lunes, 1 de junio de 2015

Crítica: Silverhide (2015)

Película escrita y dirigida por Keith R. Robinson (The Unwelcome). Se estrenó directamente en DVD el pasado 6 de abril dentro del Reino Unido, pero aun no hay información sobre si estará disponible en otros formatos o si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Un grupo de de investigadores de teorías conspiratorias se adentran a una base militar secreta de alto nivel en las desoladas montañas de Gales. Su objetivo es encontrar pruebas sobre un avión experimental y altamente clasificado para reportarlo a una revista, pero pronto descubrirán que allí hay algo más que simples documentos.


Comentarios generales:

Siempre es difícil analizar trabajos donde sabes que el presupuesto fue ínfimo debido a que se puede caer en la justificación fácil para todos sus errores; en querer tapar todo bajo el pretexto de la falta del dinero y no de la falta de talento. Algo que sin duda han aprovechado en los últimos años varias películas para salvarse del fracaso comercial sin realmente merecerlo, lo cual probablemente sea a lo que le tira Silverhide sin mucho éxito.

Esto porque Robinson nos trae una historia sumamente limitada en todos los aspectos, donde pareciera que nunca tuvo una idea clara sobre lo que quería contar al mezclar varios conceptos que se mueven muy cerca de la línea entre lo interesante y lo absurdo. Lo cual ciertamente no es el problema en sí, ya que aun con todo esto se podría haber logrado algo entretenido, pero el director mejor opta por llevarse las cosas con demasiada calma e insertarnos todo un primer acto que transcurre de manera lenta, lleno de diálogos por momentos inentendibles y que se realizan en su mayoría vía walkie talkies. Sin embargo, lo peor es que en ningún momento parece tener conexión lo que ves con lo que los personajes hablan, haciéndote cuestionar en repetidas ocasiones sobre si esto en verdad te llevara a algún lado.

Es hasta que hace acto de aparición la criatura cuando se empieza a notar un camino mucho más claro gracias a que las muertes te confirman que la historia se centrará en esta y porque es a partir de este punto que se pretende generar algo de terror después de tanta palabrería si sentido aparente. Lo malo es que casi no se puede ver nada, la película en un 99% esta filmaba de noche en exteriores y gracias a la pobre iluminación las escenas de impacto terminan teniendo nulo efecto a pesar de que se hace el esfuerzo para que estas resulten lo más gráficas posibles. Todo se siente falto de tensión, sabes que hay una amenaza latente pero aún así nunca se logra transmitir angustia o miedo en ninguna situación y eso, para algo que pretende jugar con la oscuridad, es terrible.

El final es lo mejorcito de todo esto. No porque sea brutal, sino porque por fin sientes que lo que está ocurriendo tiene sentido a pesar de las ideas tan locas que se manejan; además de que se agrega un poco más de acción y la conclusión me resultó sorpresiva.

Las actuaciones son pasables hasta eso, aunque es muy difícil poder ignorar como los actores son incapaces de expresar miedo en situaciones que lo ameritan; parecen simples estatuas sin emociones. La producción es austera como uno esperaría de una película con un presupuesto tan limitado: el trabajo de fotografía es pobre gracias a la iluminación, todo lo que tiene que ver con la edición/mezcla de sonido deja mucho que desear, el score me agradó y el aspecto de los efectos tiene un plus a su favor al tratarse de prácticos, pero el diseño de la criatura no me gustó.

Opinión final: Silverhide es aburrida como pocas cosas en lo que va del año. No es un bodrio, pero difícilmente la recomendaría.

Ojometro:
**

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