jueves, 14 de agosto de 2014

Crítica: All Cheerleaders Die (2014)

Película dirigida por Lucky McKee y Chris Sivertson, quienes además son los guionistas. Se estrenó dentro de los Estados Unidos durante el mes de mayo de este año, aunque su salida en formato físico apenas se dio el pasado 22 de julio.  Aun no hay información sobre si tendrá distribución internacional.

Sinopsis:

Después de una tragedia, Maddy Killian (Caitlin Stasey) decide entrar al equipo de animadoras de su preparatoria para hacerle la vida imposible al capitán del equipo de fútbol. Sin embargo, su plan sufre un contratiempo que hará que tanto ella como el resto de las animadoras enfrenten un problema mucho más grave que simplemente lidiar con el nuevo año escolar.

Comentarios generales:

Tengo entendido que esta es una versión mejorada de un filme de muy bajo presupuesto que McKee y Sivertson realizaron cuando recién empezaban sus carreras, pero por más que trate no pude encontrarlo por ningún lado. Aún así supongo que mantienen las bases para traernos uno de esos trabajos cuya manera de disfrutarlos al máximo es no tomárselos tan en serio.

Esto debido a que All Cheerleaders Die es muy ridícula en su forma general de presentarnos las cosas; llena de clichés, estereotipos y humor barato que inicialmente no te dan una buena impresión porque todo parece llevar a caminos ya conocidos, pero que con el paso de los minutos va evolucionando de una manera bastante peculiar para así traernos una película que en el fondo utiliza el humor negro y la sátira para hablar de temas un poco más serios. Aunque su punto fuerte sin duda es la capacidad que tiene para cambiar no una, sino en dos ocasiones el rumbo de las cosas; volviendo un tanto complicado poder escribir sobre ella sin arruinar las sorpresas.

Simplemente se puede decir que es un cambio brusco que juega con diversos subgéneros.

Tiene un ritmo frenético de principio a fin, lo cual la ayuda bastante a digerir una segunda mitad que podría caer en lo absurdo con la mezcla de ideas que presenta. Sin embargo, entre el querer generar sorpresas constantes y el contenido sexual ligero termina perdiendo por momentos el rumbo, ocasionando que la parte más violenta no sea lo suficientemente gratificante al ir dejando olvidados poco a poco elementos que supondrías iban a ser más determinantes en el camino de las animadoras; quitándole de paso cierto valor de impacto a pesar de que si cuenta con una cantidad de sangre y muertes importante.

El final está ok. Técnicamente termina cumpliendo con la premisa inicial e incluso deja las puertas abiertas para una posible secuela.

El casting es desconocido hasta donde sé y en general están aceptables, salvo por la actuación de Tom Williamson como Terry; quien durante toda la película parece un robot sin el mayor grado de personalidad. La producción está bastante bien: tiene un trabajo de fotografía decente, un soundtrack muy bien seleccionado y tanto los efectos como el trabajo de maquillaje son sólidos. Su único punto bajo es la sangre generada por CGI.

Opinión final: All Cheerleaders Die causará mucha división, de eso estoy más que seguro. Si quieren ver algo sin pretensiones y divertirse, esta es la opción; de lo contrario, no creo que les agrade para nada.

Ojometro:
****

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