viernes, 23 de junio de 2017

Crítica: Dead Awake (2017)

Película dirigida por Phillip Guzman y escrita por Jeffrey Reddick. Se estrenó de manera limitada en cines y VOD a inicios de mayo dentro de los Estados Unidos, aunque todavía no hay información sobre si saldrá en formato físico o si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Una joven tendrá que salvarse a sí misma y a sus amigos de un antiguo mal que ataca a sus víctimas por medio del fenómeno de la vida real conocido como la parálisis del sueño.






Comentarios generales:

La parálisis del sueño es un tema que ha adquirido más notoriedad en años recientes y considerando su propia naturaleza era claro que tarde o temprano sería utilizado dentro del cine de terror. Probablemente todavía falte un tiempo para que se vuelva algo mucho más recurrente y eso significa que apenas estamos viendo los trabajos que van a cimentar la fórmula para este tipo de historias, pero también serán aquellos que inevitablemente tendrán que lidiar con algunas comparaciones con cierto clásico de los 80s que estableció mucho con respecto a los sueños dentro del género; algo que en el caso de Dead Awake sin duda va a ocurrir.

Y es que si bien lo que nos traen Guzman no es una copia de Elm Street, ciertamente varios de sus conceptos básicos están muy inspirados en esta y para diferenciarse recurren a una mezcla fantástica/científica que ayuda mucho para brindarle una identidad propia. Sobre todo durante un primer acto en donde las acciones transcurren de manera bastante rápida al presentar desde la primera escena el problema central para que así el espectador pueda sentir empatía con el personaje de Beth, la cual se ve envuelta dentro de una situación que desde cualquier perspectiva la deja mal parada y que en cuestión de minutos la consume de manera importante para que así se pueda generar el momento de shock más relevante; uno que además cambia por completo la dinámica que suponías iba a seguir al darle ahora importancia al personaje de su gemela Kate.

Esto sin duda ayuda a que las cosas transcurran a un buen ritmo y se pueda tener espacio para elaborar un poco más todo el tema de la amenaza; sin embargo, una vez que se empiezan a revelar aspectos sobre esta, la película también empieza a parecerse más y más al clásico de Wes Craven. Temas como el jugar con los sueños de las victimas para manipularlos o despertarlas para evitarlo se hacen presentes, pero sin resultar en algo memorable porque las interacciones con el demonio casi siempre siguen un patrón similar.

Igualmente se utiliza el no dormir como principal mecanismo de defensa, aunque más que nada para añadir los momentos oportunos que puedan elevar un poco la sensación de peligro cuando se hace evidente que la historia solo se encuentra dando vueltas sin ningún tipo de dirección.

Una situación que hace que la parte final resulte muy poco interesante, no tanto por lo predecible, sino porque verdaderamente no exploran el tema de la parálisis y además esta fuerza maligna ancestral se queda como una simple copia barata de los fantasmas del cine japonés.

Sobre las actuaciones sin duda la que destaca es Jocelin Donahue (Beth/Kate), ya que darle vida a gemelas siempre exige algo más y la verdad es que logra a sacar adelante dicho reto. La producción no está mal: el trabajo de fotografía es sólido, la dirección de arte cumple, el score resulta un buen complemento, el trabajo de sonido está ok, los efectos son simples y la labor de maquillaje es efectiva con el único elemento que lo exige de manera importante.

Opinión final: Dead Awake es aceptable. Su idea daba para más, pero ciertamente puede ser una buena opción cuando ya no tengan otra cosa que ver.

Ojometro:
***

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