viernes, 29 de marzo de 2019

Crítica: The Final Wish (2019)

Película dirigida por Timothy Woodward Jr. (Finders Keepers: The Root of All Evil), cuyo guión fue co-escrito por Jeffrey Reddick, William Halfon y Jonathan Doyle. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos a finales de enero, mientras que su salida en formato físico se dio este pasado 28 de marzo.

Sinopsis:

Después de la muerte de su padre, Aaron (Michael Welch) regresa a casa para ayudar a su devastada madre y confrontar su pasado. Estando ahí revisa las pertenencias de su padre para obtener algo de dinero, lo cual lo lleva a cruzarse con un misterioso y viejo objeto que es más de lo que aparenta.


Comentarios generales:

Una película que cuenta con la participación de Lin Shaye, Tony Todd y el creador de “Final “Destination (Jeffrey Reddick) sin duda alguna llamará la atención de los fans veteranos del género debido a que su presencia, en teoría, debería de garantizar algo calidad. Sin embargo, no siempre ese es el caso y tristemente con The Final Wish solo resultaron ser una cortina de humo para hacer que una producción del montón pudiera obtener un poco más de exposición.

Y es que lo que Woodward Jr. nos trae es una historia predecible que tiene a una propuesta muy similar como “Wish Upon” demasiado cerca y con la que no puede diferenciarse de manera importante. Situación que empeora con un primer acto que cuenta con una estructura similar y en el que la muerte del padre no tiene un impacto significativo, limitándose principalmente en poner al personaje de Aaron en situaciones random en las que tiene que lidiar con ciertos aspectos de su pasado mientras se da a entender que “algo” le está dando buena suerte.

Realmente todo lo que ocurre es aburrido, pesado y sin ningún tipo de gracia. Solo ciertas participaciones puntuales de Lin Shaye logran darle algo de vida a esta dinámica sosa hasta que finalmente se empiezan a revelar los detalles sobre el genio.

Lo cual lleva a lo que es lo más original de todo esto debido a que, contrario a lo habitual, aquí nuestro protagonista no está consciente de los deseos que pide y gracias a eso el nivel de peligrosidad se eleva de golpe para así establecer a la amenaza como algo de cuidado sin darle demasiadas vueltas al asunto. Además de que sirve para darle sentido a la introducción y, de paso, construir una atmósfera decente que refleje un panorama más oscuro.

La parte final se podría decir que es donde se ven los únicos momentos con cierta carga emocional y con un poco más de intensidad. Obviamente esto no es suficiente como para rescatar la película, pero por lo menos se puede tener un desenlace con un ritmo más ágil y con Aaron asumiendo la responsabilidad de sus actos.

En cuanto a las actuaciones solo Lin Shaye brilla y más que nada porque en un punto la dejan hacer lo que le plazca, provocando así una interpretación muy over the top que funciona en este mar de eventos genéricos. La producción es decente: el trabajo de fotografía tiene altibajos, la dirección de arte está ok, el score cumple, el trabajo de sonido es limpio, los efectos son bastante simples y la labor de maquillaje está pasable.

Opinión final: The Final Wish es mediocre. Película aburrida que les causará más bostezos que otra cosa.

Ojometro:
**

martes, 26 de marzo de 2019

Crítica: Lords of Chaos (2019)

Adaptación del libro del mismo nombre que está dirigida por Jonas Akerlund, quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Dennis Magnusson. Se estrenó en VOD dentro de los Estados Unidos a inicios de febrero, mientras que su salida en formato físico está programada para el 28 de marzo en Alemania.

Sinopsis:

Oslo 1987. Euronymous (Rory Culkin) es un joven de 17 años que se obsesiona con crear el verdadero black metal noruego por medio de su banda Mayhem. Para lograr dicho objetivo está dispuesto a hacer cualquier cosa, sin importar lo peligrosa o ilegal que sea; aunque pronto se dará cuenta que rebasar la delgada línea entre la realidad y el espectáculo puede tener graves consecuencias.

Comentarios generales:

Mi conocimiento sobre black metal escandinavo no es precisamente muy amplio, sin embargo, si conocía un poco de los hechos en los cuales está basada Lords of Chaos y por eso mismo este era un trabajo que me generaba mucho interés. Al final de cuentas el cine de terror y el metal siempre han mantenido un tipo de conexión desde la década de los 80s al ser géneros despreciados en sus respectivas industrias, por lo cual nunca está de más el poder ver una película que incomode a los puristas y sin duda este será uno de esos.

Sobre todo porque lo hace por medio de una mezcla interesante de géneros debido a que esto es una combinación entre biopic, thriller, humor negro y película de terror. Los cuales Akerlund tiene la habilidad de amalgamar para ofrecer así una historia que de inicio pareciera no tomarse muy en serio, pero que con el pasar de los minutos se va transformando en algo realmente oscuro que no rehúye al impacto visual tempranero y que poco a poco va construyendo una dinámica llena de excesos que van revelando las motivaciones de cada uno de estos individuos.

Excesos que adquieren mayor grado de riesgo durante el segundo acto y con ello se empieza a construir un conflicto evidente, aunque también la parte más floja de la película. Ya que por un lapso se cae en una repetitividad que no ayuda a que el desarrollo sea tan fluido como al inicio y que obliga a tener que recurrir al uso constante de situaciones polémicas para poder volver a encontrar un balance adecuado. El cual para nuestra fortuna se vuelve a tener y que ayuda a que una burbuja de malas decisiones vaya creciendo para que explote llegando a los minutos finales.

Generando así una parte final directa, cruda y sin ningún tipo de propósito por querer glorificar a la figura central. Donde la tensión siempre está ahí presente, al igual que la sensación de peligro que hace que el desenlace tenga muchísima fuerza.

En las actuaciones encuentra uno de sus puntos fuertes. Obvio Rory Culkin resalta al ser quien recibe más tiempo en pantalla y porque general hace bien las cosas, pero los secundarios cuentan con el tiempo necesario para poder desarrollar sus personajes y complementar de buena manera momentos importantes de la historia. Aunque creo que un elenco integrado por noruegos hubiera añadido algo más de profundidad. 

La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía es bastante bueno, la dirección de arte sólida, el score resulta potente, el trabajo de sonido impecable, los efectos están bien hechos y la labor de maquillaje es la adecuada.

Opinión final: Lords of Chaos me gustó. Película interesante con una mezcla de géneros que puede satisfacer a una amplia variedad de públicos. 

Ojometro:
****

viernes, 22 de marzo de 2019

Crítica: Painkillers (2019)

Producción belga dirigida por Roxy Shih y escrita por Giles Daoust. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 31 de enero, aunque todavía no hay información sobre cuándo saldrá en formato físico o si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Lleno de culpa tras la muerte de su pequeño hijo en un accidente automovilístico, el brillante cirujano John Clark (Adam Huss) descubre que la única manera de aliviar el dolor permanente con el que vive es probando el sabor de la sangre humana.




Comentarios generales:

Ya he comentado en ocasiones anteriores que no es extraño que producciones que sufren para encontrar distribución de pronto opten por promocionarse como películas de terror y así generar el suficiente interés para obtenerla. No es lo ideal, pero es algo que pasa y seguirá pasando; sin embargo, ya tenía bastante tiempo que no veía una tomada de pelo tan descarada como la de Painkillers.

Un filme cuya promoción se centró esencialmente en la presencia de Mischa Barton y una temática aparentemente de vampiros, dos cosas muy simples que por increíble que parezca no son lo prometido. Primero porque Barton aparece en pantalla solo por 70 segundos y, segundo, porque la historia que nos trae Shih es algo que de mera casualidad integra el elemento de la sangre para tratar de añadir cierta originalidad a un drama que desde el primer instante resulta pesado y que realmente hace muy poco por brindar el suficiente contenido para hacer interesante el descenso a la oscuridad por parte de su protagonista.

Un descenso que es en exceso aburrido de ver una vez que se establece de manera muy blanda durante el segundo acto, ya que nunca existen momentos que logren hacer creíble que John pueda ser una amenaza. Básicamente todo consiste en verlo temblar, beber algo de su sangre y mentirle a su esposa; estableciendo así un patrón que no cambia demasiado (incluso con la integración de un antagonista) y que vuelve complicado construir situaciones que logren incrementar tanto los niveles de tensión como la sensación de peligro que supuestamente deberían de existir considerando la situación desesperada en la que se encuentra.

La parte final es la única que se siente con un nivel de intensidad más elevado, sin ser nada espectacular. Realmente todo lleva a una conclusión predecible que no toma ninguna clase de riesgos al momento de la resolución del conflicto o en el apartado visual, optando mejor por el camino fácil para un cierre muy blando y carente de emociones.

En cuanto a las actuaciones no presenta muchas cosas interesantes, Adam Huss por momentos luce hasta cómico con su temblorina permanente y eso evita a que uno pueda tomar en serio su problema, mientras que Madeline Zima (Chloe) solo está de adorno. La producción no tiene nada malo: el trabajo de fotografía es correcto, la dirección de arte básica, el score no aporta gran cosa, el trabajo de sonido cumple, los efectos son mínimos y la labor de maquillaje muy discreta considerando el tema que cubre.

Opinión final: Painkillers no vale la pena. Película aburridísima que solo les hará perder su tiempo mientras esperan ver algo que no es.

Ojometro:
**

martes, 19 de marzo de 2019

Crítica: The Hole in the Ground (2019)

Producción irlandesa dirigida por Lee Cronin (Minutes Past Midnight), quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Stephen Shields. Se estrenó en cines dentro de Irlanda a inicio de mes, mientras que hizo lo propio en México durante el pasado fin de semana.

Sinopsis:

Sarah (Seána Kerslake) empieza a sospechar que el extraño y perturbador comportamiento de su pequeño hijo se encuentra ligado a un gran agujero en medio del bosque. Y peor aún, ella teme que ni siquiera se trate en lo absoluto de su propio hijo.





Comentarios generales:

Seguimos con el cine de terror irlandés, ahora con una de las películas más relevantes para ellos durante este año que llegaba con la peculiaridad de contar con el respaldo de doce productoras distintas. Algo sin duda extraño que ponía a The Hole in the Ground bajo una situación un tanto complicada debido a que, al tener tantos respaldos financieros detrás, esta se veía obligada a cumplir con mayores expectativas a las que seguramente tenía al momento de ser concebida y las cuales no creo que alcance a cubrir del todo.

Ya que lo que nos trae Cronin se trata de una historia bastante genérica cuyo principal sustento recae en la generación de una atmósfera atrapante y un desarrollo lento que te vaya permitiendo conocer a fondo las dinámicas que esta madre tiene con su hijo. Ocasionando así que el primer acto sea un tanto tedioso y no contenga nada particularmente llamativo más allá la aparición de un gran agujero en medio del bosque que inmediatamente uno asume que traerá ligado algún tipo de peligro, pero sin saber exactamente qué.

Es hasta el segundo acto cuando esto toma un camino mucho más claro y empieza a convertirse más que nada en un thriller psicológico en el que el director aplica todos los trucos que se le ocurren para ir generando de a poco un misterio sólido que te muestre un comportamiento extraño del niño, pero también insertando ciertos detalles que logren crear una duda razonable sobre si el personaje de Sarah no sufre algún tipo de daño mental. Lo cual da pie a algunos de los momentos más efectivos de la película en el lado del terror y, sobre todo, le dan justificación al desarrollo inicial con las dinámicas entre ambos personajes.  

La parte final es hasta cierto punto predecible. Un aspecto que no encontré particularmente problemático debido a que confirma lo que uno sospecha desde varios minutos atrás, aunque hubiera resultado mucho más efectivo con algo de profundización sobre la amenaza debido a que en realidad nunca se explica demasiado sobre esta y todo lo dejan a la interpretación ante un intempestivo desenlace.

En cuanto a las actuaciones tanto Seána Kerslake (Sarah) como James Quinn Markey (Chris) muestran una química de madre e hijo muy creíble, mientras que el siempre efectivo James Cosmo (Des) cuenta con minutos muy reducidos. La producción es de buena factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte cumple, el score es sólido, el trabajo de sonido es excelente, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje es muy básica.

Opinión final: The Hole in the Ground está ok. Un thriller interesante que peca de genérico, pero que puede agradarle a varias personas.  

Ojometro:
***

viernes, 15 de marzo de 2019

Crítica: The Clovehitch Killer (2018)

Película dirigida por Duncan Skiles y escrita por Christopher Ford. Se estrenó de manera limitada en cines dentro de los Estados Unidos durante noviembre del 2018, mientras que su salida en formato físico se dio el pasado 5 de marzo.

Sinopsis:

Tyler Burnside (Charlie Plummer) es un adolescente que vive en un pequeño pueblo de Kentucky que se vio aterrorizado diez años atrás por un brutal asesino que nunca pudo ser atrapado. Para él esto solo es parte del triste pasado de su comunidad, pero pronto descubrirá algo que le hará pensar que dicho asesino es la persona en la que más confía en este mundo: su padre.


Comentarios generales:

Cuando me enteré de que The Clovehitch Killer estaba basada en el asesino serial conocido como “BTK” mi curiosidad se disparó debido a que es una figura que sorpresivamente no ha sido abordada de manera tan constante dentro del género como algunos otros infames personajes, abriendo así la posibilidad de ver algo relativamente fresco. Una situación que en cierto modo si se termina dando debido a que este es un trabajo que muestra un ángulo distinto al acostumbrado.

Ya que lo que nos trae Skiles no es precisamente una historia que se enfoque directamente en el asesino o su vida; de hecho, en ningún momento se menciona que es BTK debido a que al propósito es brindar una visión sobre su familia y, en menor medida, la de sus víctimas. Una decisión que de inicio no luce como la más atractiva pero que conforme van pasando los minutos hace que este sea un thriller sumamente interesante gracias que establecen rápidamente la duda con la que se construirá todo el misterio y a partir de esto se empezará a llevar a cabo una dinámica entre padre e hijo potente que en todo momento te brinda situaciones con una peculiar sensación de incomodidad.

No tanto porque se presenten imágenes perturbadoras o grotescas, eso casi no existe aquí, sino más bien porque a pesar de todas las señales uno entiende que la situación de Tyler es compleja y esto hace que la desconfianza sea muy creíble por ambas partes. Brindando así una serie de interacciones con las cuales no puedes dejar de pensar que el chico se encuentra en constante peligro.

Lo malo es que cuando los niveles de tensión empiezan a ser palpables las cosas toman una dirección mucho más clásica para enfocarse, ahora sí, en el asesino. Generando con esto los momentos más aburridos de la película debido a que su rutina no resulta tan interesante de ver y que, cuando por fin adquiere cierta fuerza, esta se ve interrumpida para mostrar las acciones desde una perspectiva distinta que tampoco añade demasiado interés.

La parte final me agradó, aunque definitivamente puede resultar problemática para algunos. Más que nada por la manera en la que resuelven la situación y por el cambio que se ve en la personalidad de Tyler, el cual sin duda se siente un tanto abrupto pero le añade cierta sorpresa y un toque mucho más oscuro a un desenlace que se apega por completo al tema del bienestar de la familia.

Las actuaciones son bastante buenas, tanto Dylan McDermott como Charlie Plummer destacan de manera importante y en particular las escenas que comparten son de las mejores de todo el filme. La producción no es nada espectacular, pero es de buena nota: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte es discreta, el score cumple, el trabajo de sonido es limpio y lo referente a efectos/maquillaje es mínimo.

Opinión final: The Clovehitch Killer es una buena película. Un thriller competente que vale la pena checar.

Ojometro:
****

martes, 12 de marzo de 2019

Crítica: The Golem (2019)

Producción israelí dirigida por los hermanos Doron y Yoav Paz (JeruZalem), cuyo guión fue escrito por Ariel Cohen. Se estrenó en cines dentro de Israel en el mes de enero y en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 5 de febrero, aunque todavía no hay información sobre cuándo saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Durante el brote de una mortal enfermedad, una mujer con poderes místicos debe de salvar a su cerrada comunidad judía de invasores extranjeros. Lo malo es que para hacerlo ha invocado a un enorme mal que no parece diferenciar amigos de enemigos.



Comentarios generales:

Los Golem son uno de los personajes más antiguos dentro del cine de terror, tan antiguos como Frankenstein o Drácula; sin embargo, su impacto ha sido mínimo a pesar de formar parte del folklore de una cultura que podría explotarse fácilmente. Obviamente mucho de esto se debe a que los tres filmes más trascendentales sobre este personaje datan de inicios del siglo XX y lamentablemente un par de estos se consideran perdidos, así que cuando se anunció The Golem rápidamente centré mi atención en este trabajo porque no es algo que veamos tan seguido y afortunadamente cuenta con lo necesario para hacer algo de ruido.

Aunque no sin poner sobre la mesa una experiencia cuya manera de desarrollarse puede que no sea la que muchos estén buscando, ya que lo que nos traen los hermanos Paz es una historia que desde muy temprano deja claro que el golem no será una máquina de matar a diestra y siniestra, sino solo un medio para agregar más drama en las relaciones humanas presentadas. Lo cual nos lleva a un primer acto pasivo, que se toma su tiempo para ir revelando la dinámica de la comunidad, sus estrictas costumbres y cierto nivel de información sobre las creencias que rodean al judaísmo; haciendo así que realmente lo único centrado al terror durante esta parte sean las imágenes relacionadas con la amenaza extranjera y sus peculiares vestimentas.

Es hasta el segundo acto, ya con la creación de la criatura, cuando los elementos de terror empiezan a ser más palpables; primero por la generación de una atmósfera oscura/depresiva muy marcada y, segundo, porque con este llega el esperado impacto. Uno que se da en momentos específicos para ir estableciendo la relación casi de madre e hijo de manera efectiva por medio de acciones que visualmente resultan llamativas, pero que también sirven para ir incrementando el ritmo cuando parece que la película empieza a estancarse. Además de que le da sentido a la presencia de la amenaza externa, una que hasta este punto se había sentido totalmente innecesaria y como mero adorno.

La parte final es donde llega el caos y por consecuencia los minutos más dinámicos. Generando así una masacre que, además de proporcionar los momentos violentos suficientes para manifestar lo peligroso que es el golem, también logra cerrar el círculo del sufrimiento de Hanna de manera efectiva y con ello ofrecer un desenlace donde se le da prioridad al aspecto humano por encima del shock efímero.

Las actuaciones son bastante buenas, el conjunto en sí es muy sólido, aunque sin duda es Hani Furstenberg (Hanna) quien resalta en un papel que la obliga a mostrar una evolución que resulta interesante de ver. La producción es de gran factura: el trabajo de fotografía es muy bueno, la dirección de arte impecable, cuenta con un score agradable, el trabajo de sonido está bien cuidado y tanto los efectos como la labor de maquillaje cumplen a pesar de no ser tan complejos.

Opinión final: The Golem es una buena película. Tal vez no sea el show sangriento que muchos esperaban, pero vale la pena darle una oportunidad.

Ojometro:
****

viernes, 8 de marzo de 2019

Crítica: Killers Within (2019)

Película escrita y dirigida por la dupla conformada por Paul Bushe y Brian O'Neill. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos durante el mes de enero, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Cuando su hijo es secuestrado por un grupo criminal, la oficial Amanda Doyle (Sue Walsh) junto a su ex esposo y otros tres improbables aliados planean un robo a una adinerada familia para pagar el rescate. En el papel es un plan sin riesgos, pero pronto descubrirán que dicha familia no es normal.   




Comentarios generales:

Puede que no tenga la notoriedad que algunos otros países, pero Irlanda ha estado produciendo de manera constante películas de terror durante los últimos años. No serán producciones de alto perfil o que marquen tendencia, mucho menos obras maestras en la mayoría de los casos; sin embargo, estas han servido para que se vayan construyendo poco a poco trabajos con temáticas variadas que no los encasille en un solo estilo y Killers Within es uno de los ejemplos más claros de esto.

Ya que lo que nos traen Bushe y O'Neill es una historia que conforme van transcurriendo los minutos muta a una cosa totalmente distinta, aunque durante el primer acto es en realidad solo una de invasión de hogar que no presenta nada fuera de lo común. Poniéndonos frente a una situación pensada para sentir cierta empatía por este grupo de improvisados delincuentes a los que su plan les funciona a la perfección, pero siempre bajo una sensación de que algo no está bien gracias a pequeñas situaciones y al comportamiento de la familia adinerada que te van generando las dudas necesarias para querer saber qué es lo que traman o qué son.

Y es que realmente todo indica que esto se trata sobre vampiros, las señales están ahí y las acciones iniciales diseñadas para ir desenvolviendo el misterio solidifican eso; sin embargo, una vez que se revela su identidad resulta que no lo son. Una dosis de sorpresa interesante que lamentablemente no se ve redondeada con una exposición adecuada de los reptilianos debido a que en todo momento se nota que los directores tratan de ocultar como lucen, llevando así a un segundo acto aburrido en el que existe poca claridad y donde todo se limita a una serie de persecuciones con muchos disparos que fallan de manera importante en su tarea de generar impacto.

La parte final es la más dinámica gracias a que es la se centra en la acción y en este aspecto se hace un buen trabajo. No es nada espectacular y sin duda un poco más de sangre hubiera venido bien, pero explican de manera clara las motivaciones de los reptilianos (con una ligera crítica social a la división de clases) y en general las peleas son lo suficientemente entretenidas como para brindar un desenlace agradable.

Las actuaciones cumplen para lo que son y por lo menos ninguna se llega a sentir caricaturesca tomando en cuenta la temática; además realmente nadie termina resaltando por encima del resto. La producción no es la más ostentosa: el trabajo de fotografía tiene altibajos, la dirección de arte es simple, cuenta con un buen score, el trabajo de sonido es sólido, los efectos son relativamente sencillos y la labor de maquillaje es bastante pobre (no por nada invierten tanto tiempo en tratar de ocultar a las criaturas).

Opinión final: Killers Within está aceptable. Película sin grandes pretensiones para pasar el rato.

Ojometro:
***

martes, 5 de marzo de 2019

Crítica: Happy Death Day 2U (2019)

Secuela dirigida nuevamente por Christopher Landon (Paranormal Activity: The Marked Ones), quien además ahora también es el responsable del guión. Se estrenó en cines el pasado 13 de febrero dentro de los Estados Unidos, mientras que en México lo hizo durante este fin de semana. Recaudando hasta la fecha  $44.2 millones de dólares en taquilla a nivel mundial.

Sinopsis:

Tree Gelbman (Jessica Rothe) piensa que por fin ha terminado con su problema de morir una y otra vez, pero pronto se dará cuenta que su situación es mucho más compleja de lo que parece.
 



Comentarios generales:

La primera Happy Death Day fue un éxito rotundo en taquilla y en críticas hace un par de años atrás, así que cuando se reveló que se haría una secuela no fue una sorpresa para nadie. Sin embargo, considerando su fórmula las dudas con respecto a una nueva entrega siempre estuvieron ahí debido a que realmente parecía que esta solo daba material para un filme y no una potencial franquicia, algo que Happy Death Day 2U de cierta manera confirma pero al menos logra disfrazar de la manera más absurda y entretenida que puede.

Ya que Landon toma lo que funcionó en la primera película y lo magnifica con un argumento digno de una historia de cómics para que en esta ocasión la comedia sea incluso más predominante y los elementos de terror solo terminen siendo un complemento. Ofreciendo así un primer acto que en esencia es una calca de lo visto previamente desde una perspectiva distinta, lo cual se siente como el paso natural para tratar de expandir la franquicia y que ayuda a definir el ritmo que se estará utilizando por el resto del metraje; aunque cuando piensas que ya todo está definido te cambian por completo el rumbo de las cosas.

Y es que llegada la media hora entra en juego el argumento de cómic mencionado previamente para que así el personaje de Tree sea quien tome nuevamente el mando de las acciones y con ello inicie la que es sin duda la parte más polémica del filme. No tanto porque lo mostrado en pantalla sea controversial en sí, sino porque realmente se siente como algo poco original y un recurso simple para realizar una secuela. Sin embargo, una vez más, no todo es lo que parece.

Ya que los cambios que se empiezan a mostrar con respecto a lo que ya conocíamos logran brindar la frescura necesaria para que el espectador pueda engancharse nuevamente con la problemática y además esto ayuda a que Tree siga mostrando una evolución interesante no solo en el aspecto cómico, sino también en la manera en la que lidia con situaciones más complejas. Aunque también hay que decir que en esta parte por grandes lapsos se llega a olvidar del asesino, dejándolo en un segundo plano para enfocarse más en decisiones personales que generan algunos de los momentos más tediosos del filme.

La parte final resulta efectiva. Aquí es donde por fin le dan un poco más de importancia al elemento slasher y este logra cerrar nuevamente una fase de manera sólida (a pesar de que descifrar la identidad del asesino no es tan complicado); además de que cuenta con momentos divertidos que le añaden bastante dinamismo al desenlace.

En cuanto a las actuaciones, una vez más, es el show de Jessica Rothe y la chica no decepciona al seguir manejando el toque cómico de buena forma pero ahora logrando una actuación mucho más redonda al involucrar momentos emocionales que le dan otra dimensión a su personaje. La producción no cambia mucho con respecto a lo que ya habíamos visto: un trabajo de fotografía sólido, dirección de arte simple, un score adecuado, un buen trabajo de sonido y unos efectos que no presentan tanta complejidad.

* Cuenta con una escena a la mitad de los créditos

Opinión final: Happy Death Day 2U está entretenida. Secuela para pasar un buen rato y nada más.

Ojometro:
***

viernes, 1 de marzo de 2019

Crítica: Doom Room (2019)

Película dirigida por Jon Keeyes (The Harrowing), quien además comparte créditos como co-escritor del guion junto a Carl Kirshner. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos a mediados de enero, mientras que su salida en formato físico se dio el pasado 12 de febrero.

Sinopsis:

Una mujer se despierta atrapada en un pequeño cuarto sin recordar cómo fue que llegó ahí. Incapaz de escapar y atormentada por una serie de entidades paranormales, ella tendrá que descifrar el acertijo sobre quien es en realidad y por qué está en ese lugar.



Comentarios generales:

Esta era una de esas películas con las cuales llegaba totalmente en blanco debido a que no sabía de su existencia hasta hace unos cuantos días, pero su sinopsis era lo suficientemente atractiva como para alentarme a adquirirla. Nuevamente me deje llevar por mis impulsos y cuando eso pasa por lo general me suelo arrepentir, lo cual, en efecto, fue lo que ocurrió en este caso gracias a que Doom Room es una de las peores películas en lo que va del año.

Por eso mismo es que escribir sobre lo que nos regala Keeyes no es tan fácil porque en realidad estamos ante un trabajo que en la superficie parece ser complejo, pero en realidad solo es puro humo y cosas sin demasiado sentido que pretenden apantallar con elementos sexuales. Algo que ni siquiera se sabe explotar eficientemente ya que el tema sadomasoquismo solo es utilizado de manera ligera y muy efímera dentro de este amontonamiento de ideas que nunca sabes qué es lo que quieren contar o construir.

Y es que todo consiste en flashbacks esporádicos, así como en apariciones y desapariciones de personajes de manera aleatoria que evitan que estos puedan contar con algún tipo de desarrollo sostenido que ayuden a revelar el misterio que hay detrás. Provocando así que este grupo de individuos extravagantes solo sean eso, extravagancias pasajeras, mientras que el resto de la estructura del filme apenas y se logra sostener para hacer que por lo menos cuente con la cantidad de tiempo suficiente para calificar como largometraje.

La parte final no mejora en lo absoluto las cosas, aunque por lo menos aclara de manera superficial el tema de la identidad y el secreto de la locación. Uno que tiene una explicación que encaja con las rarezas pero que al estar tan pobremente desmenuzado no termina por resultar convincente y deja más preguntas que respuestas ante el desangelado desenlace.

Las actuaciones no son tan horribles considerando el desastre general, diría que son pasables para lo poco que tienen con que trabajar los actores. La producción tampoco es de gran factura: el trabajo de fotografía es mediocre, la dirección de arte es probablemente lo mejor de la película, el score es genérico, el trabajo de sonido no es el mejor, los efectos son simples y la labor de maquillaje decente.
 
Opinión final: Doom Room es horrible. Un sinsentido absoluto por el cual no vale la pena desperdiciar su tiempo.  

Ojometro:
*