lunes, 15 de febrero de 2016

Crítica: Nina Forever (2016)


Primer largometraje de los hermanos Ben y Chris Blaine, quienes además fueron los que escribieron el guión. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD dentro de los Estados Unidos el 12 de febrero, aunque aún no hay información sobre cuándo saldrá en formato físico.

Sinopsis:

Después de que su novia Nina (Fiona O'Shaughnessy) falleciera en un choque, Rob (Cian Barry) trata de suicidarse sin éxito. Esto llama la atención de Holly (Abigail Hardingham), una compañera de trabajo con la que rápidamente inicia una relación para olvidar su pasado; sin embargo, las cosas se complican cuando Nina regresa a la vida para atormentarlos cada vez que estos tienen sexo y no descansará en paz hasta terminar con dicho romance.



Comentarios generales:

Catalogar adecuadamente una película es algo que siempre he considerado importante debido a que es una de las pocas maneras con las que el espectador puede saber cómo lidiar con esta y así ajustar sus expectativas dependiendo de los subgéneros bajo los que se esté promocionando. En el caso de Nina Forever la promoción giraba en torno a una comedia de terror y eso inmediatamente te predisponía para esperar algo similar a trabajos como “Life After Beth” o “Burying the Ex”, pero al final realmente con lo que te encuentras es una película que contiene las dosis de comedia más raquíticas que recuerde (lo cual no es precisamente malo).

Y es que los hermanos Blaine tienen una visión muy distinta con respecto a las propuestas mencionadas previamente, dándole prioridad al aspecto humano y enfocándose mucho más en temas como la soledad o el dolor que causan la pérdida de alguien querido. Lo cual genera un primer acto muy pasivo, sustentado principalmente en la impecable construcción de una atmósfera depresiva y en la relación entre dos personas solitarias que se complementan de buena forma dentro de un entorno en el que ninguno parece encajar. Hasta aquí no hay realmente nada extraordinario; sin embargo, las cosas cambian rápidamente una vez que Nina hace acto de presencia mediante una de las formas más originales que podrán ver.

A partir de ese punto se puede decir que llega el lado “cómico”, aunque no se trata de algo convencional o facilón, ni tampoco de comedia física, sino que este se da por medio de la manera en que lidian ambos protagonistas con las apariciones de la novia muerta cada vez que tienen sexo y como tratan de buscar soluciones ingeniosas para cubrir el desastre sangriento que deja a su paso. Lo cual básicamente es como funciona todo el segundo acto, uno que nunca modifica el ritmo lento y que está altamente cargado de escenas de sexo sin ningún tipo de complejos; las cuales son mostradas de la manera más realista posible para que, cuando se integre la tercera en cuestión, siempre te provoque una sensación de rareza muy particular.

La parte final la encontré un tanto floja. Aquí es donde se pueden ver por primera ocasión las oscuras intenciones de Nina con Holly, pero lamentablemente nunca le dan más seguimiento a esto y en su lugar se enfocan en el tema de dejar atrás el pasado (lo cual lleva a la escena más emocional del filme); además de que revelan una sorpresa que ciertamente no esperas.

Las actuaciones son buenas, tanto O'Shaughnessy como Hardingham tienen una química peculiar y eso ayuda muchísimo en la dinámica tan rara del filme; especialmente porque es por medio de ellas que se construyen las pocas dosis de humor. La producción es de primer nivel: el trabajo de fotografía ayuda a producir una atmósfera estupenda, la dirección de arte tiene buenas cosas, cuenta con un score sólido y la labor de maquillaje con Nina es muy básica.

Opinión final: Nina Forever es una película extraña que retará su paciencia. Puede que la disfruten mucho o la detesten como pocas cosas según sus gustos.

Ojometro:
****