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martes, 23 de junio de 2026

Crítica: Faces of Death (2026)

Película dirigida por Daniel Goldhaber (Cam), quien comparte créditos como co-escritor del guión junto a Isa Mazzei. Se estrenó de manera limitad en cines dentro de los Estados Unidos durante el mes de abril, mientras que su salida en VOD se dio el pasado 12 de mayo.

Sinopsis:

Margot Romero (Barbie Ferreira) es una moderadora de contenido de un sitio web que se cruza con una serie de violentos videos que replican las escenas de muertes de la película de culto “Faces of Death”.


Comentarios generales:

La película original de 1978 dirigida por John Alan Schwartz es uno de esos casos en los que el contexto influyó mucho para que hiciera el suficiente ruido y así, con el tiempo, convertirse en una película de culto por su contenido explicito. Fue un fenómeno de su época, pero los tiempos cambian y lo que podía impactar a las personas hace casi cincuenta años atrás hoy no tiene el mismo efecto y eso ponía en una situación compleja a esta nueva Faces of Death, cuya fórmula tuvo que ser modificada para poder adecuarse a la época actual.

Ya que lo traído por Goldhaber si tiene una historia como tal y no apuesta únicamente por el morbo, lo cual inmediatamente hace que las cosas se sientan un tanto extrañas si has visto alguna de las entregas previas, pero al mismo tiempo te genera curiosidad por saber cómo manejarán esta nueva etapa de la franquicia.

Siendo la obsesión por la atención en redes sociales y la desensibilización de la propia sociedad el punto central de todo esto para poder establecer ciertos cuestionamientos morales por parte de nuestra protagonista, quien es el único personaje con conciencia sobre lo que ocurre y en base a eso se va construyendo un eventual choque con un asesino que de inicio es muy metódico para elegir a sus víctimas y por ello la primera mitad de la película no cuenta con nada particularmente impactante más allá de unos videos que replican las escenas de muertes de la “Faces of Death” de una manera poco eficiente.

Ante esto mucho de lo que ocurre se siente sin ninguna clase de chispa y además todo se vuelve en extremo predecible, al grado de que los contados momentos que existen para añadir dinamismo terminan siendo totalmente irrelevantes y mucho de eso se debe a que el director se muestra renuente a exponer violencia gráfica en pantalla. Quitándole así el impacto a una serie de situaciones pensadas para eso; en especial cuando llega el momento de elevar a nuestro asesino a algo más que un simple imitador.

Llevándonos así frente a una parte final en la que una serie de decisiones demasiado estúpidas por parte de Margot hacen que uno jamás se pueda meter de lleno al conflicto principal y cuando quieren elevar el nivel de intensidad durante el desenlace ya es demasiado tarde. Dejando con ello una sensación de vació considerable a pesar del incremento en la violencia y sangre.   

En lo que se refiere a las actuaciones tenemos a una Barbie Ferreira que nunca te termina de convencer debido a que maneja las mismas expresiones y rangos emocionales todo el tiempo. Mientras que Dacre Montgomery (Arthur Spevak) logra hacer de su villano uno interesante al combinar frialdad y locura de forma balanceada.

Y en cuanto a producción tenemos una buena factura: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score no es nada del otro mundo, el trabajo de sonido no tiene fallos, los efectos son de buena calidad y la labor de maquillaje es discreta.

Opinión final: Faces of Death es decepcionante. Película sin grandes virtudes que caerá rápidamente en el olvido.

Ojometro:
**

viernes, 30 de noviembre de 2018

Crítica: Cam (2018)


Primer largometraje del director Daniel Goldhaber, cuyo guión fue escrito por la también debutante Isa Mazzei. Se estrenó a nivel mundial por medio de Netflix el pasado 16 de noviembre, aunque antes de eso la película también tuvo paso por algunos festivales.  

Sinopsis:

Alice (Madeline Brewer) es una ambiciosa camgirl que un día despierta y descubre que ha sido reemplazada de su propio show en internet con una copia exacta de ella misma. 



Comentarios generales:

A pesar de ser una exclusiva de Netflix, Cam ciertamente estuvo rondando muy por debajo del radar a diferencia de otras producciones de dicho servicio y no fue sino hasta hace algunos días que obtuvo notoriedad gracias a sus buenas críticas; en especial la brindada por Stephen King. Esto la puso inmediatamente en el mapa y la verdad me alegra que se diera eso debido a que se trata de una de las propuestas más frescas del año.

Y mucho de ello depende no solo del gran trabajo que realiza tras la cámara Goldhaber, sino también en la manera en la que una ex camgirl como Mazzei presenta su historia, cuyo principal objetivo es nunca mostrar al personaje de Alice como una víctima de sus decisiones laborales.

Algo que se puede percibir desde el increíble intro con el que se añade un nivel de tensión impresionante en los primeros siete minutos, aunque esta no es la constante durante un primer acto que se enfoca principalmente en las metas que nuestra protagonista tiene con su carrera y cómo explota su talento para alcanzarlas hasta que algo le arruina su momento de gloria.

Lo cual es el detonante para iniciar con lo que es en esencia un thriller muy dinámico que por determinados momentos entra en los territorios de The Twilight Zone ante lo inexplicable que resulta todo el tema de la suplantación. Uno que poco a poco va provocando que Alice vaya perdiendo la compostura y tome más riesgos, aumentando así la tensión conforme se va acercando a su objetivo debido a que siempre existe esa sensación de que ante cada nuevo paso que da corre más peligro.

La parte final es probablemente la que deje inconformes a algunos gracias a la revelación sobre lo que hay detrás de la copia, ya que la verdad se sale por completo de lo esperado y no se profundiza demasiado al respecto. Solo ponen la idea sobre la mesa para que la trama siga fluyendo y,  aunque no creo que afecte demasiado, lo cierto es que si deja una sensación de vacío en la conclusión.

En las actuaciones este es el show de Madeline Brewer, quien hace un trabajo estupendo con un personaje que está lejos de ser simple. Por un lado tiene el componente erótico que logra a la perfección, pero además de eso tiene que mostrar distintas facetas que ayuden a involucrarte con su personaje y sentir pena por su situación sin que se vuelva precisamente una víctima indefensa.

La producción es de buena nota: el trabajo de fotografía es bueno, la dirección de arte está bien cuidada, el score está ok, el trabajo de sonido cumple, los efectos son sólidos y la labor de maquillaje discreta.

Opinión final: Cam resultó bastante entretenida. Sin duda una de las mayores sorpresas de 2018.

Ojometro:
****