domingo, 5 de marzo de 2017

Crítica: Havenhurst (2017)

Película dirigida por Andrew C. Erin (Sam's Lake), quien además comparte créditos como co-escritor del guión junto a Daniel Farrands. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos a inicios de febrero, mientras que en México hizo lo propio el pasado 3 de marzo.

Sinopsis:

Una mujer ex alcohólica se muda a un viejo edificio de apartamentos en donde la única condición para poderse quedar es no cometer los errores del pasado, ya que de lo contrario tendrá que confrontar algo más que un vergonzoso desalojamiento.



Comentarios generales:

Desde hace unos años a la fecha la presencia de Danielle Harris en ciertas películas se ha convertido en un imán publicitario de peso para venderlas, algo que tiene sentido considerando lo ligada que ha estado al género desde pequeña. Lo malo es que también se está convirtiendo en un método engañoso al solo utilizarla de manera breve y con Havenhurst tenemos un nuevo ejemplo de esto, ya que sin su presencia para la promoción este hubiera sido un trabajo sin tantos reflectores dada su naturaleza tan básica.

Y no es que piense que utilizar una fórmula simple sea malo, de hecho, lo que nos regalan Erin y Farrands se podría decir que es terror clásico en su máxima expresión; sin embargo, es indudable que esta es una historia a la que muchos puede que no le encuentren gran atractivo debido a que llega un punto en donde predecir lo que va a ocurrir se vuelve demasiado fácil. Lo cual en un inicio ciertamente el director intenta que no sea así, ya que durante todo el primer acto se juega de manera correcta con la duda en lo que respecta a la amenaza mientras se establecen las bases por las que esta existe y gracias a eso generar escenas agradables que te ayudan a apreciar de mucha mejor manera lo fundamental que será ese viejo edificio para el desarrollo de las acciones.

Un aspecto que es interesante de ver, pero que también se convierte en un arma de doble filo gracias a que por eso mismo todo el misterio se pierde de manera rápida y se pueden empezar a unir los hilos sin demasiados problemas apenas entrando al segundo acto. Uno que se sustenta principalmente en la cuasi relación de madre e hija entre los dos personajes centrales y que ciertamente ofrece algunos de los momentos más interesantes de la película, pero que nunca logra establecerse de manera sólida debido a que se le da paso a una investigación que lo deja todo a medias.

De hecho, a partir de este momento todo se siente hecho sin ningún tipo de objetivo fundamental más que por añadir contenido y cierto impacto visual gracias a algunas muertes, ocasionando así que se entre en un lapso en el que las cosas avanzan lentamente.

La parte final me entretuvo. Cuenta con la intensidad necesaria y optan por un camino no convencional, pero lamentablemente tampoco se esfuerzan por contestar varias preguntas que hubieran redondeado de mucha mejor manera la historia.

Las actuaciones están bien, tanto Julie Benz (Jackie) como Belle Shouse (Sarah) cumplen con sus respectivos roles y logran generar una química en pantalla que te hace preocuparte lo suficiente por ellas. La producción también está bien cuidada: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte es probablemente lo mejor de la película, el score está ok, cuenta con un buen trabajo de sonido, los efectos cumplen y la labor de maquillaje es bastante bueno.

Opinión final: Havenhurst está aceptable. Es una película muy simple que resultará ideal para ver en Netflix y demás servicios en unos cuantos meses.

Ojometro:
***

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