martes, 29 de septiembre de 2015

Crítica: Contracted: Phase II (2015)

Secuela que ahora corre a cargo del debutante Josh Forbes tras la cámara y cuyo guión fue escrito por Craig Walendziak. Se estreno el pasado 4 de septiembre de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos, aunque no hay información sobre su salida en formato físico o su posible llegada a otros mercados.

Sinopsis:

Después del fatal destino que sufrió Samantha por el mortal virus, ahora Riley (Matt Mercer) lidia con los mismos estragos al ser la última persona en tener contacto con ella. Al inicio no parece aceptarlo, pero con el paso de las horas su sufrimiento lo lleva a rastrear al responsable de esparcir el virus antes de que este no solo consuma su cuerpo, sino a toda la humanidad.

Comentarios generales:

Sinceramente no era muy complicado imaginar que iban a realizar una secuela después de ver como termino la primera entrega, la duda más que nada recaía sobre como expandirían sin la presencia de Eric England (director y guionista de la original) un universo que a todas luces no estaba planeado para ser algo demasiado grande. Sin duda el reto era importante y aunque Contracted: Phase II logra de manera coherente ese objetivo, si termina sintiéndose un trabajo innecesario cuyo único objetivo es sacarle más dinero a los fans.

Forbes y Walendziak desde un inicio dejan en claro que si bien pretenden darle una continuidad adecuada a lo ocurrido con el personaje de Samantha, el enfoque de esta secuela no será tanto el virus, sino más bien lo que está detrás y el riesgo a gran escala que representa para la humanidad. Una situación que sin duda termina por cambiar bastante el concepto original que si ponía mucha énfasis en la forma de lidiar del protagonista con su mutación, algo que aquí se da a menor escala centrándose principalmente en la negación; donde prácticamente los primeros 20/25 minutos son una serie de malas decisiones por parte del personaje de Riley que involucran a todos sus seres queridos y que uno sabe tarde o temprano tendrán graves consecuencias, volviendo así un tanto lento todo el desarrollo de una historia que pretende reflejar caos.

Es entrando al segundo acto cuando se puede notar el cambio más importante, que es la integración del “paciente cero” como el principal villano en lugar del propio virus; una decisión que vuelve la dinámica mucho más adecuada para el inicio de algo cuya escala es más grande y que da paso a una historia alterna sobre la investigación de este individuo que proporciona los momentos más cercanos a una película de zombies. Sin embargo, lo malo de todo esto es que nunca te dan grandes explicaciones sobre sus motivos para acabar con la humanidad; básicamente te lo ponen como un hombre muy muy malo que secuestra mujeres, pero de ahí fuera no existe mucho para generarte un interés genuino sobre este misterioso personaje.

La parte final es entretenida. No solo porque utiliza el factor shock por medio de los efectos del virus como gancho ante el espectador, sino que además vemos un tema de venganza bien logrado que paga con creces la espera por medio de una escena muy intensa dentro del hospital.

Las actuaciones son promedio: Mercer no cambia mucho con respecto a lo visto en la primera entrega, Marianna Palka está bien en su rol de detective a pesar sus dificultades para ocultar su acento y Morgan Peter Brown como “BJ” no tiene suficiente tiempo como para mostrar algo más. La producción es discreta: el trabajo de fotografía es idéntico al anterior, presenta ciertas mejoras en la dirección de arte, cuenta con un score aceptable, buen sonido y efectos básicos. Lo único que si se sale por completo del presupuesto es el trabajo de maquillaje, cuyo grado de perfección en el deterioro físico de los personajes es casi tan importante como la propia historia, ya que sin este muy probablemente la película resultaría menos llamativa.

* Cuenta con una escena post-créditos intermedios.

Opinión final: Decidir si es mejor o no que la primera será cuestión de cada quien, pero Contracted: Phase II es una película que vale la pena checarla a pesar de ser innecesaria.

Ojometro:
***

sábado, 26 de septiembre de 2015

Crítica: Some Kind of Hate (2015)

Primer largometraje del director Adam Egypt Mortimer, quien además comparte créditos junto a Brian DeLeeuw como co-escritor del guión. Se estreno el pasado 18 de septiembre dentro de los Estados Unidos de manera limitada en cines y VOD, mientras que su salida en DVD está programada para próximo 3 de noviembre.

Sinopsis:

Lincoln (Ronen Rubinstein) es un adolescente que sufre de bullying en su colegio, pero cuando por fin decide tomar cartas en el asunto su castigo es mandarlo a un campamento remoto para chicos problemáticos. Estando ahí las cosas no cambian y su pesadilla regresa, aunque en esta ocasión alguien más está observando: una chica de nombre Moira cuya única intención es desatar un baño de sangre sin igual.

Comentarios generales:

Ligar el tema del bullying a los slasher no es cosa nueva y desde hace unos años lleva siendo algo muy recurrente dentro dicho subgénero, por lo cual cada vez es más difícil encontrar trabajos con cierto grado de originalidad. Gracias a esto mis expectativas con Some Kind of Hate eran extremadamente bajas, sobre todo porque el tráiler no ayudaba mucho a venderla; sin embargo, una vez terminada todo eso quedo en el olvido y sin mayor problema puedo decir que se trata de una de las mayores sorpresas en el 2015.

Lo que nos trae Egypt Mortimer es un ejemplo perfecto sobre como mezclar de manera acertada un concepto viejo con uno más de moda al aplicar la fórmula usual para construir un slasher dentro de una historia que esencialmente trata sobre fantasmas (algo similar a lo que vimos en It Follows), centrándose inicialmente en los problemas del bullying para generar así una empatía muy fuerte con el protagonista por medio de diferentes sucesos en donde es la victima de constantes abusos. Un aspecto que podría parecer insignificante, pero en realidad es fundamental para que todo esto funcione debido a que es la base para que el espectador empiece sentir deseos por ver su venganza; no solo porque hay personajes creados específicamente para ser detestados, sino que además se cuenta con una historia secundaria que involucra a los empleados del campamento que agrega un misterio sólido y, de paso, los hace un poco más sospechosos con sus intenciones.

Hasta este punto todo es muy predecible y lineal, incluso por ciertos lapsos se pudiera sentir pesada, pero antes de caer en lo irrelevante el director demuestra un timing muy bueno al dar el giro presentando a Moira. Un personaje que desde el primer instante le imprime un tono mucho más oscuro a la película y que funciona como el medio perfecto para elevar el grado de violencia gracias a su original manera de matar a sus víctimas, la cual además ofrece algunas escenas visualmente llamativas.

Aunque no solo es eso, sino que agrega una complejidad mucho mayor al asunto debido a que no se trata del asesino convencional al que los protagonistas pueden enfrentar abiertamente dañándolo en repetidas ocasiones; aquí hay consecuencias para ellos también y esa sencilla variación hace que resulte complicado el poder descifrar como será lo que está por venir.

La parte final me pareció excelente. Es un baño de sangre como pocos en donde vemos diferentes muertes que logran un impacto justo para darte una sensación de desesperanza muy fuerte; además de que no presenta una conclusión convencional (incluso deja abierta la puerta para una secuela).

La actuación de Rubinstein no está mal, aunque por momentos cae en una repetitividad desesperante con su rol de chico deprimido; mientras que Sierra McCormick (Moira) esta estupenda en cada escena en la que aparece, tiene una presencia enorme y la verdad si genera una sensación de terror importante. La producción no es precisamente la más ostentosa, pero cumple: el trabajo de fotografía logra darle un look único, el score es estupendo (sobre todo los últimos 15 minutos) y la cuestión de efectos/maquillaje es de primer nivel como era necesario considerando que es un punto vital de la película.

Opinión final: Some Kind of Hate es un slasher bastante original y sangriento que puede agradarle a diferentes tipos de fans. Totalmente recomendable.

Ojometro:
****

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Crítica: Bloodsucking Bastards (2015)

Película dirigida por Brian James O'Connell, cuyo guión fue co-escrito por Ryan Mitts y el grupo de comediantes llamado “Dr. God”. Se estreno el pasado 4 de septiembre de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos, mientras que su salida en formato físico está planeada para noviembre.
 
Sinopsis:

Evan Sanders (Fran Kranz) es un empleado modelo que se encuentra atrapado en un trabajo aburrido dentro de una empresa donde nadie le da crédito por lo que hace, aunque al menos vive con la esperanza de un ascenso. Sin embargo, cuando su jefe decide poner en ese puesto a su némesis de la universidad, Evan poco a poco notara que sus colegas empiezan a cambiar de manera extraña; convirtiéndose en… empleados competentes.

Comentarios generales:

El hacer analogías entre la aburrida vida laboral en un cubículo de oficina con algunos de los subgéneros de terror más conocidos parece ser una formula lógica, pero con el paso de los años se ha dejado de realizar por razones poco claras. Por ello cada vez que sale alguna nueva propuesta bajo esta premisa espero cosas interesantes y aunque no diría que Bloodsucking Bastards es una obra maestra, si creo que es de las películas más divertidas.

Realmente O'Connell se esfuerza por recrear el ambiente de oficina de manera detallada para dejar en claro desde un inicio que toda esta historia se desarrollara ahí, lo cual pudiera parecer un problema pero en realidad termina beneficiándola en demasía debido a que esto da pie a la creación de situaciones cómicas relacionadas con el mundo laboral que se van combinando con las desapariciones de los empleados de manera natural. Algo que le añade cierto aire de misterio sin ser precisamente un aspecto determinante para lo que se nos quiere contar, pero que sin duda añade vitalidad a un primer acto que no cuenta con muchos elementos ligados al género y que podría ahuyentar a varios fans.

Lo mejor llega con el segundo acto y la clara aparición de los vampiros debido a que al establecer la amenaza el ritmo se vuelve uno más agradable, provocando así que los conflictos del protagonista por tratar de entender lo que pasa sean mucho más interesantes; aunque no es solo eso, sino que además finalmente tienen el camino libre para ofrecer algunos momentos de tensión bastante efectivos que ayudan a dejar en claro los peligros existentes. Todo con el único propósito de ir estableciendo poco a poco las comparaciones deseadas entre los vivos y los muertos dentro de una historia lineal que en este punto también depende bastante de los toques de humor aportados por el personaje de Tim. 

El final es de locura como uno espera, con litros de sangre por doquier y una confrontación empleados/vampiros llena de humor. No presenta nada fuera de lo común, es lo que tiene que ser; sin intención de darle un giro inesperado y que termina con una referencia sobre el mundo laboral al dar a entender que no importa que tu día haya sido un asco, siempre se olvidara todo al salir de la oficina.

Las actuaciones son sólidas, algunas tocan esa delgada línea entre lo cómico y la caricaturesco pero la mayoría logra sacar adelante sus roles; sin embargo, quien merece una mención especial es Joey Kern (Tim) al robarse los reflectores en cada una de las escenas importantes en las que aparece. La producción es austera: el trabajo de fotografía logra buenos aportes, está muy bien editada, la dirección de arte es sencilla, el score no es la gran cosa, el maquillaje está bien para lo que es y los efectos en realidad consisten en grandes explosiones de sangre que proporcionan momentos entretenidos.

Opinión final: Bloodsucking Bastards es una buena película. No descubre el hilo negro pero les proporcionara un rato bastante divertido.

Ojometro:
****

domingo, 20 de septiembre de 2015

Crítica: Hellions (2015)

Película escrita por Pascal Trottier y dirigida por Bruce McDonald, quien hace su debut dentro del género. Se estreno en VOD apenas este pasado 18 de octubre dentro de los Estados Unidos y se tiene programada su llegada limitada a cines e iTunes para el próximo día 25.

Sinopsis:

Es Halloween en el pueblo de Waterford, la capital de la calabaza en el mundo y una adolescente de nombre Dora Vogel (Chloe Rose) se prepara para asistir a una fiesta antes de tomar una decisión que podría cambiar su futuro para siempre. Sin embargo, mientras espera a su novio, tres niños con máscaras tocan a su puerta comportándose de manera muy extraña; provocando así el inicio de una serie de sucesos difíciles de explicar que la obligaran a pelear su vida.

Comentarios generales:

Los trailers suelen ser engañosos y en la mayoría de los casos eso termina siendo algo negativo porque te venden una película completamente distinta, pero en contadas ocasiones este engaño puede resultar benéfico debido a que es la única manera para que el espectador se interese en aquellas que normalmente no consideraría. Lo cual sin duda alguna es el caso de Hellions, un trabajo que es muy diferente a lo que esperaba y cuya rareza difícil de vender a un público más mainstream es lo que en verdad te atrapa.

Esto porque lo que nos ofrece McDonald en un inicio no parece ser nada del otro mundo, centrándose en una adolescente que tiene que lidiar con la noticia de su embarazo y por medio de ello colocarla en una situación de inestabilidad emocional/psicológica que jugara un papel fundamental más adelante, pero que de inicio sirve principalmente para establecer los peligros que le esperan. Ya que todo el primer acto es de una película de invasión hecha y derecha; donde el director muestra una clara inspiración en trabajos como The Strangers o The Children para construir un escenario que juega totalmente en contra de la protagonista ante los “niños”, generando así una atmósfera bastante aterradora.

Aun así, lo verdaderamente interesante llega justo con el segundo acto y el inesperado cambio de dirección que toma la historia al presentarte de la nada un aislamiento muy bizarro que nunca entiendes a que se debe. De pronto el aspecto visual se vuelve parte fundamental de todo esto por medio de una luna de sangre (así como el propio look de los niños) y aunque el tema de la invasión sigue vigente, está ahora contiene elementos mucho más complejos que unos simples pequeños seres con sed de sangre; sin que esto signifique que no cuente con sus dosis de impacto bien dosificadas. Sin embargo, dicho cambio también provoca que la cuestión del terror quede un poco de lado considerando que ya no es el centro de atención cuando aparecen las rarezas.

La parte final la encontré muy interesante debido a que es aquí donde por fin se nos empieza a vender la idea de que lo que ocurre también puede ser producto de los conflictos internos de Dora ante su embarazo y aunque nunca se nos brinda una respuesta concreta, si existen muchas señales por medio de simbolismos que te hacen suponer que todo esto fue producto de su imaginación.

En las actuaciones realmente todo recae en Rose, quien está bastante bien en su rol de joven indefensa que se tiene que ir adaptando a las situaciones; mientras que el resto cuenta con muy poco tiempo en pantalla como para ofrecer algo destacado. La producción es sólida: el trabajo de fotografía es muy bueno en las dos etapas tan diferentes que se manejan (normal/sepia), la dirección de arte tienes sus altibajos, el score resulta extremadamente pegajoso, los efectos están bien cuidados y el trabajo de maquillaje es discreto.

Opinión final: Hellions me gusto, esta divertida. Por momentos no tiene mucho sentido pero es una mezcla de conceptos muy interesante que vale la pena ver.

Ojometro:
****

jueves, 17 de septiembre de 2015

Crítica: Dollface (2015)

Secuela de la película de 1995, “Crinoline Head”, la cual está escrita y dirigida de nueva cuenta por Tommy Faircloth. Se estreno apenas este 15 de septiembre dentro de los Estados Unidos en DVD, VOD e iTunes; aunque no se sabe si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Un grupo de estudiantes universitarios se encuentran investigando para un trabajo escolar a Dorchester Stewart, quien es mejor conocido como el infame asesino Crinoline Head. Para ello deciden visitar el lugar donde se llevaron a cabo unos brutales asesinatos 20 años atrás, sin saber que el sujeto de su investigación aun sigue vivo y sigue sediento de sangre.


Comentarios generales:

Si nunca en su vida han visto o escuchado sobre “Crinoline Head” no los culpo, ya que se trata de una película muy pequeña de mediados de los noventas que en su momento paso sin pena ni gloria pero que pudo acumular una legión de fans que la convirtieron en una de culto. Básicamente se trataba de esas que solías encontrar en los botaderos de los lugares menos pensados a precios de ganga, así que cuando supe que Dollface sería su secuela lo único que podía pensar es que era algo totalmente absurdo y después de verla eso quedo confirmado.

Y es que Faircloth nos trae un slasher muy pobre en donde lo único que verdaderamente vale la pena es la extraña introducción, ya que de ahí en fuera todo lo que ocurre es un intento por querer recrear ese aire ochentero (sin ser precisamente un homenaje) por medio de comedia muy barata que lo único que logra es ridiculizar a dicho subgénero como pocas cosas que haya visto en mi vida. No solo la historia es inexistente, sino que además todo el tiempo puedes darte cuenta como se agregaron situaciones de manera random para consumir tiempo y en base a esto ir integrando personajes detestables para que desees verlos morir sin ningún tipo de objeción; al grado de utilizar drag queens que no tienen ningún tipo de relevancia más que aumentar el número de cuerpos.

Ante la falta de contenido obviamente al director no le queda de otra más que recurrir al tema de la violencia y sangre por montones, siendo probablemente en el aspecto en donde mejor se maneja la película debido a que si hay un par de muertes originales y bien hechas. Aunque por otra parte, dicha fórmula no termina por ser efectiva gracias que el tiempo entre estas es muy amplio y no se genera un ritmo agradable; además de que se opta porque varias no se puedan ver en cámara a pesar de que toda la película se desarrolla de día y por ende brindaba la oportunidad de ser mucho más gráfica en ese aspecto.

El final es horrible. No solo carece de una buena pelea entre los sobrevivientes y el asesino, sino que además no aporta absolutamente nada a la única conexión que existe con el primer filme; dejando así las cosas mucho más enredadas para todos aquellos que no lo vieron.

Las actuaciones son espantosas, no tengo mucho más que decir sobre ese rubro. La producción es muy limitada: la fotografía es promedio, el único set relevante no tiene una gran decoración, cuenta con un mal trabajo de sonido y la cuestión de efectos/maquillaje cumple cuando dejan que la violencia se vea claramente en un par de las muertes.

Opinión final: Dollface es el ejemplo perfecto de una secuela innecesaria. Un slasher realmente malo que estará dentro de lo peor del año.

Ojometro:
* 

martes, 15 de septiembre de 2015

Crítica: Containment (2015)

Película escrita por David Lemon y dirigida por Neil Mcenery-West, quien hace su debut tras la cámara. Se estrenó el pasado 1 de agosto dentro de los Estados Unidos vía iTunes y otras plataformas digitales; mientras que en el Reino Unido llegó a cines apenas el 11 de septiembre. Aún no se sabe cuándo saldrá en formato físico.

Sinopsis:

En un aparente día cualquiera, Mark (Lee Ross) se despierta y al momento de querer salir nota que se encuentra totalmente atrapado dentro de su apartamento.  Al inicio él asume que se trata de una broma, pero al ver en las afueras a unas misteriosas figuras con trajes protectores sabe que algo anda mal y junto a sus vecinos pretende encontrar la respuesta; sin saber que el principal peligro puede que ya este entre ellos.

Comentarios generales:

Las películas que tratan sobre virus sin ningún tipo de apocalipsis zombie de por medio siempre son un riesgo debido a que se salen por completo de los estándares conocidos y rápidamente suelen ser desechadas por muchos fans al considerar que no tienen ningún tipo de elemento interesante para ellos. Un sentir que seguramente Containment no cambiará, pero al menos creo que es uno de esos trabajos que tal vez haga a más de uno tomarse el tiempo para checarlo.

Básicamente se trata de una historia muy simple que se magnifica al desarrollarse en un espacio limitado, lo cual es aprovechado por West para generar así una sensación de paranoia muy fuerte entre un peculiar grupo de personajes que con el paso de los minutos sufren para poder mantenerse unidos gracias a sus propios temores y formas de lidiar con un suceso poco común. Todo bajo una duda razonable con respecto a los verdaderos peligros del virus porque nunca se brinda una explicación contundente sobre lo que provoca: ¿Acaso es una enfermedad mortal? ¿Convierte a los infectados en zombies?. En realidad nadie lo sabe; lo cual, combinado con la idea de que el supuesto lugar donde te sientes más seguro (tu casa) ahora es una trampa mortal, logra una combinación de tensión/temor muy agradable.  

Lo malo es que llegado el segundo acto la película cae en un bache del cual ya no puede salir, se empieza a sentir pesada y se torna repetitiva; provocando así que se tenga que recurrir a situaciones poco convincentes para expandir una historia que claramente no podía soportar más tiempo con las limitantes de desarrollarse en un solo departamento. Esto le añade un nivel de violencia mayor y ciertamente incrementa la presencia de sangre; sin embargo, el comportamiento de un par de personajes hace que muchas de estas escenas se sientan muy forzadas. Además el conflicto presentado nunca logra explotar del todo, en gran parte porque el director deja fuera de pantalla sucesos determinantes que sin duda hubieran sido de ayuda para brindarle un poco más de dinamismo a las cosas.

La parte final la sentí carente de fuerza. Si ocurren varias cosas pero ninguna resulta lo suficientemente devastadora como para impactarte dentro de una situación que, en teoría, tendría que provocar tristeza y cierta sensación de desesperanza.

Con respecto a las actuaciones puedo decir que, salvo por un par de casos, la mayoría del elenco cumple de manera acertada. La producción es discreta: el trabajo de fotografía es adecuado, la dirección de arte está ok, tiene un buen score, los efectos son mínimos y el trabajo de maquillaje es apenas discreto considerando el tema que trata.

Opinión final: Containment es un thriller flojo, pero gracias a su corta duración y ciertos elementos para presentar la historia no es un total desperdicio.

Ojometro:
***

viernes, 11 de septiembre de 2015

Crítica: Sinister 2 (2015)

Secuela dirigida por Ciarán Foy (Citadel) cuyo guión fue escrito por la dupla Scott Derrickson / C. Robert Cargill. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos (así como en otros países) el pasado 21 de agosto, mientras que aquí en México llegó apenas el fin de semana. 

Sinopsis:

Meses después de los impactantes sucesos que rodearon a la familia Oswalt, una madre (Shannyn Sossamon) y sus gemelos de 9 años de edad se encuentran ocultos en una casa abandonada marcada por la brutal muerte de sus anteriores dueños. Estando ahí, uno de los pequeños empieza a tener extraños encuentros con espíritus que le hacen ver aterradores vídeos caseros, los cuales una vez más están ligados al espíritu maligno de Bughuul.

Comentarios generales:

Sinister me pareció una gran película que podía sostenerse en el tiempo sin ningún tipo de expansión y aunque por los sucesos ocurridos en esta era muy probable que hubiera una secuela, desde que la anunciaron siempre la sentí innecesaria. En especial cuando se confirmó que Scott Derrickson no estaría tras la cámara gracias a que eso podría cambiar el estilo que le dio tanto éxito a la primera entrega, lo que finalmente ocurrió debido a que Sinister 2 es diferente en muchos sentidos.

Algo que particularmente no encontré como algo negativo debido a que Ciarán Foy le imprime su propio estilo a una secuela que se centra en el ahora ex oficial de policía como principal conexión de los hechos pasados para brindarle así una dinámica distinta al utilizarlo más como un tipo de héroe desconocido al que nada le sale bien y es, hasta cierto punto, vulnerable ante una fuerza que va más allá de su comprensión, pero a la cual no le huye. Un nuevo enfoque que, al combinarlo con la historia de los gemelos, crea una mezcla bastante efectiva que ayuda a expandir lo que hay detrás de Bughuul al no solo centrarse en los aterradores sucesos que involucran la manipulación de los niños, sino además en toda la mitología que lo rodea.

Lamentablemente este aspecto no se ve bien complementado con una sensación de terror importante, ya que a pesar de que el director si logra generar una atmósfera adecuada y muestra un buen sentido del timing, este falla en la cuestión del impacto por medio de los videos caseros que es tan importante; en especial porque utiliza mucho CGI en algunos y también porque la mayoría no resultan tan brutales u originales como los de la primera entrega (de hecho, el más violento solo es utilizado como simple complemento de fondo en una escena). Aunque por otra parte, la manera en la que presenta a los espíritus de los niños es uno de los puntos fuertes de la película dado a que no se tratan de almas inocentes en busca de ayuda, sino de presencias en verdad malignas que disfrutan de la muerte y provocan varios momentos escalofriantes.

El final tiene sus pros y sus contras. Por un lado cuenta con un grado de intensidad elevado que ayuda a que este se sienta algo diferente con respecto al resto del filme (además de que involucra una escena muy bien lograda con los espíritus); pero, por el otro, es un tanto decepcionante ver que no involucran de manera más directa a Bughuul debido a que esto provoca un vacío importante en lo que supuestamente era propósito de la secuela.

Las actuaciones son sólidas en general: James Ransone, Shannyn Sossamon y los hermanos Sloan están muy bien en cada uno de sus roles, pero Lucas Jade Zumann como Milo es probablemente la estrella sin reflectores. La producción es de primer nivel: buen trabajo de fotografía, dirección de arte cuidada, sonido impecable, maquillaje correcto y, salvo el CGI utilizado en los vídeos caseros, toda la cuestión de efectos está bien lograda. Sin embargo, nuevamente es el gran score el que se lleva la atención al mantener la línea establecida por Christopher Young que lo convierte en una parte vital para la película.

Opinión final: Sinister 2 es aceptable. Se queda corta con respecto a la primera entrega, pero tiene algunas cosas interesantes que valen la pena checar.

Ojometro:
***

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Crítica: Lost Afer Dark (2015)

Primer largometraje del director Ian Kessner, quien además es co-escritor del guión junto a Bo Ransdell. Se estrenó apenas el pasado 1 de septiembre directamente en DVD y Blu-ray dentro de los Estados Unidos, aunque aún no se sabe si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Un grupo de adolescentes se escapa de su baile en la preparatoria para hacer su propia fiesta en una cabaña; sin embargo, en plena carretera el autobús donde viajaban se queda sin gasolina y deciden pasar la noche en una granja abandonada en las cercanías. Un lugar que no saben fue el hogar de una familia de asesinos… y al parecer sigue siendo habitada por uno de ellos.


Comentarios generales:

Como ya he comentado en ocasiones anteriores, el hacer homenajes a los slashers de los 80s no es sencillo a pesar de que en el papel son del tipo de películas más fáciles para realizar y esto en gran medida se debe a que muy pocos saben cómo capturar esa esencia retro tan característica. La mayoría de los intentos suelen fracasar porque se le da más prioridad a la comedia estúpida por encima de otros elementos, pero en el caso de Lost Afer Dark dicha disparidad no se presenta; obteniendo como resultado el que probablemente sea el mejor ejemplo sobre cómo hacer este tipo de trabajos.

Y es que el nivel de detalle que logra Kessner es impresionante, comenzando por los nombres de los chicos (Johnnie, Wesley, Tobe, Sean) y chicas (Jamie, Heather, Marilyn, Adrienne) que hacen referencia a las duplas director/actriz más famosas de los slashers de los 70s y 80s, algo que me pareció realmente genial debido a que esto marca la pauta para que el espectador se la pase buscando referencias a dichas décadas (retratos de Reagan, cubos de rubik, grabaciones en cassette, etc.) mientras se va desarrollando una historia que, hay que decirlo, no es muy profunda. Un aspecto sin duda deliberado que hace pesado el primer acto porque además de ser un tanto genérico, también cuenta con un ritmo muy pausado que ocasiona muchos momentos en donde sientes que no pasa nada y que obliga a sustentar su efectividad en segmentos cómicos bien balanceados.

Lo mejor llega una vez que inicia la masacre gracias a que evoca lo mejor del género al mostrar violencia gráfica, sangre y muchas muertes bajo un ritmo frenético. Aunque su punto fuerte en realidad es la manera en la que el director se encarga de volver todo impredecible, desafiando tus expectativas sobre cuando morirán cada uno de los pobres adolescentes al no seguir los patrones conocidos para lograr así una genuina sorpresa a pesar que de antemano ya sabes el catastrófico destino que les espera.

La parte final no es nada del otro mundo, pero en realidad ese es el propósito. Realmente la resolución de la historia es como cualquier otra de las tantas que abundaban en la época con una “final girl” y el asesino persiguiéndola por todos lados; aunque al menos te revelan un poco más del pasado de este último.

Las actuaciones son buenas para roles que no exijian demasiado; además el casting está muy bien elegido debido a que casi todos los actores si tienen el look de adolescentes. La producción es destacada: el trabajo de fotografía es muy bueno considerando que un 98% de la película se lleva a cabo en escenas nocturnas y con mucha neblina, la dirección de arte es impecable, la edición tiene ciertos trucos para darle un aire de serie b, el score no está mal y las cuestión de los efectos/maquillaje es de muy buen nivel; dejando casi todo en elementos prácticos muy acorde a la época.  

Opinión final: Lost Afer Dark es uno de los mejores homenajes a los slashers que han salido. Una opción muy entretenida para recordar aquellos ya lejanos tiempos.

Ojometro:
****

lunes, 7 de septiembre de 2015

Crítica: Air (2015)

Primer largometraje del director Christian Cantamessa, quien además es co-escritor del guión junto a Chris Pasetto. Se estrenó de manera limitada en cines, VOD y formato digital el pasado 14 de agosto dentro de los Estados unidos; mientras que su salida en formato físico está planeada para el próximo 6 de octubre.

Sinopsis:

En un futuro cercano el aire respirable es inexistente y gracias a eso casi toda la humanidad ha desaparecido, salvo aquellos elegidos para restablecer a la sociedad que se encuentran en animación suspendida. Para vigilarlos, dos ingenieros (Norman Reedus y Djimon Hounsou) despiertan cada seis meses para asegurarse de que todo salga bien, pero pronto ellos mismos batallarán para mantenerse cuerdos y con vida.

Comentarios generales:

En estos momentos cualquier proyecto que cuente con la participación de Norman Reedus recibirá un grado de atención que probablemente no tendría bajo otras circunstancias, al final de cuentas el tipo es una mega estrella dentro del género. Aunque por otra parte, esto también puede resultar contraproducente dado a que eleva las expectativas de algo que tal vez es un trabajo mucho más pequeño y no tan ambicioso, lo cual termino siendo el caso de Air.

Esto porque lo que nos trae Cantamessa es una película inclinada hacia el lado del sci-fi donde se pretende contarnos una historia mucho más intima dentro de un escenario apocalíptico a gran escala, saliéndose así de la inercia de los últimos años donde mientras más espectacular sea, mejor.

Para ello recurre solo a dos personajes (más un secundario) y en base a eso pretende ir construyendo una relación un tanto extraña de camaradería/fricción que servirá como detonante para sucesos posteriores; algo que en el papel no luce tan mal, pero que con el paso de los minutos no se desarrolla con la fluidez deseada gracias a que pronto te encuentras con que todo es muy hueco y realmente no te está llevando para ningún lado. Ya que a pesar de que sabemos los motivos por los cuales ambos personajes están ahí, nunca se nos dice más sobre lo que ocurre u ocurrió en el exterior más allá de unos breves reportajes en grabaciones antiguas.

Igualmente cuenta con un ritmo lento, el cual creo que era el ideal para esta clase de historia pero ante el poco contenido se vuelve un problema; además la película carece de momentos de suspenso que ayuden a soportarlo de mejor manera. Un aspecto que resultó frustrante debido a que si hay varios que bien pudieron haber sido utilizados para esto, pero por alguna razón el director decide no apretar el acelerador y mantener el aspecto del terror en un nivel prácticamente inexistente que termina afectando en la búsqueda de esa tensión entre ambos protagonistas tan importante.

El final es algo previsible y carece de fuerza ya que el punto central es olvidado; sin embargo, logra un fenómeno muy interesante: hacerte sentir lo opuesto por los personajes. Ya que el que se supone debe quedar como un demente asesino termina ganándose tu simpatía, mientras que el que debe agradarte acabas detestándolo a pesar de que sus motivos son “entendibles”.

En las actuaciones Hounsou y Reedus están ok, tienen algo de química y cargan con el peso de la película de manera acertada; aunque con este último nunca pude dejar de pensar que se trataba de una versión más light (y sin el gusto por comer cualquier animal salvaje) de Daryl. La producción no está mal: la fotografía es decente, la dirección de arte no es tan espectacular considerando la temática futurista, el trabajo de sonido tiene algunos problemas con ciertos diálogos, el score es de lo mejor (con un guiño al de Friday the 13th muy evidente) y los efectos en su mayoría son simples.

Opinión final: Air no cumplió con las expectativas que tenía. Una película para ver solo cuando no tengan ninguna otra opción.

Ojometro:
**

sábado, 5 de septiembre de 2015

Crítica: The Curse of Downers Grove (2015)

Película basada en la novela Downers Grove de Michael Hornburg que está dirigida por Derick Martini, quien además es co-escritor del guión junto a Bret Easton Ellis. Se estrenó de manera limitada en cines dentro de los Estados Unidos el pasado 21 de agosto y posteriormente, el 1 de septiembre, salió a la venta en DVD y Blu-ray.

Sinopsis:

En Downers Grove, Illinois parece existir una maldición infalible en donde cada año muere un estudiante de preparatoria en los días previos a su graduación. Este año Chrissy (Bella Heathcote) forma parte de la generación de graduados, pero a diferencia del resto de sus compañeros, ella no cree en lo absoluto en la maldición; sin embargo, una serie de eventos traumáticos podría hacerla cambiar de opinión.  

Comentarios generales:

Al escuchar que el escritor de American Psycho estaba involucrado no pude evitar sentir muchísima curiosidad por The Curse of Downers Grove, ya que Bret Easton Ellis es un hit or miss con cada uno de sus trabajos. La temática era interesante y el tráiler la vendía muy bien, aunque al investigar un poco más sobre esta me encontré que fue anunciada desde el 2011 pero tuvo una producción caótica, al grado de que prácticamente todo el casting original que había sido elegido la abandonó. Lo cual ciertamente no eran buenas noticias y la verdad es que después de verla me ha quedado claro el por qué le hicieron el feo.

Y es que lo que nos presentan en esta ocasión Martini y Ellis no tiene mucho sentido, la idea central es tratada de manera muy superficial durante los primeros diez minutos por medio del clásico comportamiento estúpido adolescente para justificar las dudas de la protagonista, pero de manera por demás extraña la dinámica de la historia da un giro total con un intento de violación que automáticamente la convierte más en un thriller. A partir de eso todo el tema de la leyenda pasa a segundo plano, dejando a una serie de flashbacks/sueños en color sepia como su único sustento mientras vemos como el acosador empieza a obsesionarse con Chrissy por motivos que nunca se nos dan a conocer más allá de que consume cocaína y tuvo un… sueño.

Cuenta con un ritmo cansino y aunque si se logra generar una atmósfera interesante, esta no es explotada de manera adecuada ante la poca variedad de situaciones presentadas; en especial porque todo se siente acelerado, sin ninguna intención de querer profundizar con lo que ocurre en pantalla. Es como si en el proceso hubieran chocado diferentes visiones y lo que para uno estaba bien, para otro estaba mal, dejando al trabajo de edición como la única solución factible en la búsqueda de un punto medio. Provocando con esto que básicamente sea una película de terror que no lo parece, ya que cada vez que se quieren crear momentos aterradores o sustos fáciles no se puede debido a la falta de fluidez.

Lo mejor de la película son sus 15 minutos finales. Intempestivamente pasa de ser un thriller a una de invasión de hogar, pero gracias a esto vemos mucha acción, violencia y sangre que por lo menos los hacen entretenidos; además de que presenta una conclusión hasta cierto punto sorpresiva.

Las actuaciones son promedio y más allá de que varios de los actores no parecen adolescentes, no tengo grandes cosas que comentar sobre este aspecto. La producción tampoco es lo mejor que van a encontrar por ahí: el trabajo de fotografía esta dos-dos, el score me pareció genérico, la cuestión del sonido deja mucho que desear en escenas importantes, cuenta con efectos muy básicos y definitivamente algunas de las peleas están muy mal preparadas debido a que por lo menos en un par se ve claramente que hay golpes que no están ni cerca del actor, pero aun así es derribado cual sketch cómico.

* Cuenta con una escena post-créditos

Opinión final: The Curse of Downers Grove es un trabajo mediocre. Salvo por sus últimos 15 minutos realmente no tiene mucho que valga la pena.

Ojometro:
**

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Crítica: Stung (2015)

Co-producción alemana/estadounidense escrita por Adam Aresti y dirigida por Benni Diez, la cual significa su primer largometraje. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos durante el pasado 3 de julio, aunque aún no se sabe cuándo saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Julia (Jessica Cook), quien recién acaba de hacerse cargo del negocio de cátering de su padre, se dirige a su primer evento junto a su socio Paul (Matt O’Leary). Dicho evento es una fiesta organizada por una anciana en su mansión en el campo, donde todo marcha según lo planeado como cada año... hasta que un enjambre de avispas sale a la superficie y empieza a desatar un caos sin igual.

Comentarios generales:

Las películas sobre insectos por lo general son sinónimo de exageración, así ha sido desde los 40s/50s y no parece que eso vaya a cambiar nunca, lo cual se escucha como algo malo pero en realidad creo que termina dándoles cierta identidad que otros sub-géneros no tienen o lo han perdido a través de los años. Por ello con Stung ya sabía que esperar y para mi agrado me encontré con ese trabajo tipo serie B lleno de animatronics que imaginaba.

Desde le primera escena en donde vemos a una avispa persiguiendo a una abeja es muy evidente cual será el tono general de la película y ciertamente Diez no se complica la existencia para seguir ese camino debido a que los primeros 15/20 minutos no te dicen mucho; de hecho, lo que predomina es un humor simple para introducir a todos los personajes mientras el espectador es quien asume más o menos lo que está por ocurrir. Algo que podría parecer un problema, pero en realidad no lo es y en gran parte se debe a que una vez que hace acto de presencia el enjambre todo se vuelve un caos entretenido que deja poco tiempo para estar pensando sobre la coherencia de lo que está ocurriendo en pantalla; centrándose más en un espectáculo visual lleno de sangre, líquidos viscosos y muertes que no son tan gráficas como me hubiera gustado.

Realmente carece de grandes momentos de terror pero su ritmo frenético y situaciones absurdas complementan ese aspecto; igualmente no tiene gran ciencia en cuanto a la propia historia detrás de la mutación de las avispas, solo tocan por breves instantes ese tema sin que tenga mucha relevancia en los sucesos posteriores. Una decisión que termina afectando parte del segundo acto debido a que lo vuelve sumamente repetitivo, con secuencias casi idénticas que lo único que las diferencia es el numero de humanos que siguen con vida.

El final es acción pura. Básicamente se trata de un escape extendido del nido de avispas que en un punto presenta un suceso bastante bizarro que ponía en riesgo de volver mucho más absurda a la ya de por si frágil premisa, pero afortunadamente el director no se centra demasiado en este y sigue con su línea de darle relevancia solo a los insectos. Incluso se deja abierta la posibilidad de una secuela.

Las actuaciones están ok, realmente no puedo decir que alguien destaque por encima del resto y en gran medida es porque casi todos son utilizados como personajes de relleno; además de que la historia no es tan profunda como para ofrecer grandes cosas con los únicos dos que si importan.

La producción es sólida a pesar de su corto presupuesto: el trabajo de fotografía captura una variedad de colores agradable, la dirección de arte es simple pero efectiva y el maquillaje, si bien no es tan determinante como hubiera esperado, presenta buenas cosas. Sin embargo, lo llamativo de todo esto son los efectos: es una combinación de CGI con animatronics muy bien balanceada (con mucha sangre y sustancias pegajosas de por medio) que le agradará a los amantes de lo retro.

Opinión final: Stung es entretenimiento ligero sin muchas pretensiones. Buena opción para pasar el rato.

Ojometro:
***