jueves, 20 de junio de 2013

La joya poco valorada de Romero: Martin (1978)


No queda duda que George A. Romero es uno de los más grandes directores que ha tenido el género de terror, es uno de sus pilares y además es el rey del género zombie. Por esto último la mayoría de los fans lo reconoce y eso es algo lógico; sin embargo, antes de que se centrará más que nada en los zombies y le diera por filmar pocas películas cada década, el nacido en Nueva York en realidad era un director que experimentaba mucho más en cuanto a sus historias y de hecho era bastante bueno.

Uno de esos ejemplos es una película que se presentó en Cannes en el año 1977 y al año siguiente se estrenó en las pantallas de cine de los Estados Unidos: me refiero a Martin. Un filme que suele ser poco recordado principalmente porque salió a la luz justo antes del que muchos consideramos como el mejor trabajo de Romero (Dawn of the Dead), pero que en realidad significó mucho más para su carrera debido a que claramente se puede notar que fue aquí donde pulió sus dotes como guionista y además fue el inicio de su histórica colaboración con Tom Savini.

Sinopsis:

La historia se centra en Martin (John Amplas), un joven que cree firmemente que es un vampiro de 84 años de edad y que ante la muerte de sus familiares más cercanos se muda a Pennsylvania, donde su excéntrico tío Lincoln Maazel (Tateh Cuda) acepta a que se quede a vivir con él. El problema es que su tío también cree que Martin es un vampiro como parte de una maldición familiar y estará dispuesto a limpiar su alma… o a matarlo en el intento.



Comentarios generales: 

Una película de vampiros que simplemente no raya en lo convencional incluso hoy en día, ya que esta es una historia cuyo objetivo principal es hacerte dudar sobre si en verdad Martin es un vampiro o no, eliminando de paso todo el misticismo y magia que supuestamente rodea a estos seres y que, en cierto modo, te da el mensaje sobre que es precisamente el ser humano quien debería de dar terror.

Todo esto manejado con tal maestría por parte de Romero al grado de que, a pesar de que existe evidencia tras evidencia sobre que Martin no es un vampiro, uno al final termina cuestionándose lo contrario; principalmente por los pequeños detalles que se te van mostrando con el transcurso de los minutos como los recuerdos (¿o alucinaciones?) de este, la plática con el locutor de radio e incluso las “pruebas” mostradas por el tío con respecto a la maldición familiar.

Irónicamente a nivel actoral las cosas no son muy destacadas; Amplas está bien pero su papel no le exige mucho tampoco, mientras que Cuda le da vida a un personaje bastante excéntrico que brinda varios de los momentos más únicos de la película. De ahí en fuera todos los demás actores tienen roles menores y poco trascendentes.

En producción la película cuenta con una ambientación muy acorde a la historia: es muy tosca, nada espectacular y que en gran medida funciona por las tomas que Romero logra al mostrar detalles en apariencia insignificantes, pero que al final conforman de manera ideal el ambiente en donde se desenvuelve el protagonista. Inclusive los efectos y maquillaje no son nada del otro mundo (más allá de que Savini fuera el responsable); en especial porque realmente no hay muchas escenas que lo ameriten.

Opinión final: Martin es una película de vampiros que al final no sabemos si en realidad tiene vampiros en ella, pero que trata varios temas como la salud mental, la familia y la sexualidad utilizando a esos seres como simple excusa, lo cual no es nada raro con el director. Según el propio Romero esta es su favorita de toda su filmografía y definitivamente es algo que cualquier fan del género debe de ver no solo por su original concepto, sino porque ademas te hará entender mucho mejor sus trabajos posteriores.

Ojometro:
*****