martes, 15 de agosto de 2017

Crítica: The Black Room (2017)

Película escrita y dirigida por Rolfe Kanefsky (Nightmare Man). Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado mes de mayo y posteriormente salió en DVD durante el mes de junio; aunque a Latinoamérica llegó vía Netflix apenas hace algunos días.

Sinopsis:

Paul (Lukas Hassel) y Jennifer (Natasha Henstridge) se han mudado a una nueva casa y su vida parece ir por el mejor camino. Sin embargo, ellos no saben que justo en su sótano se encuentra un misterioso cuarto que encierra a un demonio cuyos deseos carnales afectarán a ambos como parte de sus oscuros planes.



Comentarios generales:

Después de leer la sinopsis y descubrir que el director de esta película tenía bastante experiencia haciendo películas softporn inmediatamente trate de bajar lo más posible mis expectativas debido a que había altas probabilidades de encontrar algo desastroso. Simplemente no existía nada que me hiciera esperar algo que valiera la pena y, aunque al final The Black Room no es el desastre épico que suponía que sería, tampoco se trata de un trabajo que vaya a pasar a los anales de historia; ni siquiera por su superficial uso del sexo.

Esto porque lo que nos regala Kanefsky en ningún momento parece tener muy definido cual es el verdadero camino que quiere seguir, manifestando desde el primer acto un evidente guiño por la comedia pero al mismo tiempo tratando de mantener un enfoque un poco más oscuro que vaya acorde al tema demoniaco que rodea la casa. Una combinación que al menos de inicio funciona porque gracias a esta se logran generar algunas escenas divertidas que establecen de manera clara que el sexo jugará un papel fundamental en el comportamiento de los personajes y en base a eso se irá desenvolviendo una historia que tiene algo más en lo que respecta al demonio y no solo se centrará en abrir puertas o provocar ruidos para lograr sustos fáciles.

El problema es que este tipo de dinámica no es capaz de sostener toda la película y en determinado punto la comedia es la que toma la estafeta, provocando con esto que poco a poco las cosas se vayan tornando bastante aburridas debido a que las acciones por un periodo prolongado de tiempo no parecen llevar a ningún lado a pesar de que por medio del personaje de Paul tratan de hacer parecer que sí. Recurriendo a elementos mucho más gráficos que añaden sustancia superficial mientras se compra tiempo y que ciertamente no están mal hechos pero, como todo en esta película, no hacen demasiado para profundizar sobre los propósitos de un demonio que hasta este momento se encuentra lejos de ser esa amenaza enorme que se vendió al comienzo y solo queda parado como un pervertido.

La parte final no está mal, más allá de que pretenden explicar todo en unos cuantos minutos. Aquí es donde básicamente el presupuesto se gastó y entre una muestra importante de efectos prácticos logran, por fin, brindarte un panorama más claro con respecto a los planes del demonio y los motivos por los cuales el tema del sexo es tan importante.

Las actuaciones son exageradas (Augie Duke, Lin Shaye) o muy planas (Henstridge), aunque Hassell ciertamente logra una labor sólida cuando le toca cargar con el peso de las acciones. La producción cumple: el trabajo de fotografía está ok, la dirección de arte es básica salvo por el final, el score es genérico, el trabajo de sonido es bueno y tanto los efectos como la labor de maquillaje son bastante cumplidores; aunque pueden parecer algo arcaicos.

Opinión final: The Black Room es una película bastante pobre. Tiene algunas puntadas pero en general es un producto que en un par de días van a olvidar.

Ojometro:
**

viernes, 11 de agosto de 2017

Crítica: Breakdown Lane (2017)

Película escrita y dirigida por el debutante Bob Schultz, aunque también contó con la participación de Robert Conway (Exit to Hell) para filmar escenas adicionales que él mismo escribió. Se estrenó a inicios de año en Estados Unidos en VOD y su salida en DVD se dio el pasado 16 de mayo.

Sinopsis:

Cuando la camioneta de Kirby Lane (Whitney Moore) se descompone en medio del desierto, ella no solo tendrá que enfrentar los peligros de la deshidratación y a los coyotes, sino también a cientos de zombies que han comenzado a aparecer de la nada.



Comentarios generales:

Zombies + producciones independientes = desastre. Esto es una constante que cualquier fan del género debe de saber y en mi caso suele ser una de las combinaciones a las que más les huyo cuando se trata de hacer las críticas; sin embargo, los zombies siempre serán una debilidad conmigo y por más que quiera evitarlo termino viendo algunas cosas de las cuales sé de antemano que me voy a arrepentir y definitivamente Breakdown Lane es ejemplo perfecto de esto.

La verdad no sé cuanto material adicional filmó Schultz pero es evidente que en algún punto alguien se dio cuenta que tenían un verdadero desastre y decidieron recurrir a sus servicios para tratar de corregir algo destinado al fracaso, aunque en lugar de mejorar el producto solo terminaron haciéndolo mucho más ridículo. Ya que esta es una de las historias sobre zombies más huecas que me haya tocado ver debido a que, a pesar de que muestran mucho en pantalla, casi nada lleva a algo concreto y en general se trata de una serie de eventos aleatorios que pretenden venderte un apocalipsis zombie a gran escala sin explicarte absolutamente nada; de hecho, los niveles de profundización al respecto son tan pobres al grado de que en cuestión de UN DIA ya muestran a humanos realizando actos de canibalismo.

Realmente pocas cosas parecen tener una razón de ser, lo único constante es ver a esta chica quejándose mientras se integran cada determinado tiempo unas viñetas tipo cómic para tratar de añadir dinamismo a algo que avanza de manera sumamente lenta y que en determinado punto pasa de ser una historia de supervivencia a una de rescate simplemente porque si. Lo cual sirve de excusa para introducir a otro personaje que deja en evidencia la falta de desarrollo y claridad en cuanto al tiempo transcurrido; el cual es el medio para presentar cierto nivel de impacto visual y generar una sensación de desesperanza total, pero que fracasa ante lo débil que resulta el sustento detrás (nuevamente, no han transcurrido ni si siquiera un par de días como para que sus acciones sean creíbles).

La parte final es un burdo intento por querer convertir al personaje de Kirby Lane en alguien badass y hasta cierto punto lo logran, lo malo es que el desenlace no cuenta con absolutamente nada de intensidad como para poder comprarla por completo. Además de que el cierre presentado es por demás ridículo y va totalmente en contra de lo que supuestamente es su nueva personalidad.

De las actuaciones no hay mucho que decir, son bastante malas y en general no te provocan absolutamente nada. La producción también es muy pobre: el trabajo de fotografía es espantoso, el score es genérico, el trabajo de sonido es horrible, los efectos son de muy mala calidad y la labor de maquillaje, aunque extremadamente básica, es lo más decente.

Opinión final: Breakdown Lane es horrible, probablemente una de las peores películas de zombies que he visto. Evítenla.

Ojometro:
*

martes, 8 de agosto de 2017

Crítica: Bonejangles (2017)

Película dirigida por Brett DeJager (The Legend of Cooley Moon) y escrita por Keith Melcher. Se estrenó en VOD el pasado 18 de julio dentro de los Estados Unidos, pero todavía no hay información sobre su salida en formato físico o si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Mientras se encuentran trasladando al temible asesino serial Bonejangles a una nueva instalación de máxima seguridad, un grupo de policías entra a un pueblo que sufre de una maldición que lo infesta de zombies una vez al año. Atrapados y desesperados, su única alternativa para salir con vida y salvar al pueblo es al mismo tiempo su peor pesadilla: liberar a  Bonejangles.


Comentarios generales:

El cine serie b es un gusto culposo no solo para mí, sino para muchas otras personas debido a que suele ser una vía de entretenimiento sin grandes complicaciones con la cual puedes desconectar el cerebro un rato y reír por diversos factores que rodean a esta clase de producciones. Lo malo es que en años recientes también se han vuelto la excusa perfecta para realizar trabajos de muy cuestionable calidad que, bajo el argumento de ser serie b, quieren escudar todas sus falencias y desafortunadamente Bonejangles es uno de esos ejemplos.

Lo cual es una pena porque la premisa era lo suficientemente absurda para que DeJager nos pudiera regalar algo divertido tomando en cuenta que su historia mezclaba slasher con zombies, dos de los subgéneros más convenientes para poder exagerar todo lo que quisiera y regalar un bonito baño de sangre. Sin embargo, en lugar de eso mejor decide sustentar su trabajo en el humor, pero no en uno inteligente, sino en más bien en uno juvenil que depende casi exclusivamente de chistes sobre sexo (incluso para la breve aparición de Reggie Bannister) en su intento de generar risas mientras nos presentan en pantalla a un asesino serial que supuestamente es una máquina de matar pero que durante todo el primer acto es opacado por un grupo de policías estereotipados.

Realmente el inicio no diría que es lento, aunque tampoco tiene demasiadas cosas como para emocionarse y no es sino hasta que llegan al pueblo cuando la dinámica se vuelve un poco más digerible gracias a que los zombies y el asesino suelto provocan de manera automática eso. Lo malo es que realmente todas las escenas que los involucran se sienten muy genéricas, sin intensidad; básicamente están hechas de un modo para que nada más ocurran porque si mientras se le sigue dando prioridad al humor hueco y se trata de mezclar el tema de la maldición de manera sumamente forzada en unos cuantos minutos para poder justificar la presencia de Bonejangles, quien por un periodo importante de tiempo pasa a segundo plano.

La parte final tampoco ofrece muchas cosas memorables. De hecho, lo que uno supone será una batalla al menos entretenida termina siendo opacada, una vez más, por el humor excesivo y una conclusión que carece por completo de cualquier tipo de emoción.

Sobre las actuaciones puedo decir que, salvo por Bannister, prácticamente todo el elenco es uno bastante amateur por lo exagerados que resultan en pantalla. La producción tiene cosas buenas y cosas malas: el trabajo de fotografía es decente, la dirección de arte es pobre, el score no tiene nada destacado, el trabajo de sonido cumple, los efectos son arcaicos y la labor de maquillaje es digna de atracción de Halloween.

Opinión final: Bonejangles es decepcionante. Un pobre intento de cine serie b que solo a unos cuantos les parecerá entretenido.  

Ojometro:
** 

viernes, 4 de agosto de 2017

Crítica: Darkness Rising (2017)

Película dirigida por Austin Reading, cuyo guión fue escrito por Vikram Weet. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD el pasado 30 de junio dentro de los Estados Unidos, pero no hay información sobre cuándo saldrá en formato físico.

Sinopsis:

En compañía de su novio y su prima, Madison (Tara Holt) irrumpe dentro de su antigua casa abandonada antes de que sea demolida para encontrar algunas respuestas sobre por qué su madre se volvió loca y casi la mata cuando era niña.




Comentarios generales:

Por alguna razón Darkness Rising obtuvo una promoción mucho más grande de la que normalmente obtienen otras películas de escala similar y gracias a ello el interés por esta se fue elevando poco a poco conforme pasaban los meses a pesar de que su premisa ciertamente no era nada del otro mundo. Se veía como un trabajo más sobre casas poseídas, pero con el potencial de tener algo escondido que la diferenciara de manera importante del resto; aunque al final esta suposición no pudo ser más errónea.  

Ya que lo que nos regalan Reading y Vikram no solo es algo que tiene bien poco sentido incluso en cosas tan simples como el establecer los tiempos en los se desarrollan los eventos en los que sustentan la historia, sino que además fue realizado con el manual sobre cómo hacer lo más genérico que se pueda todo lo que ocurre en pantalla. Obligándote a ver un largo y tedioso primer acto cuya meta es establecer que el pasado de Madison es traumático para así poder sentir empatía hacia ella, pero eso simplemente nunca se da debido a que con lo que ocurre durante este periodo de tiempo sientes que será más un peligro que otra cosa; esto mientras tratas de fingir sorpresa o espanto con cada uno de los trucos utilizados que ya has visto en incontables ocasiones (muñecos con ojos sangrando, niño muerto apareciendo de la nada, algo detrás de las cortinas de baño, etc).

Es hasta pasada la media hora cuando finalmente las cosas se vuelven un poco entretenidas, principalmente porque el personaje de Katrina Law (Izzy) obtiene más relevancia y, con ello, llega una exageración de los sucesos que por lo menos logran brindarle una dinámica distinta a la película. Lo malo es que esto no es suficiente para ocultar todas las inconsistencias que existen y no tiene que pasar mucho tiempo para que se caiga una vez más en lo repetitivo, haciendo que el espectador se empiece a impacientar cuando la información recabada hasta el momento no lleva a ningún lado; en especial cuando todo el tema de los espíritus, que supuestamente es lo importante, solo ha sido utilizado de manera superficial.

La parte final es un desastre. Ciertamente se eleva el nivel de intensidad con algunas escenas que añaden impacto y por fin deciden elaborar un poco más los motivos de los espíritus, pero todo esto se siente tan forzado que solo termina dejándote con más dudas que respuestas (y con algunas cuentas que no encajan).

De las actuaciones no tengo mucho que decir, tanto Law como Holt por ciertos momentos logran cosas decentes; mientras que Bryce Johnson (Jake) aporta poco o nada. La producción tampoco tiene grandes cosas que destacar: el trabajo de fotografía es pobre, la dirección de arte no resalta, el score es muy simple, el trabajo de sonido está ok, los efectos cumplen y la labor de maquillaje es probablemente lo más llamativo.

Opinión final: Darkness Rising es bastante mala. Una película genérica que solo les hará perder su tiempo.

Ojometro:
**

martes, 1 de agosto de 2017

Crítica: Sam Was Here (2017)

Primer largometraje del director Christophe Deroo, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Clement Tuffreau. Se estrenó directamente en DVD dentro de Francia (bajo el nombre de “Nemesis”) durante el pasado mes de abril, mientras que su llegada a los Estados Unidos está anunciada para algún punto de 2017.

Sinopsis:

En 1998 Sam (Rusty Joiner) viaja por algunas de las pocas zonas habitadas del desierto de Mojave en búsqueda de clientes, aunque para su sorpresa no hay ni una sola persona en dichos lugares. Con la sensación de que todo el mundo lo anda evitando decide marcharse de ahí, pero ese solo será el comienzo de una experiencia que lo quebrará tanto a nivel físico como mental.

Comentarios generales:

Tener una visión y plasmarla tal como quieres es algo que siempre se tiene que admirar dentro de una industria en la que existen diversas presiones por generar dinero a como dé lugar, mucho más dentro de un género en el que pareciera que ya todo está escrito. Es por eso que el que Sam Was Here haya podido salir a la luz me resulta sorprendente, ya que detrás de su premisa y trailer en apariencia “convencionales” se esconde una de las películas más ambiguas que haya visto en los últimos años.

Algo que en un inicio no parece serlo en lo absoluto debido a que Deroo construye un primer acto hasta cierto punto simple, donde el principal objetivo es generar una atmósfera solitaria que de inmediato ponga en alerta a nuestro protagonista y en base a esto ir desenvolviendo poco a poco un misterio no precisamente original, más si interesante. Sustentándose principalmente en un show de radio y en una serie de acciones realizadas por el personaje de Sam que no parecen tener nada fuera de lo normal, pero que se empiezan a convertir en un aspecto clave durante una travesía en la que absolutamente todo le sale mal dentro de un escenario que no le proporciona muchas opciones para poder lidiar con sus problemas.

Es entrando al segundo acto cuando las cosas se vuelven prácticamente indescifrables, donde el ritmo cambia de golpe y se le da pie a situaciones destinadas a generar impacto visual, aunque sin saber exactamente los motivos por los cuales se dan. Realmente lo único que tienes es este show de radio que te va dando ciertas ideas pero que está lejos de ser suficiente para entender por qué de la noche a la mañana Sam se ha vuelto un tipo odiado al que quieren matar, dejando a partir de este punto todo al aire, sin las mínima intención de establecer las bases de algo que igual puede ser una historia sobre un asesino serial, de aliens o un simple capítulo de The Twilight Zone.

La parte final si contiene un mayor nivel de violencia al integrar a más personajes para propósitos específicos que añaden cierta fuerza y algunos elementos visuales interesantes, pero todos pensados de manera meticulosa para que sea el espectador quien interprete la resolución como le plazca. Una situación con la cual no suelo tener problemas; sin embargo, en esta ocasión si considero que termina siendo contraproducente considerando que a lo largo de la película son muy pocos los elementos que se te brindan como para poder sacar una conclusión sólida y no dejarte con esa sensación de que nada de esto tuvo sentido.

De las actuaciones realmente todo recae en Joiner, quien hace una gran labor para mantenerte interesado en el filme a pesar de que durante gran parte de este no sabes qué es lo que está pasando. La producción es donde tiene varios de sus puntos más fuertes: cuenta con un muy buen trabajo de fotografía, la dirección de arte es simple, el score es genial, el trabajo de sonido sólido, los efectos no son la gran cosa y la labor de maquillaje es muy limitada.

Opinión final: Sam Was Here me pareció interesante, pero es una película bastante complicada de calificar. Recomendable más que nada para aquellos que buscan cosas poco convencionales.

Ojometro:
***

jueves, 27 de julio de 2017

Crítica: Capps Crossing (2017)

Película escrita y dirigida por Mike Stahl, la cual significa su primer largometraje. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos a inicios del mes de junio, pero no se sabe si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

10 años atrás David (Brian Cory) dejó a su novia sola en el bosque y ella nunca regresó. Sintiéndose culpable por esto ha desarrollado un dolor y odio durante varios años, los cuales explotan cuando un grupo de jóvenes deciden pasar un fin de semana en dicho bosque que él visita de manera prácticamente religiosa.




Comentarios generales:

En ocasiones es complicado escribir sobre ciertas películas debido a que una vez que concluyen te invade una sensación de vacío muy fuerte que no permite que fluyan las ideas. Es algo curioso, pero por lo general tiene que ver con aquellas que realmente me llevan al límite en cuanto a paciencia se refiere y sin duda alguna Capps Crossing entró en ese selecto grupo gracias a que es un trabajo que tiene muy poco para analizar.

Y es que la verdad, salvo por los primeros 5 u 8 minutos, lo que nos trae Stahl es tan entretenido como ver secar pintura al ofrecernos una historia que desde un inicio te revela la identidad del asesino para acabar de golpe con todo el misterio que se pudiera llegar a tener y así centrarse por completo en una larga exhibición de jóvenes acampando que acapara un 90% del metraje. Convirtiendo así un verdadero suplicio lleno de conflictos juveniles absurdos algo que en teoría tendría que ser sangriento considerando que el personaje de David es alguien con problemas graves.

Problemas que uno supondría que serían mejor explotados pero que se quedan en una serie de flashbacks que pretenden añadir contexto de manera deficiente y que nunca logran clarificar el por qué este chico mata a todo aquel que ponga un pie en el bosque. Simplemente la explicación es muy ridícula como para poder sustentar todas sus acciones con eso.

Los últimos 20 minutos son la única parte en la que el creador se atreve a cambiar un poco la dinámica al poner POR FIN a su mentalmente inestable asesino a realizar la matanza que se te lleva vendiendo por más de sesenta minutos. La cual tristemente dura muy poco y no tiene nada memorable a pesar de que si presenta un nivel de intensidad interesante; además de un giro que no aporta mucho.

Las actuaciones son probablemente lo más rescatable, Cory no lo hace mal como el asesino y el resto de los actores cumplen con lo que les piden hacer. La producción es típica de película independiente: trabajo de fotografía apenas aceptable, score genérico, trabajo de sonido con ciertas fallas, efectos simples y la labor de maquillaje con solo algunos detalles que resaltan.

Opinión final: Capps Crossing es una muy mala película. Evítenla.

Ojometro:
*

lunes, 24 de julio de 2017

Crítica: Lake Alice (2017)

Primer largometraje del director Ben Milliken, cuyo guión fue escrito por Stevie Jane Miller. Salió directamente en DVD dentro de los Estados Unidos el pasado 18 de julio, aunque no hay información sobre si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Los Thomas van a su cabaña en el bosque dentro de su antiguo pueblo para poder pasar la navidad junto a su hija y su novio, pero su primera festividad juntos puede que también sea la última.







Comentarios generales:

Cuando me llegó el arte y el trailer de Lake Alice (Lake Tomahawk en Europa) hace algunos meses ciertamente capto mi interés, ya que lucía como un slasher prometedor. No tanto porque esperara que fuera a cambiar dicho subgénero ni mucho menos, simplemente se veía entretenido, sangriento, algo para pasar el rato sin grandes pretensiones; sin embargo, esas fueron falsas suposiciones de mi parte debido a que esta película casi no es nada de eso.  

La verdad es que incluso pareciera como si Milliken y Miller no hubieran tenido la intención de hacer un slasher debido a que, salvo por la breve escena inicial, un altísimo porcentaje del tiempo de metraje es un aburridísimo intento por querer establecer conflictos y sospechas que no llevan a ningún lado. En serio, durante todo el primer acto se nos muestra que esta familia por alguna razón no es muy querida por la autoridad, pero en ningún momento se nos brinda algún tipo de historia para añadir un poco de contexto a esto, dejando claro que aquí todo lo que ocurre se da simplemente porque si y que tal vez tenga algún tipo de relevancia (o tal vez no) en la resolución más adelante.

Provocando así un enorme problema no solo de ritmo, sino también generación de contenido, ya que una vez que queda establecido ese resentimiento y se nos muestran otras situaciones para generar ciertas dudas la película topa con pared. Esto porque, más allá de una decente elaboración en cuanto a la atmósfera se refiere, realmente no ocurre nada relevante y con ello las cosas se vuelven sumamente pesadas de ver ante el nulo compromiso por añadir elementos que por lo menos te hagan sentir que estás ante un slasher. Básicamente se trata de un ejercicio que cada vez que esperas que explote no lo hace, lo cual ocurre en repetidas ocasiones y cuando por fin lo hace… simplemente ya no te importa lo que vaya a ocurrir.  

La parte final es sin duda la más violenta porque hay muertes y por fin los asesinos hacen acto de presencia, pero realmente me pareció aburrida. Adivinar la identidad de estos se da básicamente por cuestión de descarte, la dinámica es sumamente repetitiva y el desenlace, si bien cuenta con algo de intensidad, nunca logra generar nada que te vaya a quedar en la mente por un lapso importante de tiempo.  

Las actuaciones no son espantosas realmente, aunque el que la historia sea tan pasiva no ayuda para poder ver algo mucho más desafiante para todo el elenco. La producción está ok tratándose de un trabajo independiente: el trabajo de fotografía cumple, la dirección de arte no es nada del otro mundo, el score tiene cosas interesantes, el trabajo de sonido deja algo que desear, los efectos son simples y la labor de maquillaje no cuenta con nada que resalte.  

Opinión final: Lake Alice es un slasher del montón. Una película bastante aburrida que solo les hará perder 75 minutos de su tiempo.

Ojometro:
**

jueves, 20 de julio de 2017

Crítica: Wish Upon (2017)

Película dirigida por John R. Leonetti (Annabelle) y escrita por Barbara Marshall. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos y México el pasado 14 de julio, recaudando un poco más de $7.0 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Una adolescente descubre que una vieja antigüedad que le dieron de cumpleaños cumple todos sus deseos. Esto lo aprovecha para mejorar su vida y obtener todo lo que siempre había querido; sin embargo, no sabe que dichos deseos tienen un alto precio que se debe de pagar.





Comentarios generales:

Hay ocasiones en las que se puede notar prácticamente de inmediato cuando los planes detrás de una película son las de crear una nueva franquicia a como dé lugar y en el caso de Wish Upon era evidente al momento de darle una repasada a su juvenil elenco y premisa. Una que ciertamente contaba con el potencial para poder realizar algo interesante debido a que brindaba la posibilidad de hacer prácticamente cualquier cosa, de rebasar los límites para ofrecer un espectáculo bastante loco, pero al final se quedó como un trabajo que quiere replicar lo que han hecho algunos otros y no resaltar por sus propios méritos.

Lo cual es una pena porque de inicio parece que estamos ante una historia oscura con la cual Leonetti pretende explotar la fragilidad de una adolescente que vivió un episodio traumático durante su infancia, pero rápidamente eso cambia y lo que vemos es algo sumamente teen, con todos los estereotipos estudiantiles de cajón que durante el primer acto vuelven un verdadero reto el poder soportarlo. Aunque no es solo eso, también está el hecho de que gran parte de lo que ocurre lo puedes anticipar de manera sencilla debido a que los primeros deseos involucran cuestiones ligadas directamente a lo que muchos adolescentes quieren durante esas etapas de su vida y la dinámica resultante de esto no es muy atractiva que digamos debido al temor por mostrar las muertes de manera mucho más gráfica; las cuales incluso por algunos momentos tienen un aire muy marcado de Final Destination.

Es llegando por ahí de los 40/45 minutos cuando las cosas se ponen un poco más interesantes, principalmente porque es aquí donde nuestro personaje principal empieza a lidiar con las consecuencias de sus actos al saber los secretos de la antigüedad, brindándole así al espectador una duda razonable sobre si en verdad se merece las tragedias que giran alrededor de ella o no. En base a esto el tono se vuelve un poco más oscuro, las muertes adquieren un ligero incremento en el nivel de impacto (aunque siguen siendo fuera de cámara) y el director logra generar algunos momentos bastante tensos para despistar sobre las potenciales víctimas. Lo malo es que esto solo funciona de manera breve y todo el tiempo tienes la sensación de que se guardan muchas cosas.

La parte final termina siendo un total desperdicio por la manera en la que van resolviendo cada situación. Es predecible, nunca se atreven a llevar hasta el límite al personaje de Clare con su obsesión por la caja y mejor optan por recurrir a una idea que básicamente tira por la borda todo lo previamente construido; no tanto para brindar un final feliz, sino para dejar la puerta abierta a futuras secuelas.

De las actuaciones sin duda es Joey King (Clare) quien carga con todo el peso de la película y aunque no lo hace mal, tampoco es suficiente como para salvarla de muchos momentos poco favorables. La producción cumple con los estándares necesarios de calidad: el trabajo de fotografía está ok, la dirección de arte es correcta, tiene un buen score, el trabajo de sonido es sólido, los efectos no son la gran cosa y la labor de maquillaje no tiene mucho que resaltar.

* Cuenta con una escena a la mitad de los créditos

Opinión final: Wish Upon es mediocre, pero sobre todo aburrida. Una película para adolescentes que pasará sin pena ni gloria.

Ojometro:
**

lunes, 17 de julio de 2017

Crítica: The Precipice Game (2016)

Producción china dirigida por Zao Wang, cuyo guión fue co-escrito por Doudou, Zhou He y Rebecca Wang. Se estrenó en cines dentro de China a mediados de 2016, mientras que en el continente americano llegó por medio de Netflix en algún punto de 2017.

Sinopsis:

Una chica que se encuentra en rebelión de su familia adinerada por su nuevo novio viaja junto con él en un crucero para celebrar su cumpleaños. Ahí esperan pasar una agradable experiencia al formar parte de un juego que promete una gran suma de dinero a quien cumpla con un único requisito: mantenerse con vida.



Comentarios generales:

El cine de terror chino se podría decir que se encuentra un poco más atrasado que el resto, no tanto porque nunca hubiera existido, sino más bien porque siempre ha tenido que lidiar con un nivel de censura muy restrictivo por parte de su gobierno que ha limitado la variedad de propuestas proveniente de aquel país. Sin embargo, con el crecimiento abismal que ha tenido dicho mercado en los últimos años parece que la censura ha disminuido un poco y con ello se han abierto las puertas para ver trabajos un tanto distintos a los acostumbrados, siendo The Precipice Game parte de estos.

Y ojo, digo distintos para ellos, porque para el resto del mundo muy probablemente se sienta un tanto viejo lo que ofrecen y lo cierto es que lo que nos trae Wang se siente precisamente así porque su idea base claramente se inspira en una fórmula que se popularizó durante la década pasada y con ello el nivel de novedad se pierde. Aunque realmente el mayor punto en contra con el que cuenta es que todo lo que te muestran para que sientas interés por estos personajes resulta exageradamente aburrido de ver y después, cuando inicia el juego, convierten algo que en teoría tendría que ser intenso e impactante en una serie de situaciones que no generan nada; incluso ni logran su objetivo de solidificar las bases de este.

Todo pasa porque si, las victimas van del punto A al punto B ignorando lo que se trató de establecer de manera muy precaria en los minutos previos y eso hace que la película sea bastante cansina. Te quedas esperando durante largos periodos de tiempo para que por fin esta situación extremadamente peligrosa tenga algo de eso, lo cual se da de manera contada y muy dosificada, ya que a pesar de que si existen muertes, estas significan poco en el desarrollo de las acciones gracias a lo genéricas que resultan. Además de que tampoco son lo suficientemente impactantes como para poder maquillar el hecho de que el hilo conductor de la historia quedó en el olvido desde muy temprano.

La parte final es bastante decepcionante. Ya para este punto uno entiende que el nivel de intensidad y violencia no serán gran cosa pero al menos esperas un desenlace lo suficientemente potente para justificar todo lo ocurrido, sin embargo, lo que hacen es integrar un giro ridículo que no solo mata esas esperanzas, sino que además hace que esto parezca una película de un género distinto.

Las actuaciones no diría que son terribles pero en general son más fastidiosas que cualquier otra cosa, muy exageradas. La producción es normalita: el trabajo de fotografía está ok, la dirección de arte cumple, el score es intrascendente, los efectos no son nada del otro mundo y la labor de maquillaje es ínfima. 

Opinión final: The Precipice Game es bastante pobre. Una película del montón que se perderá con el paso del tiempo.

Ojometro:
**

domingo, 16 de julio de 2017

Falleció George A. Romero



El día de hoy falleció el legendario George A. Romero  a los 77 años de edad después de perder la batalla contra el cáncer de pulmón. El director murió acompañado de su familia escuchando el score de una de sus películas favoritas, “The Quiet Man”, según reveló Peter Grunwald.

Director de películas como Night of the Living Dead, Dawn of the Dead, Day of the Dead, Land of the Dead, Diary of the Dead, The Crazies, Creepshow, Martin, Monkey Shines (entre otras), este se convirtió en pieza clave para la historia del género de terror y fue quien prácticamente estableció las reglas del subgénero de zombies que hoy en día genera millones de dólares por medio de diversas propuestas dentro de distintas industrias.

Descanse en paz George A. Romero

Fuente: LA Times

jueves, 13 de julio de 2017

Crítica: The Evil Within (2017)

Película escrita y dirigida por el fallecido Andrew Getty, la cual representa su único trabajo dentro de la industria del cine. Salió directamente en VOD y DVD dentro de los Estados Unidos durante el pasado mes de abril, pero luce complicado que llegue a otros mercados.

Sinopsis:

Esta es la sádica historia de Dennis (Frederick Koehler), un chico solitario y discapacitado que empieza a hacerse amigo de su reflejo en un antiguo espejo. ¿El problema? Dicho reflejo es nada más y nada menos que un demonio que lo obliga a cometer atrocidades para convertirlo en un asesino cuya meta final será matar a sus seres más queridos.


Comentarios generales:

Es imposible hablar de The Evil Within sin antes mencionar todo lo que hay detrás de esta, ya que se trata de un capricho de un multimillonario ex adicto a las metanfetaminas  que, literalmente, lo dejó en la quiebra. Un proyecto con el cual Andrew Getty se obsesionó a tal grado que desde 2002 dedicó su vida entera a su realización y gastó millones de dólares en su producción, además de pasar siete años interrumpidos editando cada toma y realizar cada efecto como él quería una vez que fue terminada de filmar a mediados de la década pasada. Todo esto para que al final no pudiera ver el trabajo final debido a su muerte en 2015.

Sin duda una historia muy trágica que opaca a la de la película, la cual supuestamente está inspirada en las pesadillas del propio Getty cuando era niño y que desde la primera escena te deja claro que esto será un viaje peculiar en donde pocas cosas tendrán sentido. Iniciando con una excesivamente larga secuencia de un sueño de Dennis cuyo principal objetivo es mostrar algunos efectos prácticos y establecer los elementos básicos para entender la dinámica con el demonio, insertando así rápidamente la duda sobre si este chico en verdad se ha visto afectado por algo maligno o simplemente se trata de alguien con graves problemas psicológicos que eran cuestión de tiempo para que estallaran una vez que su frágil entorno familiar se viera amenazado.

Todo eso le brinda cierta estructura al primer acto, pero una vez que se llega al segundo las cosas comienzan a desmoronarse por completo, no solo porque resulta risible la rapidez con la que este chico se convierte en un asesino, sino porque el demonio en si nunca parece tener un propósito definido más allá de ser visualmente llamativo para el material promocional. Además el ritmo se vuelve inestable por el trabajo de edición, poco a poco se empieza a hacer evidente que hay escenas que quedaron incompletas y que ciertos actores se pelearon en algún punto con el director porque sus personajes desparecen así como así o reaparecen solo para ser utilizados como costales de carne, volviendo prácticamente imposible el poder desarrollar algo más sólido que explote de mejor manera la sed asesina del protagonista.

La parte final sigue siendo incomprensible; sin embargo, es lo que más disfrute. Es incomprensible porque en gran parte de la película cierto personaje es posicionado como aquel que mueve los hilos para perjudicar a Dennis, pero el propósito en esta conclusión es volver miserable a otro personaje sustentándose únicamente en una anécdota y poder justificar así todo el tema de la taxidermia que integran con calzador.  

De las actuaciones no hay mucho que decir, ciertamente Koehler no lo hace mal pero viendo varias escenas te quedas con la impresión de que ni siquiera los propios actores sabían cuál era el objetivo de todo esto. La producción es decente: el trabajo de fotografía es aceptable, la dirección de arte está ok, el score cumple, el trabajo de sonido no está mal, los efectos son bastante arcaicos y la labor de maquillaje tiene sus cosas destacadas.

Opinión final: The Evil Within es bastante mala. La historia de su caótico desarrollo es mucho más interesante que la película en sí.

Ojometro:
**

lunes, 10 de julio de 2017

Castlevania: Primera temporada



A inicios de año Netflix sorprendió al anunciar que estaba desarrollando una serie animada de Castlevania, la legendaria serie de videojuegos creada por Konami hace más de treinta años que cuenta con millones de fans por todo el mundo. Sin duda algo que nadie esperaba y que generó bastante emoción, pero también una justificada incertidumbre considerando que toda adaptación de videojuegos (ya sea en cine o TV) parece estar condenada a fracasar miserablemente; aunque al final creo que los resultados han sido mucho mejores de lo que todo mundo esperaba.

Dado a que es una serie de Netflix los ratings son irrelevantes, pero el hecho de que se haya anunciado una segunda temporada justo en el día de estreno da a entender que la empresa tiene bastante fe en el proyecto como para mantenerlo con vida el tiempo que sea necesario.

Aquí me centraré en lo positivo y negativo de la temporada, ya que de lo contrario me extendería demasiado. Así que, si aún no la han visto o no la han visto completa, ES MOMENTO QUE DEJEN DE LEER PORQUE HABRÁ SPOILERS.

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LO POSITIVO


Historia


La historia en la que está basada la serie es la de Castlevania III y la manera en la que la presentan ayuda muchísimo para que cualquiera pueda adquirir interés en esta. Muestran lo suficiente para que sientas empatía hacia Drácula por el asesinato de su esposa pero también para quede parado como un verdadero monstruo que necesita ser eliminado; igualmente, la presencia de la iglesia como el otro villano, uno más manipulador y vil, es fundamental para que las motivaciones del resto de los personajes se puedan solidificar en pantalla y básicamente sean la vía para introducir formalmente a Alucard. 


Trevor Belmont


En general la presentación de los personajes centrales me ha parecido más que acertada, aunque es innegable que quien se lleva los reflectores es Belmont. Logran que el televidente sienta empatía por él casi de inmediato y su evolución de un alcohólico al que no le importa nada a un héroe dispuesto a pelear contra toda clase de monstruos es sumamente agradable de seguir. 


Ritmo


Otro punto fuerte de la serie es la manera en la que avanza todo considerando el tiempo tan limitado con el que cuenta. Entre 23/25 minutos por episodio no es mucho y se corre el riesgo de acelerar las cosas, al grado de que no se pueda entender nada, pero eso no pasa aquí y cada episodio logra establecer su propósito de manera prácticamente perfecta.


Nivel de violencia 


Debo de admitir que esto me sorprendió, no tanto porque hubiera violencia, sino por el nivel mostrado. Realmente no se guardan nada en este aspecto y eso es excelente debido a que la historia así lo exige para generar un impacto mucho mayor.


Episodios imperdibles:

(1) Witchbottle
(2) Necropolis
(3) Labyrinth
(4) Monument



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LO NEGATIVO


Pocos episodios

Definitivamente la principal queja con la serie es que cuatro episodios son muy pocos, ya que cuando la historia está tomando forma acaba de manera abrupta. En general queda la sensación de que originalmente esto estaba planeado para ser una película y en algún punto decidieron cambiar de idea. 


Ausencia de la música de los juegos

Si no eres fan de los videojuegos esto te será irrelevante, pero si lo eres, seguramente te decepcionará el hecho de que la música de estos es prácticamente inexistente en la serie. Con esto no quiero decir que la música con la que cuenta sea mala (no lo es en lo absoluto), simplemente creo que las composiciones originales hubieran sido una adición agradable.

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Opinión final: La primera temporada de Castlevania vale mucho la pena. Sin duda el que dure tan poco te deja con una sensación agridulce y probablemente para los más exquisitos el tema de la animación sea un problema; sin embargo, el resultado final es muy satisfactorio al presentar una historia con buena acción, sangre, magia y personajes llamativos que no solo dejará a los fans satisfechos por su fidelidad con el material de origen, sino que además tiene potencial para atraer a quienes nunca habían escuchado del videojuego. 

viernes, 7 de julio de 2017

Crítica: It Comes at Night (2017)

Película escrita y dirigida por Trey Edward Shults, quien hace su debut dentro del género. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos a inicios de junio y en México hizo lo propio el fin de semana pasado, recaudando hasta la fecha $13. 6 millones de dólares en taquilla en suelo estadounidense (todavía no hay números a nivel mundial).

Sinopsis:

Seguro de una amenaza que aterroriza a todo el planeta en su solitaria casa en medio del bosque, Paul (Joel Edgerton) ve su estricta rutina familiar amenazada cuando una joven pareja llega buscando refugio.



Comentarios generales:

Históricamente el cine de terror siempre ha sido visto con desdén por parte de la crítica especializada y pocas cosas suelen cumplir sus exigencias, mucho más durante los últimos 15 años. Es por ello que cuando una película del género empieza a tener cierto eco en ese círculo mi curiosidad se dispara, no tanto porque me importe mucho lo que digan, sino porque suele ser indicio de que hay algo interesante ahí que está lo suficientemente bien hecho como para resaltar más de lo normal y It Comes at Night sin duda tiene algo de eso.

No puedo decir que Shults se rompe la cabeza con la historia debido a que se trata de una muy vista en años recientes que involucra a un virus que acaba con la humanidad, pero su idea no es precisamente hacer gran alboroto al respecto y en lugar de explicar el panorama a gran escala opta mejor por centrarse más que nada en la familia. Todo tiene que ver con este pequeño grupo de personajes y no lo que ocurrió con el mundo, nunca se dan detalles sobre cómo se originó el virus para mejor dedicarle gran parte del primer acto a la rutina que han adoptado sin importar que en gran medida sus vidas se han vuelto miserables más por esta que por lo que ocurre allá afuera.

Evidentemente gracias a este enfoque la película siempre avanza de manera lenta, incluso cuando hace acto de presencia la segunda familia; un aspecto que no me molesto pero que sin duda pudo mejorarse, en especial porque hay puntos en donde no sientes que las cosas avancen. La tensión siempre es palpable y la dinámica sirve para ir identificando poco a poco quien es eslabón más débil; sin embargo, esto nunca termina siendo suficiente porque existen diversas situaciones que se plantean y simplemente dejan en el olvido cuando parecía que estas jugarían un papel mucho más importante.

Los 15 minutos finales son probablemente de lo más intenso que he visto en el año y no se debe a un cambio radical con respecto a todo lo que te mostraron previamente. Más que nada el director se dedica a explotar por completo la paranoia de Paul y en base a eso empezar a hacer que el espectador sea quien se empiece a cuestionar sobre quiénes son los verdaderos monstruos dentro de todo esto.

En la cuestión de las actuaciones Edgerton hace un excelente trabajo, aunque en realidad se trata más de una labor en equipo en donde todos cumplen de manera muy destacada cada uno de sus roles. La producción es discreta, pero bien cuidada: el trabajo de fotografía es fundamental para que la película funcione, la dirección de arte es no es nada el otro mundo, el score está ok, cuenta con un buen trabajo de sonido y todo lo relacionado con efectos/maquillaje realmente es limitado. 

Opinión final: It Comes at Night es una buena película. En definitiva no será del agrado de todos pero es una propuesta interesante que debe de ser vista.

Ojometro:
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martes, 4 de julio de 2017

Crítica: Abattoir (2016)

Película dirigida por Darren Lynn Bousman (Saw II, The Devil’s Carnival) y escrita por Christopher Monfette. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos durante diciembre del año pasado, mientras que su salida en formato físico se dio en febrero de 2017.

Sinopsis:

La reportera Julia Talben (Jessica Lowndes) hará equipo con un oficial de policía para resolver el misterio que rodea a una serie de asesinatos a lo largo de los años, incluido el de su propia hermana. 





Comentarios generales:

Sinceramente Abattoir salió de mi radar durante el año pasado gracias a la época en la que se dio su estreno, pero era una propuesta que me llamaba la atención con lo poco que había visto. Más que nada porque su director es alguien con un estilo muy particular que no teme experimentar con algunas de las ideas más absurdas o locas que se puedan encontrar dentro del género, siendo esto precisamente el sello característico de este trabajo.

Lo digo porque Bousman y Monfette nos regalan algo que tiene muy poco sentido pero de algún modo logran que sea entretenido de ver, sobre todo por la manera en la que hacen que esta historia mute de una mitad a otra, al grado de que en un punto parezcan de películas totalmente distintas. Ya que la primera es un thriller en toda la regla, uno que además arranca de manera sumamente intensa para lograr que nuestra protagonista se vuelva un personaje emocionalmente vulnerable por medio de la tragedia y que gracias eso se inicie una investigación que avanza de manera mucho más rápida de lo que te hubieras imaginado; insertando así elementos extraños dentro de este peculiar caso que por determinados momentos son un tanto complicados de comprender ya que, como mencione anteriormente, no tienen mucho sentido.

Es ya llegada la segunda mitad cuando las cosas se calman, el ritmo se desacelera y el thriller pasa a ser algo mucho más fantasioso cuyo sustento ahora serán el aspecto visual (un sello característico de Bousman) y la revelación de una secta que mueve todos los hilos. Entrando así a la parte en la que ciertamente se logra generar la mejor atmósfera y el grado de suspenso se eleva de manera importante, aunque igualmente es a partir de aquí cuando poco a poco se empieza a volver tedioso lo que te muestran; no tanto por la falta de intensidad, sino porque es más que evidente que se elabora de más una idea que en un punto toca pared y simplemente no saben cómo redondearla de la manera menos perjudicial considerando su extravagancia.

La parte final ciertamente es caótica. Visualmente es un deleite, los escenarios son hipnotízantes y ya para estas alturas la posible coherencia con lo que ocurre importa poco, lo cual da vía libre para explotar el tema de la violencia y así poder construir un cierre potente que afortunadamente no toma el camino fácil.

En el tema de las actuaciones Lowndes no lo hace mal, esto a pesar de que le cuesta mucho trabajo poder expresar emociones un poco más marcadas; aunque cuando la ponen junto a actores como Lin Shaye (Allie) o Dayton Callie (Jebediah) resulta totalmente opacada. En cuanto a producción es destacada: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte estupenda, cuenta con un buen score, el trabajo de sonido es sólido, los efectos cumplen su objetivo y la labor de maquillaje resulta discreta.

Opinión final: Abattoir está ok. Se trata de una idea medio absurda que no explota por completo, pero puede ser una buena opción para ver un fin de semana.

Ojometro:
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viernes, 30 de junio de 2017

Crítica: The Belko Experiment (2017)

Película dirigida por Greg McLean (Wolf Creek) y escrita por James Gunn. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de marzo y salió en formato físico el pasado 27 de junio.

Sinopsis:

En un enfermizo experimento social, 80 trabajadores estadounidenses son encerrados en las oficinas de la corporación Belko ubicadas en Colombia para participar en un juego mortal en donde las únicas opciones son matar o ser asesinado.






Comentarios generales:

Cuando alguien tan relevante en la actualidad como James Gunn se adentra en el género es indudable que las miradas estarán puestas de manera inmediata a lo que sea que traiga su nombre vinculado, ya que no suele ser común que figuras de tal tamaño hagan eso. Por ello The Belko Experiment era sin duda una de las películas de terror con más alto perfil de 2017 y, por lo consiguiente, una de las que contaba con mayores expectativas por parte de los fans; sin embargo, su recepción no fue la mejor, aunque después de verla me resulta difícil entender los motivos detrás de eso.

La verdad es que lo que nos traen McLean y Gunn es una película bastante honesta que desde el inicio establece su tono por medio de una versión en español de la canción “I Will Survive”, dando a entender que lo que estamos a punto de ver será algo con cierto toque cómico pero que en todo momento privilegiará el elemento mortal y sangriento de su particular premisa. Una que ciertamente tiene algo de inspiración en “Battle Royale” y por lo consiguiente obliga a tener un extenso grupo de personajes que son debidamente presentados (al menos los 20 más relevantes) antes de que inicie la locura, los cuales son fundamentales para que la sensación de desconcierto sea lo suficientemente creíble dado a que reaccionan como cualquier mortal lo haría ante una situación que resulta difícil de comprender.

Aspecto que hace de todo esto algo realmente interesante ya que, más allá de que el gore se presenta desde muy temprano, es la propia habilidad que tienen los realizadores para ir un paso delante del espectador y mostrar todas las ideas que se te vengan a la mente para que estos empleados puedan evitar el fatal destino al que son injustamente expuestos. Simplemente el ver como cada posible solución es destruida va generando unos niveles de tensión muy elevados debido a que todo conduce a un solo camino inminente; uno que se da de la manera más agobiante posible y que sin lugar a dudas brinda la que es la escena más desgarradora de toda la película por su nivel de impacto tanto visual como emocional.

Después de esto la burbuja explota y lo que había sido un ejercicio de violencia algo contenida se convierte en un gorefest demasiado divertido en el que la sangre no deja de brotar y el ritmo caótico no te permite parpadear. Mostrando distintos tipos de muertes para satisfacer a todo el mundo, pero además brindándole un poco más de rumbo al que se puede decir que es el conflicto central durante la matanza.

Tristemente es el desenlace el que evita que esto sea algo mucho más memorable, no tanto porque la resolución de lo que ocurre dentro del edificio sea mala, sino porque los motivo detrás de esto son muy endebles como para justificar todo lo previo y te deja cierta sensación de vacío.

Sobre las actuaciones, dada la enormidad del elenco, es difícil que alguien destaque sobre el resto; sin embargo, la labor en conjunto en realidad es el punto fuerte en este aspecto. La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte está ok, el score no es nada del otro mundo, cuenta con un gran trabajo de sonido, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es destacada.

Opinión final: The Belko Experiment es bastante entretenida. Con un mejor final sería algo mucho más grande, pero se van a pasar un buen rato viendo este baño de sangre.

Ojometro:
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lunes, 26 de junio de 2017

Crítica: Life (2017)

Película dirigida por Daniel Espinosa, cuyo guión fue co-escrito por Rhett Reese y Paul Wernick. Se estrenó en cines a nivel mundial durante el pasado mes de marzo, recaudando $99.7 millones de dólares en taquilla; mientras que su salida en formato físico se dio el 20 de junio.

Sinopsis:

Un equipo de científicos a bordo de la Estación Espacial Internacional rescata una cápsula con muestras sustraídas de Marte con la esperanza de poder encontrar evidencia de vida en aquel planeta. Para su alegría, una de las muestras contiene lo que tanto habían soñado, aunque con el paso de los días dicho organismo se volverá más inteligente y letal de lo que hubieran imaginado.


Comentarios generales:

En un año en el que iba a salir una nueva entrega de Alien probablemente nadie hubiera estrenado una película sobre un organismo extraterrestre a bordo de una nave en el espacio, para cualquiera eso hubiera sido la peor idea de todas, salvo por la gente de Columbia Pictures. Gracias a esto Life pasó de largo para muchas personas durante su periodo de exhibición (entre las que me incluyo), ya que simplemente parecía un trabajo hecho para aprovecharse de la popularidad de otro, pero al final lo que me encontré fue algo mucho más entretenido de lo que esperaba.

Evidentemente lo que nos trae Espinosa no es algo que vaya a recibir muchos elogios por su originalidad, pero desde un inicio se puede notar el cuidado que se tuvo para tratar de hacer esta historia lo más realista posible desde el lado científico. Un aspecto que sin duda puede ser problemático para muchos debido a que gracias a esto los primeros 25 minutos avanzan de manera lenta y se centran principalmente en los cuestionamientos clásicos sobre cómo tratar un descubrimiento tan importante que puede ser potencialmente peligroso para el futuro de la humanidad; aunque, igualmente, es en base a estos conflictos que la película empieza a obtener una atmósfera tensa que explota por completo cuando se pone en manifiesto que el alíen  (Calvin) es una verdadera amenaza.

A partir de ahí el ritmo se incrementa de manera considerable porque se empiezan a dar las persecuciones obligatorias, centrando gran parte en la acción, pero también integrando elementos visuales que le añaden un impacto mucho mayor a las muertes. Sin embargo, el verdadero encanto viene con el hecho de que estos humanos tan inteligentes son puestos en peligro de manera convincente; no son las victimas promedio y sus respuestas ante situaciones adversas son las adecuadas, pero Calvin es mucho más inteligente como para hacerlos parecer unos ineptos y con ello hacer que cada situación presentada resulte agobiante. Lo cual se incrementa cuando se le añade el factor de que todo se realiza sin gravedad, limitando así su margen de maniobra en una instalación de por si delicada.

La parte final me agradó a pesar de ser algo predecible. Está bien manejada y el director logra crear un aire de desesperanza bastante importante para los científicos ante este alíen prácticamente indestructible, logrando con esto que el desenlace cuente no solo con momentos tensos, sino además con un nivel emocional más elevado del que te esperas.

Sobre las actuaciones la verdad es que, más allá de tener un elenco llamativo, nadie sobresale de manera importante y todas se quedan como correctas (Ryan Reynolds claramente fue usado por simple táctica promocional). La producción es de gran factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte en extremo cuidada, el score es sólido, el trabajo de sonido impecable y los efectos en general están muy bien hechos (salvo por cierta sangre generada con CGI).

Opinión final: Life me gustó. Definitivamente no es la película más original que se pueda encontrar pero es una buena opción para quienes no quedaron satisfechos con Alien: Covenant.

Ojometro:
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viernes, 23 de junio de 2017

Crítica: Dead Awake (2017)

Película dirigida por Phillip Guzman y escrita por Jeffrey Reddick. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD a inicios de mayo dentro de los Estados Unidos, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico o si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Una joven tendrá que salvarse a sí misma y a sus amigos de un antiguo mal que ataca a sus víctimas por medio del fenómeno de la vida real conocido como la parálisis del sueño.






Comentarios generales:

La parálisis del sueño es un tema que ha adquirido más notoriedad en años recientes y considerando su propia naturaleza era claro que tarde o temprano sería utilizado dentro del cine de terror. Probablemente todavía falte un tiempo para que se vuelva algo mucho más recurrente y eso significa que apenas estamos viendo los trabajos que van a cimentar la fórmula para este tipo de historias, pero también serán aquellos que inevitablemente tendrán que lidiar con algunas comparaciones con cierto clásico de los 80s que estableció mucho con respecto a los sueños dentro del género; algo que en el caso de Dead Awake sin duda va a ocurrir.

Y es que si bien lo que nos traen Guzman no es una copia de Elm Street, ciertamente varios de sus conceptos básicos están muy inspirados en esta y para diferenciarse recurren a una mezcla fantástica/científica que ayuda mucho para brindarle una identidad propia. Sobre todo durante un primer acto en donde las acciones transcurren de manera bastante rápida al presentar desde la primera escena el problema central para que así el espectador pueda sentir empatía con el personaje de Beth, la cual se ve envuelta dentro de una situación que desde cualquier perspectiva la deja mal parada y que en cuestión de minutos la consume de manera importante para que así se pueda generar el momento de shock más relevante; uno que además cambia por completo la dinámica que suponías iba a seguir al darle ahora importancia al personaje de su gemela Kate.

Esto sin duda ayuda a que las cosas transcurran a un buen ritmo y se pueda tener espacio para elaborar un poco más todo el tema de la amenaza; sin embargo, una vez que se empiezan a revelar aspectos sobre esta, la película también empieza a parecerse más y más al clásico de Wes Craven. Temas como el jugar con los sueños de las victimas para manipularlos o despertarlas para evitarlo se hacen presentes, pero sin resultar en algo memorable porque las interacciones con el demonio casi siempre siguen un patrón similar.

Igualmente se utiliza el no dormir como principal mecanismo de defensa, aunque más que nada para añadir los momentos oportunos que puedan elevar un poco la sensación de peligro cuando se hace evidente que la historia solo se encuentra dando vueltas sin ningún tipo de dirección.

Una situación que hace que la parte final resulte muy poco interesante, no tanto por lo predecible, sino porque verdaderamente no exploran el tema de la parálisis y además esta fuerza maligna ancestral se queda como una simple copia barata de los fantasmas del cine japonés.

Sobre las actuaciones sin duda la que destaca es Jocelin Donahue (Beth/Kate), ya que darle vida a gemelas siempre exige algo más y la verdad es que logra a sacar adelante dicho reto. La producción no está mal: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score resulta un buen complemento, el trabajo de sonido está ok, los efectos son simples y la labor de maquillaje es efectiva con el único elemento que lo exige de manera importante.

Opinión final: Dead Awake es aceptable. Su idea daba para más, pero ciertamente puede ser una buena opción cuando ya no tengan otra cosa que ver.

Ojometro:
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martes, 20 de junio de 2017

Crítica: Sacrilege (2017)

Película dirigida por Paul Catalanotto (Proof of the Devil), quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Mary Nguyen Catalanotto y Mark Twain Williams. Salió directamente en DVD dentro de los Estados Unidos a inicios de mayo y posteriormente hizo lo propio en diversas plataformas digitales.

Sinopsis:

Jessica (Jenn Foreman) le compra en una venta de garaje una caja musical a su mejor amiga para dársela de regalo de cumpleaños, pero lo que no sabe es que dicho objeto traerá consigo a un ente demoníaco que se alimenta de las vidas de todos aquellos que escuchan la melodía con la que cuenta.


Comentarios generales:

Con el paso del tiempo el cine de terror se ha convertido en un reciclaje de ideas constante y por ello difícilmente sorprende que un trabajo copie distintas ideas de otras películas debido a que eso ha sido hasta cierto grado parte integral del género. La controversia se da cuando un simple reciclaje de ideas se convierte en una cuasi copia de otra película, tal vez con ciertos elementos diferentes, pero que en su núcleo es prácticamente lo mismo y no puede ocultarlo, lo cual es la situación con la que tiene que lidiar Sacrilege.

Esto porque lo que nos trae Catalanotto y compañía es prácticamente una versión pobre de The Conjuring, aunque con ciertas diferencias que hacen que por lo menos en el primer acto uno pueda digerir tal situación. Ya que el inicio debo de decir que si me agradó, sobre todo porque desde la primera escena se logra construir una atmósfera que en cada instante te hace sentir el peligro latente sin saber exactamente de lo que se trata y porque sorpresivamente se toma un camino mucho más depresivo y oscuro del que te imaginas para poder establecer de golpe a este ente que resulta por demás llamativo gracias a la manera en la que consume la vida de sus víctimas; haciéndote suponer que no solo habrá varios sustos fáciles, sino también un poco más de sangre de la que esperabas.

Algo que lamentablemente se queda en una simple suposición, ya que una vez revelado lo que es este ente y la amenaza que significa para nuestros protagonistas las cosas se vuelven por completo una copia de la película de James Wan en prácticamente todo, pero careciendo por completo del impacto necesario para que funcione. En gran parte esto se debe a la introducción de una doctora/exorcista cuya presencia, más allá de ser la vía para que el espectador entienda al demonio en cuestión, solo enreda más una situación que conforme pasan los minutos pierde claridad ante escenas diseñadas para vender la locura de los afectados en lugar profundizar con el tema satánico que debería de ser el punto de partida con este problema.

La parte final la encontré poco efectiva. Cuenta con un giro que lo puedes ver venir prácticamente desde el inicio y la explicación que te brindan se siente sumamente forzada; además de que el ritmo elegido para el cierre resulta contraproducente considerando que por momentos se quiere provocar cierta sensación de shock de golpe y este lo impide por completo.

Las actuaciones en general me parecieron pobres, demasiado planas como para poder involucrarte de lleno con estos personajes y su sufrimiento. La producción es típica de una película con bajo presupuesto: el trabajo de fotografía está ok, la dirección de arte no tiene mucho, el score es algo repetitivo, el trabajo de sonido decente, los efectos un tanto arcaicos y la labor de maquillaje es bastante simple.

Opinión final: Sacrilege es bastante aburrida. No está tan mal como algunas otras películas sobre casas poseídas, pero no destaca en nada. 

Ojometro:
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