura del payaso o hacer que su conflicto con la policía pueda tener un desarrollo más sólido tomando en cuenta que, en teoría, esto es la motivación central de la matanza.  

Simplemente todo acurre en fast track y aunque durante la parte final se trata de cambiar un poco la dinámica, la verdad es que nada termina por funcionar. Dejando con esto un desenlace demasiado predecible y blando con el que se abre la puerta a una potencial secuela.

De las actuaciones hay que decir que en general son mediocres, aunque Clint Morrison como el payaso hace lo que puede a base de expresiones faciales al considerar que no tiene diálogos. Mientras que en producción se nota el presupuesto discreto: el trabajo de fotografía es pobre, la dirección de arte muy simple, el score es genérico, el trabajo de sonido no es el mejor, los efectos son básicos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Summerween es mala. Slasher del montón del que se olvidarán al día siguiente.

Ojometro:
**

viernes, 24 de julio de 2026

Crítica: Blood Witch (2026)

Película escrita y dirigida por Chris Shane Sanders. Se estrenó el pasado 17 de abril en formato digital y VOD dentro del Reino Unido, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Siglos después de haber sido asesinadas por brujería, una madre y sus hijas resucitan buscando venganza contra los descendientes de los responsables. Obligando a que dos periodistas sean enviados a investigar las misteriosas desapariciones de varios lugareños.


Comentarios generales:

Las producciones de bajo presupuesto británicas son probablemente las que peor reputación tienen actualmente y no porque en otros lados no se hagan películas igual de malas, sino porque la capacidad de producir tantas en tan poco tiempo les ha brindado mayor exposición. Volviéndolas así una opción para ver mientras existen ciertos huecos en el calendario, aunque eso signifique tener que sufrir las brutales consecuencias.

Y es que con Blood Witch no mentiría si digo que Chris Shane Sanders nos ha traído la que podría ser la peor película de este 2026 gracias a que es incapaz de sobrellevar una historia de brujas que gira alrededor de una premisa sumamente simple. Optando por combinarla con un intento de investigación que a todas luces no sabía cómo integrarla de forma efectiva y básicamente esta se vuelve el principal obstáculo para que se tenga algo fluidez por todo lo que trae consigo el involucramiento de los periodistas desde un escenario totalmente ajeno que tiene su propia dinámica llena de incoherencias.

Simplemente nada avanza de manera sostenida y los pocos intentos que existen para darle más peso al tema de las brujas rápidamente se vuelven obsoletos ante la obsesión existente por integrar problemas externos (la revista) que no aportan absolutamente nada al desarrollo. Provocando con esto que las cosas se vuelvan muy aburridas rápidamente y con ello también se recurra a situaciones forzadas cuyo única meta es tratar de proporcionar algunas escenas de mayor intensidad que establezcan el peligro que representa la amenaza por medio de cierto salvajismo que generará más risas que impacto ante su pobre ejecución.

Por todo lo anterior se llega a una parte final demasiado endeble en la que tratan que resulte entretenida por lo absurda que es, pero ni así logran algo decente. En especial porque el desenlace termina sintiéndose hueco y exageradamente conveniente.

Las actuaciones son terribles, algunas más que otras pero realmente nadie se salva. Mientras que del lado de la producción tampoco hay mucho que presumir: el trabajo de fotografía no es el mejor, la dirección de arte es insípida, el score no aporta gran cosa, el trabajo de sonido es pobre, los efectos son arcaicos y la labor de maquillaje cumple con el mínimo necesario.

Opinión final: Blood Witch es muy mala. Película sin pies ni cabeza que es mejor evitar.

Ojometro:
*

martes, 21 de julio de 2026

Crítica: Marama (2026)

Película neozelandesa escrita y dirigida por Taratoa Stappard. Se estrenó en cines dentro de Nueva Zelanda durante el mes de febrero, mientras que su salida en VOD dentro de los Estados Unidos se dio el pasado 25 de mayo.

Sinopsis:

Tras recibir una carta de un misterioso desconocido que afirma tener información sobre sus padres, la huérfana Mary Stevens (Ariana Osborne) viaja a Inglaterra para averiguar más sobre su familia.


Comentarios generales:

El cine de terror procedente de Oceanía tiene una reputación de ser muy salvaje y gore, así que es raro cuando alguna película de aquellos rumbos no sigue dicha tendencia. Lo cual no es precisamente algo malo debido a que así se diversifica la industria y se le brinda oportunidad a los fans de conocer otro tipo de historias, aunque dudo que Marama sea la opción más atractiva que puedan encontrar.

Ya que lo presentado por Stappard, si bien califica como terror sobrenatural, la verdad se inclina más hacia un drama gótico en el que gran parte de la historia se centra de manera predominante en el aspecto emocional de nuestra protagonista para que no se caiga en los convencionalismos esperados. Haciendo con esto que los primeros 25/30 minutos tengan una carga étnica muy fuerte por medio de la exposición de la cultura maorí y en base a eso ir desarrollando bajo un tono depresivo un misterio que pareciera ser mucho más complejo de lo que realmente es.

El problema es que una vez llegamos a la mitad de la película el ritmo empieza a volverse cansino gracias a que se estiran situaciones de manera innecesaria y, sobre todo, vemos una constante repetición de sucesos que no añaden nada relevante. Apostando a que sea la propia atmósfera oscura o los simbolismos presentados los que puedan distraer un poco al espectador ante ciertos cambios bruscos de dirección que provocan inestabilidad y privan de una anticipación mucho más potente a la eventual venganza de Mary.

Algo que para nuestra buena suerte se logra corregir durante una parte final que va directo al grano y no especula en lo absoluto al momento de exponer la brutalidad de las cosas. Estableciendo firmemente la maldad que representa el hombre blanco dentro todo esto y logrando que el desenlace tenga el impacto suficiente como para dejar la sensación de justicia cruda que exigía la tragedia mostrada.

De las actuaciones hay que decir que Ariana Osborne está correcta con un papel que la suele limitar en varios de los momentos más relevantes al no dejarla explotar como se debe. Mientras que Erroll Shand (Jack Fenton) deja una grata impresión con un personaje extravagante que se come la pantalla en los pocos minutos en los que aparece.

Y en lo referente a la producción, sin duda es donde la película tiene sus principales fortalezas: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte sólida, el score es un buen complemento, el trabajo de sonido cumple, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje resulta efectiva. 

Opinión final: Marama está ok. Película que puede gustar o aburrir dependiendo de que tan bien te adaptes a su ritmo.

Ojometro:
***  

viernes, 17 de julio de 2026

Crítica: Black Box (2026)

Película dirigida por Steve Quale (Final Destination 5), cuyo guion fue co-escrito por Stephen Susco. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 7 de julio, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

El vuelo 298 de Vero Airlines de Seattle a Nueva Orleans se ve envuelto en un misterio supernatural que nadie quiere que salga a la luz… hasta ahora.


Comentarios generales:

Las películas que se desarrollan dentro de aviones no son algo nuevo, siempre han estado ahí, pero curiosamente nunca han sido algo tan explotado en el cine de terror debido a que dicho entorno trae consigo varias limitantes. Sin embargo, ante dichos obstáculos esta clase de producciones terminan apostando por ideas que pueden rayar en lo absurdo y Black Box es uno de esos casos.

Ya que lo traído por Quale definitivamente cae en un terreno un tanto extravagante sin que eso termine volviéndose perjudicial, sobre todo porque tiene la capacidad para mantener las dudas con respecto a lo que verdaderamente ocurre dentro del avión. Haciéndonos suponer durante el primer acto que se trata de algún tipo de historia que girará alrededor de un virus zombie y construyendo mucho de lo que ocurre bajo una dinámica habitual en esta clase de temáticas, lo cual ciertamente hace que la primera media hora no sea la más interesante porque ante las limitaciones del escenario existe algo de repetitividad temprana.

Siendo realmente hasta el segundo acto cuando las cosas empiezan a adquirir un poco más de agilidad y mucho de eso se debe a que es aquí cuando se da el paso hacia lo extravagante previamente mencionado para que el caos sea el que dicte el camino de una problemática en la que los protagonistas se encuentran en total desventaja. Proporcionando así situaciones de riesgo que en su mayoría son efectivas al momento de posicionar a la amenaza como una lo suficientemente agresiva y con ello generar una sensación de desesperanza muy marcada, incluso cuando pareciera que las cosas pueden irse por un camino mucho más “feliz”.

Ante eso nos quedamos con una parte final en la que se hace un esfuerzo para que no resulte tan predecible y en cierta medida cumplen dicho objetivo. Aunque jamás se logran alcanzar los niveles de intensidad suficientes que hagan del cierre uno mucho más potente considerando las consecuencias que tienen los sucesos presentados. 

En lo que respecta a las actuaciones no hay mucho que decir, todas son cumplidoras y hasta ahí. Mientras que en producción tampoco tiene demasiado para destacar: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score es genérico, el trabajo de sonido está ok y todo lo referente a efectos/maquillaje es simple.

Opinión final: Black Box está ok. Película con algunas cosas interesantes para ver un día que no tengan mucho que hacer.

Ojometro:
***

martes, 14 de julio de 2026

Crítica: Evil Dead Burn (2026)

Película dirigida por Sébastien Vanicek (Infested), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Florent Bernard. Se estrenó en cines tanto en México como en los Estados Unidos los pasados 9 y 10 de julio; recaudando hasta la fecha $25 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tras la muerte de su esposo, Alice (Souheila Yacoub) busca consuelo con la devastada familia de este. Aunque a medida que uno por uno se transforman en salvajes muertos vivientes descubrirá que los votos que hizo en vida perduran incluso después de la muerte.   


Comentarios generales:

Evil Dead debe de ser una de las franquicias que goza de mejor salud en toda la industria a pesar de sus 45 años de existencia y mucho de eso se debe a que han sabido mantener los proyectos relacionados a esta no solo con un alto nivel de calidad, sino también lo suficientemente espaciados para que no sufra del desgaste típico del cine de terror. Por ello es que Evil Dead Burn era un caso un tanto atípico considerando que salió apenas tres años después de la fantástica “Evil Dead Rise” y eso generaba ciertas dudas, las cuales desaparecieron totalmente tras terminarla de ver.

Y es que resulta evidente que Vanicek se propuso crear la entrega más brutal de la franquicia y eso lo logra con creces, pero para conseguirlo no se adentra tan a fondo en la propia mitología que rodea al Necronomicon y solo utiliza algunas conexiones básicas con otras entregas para establecer el problema central. Brindando así tiempo más que suficiente para construir una reunión familiar en donde se exponen cuestiones como el duelo, la desconfianza y el abuso parental con el propósito de generar un tono depresivo antes de que todo se vuelva un auténtico infierno.

Ya que una vez que la violencia y el salvajismo toman el control de las acciones no existe mucho espacio para desarrollar a profundidad otras cuestiones, lo cual no representa problema alguno debido a que cada muerte (o posesión) logra generar un impacto considerable ante lo gráficas que resultan y porque esto también provoca que el ritmo sea frenético en todo momento. Incrementando de manera progresiva el nivel de intensidad para que se sienta una sensación de peligro extrema no solo por lo que representan los propios Deadites, sino porque además la locación hace que cada situación de riesgo se magnifique ante el poco margen maniobra que tiene Alice para enfrentarlos.

Llevando así a una parte final que tal vez sea la que más polémica pudiera generar entre los puristas debido a que se sale un poco de la toda la dinámica previa, pero curiosamente es la que explota más la cuestión planteada en el titulo. Optando por un desenlace potente que, sin ser tan visualmente espectacular, concluye de manera competente las cosas.  

En el tema de las actuaciones diría que es la primera ocasión en la que no hay un protagónico tan fuerte como en ocasiones anteriores, aunque Souheila Yacoub no lo hace mal. Sin embargo, la verdadera fortaleza de la película recae en su conjunto de secundarios porque realmente todos cumplen a la perfección con sus roles de Deadites y gracias a eso la sensación de peligro jamás disminuye.

Y en cuanto a producción, sin duda nos topamos con una gran factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score es estupendo, el trabajo de sonido limpio, los efectos son de gran calidad y la labor de maquillaje de primer nivel.

* Cuenta con dos escenas post-créditos

Opinión final: Evil Dead Burn me gustó bastante. Película que lleva a la franquicia a nuevos niveles de brutalidad de manera por demás entretenida.  

Ojometro:
*****

viernes, 10 de julio de 2026

Crítica: Capture (2026)

Película escrita y dirigida por Bruce Wemple (Island Escape). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 15 de marzo, aunque no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Después de heredar misteriosamente la casa de sus padres, una huérfana de toda la vida encuentra una videocámara y una colección de cintas de vídeo que contienen los espeluznantes secretos del pasado de su familia biológica.


Comentarios generales:

Salvo por un puñado de imágenes promocionales que recuerdo haber visto hace un tiempo atrás, la verdad es que no sabía mucho sobre Capture. Así que se trataba de uno más de esos casos en los que el no tener ninguna clase de expectativa al respecto iba a jugar un factor importante, sobre todo tratándose de una producción pequeña y al final eso influyó para que pudiera disfrutar el visionado.

Ya que lo traído por Wemple es una historia diseñada para explotar hasta su último acto y por lo consiguiente mucho de lo que ocurre previamente no cuenta con demasiadas cosas que puedan emocionar al espectador; en especial durante su primera media hora. La cual se centra por cuestiones obvias en tratar de establecer los misterios que rodean a la familia de Abby mientras ella lidia en soledad con la complejidad de una situacion así, pero la realidad es que la manera de presentar todo esto carece de imaginación y solo provoca que se entre en una dinámica demasiado pasiva de la que resulta difícil salir.

Y es que una vez que llegamos al segundo acto el avance es notablemente cansino y todo el manejo del aspecto sobrenatural tiene algunas inconsistencias que son difíciles de ignorar. Aunque también es cierto que conforme van pasando los minutos se empieza a generar una atmósfera oscura que de a poco ayuda a que se puedan construir algunas escenas interesantes con las que se expone de mejor forma a la amenaza y así ir incrementando el nivel de tensión sin caer en cosas tan extremas que desentonen con el enfoque un tanto minimalista manejado hasta ese momento.

Dejando todo preparado para que sea la parte final la que termine por solidificar un misterio que no es precisamente complejo, pero tampoco tan predecible. Y así combinar de manera competente lo sobrenatural con lo terrenal para tener un desenlace intenso que resulta funcional.

En el tema de las actuaciones quien se lleva todos los reflectores es Kaitlyn Lunardi (Abby) y en general no lo hace mal. Sobre todo si tomamos en cuenta que la mayoría del grupo de secundarios tiene pocos minutos en pantalla y la carga de emociones recae totalmente en ella. 

Y en lo que se refiere a producción, sin duda se trata de un presupuesto discreto: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte no destaca, el score es genérico, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son sencillos y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Capture está ok. Película simple cuyo último acto la salva de la irrelevancia.

Ojometro:
***

martes, 7 de julio de 2026

Crítica: Dolly (2026)

Película dirigida por Rod Blackhurst, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Brandon Weavil. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos durante el mes de marzo, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Un tranquilo paseo por la montaña se vuelve fatal cuando una pareja se adentra al terreno sagrado de una figura enmascarada llamada Dolly. Quien captura a la novia y la obliga a vivir como su bebé.


Comentarios generales:

La verdad es que cuando uno veía el trailer de Dolly realmente no se encontraba frente a nada que destacara de sobremanera, salvo por el hecho de que la película estaba filmada en 16mm. Un detalle que de inicio no me parecía tan relevante, pero al que empecé a encontrarle su encanto conforme fueron pasando los meses y gracias a ello pude a aceptar a que se trataba de algo fundamental para hacerla resaltar un poco más de otros slashers genéricos.

Ya que lo presentado por Blackhurst no rehúye a su esencia cruda y violenta en ningún punto, aceptando que se trata de una historia que apenas se sostiene con alfileres utilizando lo más elemental del subgénero con el único propósito de crear a una asesina llamativa y para ello ese look vetusto proporcionado por los 16mm es importante. Brindándole así un toque serie b desde un primer acto que no tarda demasiado tiempo en establecer la dinámica predominante con Dolly sin tener que quemar de inmediato todo el factor shock.

Lo malo es que una vez que las acciones se trasladan a la casa de nuestra asesina las cosas se vuelven un tanto pesadas, al grado de que los momentos donde demuestra su lado “maternal” jamás tienen un efecto importante porque la mayoría de las veces no llevan a nada relevante con respecto a su pasado o a los motivos detrás de su comportamiento. Esperando a que la propia extravagancia de los hechos sea lo suficientemente llamativa como para soportar varios minutos en los que existe cierta repetitividad y tampoco hay muchas muertes en pantalla que aporten gran impacto.

Algo que afortunadamente para la parte final cambia un poco debido a que el incremento de violencia o sangre se vuelve más perceptible. Situación que no es que convierta esto en un gorefest, pero la verdad si ayuda para que el desenlace sea más intenso.

En lo que se refiere a las actuaciones hay poco que destacar. Max Lindsey como Dolly no tiene diálogos pero su presencia si es imponente, mientras que Fabianne Therese (Macy) como su contraparte realmente no logra conectar de manera tan profunda con el espectador como para que su situación te agobie de manera importante. 

Y en cuanto a producción, sin duda se ve un buen aprovechamiento del limitado presupuesto: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte aceptable, el score no está mal (a pesar de que no es muy variado), el trabajo de sonido es limpio, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es cumplidora.

* Tiene una escena post-créditos

Opinión final: Dolly está pasable. Slasher con toque serie b que sirve para ver un día que no tengan otra cosa más que hacer.

Ojometro:
*** 

martes, 30 de junio de 2026

Crítica: The Whistler (2026)

Película dirigida por Diego Velasco, quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Esteban Orozco, Carolina Paiz y Nacho Palacios. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 17 de abril, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Tras la pérdida de su hija, Nicole (Diane Guerrero) y Sebastián (Juan Pablo Raba) se hacen con la propiedad de una aislada finca en Venezuela, sin saber de las fuerzas oscuras a las que están a punto de enfrentarse.


Comentarios generales:

Siempre me resulta interesante conocer leyendas de otros países por medio del cine dado a que es una vía eficiente para empezar a investigar más al respecto, así que cuando supe que habría una película que se inspiraba en una leyenda colombiana/venezolana rápidamente mi interés se disparó. Convirtiendo a The Wistler en una propuesta de la que tenía bastantes esperanzas, pero que al final ha terminado siendo una decepción.

Y no tanto por la leyenda en sí, sino porque lo traído por Velasco jamás se compromete de lleno con esta al momento de contar una historia que por grandes lapsos la deja en un plano relativamente secundario en su búsqueda por darle mayor peso a otros temas como el duelo o los prejuicios entre clases sociales, lo cual provoca que la primera mitad de la película sea bastante pesada ante el avance semi lento de las acciones. Obligando con esto a que mucho de lo que ocurre se sustente en la generación de una atmósfera solitaria que magnifique el aislamiento que se vive en la finca y así convertirla en el escenario ideal para que una amenaza como la de “El Silbón” (The Whistler) pueda sobresalir incluso teniendo tan poca presencia en pantalla.

Ya que cuando uno piensa que esta tendrá más relevancia mejor se opta por profundizar en el trauma de Nicole, pero nada de lo que presentan cuenta con la suficiente sustancia como para que su descabellado propósito te provoque gran interés. Todo mientras de manera alterna se va construyendo un conflicto con el que se trata de proporcionar algunas escenas de impacto que tienen algo de efectividad; sin embargo, al estar tan separadas unas de otras realmente no logran incrementar de manera importante la intensidad de las acciones rumbo a la parte final.

Una que presenta un poco más de dinamismo y además, gracias al trabajo de fotografía, deja algunos visuales atractivos. Aunque lamentablemente no se atreven a irse por algo más extremo y como consecuencia el desenlace es demasiado blando ante la falta de carga emocional.

En cuanto a las actuaciones tenemos a una Diane Guerrero que hace un trabajo aceptable considerando que realmente no tiene un personaje que le exija demasiado y solo se dedica a sobrellevar las cosas. Mientras que el resto del elenco no tiene suficientes escenas de gran importancia como para que destaquen.

Y en lo que se refiere a la producción, sin duda es donde tiene sus principales fortalezas: el trabajo de fotografía es estupendo, la dirección de arte cumple, el score resulta agradable, el trabajo de sonido está bien cuidado, los efectos son simples y la labor de maquillaje efectiva.

Opinión final: The Whistler es decepcionante. Película con potencial que se termina perdiendo en su falta de ambición.

Ojometro:
**

martes, 23 de junio de 2026

Crítica: Faces of Death (2026)

Película dirigida por Daniel Goldhaber (Cam), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Isa Mazzei. Se estrenó de manera limitad en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de abril, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 12 de mayo.

Sinopsis:

Margot Romero (Barbie Ferreira) es una moderadora de contenido de un sitio web que se cruza con una serie de violentos videos que replican las escenas de muertes de la película de culto “Faces of Death”.


Comentarios generales:

La película original de 1978 dirigida por John Alan Schwartz es uno de esos casos en los que el contexto influyó mucho para que hiciera el suficiente ruido y así, con el tiempo, convertirse en una película de culto por su contenido explicito. Fue un fenómeno de su época, pero los tiempos cambian y lo que podía impactar a las personas hace casi cincuenta años atrás hoy no tiene el mismo efecto y eso ponía en una situación compleja a esta nueva Faces of Death, cuya fórmula tuvo que ser modificada para poder adecuarse a la época actual.

Ya que lo traído por Goldhaber si tiene una historia como tal y no apuesta únicamente por el morbo, lo cual inmediatamente hace que las cosas se sientan un tanto extrañas si has visto alguna de las entregas previas, pero al mismo tiempo te genera curiosidad por saber cómo manejarán esta nueva etapa de la franquicia.

Siendo la obsesión por la atención en redes sociales y la desensibilización de la propia sociedad el punto central de todo esto para poder establecer ciertos cuestionamientos morales por parte de nuestra protagonista, quien es el único personaje con conciencia sobre lo que ocurre y en base a eso se va construyendo un eventual choque con un asesino que de inicio es muy metódico para elegir a sus víctimas y por ello la primera mitad de la película no cuenta con nada particularmente impactante más allá de unos videos que replican las escenas de muertes de la “Faces of Death” de una manera poco eficiente.

Ante esto mucho de lo que ocurre se siente sin ninguna clase de chispa y además todo se vuelve en extremo predecible, al grado de que los contados momentos que existen para añadir dinamismo terminan siendo totalmente irrelevantes y mucho de eso se debe a que el director se muestra renuente a exponer violencia gráfica en pantalla. Quitándole así el impacto a una serie de situaciones pensadas para eso; en especial cuando llega el momento de elevar a nuestro asesino a algo más que un simple imitador.

Llevándonos así frente a una parte final en la que una serie de decisiones demasiado estúpidas por parte de Margot hacen que uno jamás se pueda meter de lleno al conflicto principal y cuando quieren elevar el nivel de intensidad durante el desenlace ya es demasiado tarde. Dejando con ello una sensación de vació considerable a pesar del incremento en la violencia y sangre.   

En lo que se refiere a las actuaciones tenemos a una Barbie Ferreira que nunca te termina de convencer debido a que maneja las mismas expresiones y rangos emocionales todo el tiempo. Mientras que Dacre Montgomery (Arthur Spevak) logra hacer de su villano uno interesante al combinar frialdad y locura de forma balanceada.

Y en cuanto a producción tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score no es nada del otro mundo, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje es discreta.

Opinión final: Faces of Death es decepcionante. Película sin grandes virtudes que caerá rápidamente en el olvido.

Ojometro:
**