jueves, 23 de febrero de 2017

Crítica: The Covenant (2017)

Película dirigida por Robert Conway (Exit to Hell, Krampus: The Reckoning), quien además comparte créditos junto a Owen Conway y Christopher R. Smith como co-escritor del guión. Se estrenó directamente en VOD dentro de los Estados Unidos el pasado 7 de febrero, pero todavía no información sobre si saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Después de las trágicas muertes de su esposo e hija, Sarah Doyle (Monica Engesser) se muda a la casa donde creció junto a su hermano Richard (Owen Conway). Ya estando ahí ella empezará a experimentar fenómenos extraños muy violentos, los cuales llevarán a su hermano a recurrir a un investigador paranormal para que lo ayude a salvarla de lo que sea que la esté afectando.

Comentarios generales:

En algunas ocasiones no es muy complicado el imaginarse que una película puede ser un auténtico dolor de cabeza, tan solo basta con ver el tráiler y checar de manera rápida en que otros trabajos habían estado involucrados los responsables previamente. Algo que para el caso de The Covenant no generaba ningún tipo de confianza y que después de 90 minutos solo logró confirmar mis peores temores gracias a que esto fue en verdad una experiencia bastante lamentable.

Y es que después de una introducción que contiene cierto impacto, lo que nos regala Conway es una historia sobre posesiones sumamente aburrida que se sustenta principalmente en el sufrimiento de una madre que ha perdido todo, pero que nunca logra envolverte de lleno con su terrible situación. Esto porque el comportamiento de Sarah resulta poco convincente al estar siempre enojada o histérica, lo cual la convierte en alguien con la que difícilmente se puede sentir empatía. Además de que todo lo ocurrido durante el primer acto resulta bastante aburrido y no ayuda en lo absoluto para poder construir algo interesante en lo que respecta al tema demoníaco.

Un aspecto que piensas que podría avanzar de mejor manera durante el segundo acto, pero que solo es tocado con pinzas mientras las cosas se siguen desarrollando bajo el ritmo más lento posible. Por ahí existe alguno que otro suceso que pretende añadir tensión o impacto visual; sin embargo, la historia para este punto ya se centra mucho más en Richard y gracias a ello nunca se te brindan grandes explicaciones sobre lo que le ocurre a su hermana, obligándolos a recurrir a una situación bastante incómoda que a todas luces fue integrada para provocar polémica y así desviar la atención del espectador ante la falta de claridad que predomina.

Los últimos 15 minutos son probablemente lo más destacado. No es nada como para volverse locos, pero al menos se muestra un poco más intensidad en las acciones y se le da más relevancia al tema de la posesión para así tratar de generar momentos emocionales que pongan cierta duda por lo que puede llegar a ocurrir.

Las actuaciones son mediocres, ambos protagonistas lucen sumamente acartonados la mayoría del tiempo y el sacerdote responsable del exorcismo es uno de los menos creíbles de la historia; aunque la breve aparición de Maria Olsen (Molly Hanning) deja alguno que otro momento aceptable. De la producción tampoco hay muchas cosas que rescatar: el trabajo de fotografía es pobre, la dirección de arte es raquítica, el score pasa desapercibido, el trabajo de sonido tiene muchos fallos y los efectos no son de gran calidad. Lo único que se salva es la labor de maquillaje gracias a lo que se hace con la posesión de Sarah.

Opinión final: The Covenant es muy mala. Una de las historias más pobres sobre posesiones de los últimos años.

Ojometro:
* 

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