martes, 14 de octubre de 2014

Crítica: Werewolf Rising (2014)

Película escrita y dirigida por BC Furtney (Do Not Disturb). Su salida se dio directamente en DVD, primero el 8 de septiembre dentro del Reino Unido y este mismo 14 de octubre dentro de los Estados Unidos; aunque no hay información sobre si llegará a otros mercados.

Sinopsis:

Emma (Melissa Carnell) regresa al pequeño pueblo en las montañas de Arkansas donde creció para poder alejarse de sus problemas de alcoholismo que han afectado su vida. Ahí conoce Johnny Lee (Matt Copko), con quien entabla amistad, pero una noche este es atacado por algo que merodea la zona y que al parecer tiene gran interés en ella.


Comentarios generales:

Usualmente el género de vampiros es el que se lleva los reflectores cuando se habla de aquellos que se han visto perjudicados con el paso de los años, algo que no es de extrañar considerando su éxito a nivel mainstream, pero como lo he manifestado en ocasiones anteriores para mí el verdadero subgénero que se encuentra en terapia intensiva es el de los hombres lobo. Evidentemente hay de vez en cuando buenos trabajos; sin embargo, la mayoría de las veces suelen ser bastante lamentables y Werewolf Rising se une a esa larga lista.

La verdad es que lo que nos trae BC Furtney es un desastre de grandes proporciones que nunca debió de ver la luz, sobre todo porque durante los poco más de 70 minutos que dura me fue imposible identificar algún tipo de historia no digamos coherente, sino con el mínimo grado de profundidad para justificar la presencia de los personajes. Todo se siente desconectado, sin una dirección clara de lo que se quiere contar mas allá de que Emma es una ex alcohólica en recuperación y que una criatura ronda en el bosque por algún motivo; de ahí en fuera el director se limita a rellenar con conversaciones huecas o situaciones que no llevan a ningún lado hasta que el hombre lobo realiza su ansiada aparición.

Tiene un ritmo lento que no ayuda demasiado, pero el verdadero problema radica en que no construyen nada de misterio mientras la criatura asecha como para crear impacto cuando este sea revelado en pantalla. Lo peor es que ni siquiera su presencia cambia de manera importante las cosas: primero porque la transformación es ridícula (si es que a eso se le puede llamar transformación) y segundo porque las persecuciones en si no logran incrementar la dinámica de la película; simplemente no son emocionantes debido a que las criaturas se mantienen fuera de cámara la mayor parte del tiempo e incluso el principal conflicto de todos, que es donde se ve más sangre, termina desarrollándose sin estas.

El final no tiene sentido. De pronto te encuentras viendo a una mujer parada frente a una fogata que por alguna razón se desnuda para que las criaturas se la coman y así lograr... bueno… nadie sabe... aunque lo que sigue es mucho más desconcertante.

En actuaciones no tiene mucho: Canell y Copko hacen un buen esfuerzo pero nunca logras sentir algún tipo de química entre ellos y sus escenas se sienten huecas; solo la breve aparición de Bill Oberst Jr. le brinda un poco de fuerza a las cosas. La producción es bastante pobre en términos generales: tienen un trabajo de sonido lamentable, el score me parece que ya lo he escuchado en otras películas (por lo menos ciertas piezas) y los efectos se limitan a algunas salpicaduras de sangre. Pero lo más lamentable de todo son las caracterizaciones de los hombres lobo gracias a que se nota cero esfuerzo para que luzcan creíbles; de hecho, parece que compraron los disfraces más baratos disponibles en el Walmart una hora antes de iniciar la filmación.

* Cuenta con una escena post créditos.

Opinión final: Werewolf Rising es de las peores películas de hombres lobo que he visto, evítenla. De lo peor del año.

Ojometro:
*

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