domingo, 16 de marzo de 2014

Crítica: Cabin Fever: Patient Zero (2014)


Tercera entrega de la franquicia creada en el 2002, la cual está dirigida por Kaare Andrews y en donde nuevamente Eli Roth no tuvo absolutamente nada que ver. Se estrenó en cines y DVD el pasado 6 de febrero en Alemania, mientras que su llegada en VOD a los Estados Unidos está planeada para algún punto del verano.

Sinopsis:

Un grupo de jóvenes se va de viaje en crucero a una isla remota en el Caribe como parte de una despedida de soltero. Lo que no saben es que ese lugar hay un laboratorio en donde se investiga un mortal virus come carne, el cual se ha dispersado por todo el lugar y consumirá a todo ser vivo presente.



Comentarios generales:

Cuando me entere que se estaban cocinando un par de nuevas entregas de Cabin Fever mi reacción fue de total indiferencia, ya que como lo mencione hace un tiempo nunca he sido fan de la primera. Sin embargo, una vez que se confirmó que serian unas precuelas mi indiferencia pasó a curiosidad, pero nunca me imagine que no supieran como hacerlas.

En Patient Zero lo que quieres es que te expliquen los orígenes del virus, todo lo que respecta a la conexión con las entregas anteriores puede esperar para la segunda precuela, pero aquí era OBLIGATORIO que revelaran los origines porque de lo contrario resultaría una pérdida total de tiempo y para nuestra desgracia eso fue lo que ocurrió. Ya que Andrews no nos dice nada al respecto, a lo mucho te muestran unas escenas algo trágicas al inicio y por sentido común sabes que esto se desarrolla antes de los eventos en Cabin Fever, pero de ahí fuera pareciera que la idea no era resolver ningún tipo de duda sobre un elemento vital.

Dentro de los cambios notorios esta el toque más serio que se le quiere imprimir a la película, ya que aunque todavía se mantienen las actitudes tontas de los protagonistas y el humor negro, si se nota que le quisieron dar más relevancia a la tensión, así como al hecho de querer tener una atmósfera mucho más oscura justo cuando se rebasan los 20/25 minutos iniciales; incluso le integran ciertos tintes zombinescos estilo Resident Evil. Esto ciertamente funciona por momentos, pero termina sin tener grandes efectos cuando las dos historias contadas aquí solo se entrelazan por muy poco tiempo, mientras el resto es rellenado con eventos que explotan la violencia o lo grotesco simplemente porque si.

El final dentro de todo es lo que tiene más lógica considerando que todavía tienen que explicar ciertas cosas, pero seguramente dejará a más de uno con una sensación de vacío importante.

En actuaciones por mucho lo mejor es Sean Astin, cuyo personaje se ve limitado al estar en cuarentena, pero que logra brindar una buena transición de padre destrozado a futuro psicópata. En producción lo mejor sin duda es el trabajo de maquillaje: es muy bueno, genera bastante impacto visual y eleva el nivel en comparación a sus predecesoras.   

Opinión final: Patient Zero es la entrega que más me ha entretenido, aunque sigue sin convencerme. Recomendable para los fans de la franquicia y para aquellos que desean ver un buen trabajo de maquillaje. 

Ojometro:
**