viernes, 24 de abril de 2026

Crítica: Trash (2026)

Película escrita y dirigida por Tommy Wirkola (Dead Snow). Se estrenó directamente en Netflix a nivel mundial el pasado 10 de abril.

Sinopsis:

Cuando un huracán de categoría 5 arrasa una ciudad costera, la tormenta trae consigo devastación, caos y algo mucho más aterrador: tiburones hambrientos.


Comentarios generales:

Las películas sobre tiburones son algo infaltable año tras año en el cine de terror y de manera progresiva se han vuelto uno de los pocos productos con los cuales se suele aceptar prácticamente cualquier idea si se cumplen ciertos requisitos en pantalla. Algo que con Trash se notaba que se tenía totalmente cubierto, aunque da la impresión de que se podía haber logrado un resultado mucho más interesante del que se tiene.

Y es que si bien Wirkola nos ofrece una historia totalmente funcional para entretener, la verdad pareciera que se vio limitado en varias cosas por el estudio y por ello hay menos violencia de la que uno esperaría. Sobre todo durante un primer acto que se centra más que nada en el desastre natural para poder establecer ciertos aspectos de los personajes principales, quienes en su mayoría terminan en medio del peligro básicamente por decisiones absurdas y cuya forma de lidiar con la inundación vuelve complicado el poder sentir empatía por ellos; aunque desde el aspecto meramente técnico/visual el acontecimiento en si está bien construido como para que esto no te aburra.

Manteniendo siempre un ritmo relativamente ágil con el que cada ataque de los tiburones logra su objetivo de generar una sensación de desesperanza importante para todos los involucrados y proporcionar las dosis de sangre suficientes mientras se combina con otra clase de riesgos ligados a la propia inundación, logrando así un balance que funciona… hasta cierto punto. Ya que llega un momento en el que resulta evidente un estancamiento en las acciones y eso provoca que se tengan que alargar lo más que se puedan situaciones que no tienen la complejidad necesaria como para sostener el dinamismo previo, ocasionando con esto que las cosas se empiecen a volver repetitivas o simplemente aburridas porque las escenas con los depredadores se limitan bastante.

Afectando con lo anterior la entrada a una parte final que para nuestra buena suerte sabe encontrar nuevamente el rumbo. No como para que esto se pueda considerar una maravilla, pero si para que se pueda construir un desenlace tenso y con secuencias exageradas que dejan sensaciones de que al menos no has perdido tu tiempo.

En cuanto a las actuaciones no hay mucho para destacar, el elenco hace lo que debe para una película de este tipo y nadie resalta en exceso. Mientras que en producción tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte está bien cuidada, el score no es la gran cosa, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje efectiva.

Opinión final: Trash está ok. Película desechable de tiburones para pasar el rato cuando no tengan mucho que hacer.

Ojometro:
***