lunes, 16 de octubre de 2017

Crítica: The Babysitter (2017)

Película dirigida por McG, cuyo guión fue escrito por Brian Duffield. Se estrenó exclusivamente por Netflix a nivel mundial el pasado 13 de octubre, pero todavía no hay información sobre si eventualmente saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cole (Judah Lewis) se encuentra totalmente enamorado de su niñera Bee (Samara Weaving). Ella es súper sexy y genial, todo lo opuesto a él, pero durante la única noche donde decide no irse a dormir temprano presenciará algo que le mostrará su verdadera personalidad y hará que tenga que superar todos sus miedos para mantenerse con vida.



Comentarios generales:

Ciertamente no era muy alentador el saber que una película del director de “Charlie's Angels”, la cual además contaba con la presencia de Bella Thorne, era una de las mayores apuestas de Netflix para la temporada de Halloween. Sin embargo, al considerar que el historial exclusivo de este servicio con el género de terror es bastante positivo mis temores disminuyeron y cuando salió el trailer básicamente desaparecieron debido a que era claro que The Babysitter podría ser algo divertido y así lo fue.

Esto porque lo que nos trae McG es una comedia con una personalidad como pocas, totalmente exagerada pero siempre con el balance adecuado para hacer disfrutable su transición de una historia en apariencia sobre cultos a una que básicamente se vuelve un slasher combinado con “Home Alone”. Siendo fundamental el adecuado desarrollo de la relación entre nuestros dos personajes centrales, quienes durante prácticamente todo el primer acto son los que se encargan de establecer el tono que manejará la película y el tipo de humor que veremos; brindando así cierto toque inocente a las cosas para que, una vez que llegue el momento de explotar el gore, el contraste sea evidente.

Y es que cuando se revelan los verdaderos propósitos de Bee se entra en un territorio extravagante en el que las diferentes personalidades conjuntadas brindan escenas muy divertidas; en donde no solo los diálogos son importantes, sino también la manera en la que se usa todo el tema de la violencia. La cual sirve no solo para crear momentos de impacto visual con las muertes, sino que además es el medio perfecto para ir mostrando cómo el personaje de Cole va superando cada uno de sus miedos de las maneras más raras y aterradoras posibles bajo un ritmo por momentos caótico, pero con determinadas pausas para hacer énfasis en ciertos puntos específicos.

La parte final cumple en términos generales. El conflicto entre Cole y Bee se desarrolla de gran forma, explotando su relación y manteniendo en todo momento la esencia mostrada en los actos previos con un toque ligeramente más oscuro; aunque si me hubiera gustado que profundizaran un poco más sobre el pasado de ella.

En el tema de las actuaciones todos están muy bien; obvio Lewis y Weaving son los que tienen mayor exposición, logrando una gran química en pantalla, pero el resto de los secundarios (si, incluida Thorne) hacen un trabajo bastante bueno. La producción también cumple: tiene un buen trabajo de fotografía, la dirección de arte está ok, el score es agradable, el trabajo de sonido cumple, los efectos en su mayoría son prácticos bien hechos y la labor de maquillaje es limitada.

Opinión final: The Babysitter es muy divertida. Una de las mejores comedias de terror del año.

Ojometro:
****

sábado, 14 de octubre de 2017

Crítica: Nails (2017)

Debut tras la cámara del director Dennis Bartok, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Tom Abrams. Se estrenó en cines dentro del Reino Unido e Irlanda durante el mes de junio, mientras que su salida en VOD en diversos mercados se dará entre octubre y noviembre.

Sinopsis:

Después de quedar paralitica por un terrible accidente, Dana (Shauna Macdonald) lucha para mantener a salvo su vida y la de su familia cuando descubre que una aterradora presencia habita dentro del hospital donde se encuentra.





Comentarios generales:

Pocas cosas me generan tanta curiosidad como el hecho de poder ver nuevos monstruos u asesinos, al final de cuentas el género de terror siempre se ha sustentado de manera importante en estos y es difícil ignorarlos. Es por eso que Nails captó mi interés de inmediato cuando empezaron a salir los pósters y demás arte promocional porque parecía que el monstruo en cuestión sería algo especial, tal vez el detonante para una nueva franquicia; sin embargo, eso tristemente no fue así.

Y no es porque el personaje de Nails en si no sea atractivo, al contrario, creo que lo mejor que hacen los guionistas es establecer un origen y su respectiva mitología de manera adecuada como para que cuente con una longevidad aceptable. Lo malo es que todo eso termina resultando un tanto irrelevante gracias a la manera en la que se cuenta esta historia, ya que al tener una protagonista que no puede caminar la cantidad de situaciones que se pueden explotar se ve limitada y, al menos durante el primer acto, todo se tiene que centrar exclusivamente en generar una sensación muy fuerte de vulnerabilidad para que así los primeros sustos fáciles implementados tengan un poco más de fuerza ante la clara desventaja que existe entre ambas partes.

Una situación que puede resultar efectiva durante unos cuantos minutos, pero que la pierde de manera rápida y eso provoca que la película entre en un desarrollo lento; donde para empeorar las cosas deciden implementar un sistema de cámaras de vigilancia que solo están ahí para explotar más adelante una subtrama familiar que a nadie le interesa. Aunado a esto, las acciones siguen un patrón repetitivo para tratar de exponer el aparente deterioro psicológico de Dana mientras se pretenden añadir ciertas dudas sobre si la leyenda es verdad o no; aunque lo que ocurre durante este lapso se siente hueco debido a que la construcción previa es demasiado superficial y no aporta demasiado contenido que ayude a la elaboración del misterio.

La parte final es algo extraña, ya que por grandes lapsos parece como si estuvieras viendo una copia/plagio de “A Nightmare on Elm Street”. En varios momentos Nails realiza cosas que hacen clara referencia a Freddy Krueger para sostener unos minutos finales que supuestamente deben de lograr un impacto considerable, pero que fallan en su objetivo por el simple detalle de que la mayoría de las muertes son fuera de cámara.

En las actuaciones todo recae en Shauna Macdonald y, aunque hace un esfuerzo aplaudible, las limitantes de su personaje y la trama en si hacen que su papel sea un tanto plano. La producción es discreta: tiene un trabajo de fotografía aceptable, la dirección de arte es muy simple, el score me pareció agradable, el trabajo de sonido sin complicaciones y todo lo relacionado a efectos/maquillaje es limitado.  

Opinión final: Nails fue una gran decepción. Una película genérica que desaprovecha su elemento más atractivo y de la cual se olvidarán en cuestión de días.

Ojometro:
**

miércoles, 11 de octubre de 2017

Crítica: Verónica (2017)

Película dirigida por Paco Plaza (Rec), quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a  Fernando Navarro. Se estrenó en cines dentro de España el 25 de agosto, mientras que en México hizo lo propio durante el fin de semana pasado.

Sinopsis:

Madrid, 1990. Una chica trata de hacer contacto con su padre por medio de una sesión con la tabla Ouija, pero ese aparente intento inocente solo hará que una presencia maldita la acompañe a todos lados y amenace con hacerle daño a su familia. 




Comentarios generales:

Cuando fuiste participe de una película tan importante para el género como lo fue Rec es prácticamente una garantía que todo lo que hagas causará grandes expectativas, son las consecuencias del éxito y por ello cuando se supo que Paco Plaza sacaría un nuevo trabajo se pudo percibir una gran emoción. Al final de cuentas por primera vez lo veríamos saliéndose de su zona de confort y hasta cierto punto esto provocó que se esperara algo mucho más grande de lo que se pretendía, ya que aunque Verónica es bastante buena, esta se queda lejos de ser la obra maestra que muchos anhelaban.

Y es que siguiendo el concepto que utilizó hace diez años atrás Plaza vuelve a tratar de poner una situación anormal en el escenario más cotidiano posible, sin recurrir a casas alejadas, cultos u aspectos religiosos extremos; simplemente nos pretende vender la idea de que una posesión puede ocurrirle a cualquiera estando en el lugar y momento equivocados. Aspecto que hace del personaje de Verónica uno con el cual puedas sentir empatía de inmediato, ya que todo el primer acto se encarga de vendernos cómo esta chica que no ha hecho realmente nada malo se convierte en un imán de situaciones raras que, al menos durante un corto periodo de tiempo, pueden ser signos de una posesión o simplemente los estragos que le causa el tener que hacerse cargo de sus hermanitos a tan corta edad.

Provocando así una situación de desgaste que se cocina a fuego lento, con un ritmo no tan caótico pero estable y que conforme van avanzando los minutos construye una atmósfera más oscura e incluso solitaria para nuestra protagonista; a pesar de que las acciones se desarrollan en un lugar que no refleja eso.

Lamentablemente a partir de los 40/45 minutos las cosas, si bien no se vuelven aburridas ni nada similar, entran en el territorio más convencional y es ahí cuando algo que marchaba perfecto baja un poco sus credenciales. Ya que una vez que queda establecido todo el tema de la posesión el director empieza a recurrir a fórmulas ya muy gastadas, a ciertos clichés que esta historia no daba señales de necesitar y al uso de sustos fáciles que después de unos minutos pierden efectividad o que simplemente no aportan nada a largo plazo.

Para nuestra suerte esto no afecta en lo más mínimo la parte final, una que lleva al extremo al personaje de Verónica en todos los sentidos porque ahora no solo tiene que lidiar con su delicado estado emocional, sino que también tiene que proteger a sus hermanos. Esto es lo que en general aporta las dosis de tensión necesarias y, al combinarse con todo el aspecto supernatural, hace que el desenlace tenga mucha fuerza.

En cuanto a las actuaciones quien se lleva todas las palmas es Sandra Escacena (Verónica), la verdad es que la joven está estupenda en su papel debido a que te preocupas por ella en instantes y no te suelta durante todo su sufrimiento; aunque me sorprendió ver a Ana Torrent con un papel secundario tan insignificante. La producción también es bastante buena: cuenta con un gran trabajo de fotografía, la dirección de arte cumple, la selección musical es la adecuada, tiene un muy buen trabajo de sonido, los efectos no son precisamente los mejores y la labor de maquillaje es limitada.

Opinión final: Verónica me gustó. Probablemente no sea la película de posesiones más original, pero en líneas generales es una muy sólida dentro del subgénero.

Ojometro:
****

lunes, 9 de octubre de 2017

5 años del Ojo del Horror



Muchas gracias a todos los que semana tras semana visitan este blog que pasó de ser un simple proyecto bastante improvisado a una parte integral de mi vida cotidiana y que espero pueda seguir varios años más.

domingo, 8 de octubre de 2017

Crítica: Amityville: The Awakening (2017)

Película escrita y dirigida por Franck Khalfoun (Parking 2, Maniac). Se estrenó en cines dentro de México durante el pasado mes de agosto, mientras que en los Estados Unidos estará disponible directamente en VOD por medio de diferentes servicios durante este mes. Su salida en formato físico está planeada para el 15 de noviembre.

Sinopsis:

Junto a su madre, su hermanita y su hermano en coma, Belle (Bella Thorne) se muda a una nueva casa. Sin embargo, cuando la milagrosa recuperación de su hermano se junta con ciertos sucesos extraños empezará a sospechar que algo no anda mal y pronto descubrirá que a donde se mudaron es nada más y nada menos que la infame casa de Amityville.

Comentarios generales:

Cuando en el transcurso de dos años se retrasa la fecha de estreno no una, no dos, no tres, no cuatro, sino en CINCO ocasiones es claro que algo grave pasa y las expectativas para la película en cuestión deben de ser bajadas al mínimo. Por si esto no fuera suficiente, también se trata de un trabajo perteneciente a una franquicia que ha sido pisoteada como pocas, así que las esperanzas de ver algo decente eran prácticamente inexistentes y con Amityville: The Awakening, en efecto, dichas predicciones se cumplieron al pie de la letra.

La verdad es que Khalfoun no toma demasiados riesgos y sigue un procedimiento estándar para contar su historia, una que técnicamente se desempeña como secuela de la original y en donde el único elemento diferente es el hermano en coma. Sin duda un enfoque del cual no se le puede culpar considerando lo difícil que es tratar de sacarle jugo a la franquicia, pero en este caso resulta inefectivo debido a que el desarrollo lento del primer acto y la poca originalidad existente para construir la sensación de peligro dentro de la casa hacen imposible a uno como espectador el poder involucrarse de lleno en el proceso de relevación para nuestra protagonista.

Situación que se pretende lograr incluso por medio del metacine al hacer referencia de algunas de las películas existentes, aunque eso solo termina sirviendo para burlarse del espantoso remake de 2005. Lo cual ejemplifica a la perfección casi todo lo que ocurre aquí debido a que, cuando parece que por fin se tomará algún riesgo, de inmediato el director recula y mejor opta por utilizar elementos por demás vistos que no te llevan a ningún lado; especialmente cuando se trata de generar sustos o situaciones que añadan algo de suspenso.

Cada aspecto es predecible, sin chispa alguna y en general las esperanzas están puestas en que el personaje de James resulte lo suficientemente tétrico para que lo relacionado con el aspecto supernatural no se pierda en medio de un drama familiar que con el pasar de los minutos se vuelve más y más ridículo.  

La parte final al menos trata de ser intensa, contiene todos los elementos que usualmente sirven para lograr eso, pero simplemente nunca obtiene los resultados deseados. El conflicto entre hermanos no resulta desgarrador como debería y el hecho de que decidan ocultar de cierta manera las pocas muertes que hay le quita mucho impacto a algo que por naturaleza lo necesita, convirtiendo así el desenlace en uno blando e incluso irrelevante.

De las actuaciones por ahí Cameron Monaghan (James) creo que logra algo decente, principalmente porque el tipo únicamente con expresiones genera mucha incomodad; mientras que Bella Thorne hace lo horrible acostumbrado, aunque sin estar tan sexualizada. La producción es genérica: el trabajo de fotografía está ok, la dirección de arte es intrascendente, el score no aporta mucho, el trabajo de sonido está bien cuidado, los efectos son muy discretos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: Amityville: The Awakening es aburridísima y mala. Otro trabajo que simplemente confirma que a esta franquicia ya deben dejarla morir.

Ojometro:
**

jueves, 5 de octubre de 2017

Crítica: Cult of Chucky (2017)

Séptima entrega de la franquicia, la cual fue nuevamente escrita y dirigida por Don Mancini (Curse of Chucky). Salió directamente en DVD, Blu-ray y formato digital este 3 de octubre; aunque en Estados Unidos también lo hizo por medio de Netflix (en su versión censurada).

Sinopsis:

Cuatro años después de ser culpada por los asesinatos de su familia, Nica Pierce (Fiona Dourif) es enviada a un sanatorio de mínima seguridad donde su psiquiatra planea curarla. Lo malo es que su método involucra al propio muñeco que la atormentó en el pasado y ella sabe que, tarde o temprano, Chucky despertará para tratar de matarla una vez más.


Comentarios generales:

Hace cuatro años con “Curse of Chucky” fue evidente que Don Mancini quería que su creación regresara a sus raíces al anteponer el terror sobre la comedia, teniendo como resultado una de las mejores entregas dentro de la franquicia; la cual además le inyectó nueva vida cuando parecía condenada a desaparecer. Sin embargo, el que perdiera su toque cómico no fue del agrado de todos y por ello temía que Cult of Chucky volviera a centrarse en ese aspecto para satisfacer a un sector de los fans, algo que afortunadamente no pasó y gracias a eso estamos ante la que es sin duda la entrega más sangrienta y rara de todas.

Obvio con esto no quiero decir que Mancini se haya olvidado por completo de la parte cómica debido a que ni él mismo se toma tan en serio a Chucky, pero al menos durante la primera media hora de la película elige seguir un camino mucho más elaborado en donde pretende jugar un poco con el lado psicológico y hacer del personaje de Nica el centro de atención. Esto porque realmente nuestro peculiar asesino aparece poco durante este periodo de tiempo, uno en el que el principal objetivo es el tratar de insertar sin mucho éxito la duda sobre que, tal vez, lo ocurrido fue producto de su imaginación y en verdad es una asesina.

Hasta aquí todo es un tanto convencional y no tan efectivo en ciertos aspectos, pero nunca te aburre lo que estas viendo, sobre todo porque en un punto empieza a ser evidente que la historia tiene mucho más de lo que te han contado. Y eso es lo que vemos durante toda la segunda mitad, ya que es a partir de pasados los primeros 35 minutos cuando las acciones toman un rumbo bastante loco; uno en donde no solo Chucky empieza a lucir, sino también empieza a ser claro que con este se vale hacer cualquier cosa para mantenerlo relevante.

Las muertes empiezan a ser más gráficas y se logran generar algunas escenas que resultan por demás bizarras (mamá amamantando, es lo único que tengo que decir). Igualmente, poco a poco se le empieza a dar sentido a la presencia de personajes del pasado que hasta este punto no tenían un propósito claro; quienes sirven como la vía definitiva para establecer la nueva idea que diferencia a esta entrega de todas las demás.

Una idea que vuelve la parte final muy entretenida al mantener con lo mínimo el balance entre lo que resulta original y lo que es sumamente ridículo; presentando un nivel de violencia mucho mayor y, ahora sí, integrando el humor bien dosificado por medio de Chucky. Además de que logra ofrecer un desenlace que me tomó totalmente por sorpresa debido a que puede expandir la franquicia o terminarla de una vez por todas.

En las actuaciones Fiona Dourif sigue estando muy bien y Brad Dourif cumple nuevamente siendo la voz de Chucky; aunque me decepcionó que Alex Vincent (Andy) y Jennifer Tilly tuvieran roles tan limitados e incluso un tanto intrascendentes. La producción es de buena factura a pesar del bajo presupuesto: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte genial, cuenta con un buen score, el trabajo de sonido cumple y los efectos en su mayoría lucen bastante bien, salvo por algún uso cuestionable de CGI.

* Cuenta con una escena post-créditos

Opinión final: Cult of Chucky me gustó. Es la entrega que menos se toma en serio de toda la franquicia y eso, junto con su nivel de violencia, hace que valga la pena.

Ojometro:
****

lunes, 2 de octubre de 2017

Crítica: Phoenix Forgotten (2017)

Primer largometraje del director Justin Barber, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a T.S. Nowlin. Se estrenó de manera limitada en cines durante el mes de abril dentro de los Estados Unidos, mientras que su salida en formato físico se dio el 1 de agosto pasado.

Sinopsis:

20 años después de que tres adolescentes desaparecieran en medio de los sucesos que involucraron extrañas luces en el cielo de Phoenix, Arizona, la hermana de uno de ellos se dispone a realizar un documental para tratar de encontrar respuestas de este misterioso caso.



Comentarios generales:

Por lo general suelo ser muy selectivo con los found footage que involucran extraterrestres debido a que casi todos son iguales y en el caso de Phoenix Forgotten era muy claro que seguiría cada uno de los convencionalismos conocidos. Sin embargo, el que por alguna razón Ridley Scott decidiera ser el productor de algo como esto no podía pasar inadvertido y eso me dio el impulso final para checarla, tal vez me encontraría con alguna sorpresa, aunque en lugar de eso lo que me encontré fue prácticamente una combinación de “Blair Witch Project” y “Blair Witch”.

Obvio el escenario en el que se desarrollan las acciones es distinto, pero el argumento es prácticamente el mismo y Barber tampoco hace demasiado para ocultarlo. Una situación que al menos de inicio no resulta tan grave gracias a que son en los primeros 20 minutos en donde esta película resulta agradable de ver debido a que la recreación de videos viejos está bien hecha y toda la serie de entrevistas iniciales con respecto a la investigación, ya sea con autoridades o familiares, logran un nivel de realismo decente como para que uno llegue a tener la curiosidad suficiente  y quiera ver qué fue lo que ocurrió con estos adolescentes.

Lo malo es que dichos aspectos positivos se desgastan rápido y una vez que se rebasa esa barrera de tiempo lo que ocurre es simplemente aburrido, muy aburrido. Las cosas avanzan de manera lenta y los detalles para seguir generando misterio empiezan dar vueltas hasta que inevitablemente se topan con pared, provocando con esto que todo sea simple relleno hasta que deciden mostrar una última cinta vieja que sigue la fórmula que ya conocemos y que no contiene grandes elementos como para poder construir escenas efectivas de suspenso. Además de que se ve afectada por unos personajes que nunca te generan gran empatía.

La parte final tampoco ayuda mucho. El formato se empieza a volver un auténtico dolor de cabeza gracias a que no se puede apreciar con claridad lo que ocurre, simplemente ves caminar o correr a estos chicos hasta que “algo” se lleva a uno de estos y a partir de ahí se sigue un patrón similar hasta que termina la película; siendo los últimos 5 minutos los únicos rescatables gracias a que son donde la sensación de peligro es más palpable.

Sobre las actuaciones lo que más resalta son los entrevistados, pero en lo que se refiere a los tres actores principales ninguno realiza una labor que se pueda destacar. La producción no está tan mal para ser un found footage: los videos caseros viejos están bien hechos (a pesar de la pobre iluminación), el score es aceptable, el sonido es limpio y los efectos, para lo que son, están ok.

Opinión final: Phoenix Forgotten es un found footage del montón. Una cuasi copia de otras dos películas que no vale la pena.

Ojometro:
** 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Crítica: The Houses October Built 2 (2017)

Secuela dirigida nuevamente por Bobby Roe, quien además vuelve a compartir créditos como co-escritor del guión junto a  Zack Andrews. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 22 de septiembre, mientras que su salida en formato físico está planeada para enero de 2018.

Sinopsis:

Mientras se recuperan del trauma de haber sido secuestrados el Halloween anterior por el grupo de Blue Skeleton, los mismos cinco amigos deciden que deben de enfrentar sus miedos para poder salir adelante. Por ello planean seguir visitando atracciones a lo largo del país aprovechando su nueva fama, aunque pronto habrá señales de que sus antiguos captores no se han olvidado de ellos.

Comentarios generales:

La primera entrega me pareció bastante mala, así que cuando escuche que estaban desarrollando una secuela me sorprendí, ya que no era un concepto que pareciera tener demasiada tela de donde cortar y la verdad tampoco vi mucho clamor popular para que existiera. Pero lo hecho, hecho está, así que le di una oportunidad debido a que suele ser común que las segundas partes sean mejores gracias a que los creadores aprenden de los errores que tuvieron con la original y eso con The Houses October Built 2 no fue la excepción; aunque en este caso dichas mejoras son apenas perceptibles como para poder decir con toda seguridad si superó o no a su antecesora.

Esto porque lo que nos traen Roe y Andrews es básicamente una calca de la primera entrega, con la única diferencia de que ahora cuentan con un argumento que les permite elaborar un poco más la historia por medio de los temores del personaje de Brandy. Aspecto que no hace mucha diferencia debido a que, si bien es tratado de manera esporádica, en general la película vuelve a ser un tipo de documental sobre atracciones de Halloween que se torna demasiado aburrido en poco tiempo y en donde la única novedad es presentar muchísimas tomas aéreas realizadas con un dron.

Y es que se nota que los creadores obtuvieron cierta notoriedad con la primera entrega como para poder acceder a atracciones un poco más elaboradas, pero lamentablemente esto no se aprovecha de mejor manera porque las que salen en pantalla te generan poco interés y en gran medida se debe a que, al ser un found footage, resulta complicado para uno como espectador el poder involucrarse con las experiencias que ofrecen. Simplemente resulta imposible traspasar a la pantalla lo que supuestamente deben de provocar estas situaciones en su propia atmósfera artificial y, en lugar de ver algo al menos interesante, solo te quedas con la imagen de tipos caminando (o corriendo); además de que tampoco las utilizan de manera importante para elaborar algo de suspenso.

Los 20 minutos finales son donde la parte ficticia toma las riendas y no hace demasiado para mejorar el aburrimiento previo. Si se logra construir una atmósfera tensa, además de que es la única parte en donde lo visual está más cuidado; sin embargo, todo lo que le ocurre a Brandy se siente falto de intensidad y exageradamente genérico, lo cual quieren arreglar añadiendo un giro que realmente te termina importando poco.

Las actuaciones siguen la misma línea de la primera, ósea… totalmente desechables. La producción tampoco varía mucho: nuevamente son las propias atracciones las que aportan el aspecto visual (salvo por los últimos 20 minutos), la iluminación mejora, el score pasa desapercibido, el trabajo de sonido no es el mejor y tiene algunos discretos efectos prácticos que funcionan.

Opinión final: The Houses October Built 2 es simplemente mala. Una secuela que nadie pidió y que no es precisamente un gran avance con respecto a la primera entrega.

Ojometro:
**

martes, 26 de septiembre de 2017

Crítica: Mother! (2017)

Película escrita y dirigida por Darren Aronofsky (Black Swan). Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el pasado 15 de septiembre, mientras que en México hizo lo propio este fin de semana. Recaudando hasta la fecha $25.9 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

El matrimonio de una pareja se ve puesto a prueba cuando un par de invitados no deseados llegan a su casa para interrumpir su tranquila existencia.







Comentarios generales:

Cuando Aronofsky reveló que se adentraría de manera más seria al género de terror con su nueva película rápidamente captó mi atención, ya que hace siete años atrás tuvo un ligero acercamiento bastante interesante con “Black Swan” y siempre me quedé con la duda sobre lo que podría hacer si se metía de lleno. Obvio no esperaba algo convencional conociendo su filmografía y eso se confirmó cuando salieron las primeras reacciones en diversos festivales, ya que Mother! está destinada a generar opiniones encontradas debido a que es rara, muy rara. De esas películas con las cuales cada quien tendrá su propia forma de interpretarla.

Y es que a pesar de que existe una clara inspiración en “Rosemary´s Baby”, lo que nos regala Aronofsky es una historia que solo él parece entender de manera exacta debido a que con el pasar de los minutos va mutando no solo en cuanto a los temas que trata, sino también en el tono bajo el cual pretende desarrollarlos. Esto porque lo que vemos en el primer acto se puede decir sin muchos problemas que es una película que camina por los territorios del thriller psicológico al presentarnos a una pareja (de la cual nunca se revelan los nombres) que se ve expuesta a una situación poco común, la cual sirve para ir desarrollando sus personalidades tan opuestas y, además, para generar misterios que todavía mantienen un grado del lógica razonable.

Realmente la intención del director nunca es provocar sustos o algo similar, su meta más que nada es ir construyendo una sensación de soledad muy marcada por medio del personaje de Jennifer Lawrence y así insertarle la duda al espectador sobre qué es lo que puede ocurrirle a ella al quedar envuelta en un conflicto del cual, haga lo que haga, parece no podrá salir gracias al comportamiento ilógico de su esposo. Siendo esa soledad la que ayuda a crear una atmósfera oscura, a desarrollar un nivel de suspenso adecuado y a creer que en todo momento existe un peligro latente dentro de esta casa que se convierte en una jaula claustrofóbica.

Hasta aquí las cosas son extrañas pero algo entendibles; sin embargo, llega el último acto y eso deja de existir. Ya que a partir de aquí todo es, literalmente, un caos; uno en donde el director hace una clara alusión a lo que significa estar casado con alguien famoso y empieza a realizar muchísimas referencias a la biblia o a Dios bajo un ritmo vertiginoso que sin duda convierten a estos minutos en los más bizarros que he visto en el cine durante mucho tiempo. Aunque lamentablemente deja las cosas abiertas a la total interpretación y eso termina dañando muchísimo el producto general.  

En cuanto a las actuaciones esta es una película con un reparto de primer nivel y no decepcionan. Lawrence es el alma al aparecer en un 99% de las escenas y por grandes lapsos te involucras de lleno con lo que le pasa debido a que parece ser la única persona cuerda en todo esto; mientras que Javier Bardem, Ed Harris y Michelle Pfeiffer logran por medio de sus personajes generar diversas sensaciones que van desde locura hasta peligro.

La producción también es de nota alta: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte cumple, el score me agradó bastante, el trabajo de sonido es espectacular y un elemento fundamental para la efectividad de varias escenas. Lo único que deja algo que desear son algunos de los limitados efectos que se utilizan.

Opinión final: Mother! definitivamente es difícil de calificar. Una película en verdad extraña con momentos muy buenos, pero que en su conjunto no me terminó de convencer.

Ojometro:
***

sábado, 23 de septiembre de 2017

Crítica: Jackals (2017)

Película dirigida por Kevin Greutert (Saw VII 3D, Jezabel), cuyo guión fue escrito por Jared Rivet. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 1 de septiembre, mientras que su salida en formato físico está planeada para el próximo 3 de octubre.

Sinopsis:

En la década de los 80s una familia secuestra en una cabaña en el bosque a su propio hijo para tratar de recuperarlo de un culto asesino, pero pronto se encontrarán en una situación de vida o muerte cuando miembros de dicho culto los rodean demandando la liberación de su preciado “hermano”.



Comentarios generales:

Mientras realizaba la investigación de cajón que hago cuando una película está supuestamente basada en “hechos reales” no encontré información al respecto, pero lo que si pude encontrar fue que el guión de Jackals fue terminado en 2006. Esto me pareció interesante debido a que son dos años antes de que saliera The Strangers, un filme que para muchos revitalizó el subgénero de invasión de hogares, así que existía la posibilidad de poder tener algo fresco ante mi considerando que estaba exento de la fórmula que hoy ya está por demás explotada, pero al final lo que vi fue en extremo decepcionante.

La verdad es que lo que nos trae Greuter es un trabajo que se siente sin nada especial, el cual inicia con una secuencia filmada en primera persona cuyo único propósito es hacerte notar que la historia se realiza en la década de los 80s y pasar inmediatamente de ahí al evento central con el cual realmente no tiene (ni tendrá) ningún tipo de conexión. Simplemente es una serie de ideas que se van desarrollando sin ningún tipo de complejidad, en donde lo más importante es no salirse de una línea segura y no retar a un grupo de personajes que desde el primer minuto se la pasan a la defensiva mientras tratan de salvar a alguien que los odia, pero que nunca sabes exactamente por qué.

Y es ahí donde radica el problema, ya que en lugar centrarse en el culto mejor se opta por seguir una historia plana de supervivencia en la que pasan muchas cosas pero ninguna tiene la suficiente importancia como para cambiar el rumbo de estas. Todo ocurre de manera caótica, sin freno alguno y por lo consiguiente eso genera un ritmo fluido; sin embargo, esto resulta irrelevante al ver que cada escena es prácticamente una calca de la anterior y que la amenaza que se encuentra en las afueras de la cabaña te genera poco interés porque simplemente no tienes idea de quienes son o sobre las razones por las que están dispuestos a llegar tan lejos para rescatar a uno de sus miembros.

La parte final tampoco hace mucho para arreglar el desastre. Ya para este punto te queda claro que no hay intención alguna de revelar a detalle lo que hay detrás del culto y mejor se dedican a elevar un poco más el nivel de intensidad por medio de muertes o peleas que no están mal, pero que no añaden demasiado; dejando que el desenlace sea uno bastante hueco.

En el tema de las actuaciones quienes más sobresalen son Ben Sullivan (Justin) y Johnathon Schaech (Andrew Powell); siendo el segundo el que hace la labor más sólida, mientras que el primero solo se limita a hacer la misma expresión todo el tiempo. La producción no está mal: cuenta con un trabajo de fotografía sólido, la dirección de arte no tiene mucho, el score cumple, el trabajo de sonido está ok y los efectos no son la gran cosa.

Opinión final: Jackals es bastante mala. Una película de invasión de hogares que llega muy tarde y sin nada relevante que ofrecer.

Ojometro:
**

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Crítica: The Vault (2017)

Película dirigida por Dan Bush (The Signal), quien además es co-escritor del guión junto a Conal Byrne. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 1 de septiembre, aunque todavía no hay información sobre su salida en formato físico.

Sinopsis:

Para salvar la vida de su hermano, Vee (Taryn Manning) y Leah (Francesca Eastwood) han planeado realizar un robo a un banco. Este no parece tener fallas, pero cuando el dinero no es lo que esperaban deciden bajar a la bóveda subterránea del lugar; aunque lo que no saben es que ahí encontrarán más que simple dinero.



Comentarios generales:

Sinceramente fue algo complicado el decidir si veía The Vault debido a que su promoción e incluso el trailer no dejaban muy en claro si se trataba de una película de terror o solo un thriller sobre robos; además, el hecho de que apareciera James Franco complicaba más las cosas debido a que últimamente este actor solo suele ser utilizado como imán promocional para trabajos en los que aparece unos cuantos minutos. Realmente todo estaba en su contra, pero al final le di una oportunidad y para mi sorpresa si tenía elementos de terror, así como la presencia de Franco por más de 5 minutos. Aunque eso no significa que haya valido la pena.

Esto porque lo que vemos es un intento de mezcla de géneros por parte de Bush que en ningún momento logran complementarse de buena manera, ya que básicamente todo el primer acto es un thriller en toda la regla, donde el propósito es establecer los motivos del robo y ciertos conflictos entre los ladrones que, tal vez si o tal vez no, tengan una influencia en las acciones más adelante. Siendo sin duda la parte más efectiva debido a que cumple todos sus objetivos y de paso logra generar niveles de tensión adecuados que, al menos por unos cuantos minutos, hacen que uno genuinamente quiera ver cómo se resolverá esta situación debido a que existen motivos de sobra para que todo salga mal considerando las personalidades explosivas involucradas.

El problema llega cuando se integra todo el aspecto del terror, que en este caso se trata de espíritus y que simplemente no se siente como una parte orgánica de la historia, sino más bien como algo que se añadió en algún punto para tratar de darle más minutos a una trama en extremo básica. Ya que en realidad lo que vemos a partir del minuto 40 son una serie de escenas bastante repetitivas que definitivamente hacen que el tono de esta se vuelva más oscura pero no significan absolutamente nada y, más allá de presentar imágenes con cierto nivel de impacto, se sienten huecas ante la falta de contexto.

Ante esto la parte final carece por completo de fuerza porque la mayoría de lo mostrado no tiene mucho sentido y los conflictos a los que en un inicio se les había puesto énfasis terminan quedando en el olvido. Lo cual pretenden arreglar por medio de un giro, sin embargo, este no resulta tan sorpresivo como para al menos dejarte con un buen sabor de boca.

De las actuaciones hay poco que destacar; no es que tengan algo malo, pero tampoco es que sean dignas de resaltar. La producción al menos es de buena factura: el trabajo de fotografía está bien, la dirección de arte no tiene mucho, el score es simple, el trabajo de sonido está ok y lo referente a efectos/maquillaje cumple.

Opinión final: The Vault es bastante aburrida. Una combinación de géneros inefectiva que solo les causará bostezos.

Ojometro:
**

viernes, 15 de septiembre de 2017

Crítica: It (2017)

Nueva adaptación de la novela de Stephen King, la cual está dirigida por Andy Muschietti (Mama) y cuyo guión fue co-escrito por Chase Palmer, Cary Fukunaga y Gary Dauberman. Se estrenó en cines dentro de los Estados Unidos el pasado de 8 de septiembre, mientras que aquí en México hizo lo propio el día 14. Recaudando hasta la fecha $247 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

En el pueblo de Derry un grupo de niños decide enfrentar a un demonio que los aterroriza tomando la forma de un diabólico payaso. 





Comentarios generales:

“It” es mi libro favorito, así que cuando se empezó a especular sobre una nueva adaptación diversos sentimientos aparecieron. Al final de cuentas la miniserie de lo 90s siempre me ha parecido lo suficientemente correcta como para llenar este espacio y las diversas complicaciones que sufrió esta película durante la pre-producción hacían pensar que dicha miniserie seguiría siendo lo mejor que íbamos tener; sin embargo, una vez que salió el primer trailer mis miedos disminuyeron debido a que lo mostrado lucia prometedor y creo que en términos generales se cumplieron con las expectativas que el público mainstream tenía; aunque para aquellos con conocimiento del libro puede que no sea tan convincente.

Esto porque lo que nos regala Muschietti es una adaptación con conflictos muy marcados sobre la manera en la que se quieren presentar las cosas, iniciando con una escena que te hace suponer que veras un trabajo oscuro y sangriento, pero que con el pasar de los minutos se queda como una simple anécdota porque en realidad la película maneja un tono mucho más ligero que te provocará más risas que miedo. Lo cual tiene que ver más que nada con el hecho de que nuestros protagonistas son niños y bueno… se comportan como tal, siendo este uno de los aspectos que más me agradaron debido a que el club de perdedores se vuelve entrañable con el pasar de los minutos y dicha inocencia contrasta de gran manera con los temores cotidianos explotados por Pennywise.

Temores que llevan a varias de las escenas diseñadas para tratar de generar terror y que visualmente son todo un deleite de ver, pero lamentablemente lo bueno que se logra con la mayoría de los niños en estas escenas no se complementa con un desarrollo mucho mayor de los acontecimientos que los rodean debido a que el pueblo de Derry se siente sin vida. Todo avanza de manera acelerada, sin en entrar en muchos detalles (de la época, los asesinatos o la vida de ciertos personajes) y en gran medida se debe a que existe una urgencia evidente por tratar de hacer de Pennywise algo muy grande, de llevarlo a niveles icónicos con la nueva audiencia y ello conlleva una sobreexposición que por ciertos lapsos hacen sentir sus apariciones algo forzadas.

Ahora, aun con este inconveniente, la película en general diría que funciona. Nunca se siente aburrida y el ritmo utilizado nunca permite que el espectador se relaje lo suficiente para que así algunos de los sustos fáciles utilizados resulten efectivos. Igualmente, la atmósfera generada y la propia dinámica entre los niños logran crear momentos lo suficientemente sólidos para explotar por completo el concepto de que personas ordinarias son capaces de lograr cosas extraordinarias ante situaciones que van más allá de su comprensión.

La parte final es lo que si considero su mayor problema, ya que es aquí donde se dan muchos de los cambios más marcados y no creo que sean para bien. Simplemente este enfrentamiento nunca termina por explotar, resulta muy convencional y vuelve desechable un personaje vital (Henry Bowers); aunque al menos si contiene un nivel de violencia decente.

En el tema de las actuaciones debo de decir que los miembros del club de los perdedores están estupendos; especialmente Finn Wolfhard (Richie), Sophia Lillis (Beverly) y Jack Dylan Grazer (Eddie). Mientras que Bill Skarsgard como Pennywise no me desagradó, en verdad resulta aterrador con su mera presencia, pero si se ve algo afectado por la sobreexposición de la que hable previamente.

La producción es de primer nivel: el trabajo de fotografía es espectacular, la dirección de arte es detallada, el score es muy bueno, el trabajo de sonido es impecable y la labor de maquillaje en cuanto a la caracterización de Skarsgard es de nota alta. El único punto bajo viene con los efectos, los cuales en su mayoría están bien hechos, pero al recaer tanto en el uso del CGI existen ciertas escenas en donde si dejan mucho que desear.

Opinión final: It me entretuvo, pero esperaba mucho más. Su excelente reparto y estilo visual no son suficientes para llevar esta adaptación a otro nivel.

Ojometro:
***

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Crítica: Temple (2017)

Co-producción japonesa/estadounidense que significa el debut tras la cámara de Michael Barrett y cuyo guión fue escrito por Simon Barrett. Se estrenó el pasado 1 de septiembre directamente en VOD dentro de los Estados Unidos, pero no existe información sobre si llegará a otros mercados o sobre su salida en formato físico.

Sinopsis:

Tres turistas estadounidenses se adentran en los bosques de Japón para encontrar un antiguo templo. Lo que no saben es que dicho lugar es vigilado por espíritus que harán todo para convertir su viaje en una auténtica pesadilla.  




Comentarios generales:

Uno sabe que con el género de terror siempre se está a merced de películas de todo tipo, pero con  altas probabilidades de encontrarse con cosas realmente espantosas que en algún punto harán que te cuestiones por qué te gusta sufrir de esa manera. Suele ocurrir por lo menos unas cuatro o cinco veces por año, es algo inevitable, y precisamente con Temple se dio esa situación; no solo porque no tiene nada que destacar, sino porque además es uno de los trabajos con menos sentido que he visto últimamente. 

Y no es porque se trate de una historia compleja que resulte complicada de exponer en pantalla, al contrario, creo que los Barrett no podrían haber elegido algo tan simple para hacer su debut, pero a todas luces se nota que no sabían exactamente lo que querían contar. Esto debido a que, si bien existen elementos que construyen de manera muy superficial una historia sobre fantasmas, gran parte de la película se centra más en un supuesto triangulo amoroso entre los turistas que no te lleva a ningún lado y que solo sirve para poder gastar tiempo mostrando situaciones por demás absurdas que están diseñadas con el único propósito de poder explotar lo más que se pueda el aspecto visual que de manera natural brinda Japón.

Una tónica que se mantiene durante gran parte del filme y que se incrementa una vez que se trasladan las acciones a la zona rural, donde el tema del templo empieza a tener más relevancia pero te genera nulo interés debido a que lo que ocurre es perfectamente descifrable. Aunque lo peor es que todo se realiza con una lentitud frustrante, extendiendo así un viaje agónico que carece por completo de suspenso o de cualquier tipo de construcción de una atmósfera que te haga sentir el peligro que supuestamente corren estos personajes.

La parte final es un desastre como pocos. Realmente pareciera como si los últimos 10/15 minutos solo fueran escenas random filmadas para usarlas en dado caso de no tener una idea clara del desenlace, ya que todas las historias de los personajes quedan inconclusas y no explican absolutamente nada; dejando así en el aire muchas preguntas para algo que de por si no tenía mucha sustancia.

Las actuaciones son genéricas, no tienen nada de especial y terminan importando poco. La producción es probablemente lo más aceptable: el trabajo de fotografía es lo mejor de la película, la dirección de arte está ok, el score no tiene nada destacado, el trabajo de sonido cumple, los efectos están bien y la labor de maquillaje es bastante sencilla.

Opinión final: Temple es espantosa. Un sinsentido absoluto que sin duda estará dentro de lo peor de 2017.

Ojometro:
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domingo, 10 de septiembre de 2017

Crítica: Peelers (2017)

Película dirigida por Sevé Schelenz (Skew) y escrita por Lisa DeVita (quien también tiene una breve participación en pantalla). Se estrenó en VOD y formato físico dentro de los Estados Unidos y Canadá a mediados de julio

Sinopsis:

Blue Jean (Wren Walker) es la dueña de un table dance dentro de un pequeño pueblo que en su noche de clausura tendrá que defender a sus strippers y su propia vida cuando varios de sus clientes se ven afectados por una extraña sustancia que los convierte en seres violentos que lo único que desean es matar.




Comentarios generales:

Debo de aceptar que cuando vi el trailer de Peelers esta me pareció atractiva porque su premisa en si lucia muy absurda y tenia potencial para ser cine serie b entretenido. Al final de cuentas el utilizar un table dance como escenario para realizar cualquier historia es por demás exótico y eso casi de inmediato te indicaba que no debías de tomar tan en serio lo que iba a ocurrir en la película; sin embargo, en este caso ni esa advertencia pudo salvarla de que fuera bastante olvidable.

Esto porque lo que nos regalan Schelenz y DeVita es algo que todo el tiempo sufre de una falta de convicción muy marcada sobre cómo quiere mostrar a sus personajes centrales, ósea… las strippers. A quienes durante gran parte del primer acto las muestran como mujeres fuertes, capaces de valerse por ellas mismas y sin dejarse intimidar por el ambiente de esta clase ambientes, pero también las ponen realizar acciones muy ridículas e incluso algo grotescas que eliminan prácticamente de golpe toda la construcción previa y con eso generan un conflicto muy evidente con respecto a la dirección a donde quieren llevar la historia; la cual, al menos durante los primeros 20/25 minutos, solo sabes que involucra infectados por la escena inicial.

Evidentemente conforme pasan los minutos el tema de la infección toma relevancia y esto hace que la sangre empiece a fluir, logrando así los momentos más divertidos por medio de elementos visuales impactantes proporcionados por varias muertes y un ritmo que llega a ser un tanto caótico por ciertos lapsos. Una fórmula efectiva sin duda, pero que para la mala suerte de todo el mundo se desgasta de manera muy rápida y provoca un marcado estancamiento; no solo porque nunca se te brindan grandes explicaciones sobre qué es la sustancia y por qué es tan difícil matar a los infectados, sino también porque el tema de las strippers fuertes básicamente queda en el olvido para darle paso a una dinámica mucho más genérica que, para colmo, obtiene tintes muy ridículos una vez que se revela cual es la solución para acabar con la amenaza.

La parte final tampoco es muy buena. Tiene algunos momentos pintorescos pero la explicación detrás de la infección es poco convincente y por la manera en la que se desarrollan las acciones llega un punto en donde realmente te termina importando poco si la mayoría de los personajes viven o mueren.

Las actuaciones no son desastrosas, pero tampoco nada para resaltar; realmente la mayoría saca con lo mínimo sus roles. La producción está ok: el trabajo de fotografía es decente, la dirección de arte no tiene nada especial, el score es genérico, el trabajo de sonido cumple, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es probablemente lo más destacable sin ser espectacular.

* Cuenta con una escena a la mitad de los créditos

Opinión final: Peelers es decepcionante. Película sobre infectados con algunos momentos decentes de la que se olvidarán en un par de semanas.

Ojometro:
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jueves, 7 de septiembre de 2017

Crítica: Killing Ground (2017)

Primer largometraje del director Damien Power, quien además es el escritor del guión. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos durante el mes de julio, mientras que en Australia hizo lo propio en cines a mediados de agosto.

Sinopsis:

El fin de semana para acampar de una feliz pareja se convierte en su peor pesadilla cuando se encuentran con la escena de un brutal crimen.







Comentarios generales:

El cine de terror australiano no es precisamente ajeno a las películas de supervivencia en lugares remotos; de hecho, gran parte de su renacer se ha sustentado en esta clase de trabajos y en cierta medida eso se ha vuelto un sello característico. Han perfeccionado la fórmula a tal grado de que uno sabe de antemano que se va a encontrar con algo entretenido y Killing Ground no fue la excepción, aunque esta obtiene su gracia de una manera un tanto distinta a la acostumbrada.

Con esto no me refiero a que Power no siga la línea de la crudeza o deje de lado a sanguinarios asesinos que gustan de hacer sufrir lo más posible a sus víctimas, eso está presente, pero en lugar de golpearte de lleno desde el primer instante mejor opta por construir una historia que lentamente va a ir despertando tu curiosidad. Ya que el primer acto combina el pasado con el presente en una sola narrativa en la que dos grupos de personas se encuentran exactamente en el mismo lugar pero bajo tiempos distintos, construyendo así un suspenso muy sólido debido a que conforme pasan los minutos uno trata de descifrar qué fue lo que ocurrió, cómo se van a unir ambas historias y, sobre todo, cómo afectará a cada uno de los personajes esto.

Lo cual no suena tan atractivo, pero lo cierto es que la manera en la que se construye todo hace que la tensión se vaya incrementando de manera constante y eso a ayuda a que el nivel de impacto sea realmente elevado cuando las dos líneas de tiempo tengan que converger. No tanto porque sea extremadamente gráfico, sino porque el director por medio de ciertas imágenes te deja en claro que acaba de ocurrir una situación por demás brutal y en base a esta va revelando la propia naturaleza de los asesinos; quienes cuentan con personalidades bastante frías e intimidantes, alejándose por completo de los psicópatas extravagantes de cajón.  

Los últimos treinta minutos son los que se centran por completo en tema de la supervivencia, aquí es donde el ritmo se vuelve muy mucho más dinámico y la violencia se incrementa en todos los sentidos, aunque está lejos de ser un gorefest.

Básicamente en esta parte el mensaje es que en estos casos los seres humanos están dispuestos a hacer lo que sea para mantenerse con vida, dejando de lado los lazos existentes o cuestiones morales que, en teoría, uno no debería de poner a discusión. Eso convierte la película en una muy interesante; sin embargo, la manera en la que se desarrollan ciertas cosas no resulta tan efectiva y hacen que el desenlace no sea convincente.

Las actuaciones en general son bastante buenas, aunque quienes se llevan todos los reflectores son Aaron Pedersen (Sam) y Aaron Glenane (Chook) como los asesinos; en especial este último hace un trabajo estupendo. La producción es discreta: cuenta con un buen trabajo de fotografía, el score cumple, el trabajo de sonido es sólido y la labor de maquillaje es sencilla.

Opinión final: Killing Ground me gustó. Una película de supervivencia potente que resalta por varias cosas y no solo por su crudeza.

Ojometro:
****

lunes, 4 de septiembre de 2017

Crítica: Little Evil (2017)

Película escrita y dirigida por Eli Craig (Tucker and Dale vs Evil). Se estrenó a nivel mundial de manera exclusiva en Netflix el pasado 1 de septiembre.

Sinopsis:

Gary (Adam Scott) justo se acaba de casar con Samantha (Evangeline Lilly) y lo único que quiere es que esta nueva etapa en sus vidas sea lo mejor. Para lograr eso su primera meta es poderse llevar bien con el pequeño hijo de seis años de ella, quien no parece tenerle mucho cariño y que, tal vez, sea el mismísimo anticristo.





Comentarios generales:

Contrario a lo que suele creer, el hacer comedias de terror no es algo sencillo debido a que se necesita saber cómo balancear dos géneros tan diferentes para poder satisfacer a todos por igual. Por eso casi siempre se recurre al humor centrado en excesiva sangre o a los zombies debido a que son elementos fáciles de mezclar con la comedia, pero en el caso de Little Evil dichos elementos no se veían por ningún lado y eso la volvía una bastante interesante (aunado a quien es su director); aunque lastimosamente está lejos de ser algo memorable.

Y es que lo que nos trae Craig definitivamente no será del agrado de muchos debido a que el balance del que hablo por grandes lapsos no existe, haciendo de está película algo mucho más ligero de lo acostumbrado, pero no por ello sin escenas que te hagan reír. Especialmente durante un primer acto en donde las referencias a The Omen (y algunas otras películas) son mucho más marcadas para hacer de este uno bastante ameno, generando por medio de la dinámica del padrastro tratando de entender al niño algunos de los momentos más graciosos al combinar un estilo visual tenebroso, intentos de sustos fáciles y cierta ingenuidad que establecen el tono del tema satánico que involucra.

Lo malo es que conforme van pasando los minutos la comedia poco a poco se va simplificando y llega un punto en el cual todo lo que esté relacionado con el lado del terror pasa a un segundo término para darle prioridad a un humor simplón que resulta inefectivo la mayoría de las veces. No tanto como para arruinar por completo la película pero si para volverla algo aburrida durante un segundo acto en el que por momentos se le dan muchas vueltas a ciertos aspectos y se le pone énfasis al mensaje sobre la complejidad que representa el tener que ser la figura paterna de alguien con el que no se tiene una conexión, lo cual no está mal; sin embargo, la manera en la que se desarrolla todo esto no terminó por convencerme.

La parte final es entretenida. Toda la cuestión de que puede ser el fin de la humanidad vuelve a tomar relevancia y te brindan las respuestas que hacían falta para comprender la naturaleza del niño; además de que es la parte con más acción a su modo.

De las actuaciones no tengo queja alguna, Scott está bastante bien en su rol de padrastro y Lilly brinda ese toque de ingenuidad necesaria a la perfección; mientras que la mayoría de los secundarios cumplen con sus roles de manera acertada. La producción no es nada ostentosa: cuenta con un buen trabajo de fotografía, la dirección de arte es discreta, el score es simple, el trabajo de sonido cumple y los efectos son muy sencillos.

Opinión final: Little Evil está ok. Es la típica película para pasar el rato, aunque probablemente sea demasiado ligera para el gusto de muchos fans.

Ojometro:
***

viernes, 1 de septiembre de 2017

Crítica: The Monster Project (2017)

Primer largometraje del director Victor Mathieu, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Corbin Billings y Shariya Lynn. Se estrenó el pasado 18 de agostos de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos, pero todavía no hay información sobre su salida en formato físico.

Sinopsis:

Un grupo de jóvenes aspirantes a cineastas planean incrementar su número de suscriptores en YouTube por medio de un documental que titulan “The Monster Project”, el cual incluirá diversas entrevistas con monstruos reales. Para ello han logrado pactar encuentros en una casa abandonada con quienes aparentemente son un vampiro, una chica poseída y un skin-walker, pero pronto sus planes se saldrán de control.

Comentarios generales:

El que un found footage me genere gran expectativa en años recientes no es algo común por múltiples razones que he llegado a exponer en ocasiones anteriores, pero en el caso de The Monster Project eso fue lo que ocurrió justo cuando vi el trailer. Y es que, si bien la idea no es tan innovadora, esta lucia con bastante potencial y mucha más sustancia de la habitual que se ve en este subgénero; en especial por la manera en la que pretendían juntar a distintos monstruos. Lo cual hace de esta película algo diferente, aunque lamentablemente no logra evitar varios de los vicios de siempre.

Esto a pesar de que Mathieu pretende no utilizar la fórmula desgastada que conocemos, pero para su mala suerte la propia historia lo obliga a hacerlo durante un primer acto que ciertamente es un tanto genérico y bastante molesto gracias a un par de personajes que son estereotipados de manera por demás exagerada. Añadiendo con estos además una pequeña subtrama sobre abuso de drogas y depresión que se siente fuera de lugar, haciendo que las partes que involucran la búsqueda de los entrevistados queden como sucesos pasajeros cuando en realidad tendrían que ser determinantes para poder ir estableciendo el tono oscuro de la película considerando los extraños acontecimientos que se han dan en torno a estos y generar dudas sobre si en verdad son o no son lo que dicen ser.

Afortunadamente ya para el segundo acto las cosas mejoran, dicho tono se logra establecer dentro de la casa y una vez que los monstruos entran a escena se empieza a generar poco a poco  una tensión muy interesante que sabes que en algún punto debe de explotar para llevar esto al siguiente nivel. Situación que ocurre y vuelve mucho más dinámicas las cosas al elegir irse por el camino de la acción, sin dejar de lado los elementos de terror necesarios para hacer de la amenaza una muy convincente; aunque al hacer esto también deciden tomar el riesgo de complicar bastante el visionado debido a que, ante la limitada iluminación y el constante movimiento rápido de la cámara, ciertas cosas no se pueden apreciar del todo bien.

La parte final es algo agridulce. Ciertamente la resolución del tema de los monstruos queda bien, no es nada espectacular e incluso cae en lo repetitivo, pero se da de manera orgánica; sin embargo, por alguna razón se decidió agregarle algo más que se siente totalmente metido con calzador y que no encaja en lo absoluto con lo que viste durante más de 85 minutos.

De las actuaciones hay cosas buenas y otras bastante pobres, aunque mucho tiene que ver con la manera en la que algunos de los personajes son presentados en pantalla. La producción no está nada mal para ser un found footage: la iluminación tienen sus altibajos, el trabajo de sonido es muy bueno, los efectos son principalmente con CGI pero están bien hechos y la labor de maquillaje cumple.

Opinión final: The Monster Project está ok. En general es entretenida pero siempre te deja con la sensación de que la idea daba para más.

Ojometro:
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lunes, 28 de agosto de 2017

Crítica: The Ice Cream Truck (2017)

Película escrita y dirigida por Megan Freels Johnston (Rebound). Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 18 de agosto, pero todavía no hay información sobre cuándo llegará a otros mercados o su fecha de salida en formato físico.

Sinopsis:

Debido al nuevo trabajo de su esposo, Mary (Deanna Russo) se ve forzada a mudarse a los suburbios y pasar un tiempo sola en su nueva casa antes de que su familia este con ella. Ya estando ahí los recuerdos de su juventud empiezan a invadirla gracias al ambiente, aunque hay algo que le parece extraño: un misterioso camión de helados cuyo dueño le genera malas sensaciones.


Comentarios generales:

Al ver el titulo muy probablemente a la mayoría se le vino a la mente aquella película de mediados de los 90s llamada “Ice Cream Man”, no tanto porque sea una obra maestra, sino porque realmente es la única referencia que existe con respecto a los vendedores de helados asesinos. Así que esta situación, aunado a que toda la publicidad de la película se centró en venderla como un slasher, hacían suponer que estábamos ante algo similar o por lo menos una película de terror; sin embargo, al final lo que te terminas encontrando con The Ice Cream Truck es una crisis de identidad enorme que te deja con una sensación de no saber exactamente qué fue lo que acabas de ver.

Esto porque lo que nos presenta Johnson quiere ser una sátira sobre la vida en los suburbios y un drama psicológico que, por mera casualidad, cuenta con un asesino que de cierta forma le añade limitadísimos elementos de slasher. Originando con ello una película que básicamente cuenta con dos tramas ocurriendo de manera simultánea pero que nunca se compenetran correctamente y, de hecho, solo una tiene importancia como la es la de Mary; quien al menos durante los primeros 35 minutos es el punto central de todo esto al verse expuesta a un ambiente que nunca pensó que volvería a vivir, mientras que de muy de vez en cuando aparece el asesino matando jóvenes sin gran trasfondo.

Lo cual es el gran problema con esta película, ya que el vendedor de helados solo tiene apariciones contadas y además son bastante distanciadas una de la otra para hacerlo casi obsoleto en el desarrollo de las acciones; además de que resulta muy plano al nunca detallar sus motivos o la lógica detrás de la selección de sus víctimas. Provocando así que sea aburrida y que realmente por un gran periodo de tiempo ni parezca una de terror al carecer de elementos básicos característicos, ya que en realidad la meta nunca es generar suspenso o algo similar, sino más bien centrarse en exceso en los deseos reprimidos de nuestra protagonista.  

El final sin duda es lo más polémico y probablemente el principal factor para que te guste o no el producto en general. No pienso decir mucho, pero me pareció un recurso bastante barato que para colmo solo vuelve mucho más confusos los propósitos de todo lo que acabas de ver.

Las actuaciones están bien, Russo hace un trabajo aceptable; sin embargo, quien resalta es Emil Johnsen como el vendedor de helados con esa personalidad tan extraña que plasma en los limitados minutos que aparece en pantalla. La producción es de buena factura: cuenta con un gran trabajo de fotografía, la dirección de arte es simple, el score tiene un aire setentero/ochentero genial, el trabajo de sonido es sólido y todo lo referente a efectos/maquillaje es realmente muy limitado.

Opinión final: The Ice Cream Truck es decepcionante. Una película muy aburrida que cuenta con pocos elementos para satisfacer a los fans del género.

Ojometro:
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