jueves, 29 de marzo de 2018

Channel Zero: Tercera Temporada



A mediados de este mes llegó a su fin la tercera temporada de Channel Zero, en esta ocasión titulada “Butcher’s Block” y cuya fuente de inspiración fue la creepypasta Search And Rescue Woods. Una temporada que generaba ciertas dudas considerando que salió solo un par de meses después que la segunda, pero que al final de cuentas volvió a demostrar que con sus producciones originales Syfy se ha vuelto en un canal más que confiable.

En cuanto a ratings lamentablemente la tendencia a la baja que presentó la segunda temporada siguió dándose e incluso se acentuó. Logrando un promedio de 308,000 espectadores (un descenso a los 405,000 de No Ends House) y con ningún episodio rebasando los 400,000; aunque con la nota positiva de que los tres episodios finales vieron un incremento sostenido en la audiencia.

Aquí me centraré en lo positivo y negativo de la temporada, ya que de lo contrario me extendería demasiado. Así que, si aún no la han visto o no la han visto completa, ES MOMENTO QUE DEJEN DE LEER PORQUE HABRÁ ALGUNOS SPOILERS.

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LO POSITIVO

La esquizofrenia como punto central


Si bien Butcher’s Block tiene al canibalismo como la referencia más clara, lo cierto es que el tema central es la esquizofrenia por medio de las hermanas Woods. Lo cual podría ser algo decepcionante para varios; sin embargo, es justo por medio del sufrimiento de este par de personajes con la enfermedad como se le da forma a la historia al generar un nivel de conflicto interno elevado que las llevará por un carrusel de emociones y decisiones interesantes que al final cambian por completo la manera en la que uno las ve.


El canibalismo 


Con lo anterior pareciera que lo referente al canibalismo queda en segundo plano, pero lo cierto es que este también forma parte fundamental de la historia bajo un enfoque distinto. Y es que aquí no se utiliza solo para generar morbo o escenas que visualmente impacten a la audiencia (como la de la cárcel), sino que además es un elemento vital para el desarrollo de los dos personajes principales. 


La familia Peach


Si algo ha tenido Channel Zero es que sus villanos o monstruos suelen ser más interesantes que los protagonistas “buenos” y esta temporada no fue la excepción. Ya que la familia Peach desde el primer instante llama tu atención, no solo por las buenas actuaciones, sino porque la mayoría de estos son personajes muy extraños y al aparecer en pantalla rápidamente añaden un aire de misterio muy especial.


Más sangre 


Hasta ahora la serie se había enfocado más en lo inexplicable y no tanto en la violencia, pero debido a la naturaleza de esta temporada ahora tenía que ser un poco más sangrienta y así lo fue. Aunque, contrario a lo que se pudiera pensar, no se trató de un gorefest sin mucho sentido, sino más bien un uso acertado de la sangre para situaciones que la ameritaban.


Diseño de producción 


Otro punto fuerte de Butcher’s Block ha sido sin duda su diseño de producción, hasta el momento el más ambicioso que ha tenido. Esa combinación de ambientes deprimentes y tétricos con la ostentosidad del mundo de los Peach simplemente funciona a la perfección.


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LO NEGATIVO

Poco tiempo en pantalla para los Peach


El único punto negativo que le encontré a la temporada es realmente uno menor y en general se podría que decir que es un capricho de mi parte, pero la verdad es que me quedé con ganas de saber un poco más sobre esta familia.

Evidentemente llegamos a conocer bastante sobre Joseph Peach, pero del resto de los integrantes apenas sabemos lo básico y eso es una pena considerando que varios de ellos resultan fascinantes. Simplemente uno quiere saber sus historias y al final solo te quedas con lo más superficial; además de que algunos terminan siendo desechables.

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Opinión final: Channel Zero: Butcher’s Block me ha gustado bastante y probablemente sea la mejor temporada hasta el momento. La serie siguió manteniendo ese misterio característico por lo inexplicable, pero al combinarlo con elementos más habituales del género y un tema serio como la esquizofrenia se pudo desarrollar la historia a un nivel mucho mayor sin dejar de lado lo que a los fans tanto les agrada.

lunes, 26 de marzo de 2018

Crítica: The Lullaby (2018)

Producción sudafricana dirigida por Darrell Roodt (Drácula 3000) y escrita por Tarryn-Tanille Prinsloo. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 1 de marzo, aunque todavía no hay información referente a una posible salida en formato físico.

Sinopsis:

De regreso al pueblo donde creció y abrumada por el nacimiento de su primer hijo, Chloe van Heerden (Reine Swart) trata de adaptarse a su nueva etapa maternal. Sin embargo, a pesar de tener el apoyo de su madre, ella no se logra adaptar a su nuevo rol y pronto una sensación de culpa y paranoia la invadirán al grado de poner no solo su vida en peligro, sino también la de su bebé.


Comentarios generales:

Haciendo memoria creo que la cantidad de películas de terror sudafricanas que he visto se pueden contar con los dedos de una mano debido a que no es un país que se caracterice por producir mucho material. Es por ello que The Lullaby me llamaba la atención, ya que siempre es interesante ver la evolución del género en territorios no tan comunes y, aunque está lejos de ser la mejor exponente de eso, si es un trabajo con cosas que valen la pena.

Ya que Roodt y Prinsloo se encargan de regalarnos algo que desde un inicio tiene tintes bastante oscuros al exponer una situación en la que, contrario a lo habitual, la madre no muestra demasiado afecto hacia su recién nacido y con ello rápidamente se logra crear una sensación de peligro constante. Una situación que, al combinarla con la atmósfera tétrica, hace que de manera rápida se puedan establecer los elementos necesarios para ir desenvolviendo un drama potente cargado de altas dosis de suspenso mientras se empieza a jugar con la probable inestabilidad mental de nuestra protagonista por medio de sustos fáciles.

Hasta ahí todo va bien, pero lamentablemente es justo el uso de estos sustos fáciles los que van arruinando la experiencia gracias a que el director los sobreexplota como pocas veces he visto que suceda. En serio, a partir de cierto punto la dinámica de la película se vuelve en exceso predecible debido a que cada 2 o 3 minutos se recurre a estos, lo cual  solo hace que las acciones sean aburridas y poco a poco se empiece a volver muy confuso lo que ocurre en pantalla al no poder establecer bases sólidas con respecto los sucesos paranormales que supuestamente ocurren.

En general diría que la atmósfera está ahí, el tono es muy bueno y la película cuenta con un ritmo que nunca encontré pesado, pero el hecho de que se recurra a lo mismo una y otra vez hace que uno se fastidie con tanto grito de Chloe.

La parte final no me gustó. No tanto porque careciera de fuerza o de elementos de impacto que uno sabía iba a tener por la naturaleza misma de la historia, sino más bien porque casi todo lo dejan a la interpretación (lo único que responden es el tema del padre); realmente no se hace el más mínimo esfuerzo por darle algo de sentido a la condición de Chloe y sus acciones terminan quedando medio vacías.

En el tema de las actuaciones realmente todo recae en Reine Swart y, aunque no lo hace mal, la repetitividad en la que se ve envuelto su personaje la vuelve bastante detestable y te resulta difícil el poder involucrarte con su sufrimiento. La producción es de buena factura: cuenta con un gran trabajo de fotografía, la dirección de arte cumple, el score es bueno, el trabajo de sonido es limpio y todo lo referente a efectos/maquillaje está bien hecho a pesar de ser bastante simple.

Opinión final: The Lullaby es aceptable. Una película con cosas interesantes que probablemente con otro director hubiera alcanzado otro nivel.

Ojometro:
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jueves, 22 de marzo de 2018

Crítica: Devil's Tree: Rooted Evil (2018)

Película dirigida por Chris Alonso y Joshua Louis, quienes además escribieron el guión. Se estrenó en VOD y formato digital  dentro de los Estados Unidos el pasado 27 de febrero, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Sam (Maddy Curley) es una aspirante a periodista que encuentra un árbol con una historia bastante oscura. Esto la lleva a investigar a profundidad los sucesos, pero con el paso de los días sus propios demonios del pasado empezarán a consumirla nuevamente mientras descubre que es lo que rodea al propio árbol.




Comentarios generales:

La verdad es que cuando vi cual era el elemento central de esta película mis expectativas descendieron de manera considerable, ya que al final de cuentas estamos hablando de un maldito ÁRBOL. Por si esto no fuera poco, para añadir más dudas estaba el hecho de que era un trabajo independiente inspirado en eventos reales, ósea… la fórmula perfecta para el desastre; sin embargo, para mi sorpresa Devil's Tree: Rooted Evil resultó ser mejor de lo que esperaba.

Y mucho de esto tiene que ver con el hecho de que los directores solo utilizan los supuestos eventos reales para brindarle cierto impulso a una historia que en realidad es muy simple, la cual se sustenta más que nada en elementos paranormales y de vez en cuando utiliza el impacto para resaltar la situación de determinados personajes secundarios. Teniendo así como consecuencia un primer acto en el que no ocurre demasiado en pantalla, más allá de la investigación obligada que te brinda algo de contexto; además de una escena bastante gráfica que involucra un suicidio.

Es hasta llegada la media hora cuando las cosas adquieren un tono mucho más oscuro y con ello lo que rodea al árbol empieza a tomar forma al involucrar temas con tintes un tanto satánicos que ayudan a generar escenas bastante sangrientas, así como el incremento en el ritmo implementado. También es a partir de aquí cuando se le da más importancia al pasado de Sam o al menos eso tratan de hacer, ya que en este aspecto no se logra algo sólido gracias a que lo mostrado es mínimo, sin nada que verdaderamente te haga sentir una empatía importante hacia el personaje y que se queda parado como un tema incluido de manera aleatoria para explotar (o no) más adelante.

La parte final ciertamente carece de la intensidad que uno suponía iba a tener considerando un giro un tanto forzado que presentan. No es mala; de hecho, termina resultando efectiva para lo que es, pero si deja algunas interrogantes que solo hacen que el desenlace se sienta hueco.

Las actuaciones no son precisamente lo mejor, por ahí Maddy Curley hace una labor decente pero el resto si se nota muy amateur. La producción es bastante limpia para un trabajo de este tamaño: tiene un buen trabajo de fotografía, la dirección de arte no tiene mucho que destacar, el score es correcto, tiene un buen trabajo de sonido, los efectos cumplen y la labor de maquillaje tiene cosas muy buenas.
   
Opinión final: Devil's Tree: Rooted Evil está pasable. Película más que nada para ver cuando no tengan otras mejores opciones disponibles. 

Ojometro:
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lunes, 19 de marzo de 2018

Crítica: Living Among Us (2018)

Película escrita y dirigida por Brian A. Metcalf (The Lost Tree). Se estrenó de manera limitada en cines, VOD y DVD dentro de los Estados Unidos el pasado 2 de febrero, aunque no hay información sobre si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Los vampiros han optado por salir a la luz pública y un grupo de documentalistas han sido invitados a la casa de uno de ellos para que el mundo sepa que no son los monstruos que creen.  Aunque pronto dichos invitados se darán cuenta que no todo es tan simple como parece.





Comentarios generales:

Después de “What We Do in the Shadows” parecía inevitable que el cine de vampiros encontrara cierto nuevo aire por medio del found footage debido a que este proporcionaba un medio bastante practico para tratar nuevos enfoques con respecto al lore que todos conocemos. Sin embargo, eso no sucedió y parece que es una tendencia que no se va a explotar como pensaba, pero al menos si abrió la puerta para que de vez en cuando salgan trabajos pequeños con cosas interesantes como es el caso de Living Among Us.

Un proyecto de Brian A. Metcalf que no pretende descubrir el hilo negro y que claramente cuenta con influencias de la comedia de 2015, aunque en este caso bajo un enfoque en el que los vampiros guardan una postura mucho más oscura y misteriosa. La cual da pie a que durante el primer acto se tenga que brindar algo de contexto por medio de unos segmentos de noticias de pobre calidad para establecer la duda no solo sobre si en verdad el tema de los vampiros es real, sino también si estos serán capaces de vivir en armonía junto a los humanos.

Dudas que se encargarán de sostener por lo menos unos 40 minutos de la película por medio del escepticismo del grupo de filmación y que en general provocan que el desarrollo de la historia sea algo lento, más no aburrido. Ya que realmente el propósito del creador nunca es generar un espectáculo sangriento, en general todo se trata de ir desenvolviendo (con algunas fallas evidentes) poco a poco las ambiciones de un grupo de vampiros que sabes que esconden algo, pero nunca estas completamente convencido de ello gracias a sus personalidades tan contrastantes que vuelven difícil el poder descifrarlos de manera rápida.

La parte final es, como en todo found footage, la más intensa. La sensación de peligro se va haciendo palpable con el paso de los minutos y cuando por fin se desata el caos el nivel de intensidad resulta muy agradable, así como la cantidad de violencia presentada en pantalla (que había sido muy limitada hasta este punto). Aunque, por otra parte, en el lado negativo tenemos que hay escenas demasiado oscuras en las que resulta complicado ver lo que ocurre y también que existen ciertas cosas que nunca se toman la molestia de aclarar.

Las actuaciones no están mal, para ser un filme pequeño cuenta con un elenco con varias caras conocidas que ayudan a tener un desempeño sólido en este rubro. La producción cumple con lo necesario: la iluminación tiene altibajos, está bien editada, el trabajo de sonido no tiene fallos, la labor de maquillaje es simple y los efectos la verdad están bastante bien logrados.

Opinión final: Living Among Us es entretenida. Una pequeña película de vampiros que les hará pasar un buen rato.

Ojometro:
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jueves, 15 de marzo de 2018

Crítica: Children of the Corn: Runaway (2018)

Décima entrega de la franquicia, la cual está dirigida por John Gulager (Feast, Piranha 3DD) y cuyo guión fue escrito por Joel Soisson. Se estrenó directamente en VOD y DVD este pasado 13 de marzo dentro de los Estados Unidos.

Sinopsis:

Ruth (Marci Miller) escapa del culto en Gatlin, Nebraska mientras se encuentra embarazada. Trece años después ella sigue moviéndose de un lugar a otro para tratar de proteger a su hijo de lo que alguna vez experimentó, aunque cuando se establecen en un pequeño pueblo de Oklahoma su pasado parece haberla alcanzado una vez más. 




Comentarios generales:

Siempre me ha parecido bastante curioso como un relato corto de Stephen King ha sido capaz de generar una de las franquicias más prolíficas del cine de terror, ya que ese material daba, a lo mucho, para dos entregas y eso siendo benévolos. Hasta cierto punto es una proeza que sería mayormente reconocida de no ser porque quien está detrás de todo esto es Dimension Films, si… ese estudio cuyas únicas motivaciones solo son el tratar de mantener los derechos de franquicias a como dé lugar sin importar la calidad del producto. Situación que tristemente se vuelve a repetir con Runaway.

Y es que en esta ocasión se puede notar a todas luces que la prisa fue demasiada por sacarla, provocando así que lo que nos trae Gulager se sienta como algo ajeno a lo que conocemos. Obvio aquí tenemos elementos característicos como graneros, pequeños restaurantes o carreteras solitarias para brindar cierto nivel de familiaridad, pero el hecho de que el peso de la historia se sustente en Ruth y no en el culto hace que desde muy temprano la película caiga en un territorio poco interesante; no tanto porque la idea de explorar la vida de alguien que logró escapar sea mala, sino porque realmente nunca parecen saber cómo desarrollarla más allá de algunas alucinaciones o flashbacks.

Pasan los minutos y no se ven avances, todo se queda estancado en una rutina repetitiva que no ayuda en nada para que los personajes evolucionen en su nuevo entorno o mínimo para generar una sensación de riesgo latente. Ya que, con excepción de la aparición de una niñita, los momentos destinados para proporcionar el terror son mínimos y por lo regular terminan siendo intrascendentes ante el poco seguimiento que se les da; teniendo como consecuencia que estos queden parados más como eventos aislados que proporcionen un impacto deficiente y no para ayudar a aclarar lo que le ocurre a nuestra protagonista.

La parte final es decente, sobre todo porque es más o menos donde por fin logras sentir que estás viendo una Children of the Corn. Los traumas de Ruth siguen siendo el punto central para añadir un toque de misterio que no es tan complicado de descifrar, pero al contar con momentos más violentos el filme puede cerrar con cierta fuerza. Aunque no sin dejar varias cosas sin respuesta (sobre todo con respecto al hijo).

En el tema de las actuaciones Marci Miller no lo hace mal, cuenta con el personaje con mayor nivel de complejidad y al menos logra que uno se preocupe por ella durante varios lapsos de la película. En cuanto a la producción, definitivamente se nota que contó con un presupuesto muy corto: el trabajo de fotografía no es el mejor, la dirección de arte es pobre, el score no está mal, el trabajo de sonido cumple, los efectos son arcaicos y la labor de maquillaje no tiene mucho que destacar.

Opinión final: Children of the Corn: Runaway es una pérdida de tiempo. Otra secuela mediocre hecha al vapor para poder mantener los derechos por varios años más.

Ojometro:
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lunes, 12 de marzo de 2018

Crítica: Winchester (2018)

Película dirigida por The Spierig Brothers (Daybreakers, Jigsaw), quienes además comparten créditos junto a Tom Vaughan como co-escritores del guión. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el pasado 2 febrero, mientras que en México hizo lo propio durante el fin de semana.

Sinopsis:

En las afueras de San Francisco la multimillonaria Sarah Winchester (Helen Mirren) ha construido una enorme mansión que se encuentra en remodelación constante las 24 horas del día durante los siete días de la semana. Para el mundo exterior es una clara señal de una mujer con problemas mentales, pero para ella es la única manera de poder reparar el daño que las armas fabricadas por su compañía han ocasionado.

Comentarios generales:

Creo que a todo mundo le sorprendió que una actriz del calibre de Helen Mirren se involucrara en una película de terror, ya que no suele ser común que nombres de ese tamaño volteen a ver un género que dentro de la propia industria es considerado de segunda categoría. Esto provocó que rápidamente Winchester se convirtiera en uno de los trabajos más esperados del año, no solo por su presencia, sino porque había los elementos para poder tener algo grande que hiciera bastante ruido; aunque desgraciadamente eso no ocurrió.

Principalmente porque lo que nos traen los hermanos Spierig es una película que resulta difícil de digerir, no tanto porque cuente con una historia compleja (que no lo es), sino porque es de esas que tardan en desarrollarse. Una situación que por lo regular no me molesta pero en este caso si termina siendo perjudicial debido a que, al contar con una premisa básica de casas poseídas, el avance del primer acto se vuelve demasiado tedioso de manera muy rápida ante la falta de novedad y porque quieren sustentar todo en la excentricidad que representa la propia mansión o su dueña. Siendo esto un aspecto que al inicio resulta interesante; sin embargo, no tiene que pasar mucho tiempo para que uno se dé cuenta que con esa excentricidad solo se pretende esconder la repetitividad de las acciones.

En general se puede decir que la primera mitad es MUY aburrida, pero afortunadamente una vez que pasa el proceso de aprendizaje con respecto a la mansión la mejora es significativa. En gran medida porque el ritmo se vuelve más ágil y ya no se siente tan pesado lo que estás viendo, aunque el verdadero cambio se da gracias a que empiezan a darle más relevancia a las motivaciones de Sarah Winchester para construir un lugar tan exótico, lo cual deja como resultado una mayor sustancia con respecto a lo que ocurre ahí dentro y justifica de gran manera tanto lo de las renovaciones como la presencia de los espíritus.

Una presencia que abre la puerta a momentos de mayor suspenso y a la generación de una atmósfera más oscura. Sin duda algo positivo, más no completamente satisfactorio debido a que siempre te quedas con la sensación de que pudieron haber hecho más con esto porque cada habitación representa una historia para explotar y al final solo se centran en un par, mientras que el resto lo dejan a la imaginación.

Los últimos 20/25 minutos me agradaron, son bastante entretenidos. El tema supernatural toma el mando por completo y se las arreglan para ofrecer un cierre potente que, además, logra explotar de mejor manera toda la estructura a diferencia de los actos previos.

En el tema de las actuaciones Mirren cumple como se esperaba, su papel no exige demasiado pero ella le saca todo el jugo posible; mientras que Jason Clarke (Dr. Eric Price) resulta un buen contrapeso para ella. La producción es de primer nivel: el trabajo de fotografía es impecable, la dirección de arte estupenda, el score es muy bueno, el trabajo de sonido está bien cuidado, los efectos son sólidos y la labor maquillaje resulta mínima.

Opinión final: Winchester me dejó decepcionado. Ciertamente no es mala, pero termina quedándose corta en muchos aspectos considerando el talento involucrado.

Ojometro:
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viernes, 9 de marzo de 2018

Crítica: Still/Born (2018)

Primer largometraje del director Brandon Christensen, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Colin Minihan. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 9 de febrero, mientras que su salida en DVD ya está confirmada para el próximo 20 de marzo.

Sinopsis:

Mary (Christie Burke) es una madre primeriza que pierde a uno de sus gemelos durante el parto. Afectada por la tragedia trata de seguir con su vida, pero pronto empezará a sospechar que algo siniestro anda tras su único bebé sobreviviente y hará hasta lo imposible para mantenerlo a salvo de lo que sea que lo persigue.  


Comentarios generales:

Ver cientos de películas de terror año tras año ha provocado que difícilmente algo me tome por sorpresa o me ponga nervioso, simplemente uno se acostumbra a todos los trucos o fórmulas que se suelen utilizar dentro del género. Obvio con esto no quiero decir que no siga disfrutándolas (o sufriéndolas), pero si dificulta el poder sentir mayor interés por varios trabajos con ciertas temáticas y ese parecía que sería el caso con Still/Born. Un filme que realmente no lucía como algo especial y que al final terminó poniéndome bajo un estado de preocupación constante que no me esperaba.

En gran medida porque Christensen nos trae una historia que en esencia es de tintes sobrenaturales, aunque en realidad se sustenta de manera mucho más fuerte en los problemas de una madre que ha sufrido un trauma muy duro de superar. Ocasionando así que desde prácticamente el inicio las cosas tengan un nivel de tensión considerable al poner a su pequeño bebé como el centro de todos los sucesos cuestionables que sirven para construir de manera lenta pero constante un tipo de amenaza muy bien lograda que no necesita de demasiada exposición para sentirse como un riesgo importante y que en base a sus acciones se establece el ritmo que veremos por lo que resta de la película.

La cual para el segundo acto avanza sin muchos contratiempos al mantener a tope el suspenso y la sensación de peligro en todo momento por medio de sustos fáciles bien implementados o de escenas en las que el miedo se genera en base a lo que no puedes ver. Esto último siendo un aspecto que termina volviéndose fundamental para generar dudas y así ayudar a desarrollar el deterioro mental de nuestra protagonista; uno que ciertamente resulta algo acelerado al principio pero que con el pasar de los minutos logra un equilibrio adecuado para no solo presentar ciertos conflictos entre los personajes, sino también para elevar el nivel de preocupación por el bebé ante la frágil estabilidad emocional de su madre.

La parte final me gustó bastante. Aquí el manejo entre la locura y lo sobrenatural llega a su tope para poder proporcionar un nivel de intensidad mucho mayor que ayude a generar una inquietud constante por las acciones de Mary, quien para este punto ya representa una amenaza total y te hace cuestionar de manera genuina si todo lo ocurrido fue producto de su imaginación o si en verdad existió algo inexplicable alrededor de todo esto.

De las actuaciones se puede decir que sin duda es el show de Christie Burke, ella es quien carga con todo el peso de la película y su deterioro es por momentos hasta desgarrador de ver. La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía es correcto, la dirección de arte simple, el score es bastante bueno, el trabajo de sonido excelente y los efectos son muy sencillos.

Opinión final: Still/Born fue una agradable sorpresa. Una película sólida que con poco logra cosas muy interesantes como para ser de las mejores en lo que va del año. 

Ojometro:
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martes, 6 de marzo de 2018

Crítica: House of Demons (2018)

Película escrita y dirigida por Patrick Meaney, la cual significa su primer largometraje. Se estrenó en VOD y DVD el pasado 6 de febrero dentro de los Estados Unidos.

Sinopsis:

Cuatro amigos distanciados se reúnen para pasar una noche dentro de una cabaña que en alguna ocasión perteneció a un culto similar a la Familia Manson. Estando ahí, los extraños rituales del pasado en dicha casa abren unas conexiones con el presente y el subconsciente, forzando a que todos tengan que confrontar sus más profundos secretos y demonios… o ser destruidos por ellos.




Comentarios generales:

Si me hubiera basado únicamente en su sinopsis difícilmente existiría un texto sobre esta película en el blog, ya que la verdad lucia como otro trabajo independiente del montón que no valía la pena checar. Sin embargo, mientras repasaba el elenco vi el nombre de Amber Benson (Tara en Buffy the Vampire Slayer) y mi curiosidad aumentó lo suficiente como para darle una oportunidad a este filme debido a que tenía tiempo que no se involucraba en algo dentro del género. Una decisión que al final de cuentas resultó positiva ya que House of Demons es más arriesgada que la mayoría de esta clase de producciones.  

Con esto no quiero decir que va a provocar una nueva tendencia o signifique una revolución, pero lo que nos trae Meaney es una historia bastante loca que mezcla diversos elementos de manera original y que nunca demuestra miedo alguno por hacerlo, por más ridículas que pudieran llegar a parecer sus ideas. Un riesgo que obvio no está exento de problemas, sobre todo durante un primer acto en el que puede llegar a ser complicado entender qué diablos es lo que está ocurriendo gracias al deficiente manejo de los tiempos que provoca que los cambios entre el pasado y el presente resulten muy bruscos; dejando la sensación de que no tienen mucho sentido o que los problemas de este amplio grupo de personajes son irrelevantes para los efectos de la trama.

Afortunadamente llegada la media hora del metraje las cosas se logran estabilizar cuando se realiza la conexión entre los amigos y el culto, una que tiene tintes de The Twilight Zone pero que poco a poco va desenvolviendo los misterios que hay detrás de manera fluida. Todavía con cierto enredo debido a la poca profundización previa, aunque ya con situaciones que te van brindando claridad y que empiezan a jugar de manera seria con todo el tema de los demonios internos para ofrecer momentos intensos o con un nivel de violencia mayor sin llegar a ser nada precisamente extremo.

La parte final es probablemente la más convencional. Salvo por la extrañísima breve aparición de un personaje muy peculiar, todo sigue un camino que para nuestra mala fortuna no toma demasiados riesgos al no explotar en lo absoluto a la amenaza presentada y optar por un desenlace feliz que desentona con el tono previo (aunque no es malo).

En cuanto a las actuaciones hay de todo, algunas aceptables y otras no tanto; siendo Dove Meir en su papel de líder del culto quien más resalta. La producción es limitada: el trabajo de fotografía no es el mejor, la dirección de arte es medio arcaica, el score está ok, el trabajo de sonido cumple, los efectos son muy básicos y la labor de maquillaje está aceptable para lo que es.

Opinión final: House of Demons es pasable. Un trabajo independiente bastante original que por lo menos merece una oportunidad.

Ojometro:
***

viernes, 2 de marzo de 2018

Crítica: Keep Watching (2018)

Primer largometraje del director Sean Carter, cuyo guión fue escrito por el debutante Joseph Dembner. Se estrenó directamente en VOD y DVD dentro de los Estados Unidos el pasado 6 de febrero, aunque parece que en algunos países podría llegar a cines próximamente.

Sinopsis:

Una familia es atrapada dentro de su propia casa por unos misteriosos intrusos, quienes los forzarán a ser parte de un juego de vida o muerte cuyas reglas se irán revelando con el transcurrir de la noche.





Comentarios generales:

Probablemente no exista una actriz en la actualidad que genere más morbo dentro del cine de terror que Bella Thorne, la sexualización que la ha rodeado desde muy joven provoca que la gente esté muy al pendiente de todo en lo que esté involucrada. Esto evidentemente no es algo que los estudios hayan ignorado y desde un tiempo a la fecha se han empeñado en sacar todas aquellas películas en donde aparece sin importar cuánto tiempo lleven en el olvido, siendo este el caso de Keep Watching; un trabajo de 2013 que se la había pasado en la congeladora y que después de verlo se entiende perfectamente el porqué de esto.

Esencialmente porque en este lapso han salido algunas otras películas similares que hacen que su premisa sea obsoleta, pero sobre todo porque carece de dos aspectos fundamentales para que funcione: personajes interesantes y que sea creíble.

Siendo lo primero algo bastante problemático debido a que durante el primer acto el director enfoca sus esfuerzos en tratar de que el espectador tome interés por esta familia de manera inefectiva gracias a que lo presentado no cuenta con la solidez suficiente como para lograrlo; simplemente todo resulta banal, sin nada que sientas que pueda ser fundamental más adelante y cuya única meta en grandes lapsos es hacer lucir muy sensuales tanto al personaje de Jamie como a su madrastra.

Luego está el tema de la credibilidad, algo que en esta ocasión simplemente no se logró porque la manera en la que están colocadas las cámaras es ridícula. Son demasiadas y además se encuentran en los lugares más inverosímiles posibles (botón de un horno de microondas, ventilador, drenaje o en un estante para especias), lo cual quita por completo la ilusión de que esto es un juego de invasión y provoca que uno como espectador se quede pensando más en lo imposibles que resultan dichas tomas y no sobre si los problemas de la familia son interesantes.

Lo anterior sin duda afecta, pero incluso con estos detalles la película podía salir adelante considerando que el juego que plantean daba el material suficiente como para brindar una segunda mitad entretenida; sin embargo, esto tampoco se da. En gran medida porque es una serie de eventos sin gran originalidad que, para colmo, no se complementan con muertes llamativas que justifiquen la supuesta brutalidad que te vendieron al inicio. Todo lo que ocurre es correr del punto A al punto B bajo un ritmo acelerado y una edición pobre, sin momentos que te permitan desarrollar cierta empatía por las victimas en su búsqueda por sobrevivir y con una presencia asesina omnipotente de la cual tampoco llegas a saber demasiado.

Ya con todo lo anteriormente mencionado uno llega fastidiado a la parte final y sin que le importe lo que pueda ocurrirle a los sobrevivientes. Para empeorar las cosas el enfrentamiento definitivo es muy desangelado al carecer de intensidad, de momentos agobiantes y dejar como pago algo demasiado decepcionante.

Sobre las actuaciones no puedo decir que sean terribles o malas porque no lo son, están aceptables, pero el hecho de que los personajes sean tan planos y se vean obligados a realizar cosas tan tontas no les ayuda. La producción es del estándar en este tipo de filmes: un trabajo de fotografía práctico, score cumplidor, trabajo de sonido efectivo y unos efectos medio pobres.

Opinión final: Keep Watching es bastante aburrida. Otro intento fallido por querer explotar la popularidad de Bella Thorne.

Ojometro:
**