lunes, 29 de abril de 2013

Crítica: Maniac (2013)

Remake del clásico de 1981 dirigido por Franck Khalfoun (Parking 2) y con guión de la dupla Alexandre Aja / Gregory Levasseur. Se estrenó recientemente en el Reino Unido y otras partes de Europa, mientras que en los Estados Unidos se tiene planeado un estreno limitado el próximo 21 de junio.

Sinopsis:

Frank (Elijah Wood) es dueño de una tienda de maniquíes a los que se dedica a restaurar, aunque por otro lado es un asesino serial con graves problemas psicológicos que le hacen pensar que estos tienen vida. Un día conoce a Anna (Nora Arnezeder), una joven artista con la cual entabla una amistad, pero que con el paso de los días se convertirá en su más grande obsesión.

Comentarios generales: 

Hacer un remake de una película de culto es de por sí ya todo un reto ante la negatividad de los fans, pero mucho más cuando quieres brindarle una perspectiva completamente diferente al filmar prácticamente todo desde una vista en primera persona; en este caso desde los ojos de Frank. Este detalle por si solo convierte en algo bastante único a toda la película gracias a que capta de mucha mejor manera los problemas del protagonista y hace que no todo se sustente simplemente en ofrecer muertes aparatosas cada cinco minutos.

Aunque esto no significa que el factor shock no esté presente, ya que cuenta con algunas escenas muy potentes y otras que generan buena tensión, así como un final realmente fiel.

En cuanto a las actuaciones debo de decir que Elijah Wood me sorprendió; el tipo a pesar de no aparecer mucho frente a la cámara realiza una actuación absorbente que alcanza niveles de locura muy interesantes, mientras que Arnezeder está bien en su papel. En producción la fotografía es estupenda y la dirección de arte logra grandes cosas cuando los maniquíes son exhibidos, además de que todas las escenas de sangre son con efectos tradicionales y prótesis, lo cual ayuda a la crudeza requerida (puede que se me pasara, pero nunca note la presencia de CGI). También ojo con el score, por momentos me recordó mucho al de la película Drive.

Opinión final: Yo no soy un gran fan de la original, pero este remake en verdad me gustó. Tiene un estilo propio y aun así nunca traiciona la esencia de la película de Lustig, simplemente todo encaja a la perfección para que la considere incluso mejor que su predecesora y una de las imperdibles de este 2013.

Ojometro:
***** 

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